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Educación

Una asignatura pendiente del sistema educativo: sólo el 13% de alumnos extranjeros van a la concertada

El 81,8% del alumnado extranjero escolarizado en España estudia en escuelas públicas. Por el contrario, los colegios concertados acogen al 13,4%, mientras que el 4,5% restante se encuentra matriculado en centros privados. Son datos del curso 2014-2015 recogidos en el último informe del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Estas diferencias, no obstante, no son casualidad

El informeNecesita mejorar. Por un sistema educativo que no deje a nadie atrás, publicado por Save the Children hace un año, alerta de que hay datos que evidencian que en España "hay segregación, que eso tiene consecuencias en el resultado académico y que son insuficientes las políticas dirigidas a enfrentar esta situación". Del mismo modo, el Informe anual 2017 publicado por la organización SOS Racismo explica que, "a nivel estatal", existe "una concentración del alumnado inmigrante en las mismas escuelas", registrando así una "distribución desigual entre la escuela pública y la concertada, con una concentración respectivamente del 80% y del 20%". 

"Hay un patrón común que se refiere a medidas desincentivadoras para la matriculación del alumnado extranjero", afirma Mikel Mazkiaran, coordinador del informe de SOS Racismo y secretario de la Federación Estatal de la organización. Por tanto, confirma, sí que se puede hablar de una segregación educativa que fomenta la concentración del alumnado extranjero en la escuela pública. 

La segregación educativa es una cuestión social más que de nacionalidad

Sin embargo, a pesar de la evidente separación del alumnado extranjero del autóctono, todos los expertos consultados por infoLibre coinciden en afirmar que el motivo, más que de origen, es social. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la posición socioeconómica de la población extranjera, generalmente, es inferior a la de las familias españolas por lo que, al final, ambas condiciones van unidas. "El punto de partida es que la situación socioeconómica de la población extranjera es, generalmente, peor", explica Mazkiaran. 

Amelia Barquín, profesora en la Universidad de Mondragón y especialista en Educación Intercultural y de Género, coincide con él. "En los centros en los que no hay inmigración no hay alumnos de clase media-baja", afirma, por lo que "no existe heterogeneidad" en la mayoría de los centros públicos españoles.

Carmela del Moral, analista jurídica de derechos de la infancia de Save the Children, muestra la misma opinión y añade que la escuela pública, mediante la sobrerrepresentación de menores inmigrantes, "no garantiza la igualdad de oportunidades" a los jóvenes. 

Las cuotas para acceder a la concertada, principal causa

La normativa sobre conciertos educativos establece claramente que los centros privados sostenidos con fondos públicos no pueden cobrar a las familias por clases ordinarias. Sin embargo, 163 de los 560 centros concertados madrileños incumplieron este acuerdo durante el curso pasado con el cobro de cuotas irregulares. De esta forma, se establece una barrera de entrada para alumnos pertenecientes a familias con un nivel socioeconómico bajo, grupo al que pertenecen la mayoría de niños extranjeros. 

"La concertada promueve la segregación por las cuotas y los procesos de selección informales" que imponen a sus alumnos, advierte Barquín, con quien coincide Mazkiaran, que afirma que "estos costes no pueden ser asumidos por la población inmigrante, que generalmente tiene menos dinero" que la autóctona. 

Según el informe elaborado por Save the Children, "existen mecanismos que permiten a los centros seleccionar al alumnado mediante discriminación económica o cultural, generando mayores niveles de desigualdad y segregación educativa". De esta manera, se cae en la "exclusión del alumnado en peor situación económica". 

Además, según afirma Del Moral, hay otro factor que afecta sustancialmente a la segregación en el sistema educativo. Para acceder a centros públicos y privados es necesario obtener una serie de puntos que favorecen la matriculación de los alumnos, sin embargo, "todos los criterios para obtenerlos favorecen la segregación". "Por ejemplo", explica Del Moral, "que el padre o la madre del niño o la niña haya sido alumno del centro" otorga prioridad, pero es muy difícil "que un alumno extranjero se encuentre en esa situación".

La segregación afecta a los resultados académicos del alumnado

Esta segregación educativa tiene efectos, sobre todo, en los resultados académicos de los jóvenes. Según el Informe Pisa 2015, al que se refiere SOS Racismo, "el alumnado con menores recursos económicos tiene tres veces más probabilidades de tener un rendimiento bajo, y el alumnado inmigrante tiene más del doble de posibilidades que el autóctono de tener un rendimiento bajo". 

"No se produce el efecto paresefecto pares", explica Del Moral. Este efecto, que se magnifica con la heterogeneidad del alumnado, permite "la mejora del rendimiento producto de mezclar a alumnos y alumnas con mayores dificultades de aprendizaje con quienes obtienen un mejor resultado", según el informe publicado el año pasado. 

Sin embargo, Mazkiaran sostiene que "hay que desmitificar estos efectos negativos en el rendimiento académico", pues los estudios indican que este efecto tiene que ver con la clase social, no tanto con el origen. "La nacionalidad apenas incide en los resultados", afirma, aunque reconoce que, como las familias inmigrantes suelen pertenecer a las clases sociales más bajas, al final estos dos conceptos van unidos. 

De esta forma, según Save the Children, "el porcentaje de alumnos que estudia en escuelas que tienen un nivel socioeconómico más bajo que la media y obtienen resultados bajos es de un 17,3%, mientras que en las escuelas con un nivel socioeconómico más alto que la media este porcentaje se reduce al 0,1%". Así, las tasas de abandono escolar entre la población extranjera son más altas, influyendo también en las condiciones socioeconómicas que estas personas tendrán de adultos, según Barquín.

Dificultades para alcanzar una sociedad multicultural 

"A largo plazo, la segregación supone la pérdida de la ocasión para alcanzar la cohesión social", lamenta Barquín, quien critica que "segregar impide el contacto" entre personas de distinta procedencia, dificultando la "interculturalidad" necesaria para la convivencia. "Es muy mala inversión social", sentencia. 

De esta manera, se favorece la aparición de conductas racistas y xenófobas desde las edades más tempranas, cuando los niños no son los que, a priori, tienen este tipo de prejuicios. "Sí que se puede hablar de comportamientos discriminatorios en las aulas, y la segregación fomenta este tipo de actitudes", lamenta Mazkiaran, que afirma que, por ello, es difícil deslindar la cuestión de la nacionalidad del bulling en las escuelas, si bien insiste en que los niños no son quienes perciben estas diferencias, sino que son los padres los que las señalan e inculcan. "Si como sociedad aspiramos a la multiculturalidad, hay que empezar por la escuela", concluye Del Moral. 

 

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