EL FUTURO DE LA LEGISLATURA
El PSOE intenta pasar página de Aragón y se aferra a una mayor movilización de su electorado en las generales
El PSOE trata de pasar página de los comicios de Aragón lo más rápido posible. Mira ya hacia Castilla y León, donde cree que no tendrá un golpe tan duro como el 8F. Y después tocarán las andaluzas. Un inicio de ciclo electoral, diseñado por el PP a partir de Extremadura, que encadena malas noticias para los socialistas.
Sin embargo, en el Palacio de La Moncloa y en la calle Ferraz tienen otra lectura de lo que está sucediendo y no creen que estén ante un final de ciclo. Reconocen, eso sí, varias fuentes socialistas que el escenario es complicadísimo y que la extrema derecha está subida en una potente ola, pero piensan que no es inexorable que PP y Vox sean los protagonistas del próximo Gobierno estatal.
¿Y por qué? En el PSOE ponen por delante que el partido históricamente saca peores resultados en los comicios autonómicos que en las elecciones generales y que en las municipales. Por lo que no se puede extrapolar, según ellos, a todo el territorio lo que ha pasado en Extremadura o Aragón. Un comportamiento de su electorado que ni ellos mismos terminan de entender, ya que en las comunidades se gestionan materias tan importantes como la sanidad, la educación y los servicios sociales, pilares trascendentales del proyecto del puño y la rosa.
Diferentes dinámicas electorales
Esa tendencia que apuntan en Ferraz y en La Moncloa, según los datos electorales, es una realidad. Y es que en la inmensa mayoría de territorios los socialistas sacan mejores resultados cuando se vota al presidente del Gobierno central y a los alcaldes que a los cargos autonómicos. Esto sucede ahora de manera clara en Andalucía, Aragón, Castilla y León, Madrid, Comunitat Valenciana, Extremadura, Galicia, La Rioja, Euskadi y Cantabria, donde tanto en municipales como generales se lograron respaldos superiores a los parlamentos regionales.
De hecho, sólo hay dos territorios en todo el país en el que se votó más al PSOE en las autonómicas que en las últimas generales y municipales: Castilla-La Mancha y Asturias, que es, precisamente, donde gobiernan (además de en Cataluña y en Navarra). Y Castilla-La Mancha, asimismo, es la única autonomía de toda España, junto a Murcia, donde Pedro Sánchez logró un porcentaje menor de voto que las planchas electorales del PSOE en autonómicas y locales.
El caso de Aragón es el que está ahora encima de la mesa por la actualidad. Pilar Alegría empató el suelo histórico con 18 diputados y logró un respaldo de poco más del 24%. Ese dato está muy por debajo del que logró Sánchez en las generales del 23J, cuando superó el 31% de votos. Y en aquella cita aumentó el monto de votos respecto a las autonómicas que se habían celebrado dos meses antes, con Javier Lambán como candidato (29,55%).
Diferencias de casi diez puntos de apoyo
La vista también está puesta en las elecciones de Andalucía, que tendrán lugar previsiblemente en junio. Es una de las grandes batallas porque es la comunidad que más escaños reparte para el Congreso. Las anteriores autonómicas en 2022, con Juan Espadas a la cabeza de los nombres de la papeleta, el PSOE apenas superó el 24%, teniendo el peor resultado de su historia en el sur. Aquella cita presagiaba una gran debacle para Sánchez en las generales, pero, contra todo pronóstico, el presidente logró allí el 23J más de un 33%, casi diez puntos más y un respaldo clave para aguantar en el Palacio de La Moncloa.
Otro caso que también se pone sobre la mesa es el de la Comunidad de Madrid, que en las autonómicas, con Juan Lobato como candidato, quedó en tercera posición el 28M, con poco más del 18% de apoyos en aquella contienda en la que arrasó Isabel Díaz Ayuso con mayoría absoluta. Pero, en cambio, en las generales, los socialistas subieron casi diez puntos, llegando hasta casi el 28% de apoyos el 23J.
