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Derechos humanos

Amnistía Internacional denuncia que el discurso del odio alimenta las vulneraciones de los derechos humanos

Natalia García

Amnistía Internacional ha advertido este martes en la presentación de su informe anual de los derechos humanos que los políticos que utilizan la retórica del "nosotros contra ellos" están creando un mundo más dividido y peligroso.

En su informe La situación de los derechos humanos en el mundo, la organización presenta una evaluación exhaustiva de los derechos humanos que abarca 159 países. Advierte en él de las consecuencias de la retórica con la que se elabora la agenda en Europa, Estados Unidos y otras partes del mundo, que según sostiene la organización "está fomentando un retroceso en materia de derechos humanos y debilitando peligrosamente la respuesta global a las atrocidades masivas". Así lo ha manifestado Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, que sostiene que "el uso cínico de una retórica del 'nosotros contra ellos' en discursos de culpa, odio y miedo adquirió relieve global a una escala nunca vista desde 1930". Unas afirmaciones a las que se ha sumado Arancha Vicario, presidenta de la organización: "Son demasiados los políticos que responden a los temores legítimos de índole económica y de seguridad haciendo una manipulación venenosa y divisiva de la política de identidad con el fin de ganar votos".

La organización ha contado para la presentación con la visita de Vincent Ward, abogado estadounidense especializado en derecho penal y civil y que recientemente consiguió la conmutación de la pena de la soldado Chelsea Manning; y de Belal Darder, fotoperiodista egipcio que trabajó cubriendo las protestas tras el golpe de Estado de 2013 y que tuvo que huir de su país después de haber sido condenado a 15 años de prisión acusado de traición.

Beltrán también ha incidido en que "el alarmismo divisivo se ha convertido en una fuerza peligrosa en los asuntos del mundo. Se trate de Trump, Orban, Erdogan o Duterte, cada vez son más los políticos que dicen ser antisistema y tienen una agenda tóxica que persigue y deshumaniza a grupos enteros de personas".

Política de demonización

Un claro ejemplo de la tendencia global a hacer política más airada y divisiva fue la campaña de Donald Trump, ha afirmado AI. Según la organización, este retórica tienen un impacto cada vez mayor en las políticas y en las medidas que se adoptan. AI denuncia que en 2016, los gobiernos hicieron la vista gorda ante crímenes de guerra, impulsaron acuerdos que menoscababan el derecho a solicitar asilo, aprobaron leyes que violaban la libertad de expresión, incitaron a asesinar a personas por estar acusadas de consumir drogas y justificaron la tortura y la vigilancia masiva.

También dieron la espalda a refugiados y migrantes, a las que a menudo resultaba fácil convertir en chivos expiatorios. El informe de Amnistía Internacional documenta cómo 36 países violaron el derecho internacional devolviendo ilícitamente a personas refugiadas a países donde sus derechos humanos corrían peligro y al menos en 22 murieron en su defensa.

"En otras partes, China, Egipto, Etiopía, India, Irán, Tailandia y Turquía han llevado a cabo campañas masivas de represión. Al mismo tiempo, otros países han adoptado intrusivas medidas de seguridad, como el prolongado estado de excepción de Francia y la inaudita y catastrófica legislación sobre vigilancia de Reino Unido. Otro rasgo de esta política ha sido el aumento de la retórica antifeminista y alti LGTBI, que se ha manifestado en el intento de reducir los derechos de las mujeres en Polonia, al que se respondió con protestas multitudinarias", ha explicado en la presentación el director de AI España.

Voluntad política

Así las cosas, Amnistía Internacional advierte de que en 2017 veremos agravarse las crisis en curso debido a una debilitadora ausencia de liderazgo en materia de derechos humanos en un escenario mundial "caótico". El modo de hacer política basado en el "nosotros contra ellos" se está poniendo también de manifiesto en el plano internacional.

"Los Estados que afirmaban defender derechos en otros países están ahora demasiado ocupados restringiendo los derechos humanos internamente como para pedir cuentas a los demás. Cuantos más países den marcha atrás en sus compromisos fundamentales con los derechos humanos mayor será el riesgo de que se produzca un efecto dominó de líderes con el que se anime a retirar garantías de protección de los derechos humanos ya establecidas", ha advertido Vicario.

El mundo se enfrenta a un alarga lista de crisis con lo que AI califica de "poca voluntad política" para abordarlas, entre ellas las de Siria, Yemen, Libia, Afganistán, Centroamérica, Burundi, Irak, Sudán o Sudán del Sur –este último rechaza ya la entrada de organizaciones internacionales de ayuda humanitaria y, según Beltrán, utiliza el hambre de la población como arma de guerra–. En el Informe Anual se documentan crímenes de guerra cometidos en al menos 23 países en 2016.

A pesar de las cifras, AI denuncia que la "indiferencia internacional ante los crímenes de guerra se ha normalizado".

España

En cuanto a nuestro país, Amnistía sostiene que no se ha quedado al margen del menoscabo de los derechos humanos. Por un lado, España sigue estando a la cola en cuanto a la acogida de refugiados: tan solo recibió a un 4% y además, se siguen produciendo expulsiones colectivas en las fronteras de Ceuta y Melilla, donde se han registrado "8 tipos de violaciones de derechos humanos específicas", ha explicado el director de la organización. Por otro, se ha utilizado el delito de enaltecimiento del terrorismo para limitar desproporcionadamente la libertad de expresión. Asimismo, la organización ha recordado que la impunidad también es una tendencia: los miembros de fuerzas de seguridad implicados en el uso excesivo de la fuerza rara vez son identificados y los casos de tortura siguen sin abordarse adecuadamente, al igual que los cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo.

Así, la organización ha denunciado el bloqueo del sistema español para la acogida de refugiados, el tiempo "excesivo" que permanecen los inmigrantes en los CETI, la limitación desproporcionada de la libertad de expresión con casos como los de los titiriteros Alfonso Lázaro y Raúl García, encarcelados durante días por sacar un cartel en el que se leía Gora Alka-ETA durante el transcurso de una representación de marionetas, o el del cantante de Def con Dos, César Strawberry, condenado a un año de prisión por unos mensajes difundidos en la red social Twitter en clave de humor.

Amnistía también ha recordado el caso de Ester Quintana, que perdió un ojo en una manifestación en 2012 tras el impacto de una pelota de goma disparada por los Mossos. Los policías implicados fueron absueltos en mayo de 2016 al no poder demostrarse quién había disparado. A su vez, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminaba por octava vez desde 2010 que los casos de torturas y malos tratos en España no se investigan adecuadamente.

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