El problema de la vivienda

El alquiler avanza en España y ya alcanza un cuarto de la población pese al histórico déficit de ayudas

Ventana de un piso en la que se ve colgado un cartel en el que se lee 'Se alquila'.

El viento sopla a favor del alquiler, que avanza con fuerza en España. Ya es el modo de acceso a la vivienda de un cuarto de la población, concretamente del 24,9%, según datos de 2020 de Eurostat. España sigue por debajo del conjunto de la UE, pero la curva dibuja un ascenso ininterrumpido desde 2014 (21,2%). Los datos apuntan a una convergencia con la media europea. La precariedad laboral y las dificultades de acceso al crédito hacen previsible que el crecimiento del porcentaje de alquiler se agudice.

Este auge se produce pese a un significativo déficit comparado de ayudas públicas para un alquiler asequible. La Ley de Vivienda, aún pendiente de aprobación, y el presupuesto de 2022 pretenden paliar este atraso.

Un cuarto de la población en alquiler

Los datos de Eurostat, la Oficina Estadística de la UE, muestran que en España en 2020 el 24,9% de la población vivía de alquiler, frente al 75,1% en propiedad.

Este dato sitúa a España 5,4 puntos por debajo del conjunto del club comunitario (30,3% de alquiler) y también por detrás de Francia (36%) y Alemania (49,6%). En el otro extremo está Rumanía, con sólo un 3,9% de población viviendo en alquiler. No hay dato de 2020 de Italia, que en 2019 estaba en un 27,6%, es decir, por encima de España [ver aquí las tablas de Eurostat].

España roza el 25% tras seis años consecutivos de subida de la población en alquiler desde el 21,2% de 2014. En el mismo periodo, ese índice ha subido en la UE del 29,3% al 30,3%. Es decir, el alza en España es más pronunciada.

Tomando como referencia la antesala de la Gran Recesión, el bocado del alquiler en España ha subido 5,5 puntos, desde el 19,4% de 2007.

El arrendamiento no es una opción homogénea según el nivel de renta. Es sobre todo cosa de las familias con poder adquisitivo más bajo. El 45,1% de los que ganan menos del 60% de los ingresos medios viven en arrendamiento, frente al 19,6% de los que ganan más. El que puede, mayoritariamente, compra.

Entre los que ganan menos, el alquiler ha pasado de ser la opción del 31,6% en 2007 al 45,1% en 2020. La subida del alquiler entre los que ganan más es menos pronunciada: del 16,4% al 19,6%.

Una subida del 4,3% del precio

Eurostat también permite observar la evolución del precio del alquiler, con datos homologables para hacer comparaciones a nivel europeo. En España el porcentaje de precio del alquiler subió un 4,3% desde 2015, frente a un 6,6% en toda la UE.

La Ley de Vivienda que prepara el Gobierno, a la que aguarda un incierto recorrido parlamentario, prevé ayudar a contener los precios del alquiler, sobre todo en lo que se conoce como "zonas tensionadas" de las principales ciudades.

Más de cien organizaciones del movimiento en defensa del derecho a la vivienda han advertido de que la norma es insuficiente y no lo conseguirá.

Déficit de políticas sociales

España está en el furgón de cola del alquiler social entre los grandes países europeos con un 1,6% de las viviendas dedicadas a este fin, según datos del Ministerio de Transportes publicados en octubre de 2020. Se trata de un dato que palidece frente al 16,8% de Francia o el 30% de Países Bajos, como recoge el boletín ministerial utilizando datos de Eurostat. La media de la UE está en el 9,3%. España está 7,7 puntos por debajo.

Es una de las comparaciones que ilustran el histórico subdesarrollo del país en políticas sociales de vivienda. Eurostat le pone más números a este déficit, en este caso con datos de 2019.

El Estado gastó menos de 30 euros por habitante, concretamente 29,14, en políticas de vivienda, frente a 112,02 de la UE. Es decir, el conjunto de la UE gastó 3,8 veces más que en España, si bien en las políticas de vivienda que registra Eurostat no entran sólo las de promoción del alquiler. Es abismal la diferencia con países como Irlanda (373,44 euros, la que más gasta), Francia (251,39) o Alemania (207,73) [ver aquí las tablas de datos]. España dedica a políticas de vivienda un 0,1% del PIB, frente a un 0,4% de la UE-27.

Una tendencia "sólida"

Antonio Ibáñez, consultor de políticas de vivienda en la cooperativa Espacio en Común, cree que hay una tendencia "clara y sólida" de crecimiento del porcentaje de población que vive en alquiler y que la realidad socioeconómica española –con salarios bajos, precariedad laboral y dificultades de acceso al crédito– empuja hacia el crecimiento de esta opción/necesidad, lo que a su vez empieza ya orientar el comportamiento del mercado.

"La capacidad económica de los hogares se ha visto afectada por la crisis de tal manera que existe hoy una importante bolsa de población, especialmente joven, que no está en condiciones de acceder a un préstamo hipotecario. Su única opción es el alquiler", señala Ibáñez, que apunta a que el mercado y las políticas públicas empiezan a adaptarse. A numerosas Administraciones, no obstante, aún les queda trabajo por delante para corregir una inercia histórica dominada por las subsidiaciones de préstamos para compra, añade. "Tradicionalmente, las escasas políticas de alquiler que había eran sobre todo para población en exclusión social. Ahora se está empezando a ver que hay un segmento para el alquiler asequible y estable por debajo del precio del mercado", explica Ibáñez.

José María Raya, profesor de Economía en la Universitat Pompeu Fabra, también se muestra convencido de que la tendencia apunta a un incremento del trozo de tarta del arrendamiento. "La capitales marcan el futuro, y en las grandes capitales cada vez hay más alquiler. La tendencia es a europeizarnos", señala Raya, que recalca que en gasto social en vivienda, en buena medida dedicado a alquiler y vivienda social, España aún sigue "muy por debajo".

¿Cree que la futura Ley de Vivienda corregirá esos desequilibrios? Raya tiene una opinión con "claroscuros" sobre la norma en tramitación, aunque con "más oscuros que claros". A su juicio, la limitación de los precios del alquiler, la medida "más política", es la que menos potencial tiene porque supone un diagnóstico erróneo sobre un mercado en el que "lo que hay es falta de oferta pública y privada" para alquiler. En cambio, a falta de ver su redacción final y aplicación efectiva, Raya cree que van mejor orientadas otras medidas que han pasado "más desapercibidas", como las desgravaciones fiscales a propietarios, el impuesto a viviendas vacías y la reserva en las nuevas promociones para vivienda protegida.

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