La herencia del PP

El Ayuntamiento de Madrid no logra averiguar por qué el equipo de Botella pagó 2,4 millones a un comisionista inmobiliario

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella.

Las dos facturas que por 2,4 millones de euros pagó la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid (EMVS) a un comisionista, por su supuesta mediación en la venta de 1.860 pisos de 18 promociones al fondo buitre Blackstone en 2013, se han convertido en un misterio de apariencia irresoluble cargado de sospechas. En el expediente no hay ni un rastro documental de que la licitación tras la que esa UTE se alzó con un contrato de mediación en diciembre de 2012 estuviera vinculado a la venta de 18 promociones de vivienda pública, justo las que finalmente fueron adquiridas por el fondo buitre Blackstone.

Tras un año de indagaciones, y así lo han confirmado fuentes de la EMVS a infoLibre, la empresa pública no ha logrado averiguar en concepto real de qué acabaron 2,4 millones en las cuentas de aquel comisionista, la UTE Ítaca Desarrollos Urbanos SL-Promociones y Desarrollos Creaziona SL

Tras la difusión de un informe preliminar de la Cámara de Cuentas de Madrid muy crítico con la gestión del equipo de Botella en la operación Blackstone y en los pagos a ese comisionista –la citada UTE Ítaca-Creaziona–, el puzle se ha enredado definitivamente con nuevos elementos desconocidos hasta la fecha. Para empezar, la versión oficial de los hechos –que Ítaca cobró por mediar con Blackstone, que es lo que sostienen las facturas pagadas por la EMVS– queda vapuleada tras las explicaciones que a petición de infoLibre ha ofrecido el grupo francés BNP Paribas, competidor del comisionista que cobró los 2,4 millones y que percibió 1,03 millones por vender dos solares.

Para continuar, este diario ha localizado una carta igualmente desconocida y que fue enviada por la EMVS a una empresa que había protestado por la adjudicación al fondo buitre de aquellas 18 promociones. Esa carta sostiene que el procedimiento que culminó con la venta a Blackstone se inició el 3 de mayo de 2013, con un anuncio en el diario El País, y no con el contrato de intermediación de diciembre de 2012.

En medio quedan más factores para la duda. Por ejemplo, que el pliego de condiciones de la licitación permitía llegado el caso alterar la nómina de inmuebles –o solares– sujetos a venta siempre y cuando su precio conjunto no superase la cifra de 113 millones. Sin tener en cuenta los solares que vendió BNP Paribas y computando solo las 18 promociones más garajes, trasteros y locales adquiridas por Blackstone, la EMVS ingresó mucho más de 113 millones. Exactamente, 128,5 millones. 

Un exdirectivo de Aguirre Newman

Uno de los máximos responsables del tándem Ítaca-Creaziona, el que mayor tajada obtuvo de aquella licitación, es el arquitecto Guillermo Barturen, antiguo socio y directivo de Aguirre Newman, el gigante de la intermediación que comanda un hermano de Esperanza Aguirre. Este diario ha intentado, sin éxito, contactar con Barturen, a cuya secretaria explicó el jueves los motivos de la llamada.

Si el informe provisional de la Cámara de Cuentas de Madrid sobre la operación Blackstone ya auguraba un quebradero de cabeza para el PP al subrayar que no hay más rastro del trabajo de Ítaca que las dos facturas emitidas, la situación empeora tras las explicaciones inéditas de la filial inmobiliaria española del banco francés BNP Paribas.

Al igual que Ítaca-Creaziona y otros tres operadores, BNP Paribas Real Estate Advisory Spain SA obtuvo en la misma fecha –12 de diciembre de 2012– y con el mismo pliego de condiciones un contrato de intermediación inmobiliaria con la EMVS.

Los cinco intermediarios seleccionados por la empresa pública competían entre sí: cobrarían quienes lograsen encontrar comprador para alguno de los bienes del listado anexo al pliego de condiciones de la licitación. Al final, solo cobraron Ítaca-Creaziona y la filial de BNP Paribas, cuyos portavoces destacan ahora un dato crucial: que la venta de la 18 promociones finalmente adquiridas por Blackstone nunca formó parte de la licitación.

En la relación de bienes, remachan los portavoces de la división inmobiliaria del grupo francés, solo había solares. Y ese listado –agregan– nunca se modificó. Los documentos que obran en el expediente administrativo y a los que ha tenido acceso infoLibre confirman la versión de BNP.

Un tercer elemento igualmente desconocido se suma al memorial de dudas sobre la limpieza del procedimiento. Y es este: la venta a Blackstone provocó la queja formal de al menos dos empresas, cuyo nombre omite este periódico porque no ha podido localizar aún a sus responsables.

Ambas pusieron en duda ante la EMVS que el proceso hubiera gozado de las garantías de publicidad y concurrencia a que están obligados todos los componentes del sector público. Pues bien, en la carta de respuesta a una de esas dos empresas la EMVS mantuvo que el procedimiento “se inició el 3 de mayo de 2013 con un anuncio en El País”anuncio en El País

Ni una sola palabra hay en aquella carta sobre que el proceso hubiera comenzado no con el anuncio en prensa que oficialmente inauguraba la carrera de los potenciales compradores de los pisos públicos en venta, sino con la contratación de comisionistas en diciembre del año anterior. Pero solo si la contratación de los comisionistas tenía por objeto vender las 18 promociones luego adquiridas por Blackstone alcanza sentido que Ítaca cobrase por su supuesto trabajo en esa dirección. Se trata, por tanto, de un dato clave. Y sin embargo, la misiva, fechada cuatro meses antes de que Ítaca-Creaziona emitiese en diciembre de 2013 su primera factura, no le dedica ni una sílaba al asunto.

