¿La vejez como discapacidad?

Estaba pensando en este 15 de junio con la preocupación de no repetir lo que escribí el año pasado, en el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Sin duda, la realidad no deja de sorprendernos. De golpe, las Naciones Unidas lo han relacionado con las personas con discapacidad, en un acto en paralelo con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, cuando no acaban de definir la realización de la Convención específica sobre los Derechos de las Personas Mayores

Publicidad

“Lograr una prevención eficaz del maltrato a las personas mayores. El Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez de este 2026, bajo el lema "Más allá de la sensibilización: lograr una prevención eficaz del maltrato a las personas mayores", se celebra con un acto en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, en paralelo a una importante reunión internacional sobre los derechos de las personas con discapacidades.”

¿Es un abuso o un maltrato considerar la vejez como discapacidad? Cuando la longevidad de nuestras sociedades empieza a ser una de las realidades más representativas del éxito social de este siglo, en lugar de reconocer y potenciar la calidad de vida, lo logros del envejecimiento saludable, de promover las condiciones que garanticen los derechos de las personas mayores, se identifica la vejez con la discapacidad. Lo han presentado como importante acto en paralelo, pero no deja de sugerir una interrelación bastante desfasada.              

Publicidad

Los abusos y los maltratos, múltiples, invisibles, algunos justificados de forma indecente con pretextos sanitarios o de seguridad, otros asumidos como “naturales” por razones de edad, a veces relacionados con discapacidades sobrevenidas difíciles de atender. En la actualidad, muchas situaciones producto de las desigualdades sociales, económicas, incluso de pobreza severa, como los producidos por la carestía de la vida o de la vivienda. 

En los últimos tiempos está de moda combatir el edadismo. Se convierte en una limpieza de imagen, edulcorada, sin enfocar los edadismos institucionales más graves: en las relaciones administrativas con los servicios públicos y en la sanidad. No quisiera generalizar, pero es demasiado frecuente el trato discriminatorio que se puede calificar de maltrato.

Publicidad

Que un médico te diga que una dolencia no tiene tratamiento porque es por la edad es edadismo puro y duro si se trata de algo leve

Se puede comprobar con facilidad preguntando a las personas mayores. ¿No te han dicho alguna vez “eso es por la edad”? En el ámbito privado, familiar o interpersonal se produce sin consecuencias significativas, pero en el institucional, cobra dimensiones de maltrato. Que un médico te diga que una dolencia no tiene tratamiento porque es por la edad es edadismo puro y duro si se trata de algo leve, pero si te dice que no te manda una colonoscopia porque ya no tienes tiempo de rentabilizarla o te aplazan una intervención porque se considera un gasto innecesario... es maltrato. Si en una oficina municipal no te ayudan a realizar una solicitud y te responden de mala manera que sólo se hace por internet... es maltrato. 

“Frente a esta situación, no basta con sensibilizar. Es necesario fortalecer los sistemas de prevención y respuesta para actuar de manera eficaz ante los casos de maltrato, garantizando siempre la dignidad, la autonomía y los derechos de las personas mayores.”

Publicidad

No cabe la menor duda de que en las residencias o en los centros de mayores se pueden cometer los abusos o los maltratos más detestables, con la comida, la higiene, la inmovilización, etc.. El problema es que no se busca el origen, se trata de culpabilizar a las personas que cuidan sin tener en cuenta las condiciones en las que se ven obligadas a trabajar. Tanto en la atención domiciliaria como en la institucional, los recursos materiales y profesionales son más que deficitarios, y provocan unos maltratos como consecuencia de esos déficits. 

Otro mantra muy novedoso proviene de la tan mentada “soledad no deseada”. Que ni siquiera es privativa de la vida de las personas mayores. Que no aparece por casualidad, sino que mayoritariamente está relacionada con el aislamiento social, que se origina de forma predominante por razones sociales, económicas y culturales no precisamente por la edad. Si mi vivienda está en un cuarto sin ascensor, es bastante más fácil que me cueste salir; si nunca he trabajado fuera de casa no es fácil salir de la protección del hogar; sin estudios no se disfruta de algunas actividades culturales; si nunca he participado en asociaciones o grupos afines no es nada fácil empezar después de la jubilación. Hay personas que lo consiguen, superando esas dificultades, pero existen condicionantes poderosos de carácter económico, social y cultural que generan aislamiento. 

Las mujeres mayores de clase trabajadora con menos recursos económicos, sociales o culturales son las que sufren un mayor maltrato

En todo caso, las mujeres mayores de clase trabajadora con menos recursos económicos, sociales o culturales son las que sufren un mayor maltrato por las características de la sociedad actual, por los valores dominantes que priorizan la productividad, la flexibilidad o la velocidad. Cuando se cruzan la edad, el género y la clase social, está abonado el terreno para sufrir abusos y maltrato: riesgo de pobreza, mayor impacto de la violencia física, psíquica o sexual, discriminaciones en las instituciones, maltrato en la sanidad, infravaloraciones e infrarrepresentaciones políticas.

Publicidad

Para finalizar, una de las premisas clave para prevenir y sensibilizar contra el abuso y el maltrato a las personas mayores es visibilizar, señalar los estereotipos, prejuicios o actitudes que se ven como “naturales” por la edad, erradicar las conductas de trato discriminatorio por la edad, reivindicar políticas públicas centradas en las personas mayores en todos los ámbitos de actuación, especialmente en los sociosanitarios. La futura Convención sobre los Derechos de las Personas Mayores no será la solución mágica, aunque puede ayudar si se centra en los ejes prioritarios que ayuden a superar las desigualdades económicas, sociales y culturales. Son las fuentes del maltrato.

__________________

Estella Acosta es orientadora y profesora asociada de la UAM, jubilada.

Estaba pensando en este 15 de junio con la preocupación de no repetir lo que escribí el año pasado, en el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Sin duda, la realidad no deja de sorprendernos. De golpe, las Naciones Unidas lo han relacionado con las personas con discapacidad, en un acto en paralelo con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, cuando no acaban de definir la realización de la Convención específica sobre los Derechos de las Personas Mayores

Más sobre este tema
Publicidad