Infancia

800.000 niños viven en España en hogares con todos sus miembros en paro

Un niño en un comedor escolar.

La desigualdad y la pobreza infantil amenazan con hacerse endémicas en España. Así lo constata el informe Desheredados [consultar, aquí], presentado este martes en Madrid por Save the Children, que confirma que la pobreza severa afecta a un 16,7% de los menores de 18 años, 5,5 puntos por encima de la tasa del conjunto de la población.

El documento advierte además de que mientras que en los años duros de la crisis la renta de la infancia que contaba con más recursos se redujo en un 6,5%, la de los niños del 20% más pobre de la población lo hizo en un 32,1%, según datos recopilados por la ONG a partir de la Encuesta de Condiciones de Vida que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es decir, que los procedentes de familias con menos recursos se han empobrecido cinco veces más durante la crisis que los más ricos. 

En este sentido, la organización confirma que la destrucción de empleo en España durante el periodo de crisis económica ha afectado de manera desproporcionada a las personas jóvenes y a las familias con menores, lo que ha hecho aumentar la desigualdad y la pobreza infantil. De hecho, 800.000 niños vivían en 2015 España en hogares con todos sus miembros en paro, suponían el 11,8% del total. 

De hecho, los datos aportados por la ONG demuestran que España es el país europeo en el que este aumento ha sido mayor, lo que –según los investigadores– indica que la caída del empleo es uno de los elementos más importantes de la crisis para entender la situación de vulnerabilidad de los menores en España, al mismo tiempo que pone en evidencia que el mercado de trabajo español penaliza "de manera desproporcionada" a la infancia en momentos de dificultad.

El informe certifica que la crisis ha contribuido de manera muy significativa a agrandar la brecha entre los hogares con más recursos y las que menos. Así, en el grupo de familias con menor renta, el porcentaje de niños que vive en hogares donde el cabeza de familia está parado o inactivo ha pasado del 14% en 2008 al 40% en 2015. Entre las familias con mayor renta, sin embargo, ha pasado del 1% al 0. 

Los autores del documento subrayan además que, a más desigualdad, la pobreza se hereda en mayor medida. De ahí el pronóstico devastador que hace Save the Children, que estima que el 80% de los menores que están hoy en situación de pobreza pueden convertirse en adultos empobrecidos. La explicación es que el aumento de la desigualdad hace que la herencia social, cultural y de renta sea más condicionante que antes. 

El director general de la ONG, Andrés Conde, dijo en la presentación del informe que la lucha por la desigualdad social tiene que empezar por la infancia pues, a su juicio, ahí el problema es "mucho más irreversible". Según Conde esta desigualdad "no es algo natural e inevitable, sino fruto de determinadas políticas". El problema es que la capacidad redistributiva de las políticas públicas españolas es menor que la de otros países europeos.

Por ejemplo, mientras que Suecia reduce su desigualdad en un 52,9% a través de transferencias sociales y la UE en un 40,2% de media, España lo hace en un 31,9%. Según Ana Sastre, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia de Save the Children, los impuestos tienen "limitaciones" para acabar con esta desigualdad porque proporcionalmente gravan más a las personas con rentas más bajas en relación con aquellas de rentas más altas. De hecho, el 20% más pobre de la población dedica un 28,21% de sus ingresos a impuestos, y tan sólo otro grupo de renta supera esta proporción: el 10% más rico. Todos los demás pagan menos.

Otros países 

Sin embargo, además de un reguero de cifras desalentadoras sobre la situación de la infancia en España, el documento de Save the Children también deja algunos datos para la esperanza. Es el caso de países como Finlandia, Dinamarca o Noruega, que han limitado la desigualdad de forma eficaz empezando por la infancia. Lo han hecho combinando prestaciones universales por hijo a cargo con una protección reforzada y de cuantía elevada a las familias monoparentales –en general, mujeres solas que tienen que sacar adelante a sus hijos– y que son especialmente vulnerables. 

España también basa su modelo de protección social a la infancia con una ayuda por hijo a cargo condicionada al nivel de renta de la familia. El problema es que la cuantía de esa prestación es muy baja, pues asciende a 25 euros mensuales por hijo; y que el sistema deja fuera a un número muy elevado de menores en situación de necesidad. De hecho, según Save the Children, 1,6 millones de niños que viven por debajo del umbral de la pobreza no tienen acceso a la prestación por hijo a cargo, mientras que una cuarta parte de los menores de un año no tienen acceso a la prestación de maternidad ya que sólo la disfrutan los hijos de madres trabajadoras.

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