Caamaño: “No me voy por falta de libertad en el PSOE, sino porque anhelo la libertad que te da la cátedra”

"Yo no soy un político al uso. Yo procedo de la universidad". Se podría decir que Francisco Caamaño se reivindica como uno de esos políticos que no son casta. Pero él no tiene ni ha tenido carné de Podemos. El suyo es del PSOE, y desde hace relativamente poco tiempo, cuando llegó al Ministerio de Justicia, en 2009. Ahora, se va de la primera línea para volver a la universidad, pero no rompe con su partido. 

Ni siquiera rompe del todo con la política, dice, porque ahora seguirá haciéndola "desde otros foros" y a través de sus escritos, y para lo que su formación le reclame. Aunque no piensa competir ya en procesos internos. 

Francisco Caamaño (Cee, A Coruña, 1963) anunció este lunes que renuncia a su escaño por A Coruña en el Parlamento gallego, que obtuvo en 2012, para regresar a su cátedra de Derecho Constitucional en la Universitat de València. Pone fin así a una excedencia especial de 11 años, la que obtuvo al ser nombrado en 2004 secretario de Estado de Relaciones con las Cortes por el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. En 2009 asumió el Ministerio de Justicia, hasta el fin de la pasada legislatura, en diciembre de 2011. 

Su relación con el PSdeG, del que era secretario provincial en A Coruña, ha tenido más tiras que aflojas en los últimos años. Y sus desencuentros con el líder del partido en Galicia, José Ramón Gómez Besteiro, públicos. Ambos llegaron a pedirse la dimisión y se cruzaron descalificaciones. El fin del conflicto se produjo en diciembre del año pasado, cuando pasó a ocupar el liderazgo coruñés uno de los suyos, Julio Sacristán, al vencer en unas primarias internas.

"No me he ido por tensiones internas. Aquel conflicto quedó bien cerrado", señala Caamaño, en conversación telefónica con infoLibre. De hecho, hace "un mes" avanzó a Besteiro que quería dejar su escaño en el verano de este año. Si ha adelantado su marcha es porque los planes docentes se aprueban en mayo, "y tampoco tenía sentido esperar a después de las elecciones municipales del 24-M". Su incorporación a la Universitat de València será inmediata, al tratarse de una excedencia especial para ejercer cargo público.

"Autocontención", "límites"

El exministro publicó el año pasado Democracia federal. Apuntes sobre España (Turpial) e iba viendo cargarse su agenda de compromisos académicos en los últimos meses. Y a él le gusta implicarse a fondo con cada tarea que tiene por delante. Y aunque el grupo parlamentario le dejaba hacer, tenía más ganas de regresar al mundo universitario. La política exige "autocontención", ponerse "límites". "No me voy por falta de libertad interna, sino porque anhelo la libertad que te da la cátedra", confiesa. Quiere poder rebatir, que le escuchen no pensando que fue ministro, o diputado autonómico, o secretario de Estado. Quiere discutir en el ámbito académico. Porque lo echa en falta. "Sería irresponsable que un político hablase como un profesor, y también que un profesor hablase como un político".

Quiere poder decir, por ejemplo, que estos tiempos son "contradictorios", en los que España está atrapada entre aquello que fue, en la Transición, en los años del crecimiento, y las dudas sobre lo que es y sobre su futuro. "Probablemente estemos saliendo de la crisis, pero tenemos que preguntarnos qué modelo de sociedad queremos ser, y esa pregunta no es sólo para los políticas. Es para todos. Como también debemos plantearnos qué controles públicos queremos, o qué impuestos estamos dispuestos a pagar. "Decir esto quizá pueda ser políticamente incorrecto, porque la política activa exige atención a lo que dices y a cómo los otros lo entienden", explica. 

Caamaño cree que los tiempos de hoy están marcados por una profunda "desigualdad" social. España necesita una "enorme reforma fiscal" para evitar que "unos pocos egoístas" acaparen todos los recursos, como necesita unos "políticos de altura para luchar contra la corrupción". El rosario de dirigentes desfilando por los juzgados, de todos los partidos, es síntoma, dice, de que "algo se ha hecho mal" en estos casi 40 años de democracia. Falta "mucho por hacer", profundizar en la "cultura democrática", que es tanto como adoptar otra cultura cívica, en la que "todos" los ciudadanos tienen su parte de responsabilidad. "España debe hacer esa reflexión. Espero que de todo esto aprendamos. Yo soy de natural optimista, y creo que lo llegaremos a hacer". 

