Armengol mantendrá su estilo de discursos directos y "sin abstracciones" frente a la ofensiva de PP y Vox

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“Me van a permitir que enumere solo algunas de las medidas históricas que nos han llevado a ser el país que hoy somos: la ley general de sanidad, de mi querido y añorado Ernest Lluch, la ley del divorcio, la despenalización del aborto o la ley para la igualdad efectiva de hombres y mujeres. La ley de pensiones no contributivas, la supresión del servicio militar obligatorio, el matrimonio igualitario, la ley de dependencia, el ingreso mínimo vital o la ley de eutanasia”.

La presidenta del Congreso, Francina Armengol, hacía esta referencia este miércoles delante de los diputados y senadores junto al rey. La sesión solemne de apertura de las Cortes es uno de los momentos más emblemáticos del parlamentarismo. Pero la bancada de la derecha comenzó a murmurar y a poner malas caras. Al final de su intervención, ninguno de los miembros del PP y de Vox aplaudieron sus palabras

La derecha ha redoblado su ofensiva contra la presidenta del Congreso, que se ha convertido desde que arrancó esta legislatura en uno de sus principales objetivos de crítica. La reforma del reglamento del Congreso para el uso de las lenguas cooficiales y la designación del voto nulo de Eduard Pujol (Junts) durante la fallida de Alberto Núñez Feijóo la pusieron en el centro de la diana del PP y Vox.

"No podemos hablar en abstracto"

Pero ahora la apuesta se ha recrudecido, desatando duras críticas tras la sesión solemne. El propio Alberto Núñez Feijóo la acusó de hacer una intervención “lamentable” y una “provocación”. Pero fuentes cercanas a Armengol defienden que seguirá empleando el estilo de hasta ahora en sus discursos y sostienen que los diputados que la han criticado tendrán que acostumbrarse a que la presidenta argumente sus discursos con ejemplos prácticos que los demuestran.

Desde el entorno de la presidenta del Congreso se preguntan qué leyes del Partido Popular que se hayan demostrado avances sociales se tendrían que haber dicho y no fueron pronunciadas durante el discurso. “Si hablamos de la importancia de lo que aquí se decide, no podemos hablar en abstracto, tenemos que mostrar a la gente por qué decimos eso. Y eso son las leyes que se aprueban”, añaden las fuentes.

Asimismo, explican las fuentes que Armengol no hizo una defensa del Gobierno, sino de las mayorías parlamentarias. El discurso también de la presidenta durante la jura de la Constitución de la princesa Leonor hace un mes provocó malestar en las derechas, pero en su día en el entorno de ella defendió el tono institucional, aunque con un estilo progresista. Algo que, según las fuentes, no tenía por qué estar reñido.

"Es el peor discurso de un presidente del Congreso que yo he escuchado en mi vida", lanzó ante la prensa Núñez Feijóo, en el primer día en la Cámara Baja tras remodelar a su equipo más cercano, empezando por colocar como portavoz en la Carrera de San Jerónimo de Miguel Tellado, uno de los dirigentes con la línea más dura.

Los ataques también llegaron a Armengol a través de Borja Sémper, portavoz nacional, que, en cambio, está situado en el sector moderado de los conservadores. "Si perdemos el respeto institucional nos va a quedar muy poco. Y esto es por donde va la política española, es una auténtica porquería dónde está la política española. Yo lo lamento profundamente pero vamos a hacer todo lo posible para mantener la institucionalidad", comentó, para ahondar:  "Hoy lamentablemente no podemos estar cómodos con el discurso de la presidenta porque se ha salido de su función y se está resquebrajando la institucionalidad en España".

Al coro de voces contra Armengol se sumó la número dos del PP, Cuca Gamarra, que tildó el discurso de “sectario y excluyente”. Su principal queja es que sólo se han citado leyes aprobadas por los socialistas cuando el progreso en España "se ha generado y lo han construido entre todos". La presidenta del Congreso incluyó únicamente, como legado del PP, la eliminación de la conocida como mili (algo que sucedió con José María Aznar en virtud del pacto con Jordi Pujol para su investidura en 1996).

La estrategia del PP

Armengol se convierte de esta manera en otra pieza del ataque contra el Gobierno por parte del Partido Popular en la que se pretende denunciar una supuesta “colonización” de las instituciones por parte de Pedro Sánchez. Esta crítica está puesta ahora mismo principalmente en una supuesta falta de separación de poderes con motivos como la ley de amnistía o la asunción por parte de Félix Bolaños de las competencias de Presidencia y de Justicia (algo que es habitual en Gobiernos autonómicos del PP como en Galicia y en Madrid).

Los populares están intentando que esa sensación cale asimismo en las instituciones europeas, donde han llevado el debate de la amnistía al Parlamento. No obstante, el comisario de Justicia, Didier Reynders, reconoció que se trataba de un tema “interno”. Este mismo jueves Bolaños se traslada a Bruselas para reunirse con él y con la vicepresidenta de la Comisión responsable de Estado de Derecha, Vera Jourova, para explicarles con detalle la proposición de ley registrada en el Congreso como consecuencia del pacto con ERC y Junts para la investidura de Sánchez.

El rey aboga ante los diputados por una España "sólida y unida, sin enfrentamientos"

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En el PSOE interpretan además que el PP ya hace una oposición todavía más dura y que la nueva remodelación de la cúpula de ese partido van en la línea más extrema, cercana a la ultraderecha. Además, los socialistas, como interpreta una alta fuente del partido, creen que el PP ve que no le sirve sólo la mayoría absoluta en el Senado y quiere trasladar el foco ahora al Congreso de los Diputados.

Desde las filas socialistas, el portavoz en el Congreso, Patxi López, tildó de “impresentable” la actitud de los diputados del PP y de Vox, a la vez que comentó que el gesto de no aplaudir denotaba la carencia de institucionalidad. “Eso es no tener ningún respeto ni cortesía parlamentaria, es no tener educación y no saber estar", indicó el exlhendakari.

La sesión solemne de las Cortes, en la que Felipe VI llamó a una España “unida y sólida, sin divisiones ni enfrentamientos”, se convirtió, en cambio, en el termómetro de una legislatura que se prevé de alto voltaje, sin tregua por parte de la oposición hasta en el mismo día en el que el monarca (al que lanzaron “viva el rey” por parte del PP y de Vox) era el gran protagonismo ante diputados y senadores. 

“Me van a permitir que enumere solo algunas de las medidas históricas que nos han llevado a ser el país que hoy somos: la ley general de sanidad, de mi querido y añorado Ernest Lluch, la ley del divorcio, la despenalización del aborto o la ley para la igualdad efectiva de hombres y mujeres. La ley de pensiones no contributivas, la supresión del servicio militar obligatorio, el matrimonio igualitario, la ley de dependencia, el ingreso mínimo vital o la ley de eutanasia”.

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