La operación con Blackstone

La carta, que obra en el expediente administrativo, lleva fecha de 6 de agosto de 2013. No fue hasta ocho meses después cuando entró en escena la primera referencia oficial a la presencia de Ítaca –el nombre de Creaziona, el segundo miembro de la UTE, permanece ausente– en la operación Blackstone.

Esa primera referencia oficial, que pasó por completo inadvertida tanto a la oposición como a la opinión pública, se localiza en las cuentas de 2013. Además de no mencionar a Creaziona, esas cuentas, que no se aprobaron hasta el 27 de febrero del año siguiente , muestran una laguna relevante: citan a Ítaca pero ni siquiera desvelan que BNP Paribas cobró también –1,03 millones–otra comisión pero por vender dos solares al norte de la capital. Y que la cobró en cumplimiento de un contrato suscrito en la misma fecha que el de Ítaca y redactado bajo el mismo pliego de condiciones.

Muy al contrario, esas cuentas inoculan en el lector la falsa idea de que hubo un solo contrato de mediación en 2012, el que se llevó Ítaca. Y que ese contrato buscaba desde el principio la venta de las 18 promociones finalmente vendidas a dos filiales de Blackstone: Fidere Vivienda y Fidere Gestión.

Al abordar la transmisión de las 1.860 viviendas que integraban esas 18 promociones, la memoria de 2013 de la EMVS dice esto: “La provisión para el pago de plusvalías se estimó en 6 de millones de euros y la comisión por la intermediación de Ítaca en la venta 1.977.500 euros [sin IVA] y 92.400 euros [sin IVA] por la venta del edificio sitio en la calle Paraguay 8”.

Como las anteriores, es una incógnita por qué la memoria anual de la EMVS reservó espacio a una operación menor, la venta de un inmueble ajeno a los que compró Blackstone –el de la calle Paraguay, adquirido por otra sociedad–, pero no a la de aquellos solares en cuya enajenación intervino BNP Paribas.

¿Explica esa ausencia por qué en el informe provisional de la Cámara de Cuentas que se conoció hace mes y medio, muy crítico con la actuación del equipo de Botella en cuanto a la operación Blackstone, no hay ni una sola referencia a los pagos a BNP Paribas? De momento, esa también es una incógnita, pero fuentes conocedoras de la operación Blackstone subrayan que el proceso de obtención de datos por parte de la Cámara de Cuentas en la recta final del mandato de Ana Botella resultó una tarea hercúlea. El relevo en la EMVS “no fue precisamente pacífico”.

Así que los pagos efectuados a Ítaca al socaire de la venta de 18 promociones a Blackstone quedaron bajo una compacta opacidad hasta que hace un año salieron a la luz las dos facturas que la EMVS le pagó por 2,4 millones.

¿Solo información para uno de los cinco comisionistas?

El importe máximo a repartir entre los cinco intermediarios inmobiliarios contratados por la EMVS en diciembre de 2012 ascendía a 2.260.000 euros.

La cifra no es arbitraria. Equivale al 2% de comisión sobre 113 millones. Porque el pliego de condiciones sí permitía la alteración del listado de bienes que la empresa quería enajenar. Con un pero: que el valor conjunto de venta no superase los 113 millones enunciados.

En realidad, las dos subsidiarias del fondo buitre Blackstone que compraron las 18 promociones inmobiliarias de la EMVS pagaron por ellas más por un lote de trasteros, garajes y locales 128,5 millones IVA excluido. Es decir, 15 millones por encima del tope señalado en el pliego de condiciones de los contratos de intermediación. Ese hecho fortalecería la tesis de que la intermediación y la venta a Blackstone fueron dos procedimientos por completo diferentes, máxime porque en el expediente de los contratos de intermediación suscritos en diciembre de 2012 tampoco hay rastro de ningún cambio en el importe conjunto de los bienes en venta.

Si a lo anterior se le suma que BNP Paribas percibió 1,03 millones por la venta de dos solares, el precio total pagado por la EMV en concepto de comisiones se situó nada menos que en 3,5 millones. O sea, muy por encima de los 2,26 millones estipulados en el pliego de condiciones.

¿Resulta factible que la empresa municipal modificara, aun verbalmente, la relación de activos sujetos a venta en la licitación de 2012 y que le comunicase el cambio solo a uno de los cinco intermediarios contratados, todos ellos sujetos a otros tantos contratos que supeditaban su posibilidad de cobro a que pusieran en contacto a la EMVS con algún o algunos compradores? ¿O, por el contrario, la hipótesis anterior debe tenerse por inverosímil y los pagos a Ítaca obedecen a otro criterio todavía por descubrir? Las fuentes consultadas en la empresa pública madrileña se aferran a la cautela y esquivan una respuesta hasta que la Cámara de Cuentas emita su informe definitivo.

Lo sucedido en la EMVS con la venta de viviendas a Blackstone constituye una de las prioridades para la recién nacida comisión de investigación del Ayuntamiento de Madrid. En abril, la portavoz socialista, Purificación Causapié, subrayó la existencia de "sospechas claras sobre posibles irregularidades"

Boicoteada por el PP, la comisión arrancará probablemente el 30 de mayo, después de que la Junta Electoral determinase que puede constituirse y echar a andar antes de las elecciones del 26 de junio. 

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