Que Sánchez tenga un "tiempo de rodaje"

¿Será el PSOE capaz de liderar esos cambios? "Yo confío en lo que viene, aunque no sea garantía de acierto. Resurgirán cosas nuevas, no sé cuáles. Pero habrá referentes nuevos. No sé si serán los actuales líderes de PSOE, Podemos, PP o Ciudadanos". 

El exministro no votó en 2012 a Pedro Sánchez como líder. Su apuesta era otra. Era el diputado vasco Eduardo Madina. "Pero Pedro es mi secretario general desde el día en que ganó. Cometió algunos errores al principio, y yo discrepé de algunas cosas, como el pacto antiterrorista. Pero el PSOE está haciendo sus deberes. Y lo importante es lo que se juega el partido. Hay que dar a Pedro una oportunidad. El partido decidirá en primarias si él es el candidato a la Moncloa, pero soy partidario de que tenga un tiempo de rodaje. No podemos cambiar cada día de líder". Ni siquiera cree que su formación se vaya a hundir en las atuonómicas y municipales. No ve el futuro tan negro. Percibe que Podemos "está llegando a su umbral" y que el PSOE "está un poquito mejor" que hace meses, y que logrará remontar más hacia las generales de final de año. 

Los ciudadanos quieren castigar el bipartidismo, sí. Pero tras esa fase "rupturista", en la que se premiará a las formaciones emergentes –Podemos y Ciudadanos–, vendrá otra "más reequilibrante", espera, en la que también se valorará "la estabilidad política". Hará falta repensar, por ejemplo, la Ley Electoral, pero "sin demagogias", sin llegar a alumbrar un Parlamento ingobernable. 

En el horizonte, y al menos eso lo dicen todas las encuestas, se atisban los pactos. "España, es verdad, no está acostumbrada a las coaliciones. Los bipartitos, tripartitos... han recibido todo tipo de descalificaciones. Pero será otro de los aprendizajes que tengamos que hacer", subraya. 

Pero pactar, para Caamaño, no puede ser jamás sinónimo de gran coalicióngran coalición. Una solución que no apoya, "ni siquiera para Alemania". La alianza de socialistas y conservadores "no es más que la visión plural del partido único". "Democracia es competición. Y ante un mal gobierno de los dos grandes, no hay a quien votar. Esto se nota en Alemania. Falta creatividad". 

"Vuelvo a donde estaba"

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Pero hay otra gran coalición que al exministro tampoco le gusta, que es la de PP y Ciudadanos, "sin Mariano Rajoy a la cabeza". "Es el sueño de la derecha", asegura. "En la política, las élites tienen mucho que decir. Primero vino el frenesí a favor de la gran coalición de PP y PSOE, y como vieron que era imposible, resurgió el apoyo a C's en la idea de que tiene que ser el sustento de un PP sin Rajoy, de una derecha sin pasado". 

Caamaño es partidario de un PSOE "con una fuerza suficiente para gobernar" que sea capaz de entenderse "con otras formaciones" en el espectro de la izquierda, como Podemos. Confía en su partido. Pese a que haya atravesado y atraviese "momentos complicados", "tiene más raigambre en la sociedad española de la que algunos creen". 

"Vuelvo a donde estaba", a la Universidad, recapitula el exministro. Pero no se va del PSOE. "Seguiré trabajando y colaborando con el PSOE. Ayudaré en lo que me necesiten y pueda. Haciendo incluso papeles para temas de política nacional o gallega. Se puede hacer política desde distintos foros". No cierra la puerta a nada, porque no se atreve a decir aquello de "de este agua no beberé". Pero la política activa no está por ahora en su horizonte. Tampoco tiene en mente competir en las primarias por la candidatura a la Presidencia de la Xunta, como en algún tiempo se comentó. "No, eso seguro que no. Para nada". 

"Yo no soy un político al uso. Yo procedo de la universidad". Se podría decir que Francisco Caamaño se reivindica como uno de esos políticos que no son casta. Pero él no tiene ni ha tenido carné de Podemos. El suyo es del PSOE, y desde hace relativamente poco tiempo, cuando llegó al Ministerio de Justicia, en 2009. Ahora, se va de la primera línea para volver a la universidad, pero no rompe con su partido. 

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