Y en el socialismo se pone el foco especialmente durante estos tiempos en Cataluña, que se ha convertido en su gran aldea gala. Salvador Illa se impuso en las últimas autonómicas, en abril de 2024, con casi el 28% de votos. Pero es que en las generales del 23J Sánchez consiguió un resultado espectacular, superando el 34% de votos (lo que llevó al PSC a tener 19 escaños hoy en el Congreso).
Otro de los casos más paradigmáticos es el de Galicia. Allí el PSOE se hundió en las últimas autonómicas, con poco más de 14% de votos, siendo superado por el BNG de manera fulgurante con más del 31% de votos y 25 asientos en el Parlamento gallego (los socialistas se quedaron en apenas 9). Pero ese resultado no tiene nada que ver con las generales, donde Sánchez se acercó al 30%. Un porcentaje similar al que lograron en las municipales, elecciones con las que el PSOE logró algunas de las alcaldías más potentes como A Coruña o Vigo.
Sánchez mantiene su hoja de ruta
En el PSOE, hay barones y alcaldes que durante estos días trasladan la idea de que sería conveniente que Sánchez fuera a las urnas en unas generales antes que se produzcan las municipales y autonómicas de mayo del año que viene. Pero esa opción está descartada por el momento por el presidente del Gobierno, que remarcó durante su comparecencia en el Congreso este miércoles que las elecciones serán en julio de 2027.
Aunque su intervención era sobre el accidente en Adamuz (Córdoba), Sánchez dejó esta consideración con un claro mensaje sobre su hoja de ruta: "Yo no sé qué harán los ciudadanos y las ciudadanas en julio de 2027 cuando haya unas elecciones generales. No lo sé. Lo que sea, será bueno porque es lo que ellos democráticamente habrán elegido, y yo nunca pondré en cuestión la legitimidad del futuro presidente o de la futura presidenta del Gobierno de España".
Como señala uno de los ministros más cercanos a Sánchez: “Esa teoría de que el presidente hunde a los candidatos autonómicos se cayó en las anteriores elecciones. Fue a las urnas dos meses después él como número uno, superó el resultado en casi todas las comunidades y ganó un millón de votos respecto a las elecciones de noviembre de 2019”.
Y, además, la frase de Sánchez de situar su plan en julio del año que viene también hace descartar la opción de ir a un superdomingo electoral, con las generales junto a las municipales. Esta opción era bien vista por algunas federaciones que sí confían en el presidente como un dinamizador para su voto, como es el caso del PSOE madrileño.
El PSOE cruza los dedos para que haya una lista competitiva a su izquierda: “Necesitamos que se unan”
Ver más
Pero Sánchez, como señalan los suyos, está absolutamente convencido de ir hasta el final de la legislatura y de que, a pesar de los reveses electorales en algunas autonomías, hay margen para disputar el partido con un PP que ya da muestras de que ha llegado a su techo electoral. Como señala un miembro de la dirección del PSOE: “En la derecha hay una pelea por la hegemonía del bloque, mientras que los mayores enemigos de la izquierda son la abstención y la fragmentación”.
Pero el PSOE, a pesar de agarrarse a esas dinámicas electorales, sigue sin resolver su principal problema: la falta de tirón en las autonómicas. Sánchez trató de cambiar esa inercia, después del fracaso del 28M, y diseñó una estrategia a partir del parlamento nacional para que las federaciones estuvieran en manos de referentes dentro del Consejo de Ministros. Pero la apuesta de Pilar Alegría no ha salido bien, por lo que ahora están también en el punto de mira lo que hagan María Jesús Montero (Andalucía), Diana Morant (Comunitat Valenciana) y Óscar López (Madrid).
A pesar del resultado, Alegría se va a quedar al frente de la federación y pretende hacer un trabajo de oposición de fondo durante estos años para vencer en las siguientes autonómicas. En cambio, en Extremadura el que fuera candidato, Miguel Ángel Gallardo, dimitió como secretario general y ahora el partido está en manos de una gestora, que no tiene previsto celebrar un congreso para elegir un nuevo liderazgo hasta después de que se forme Gobierno en esta autonomía.