Cambio climático

El cambio climático ya destruye "años de progreso" contra el hambre y aumenta en un 85% las muertes por calor

Protesta de Greenpeace contra el carbón.

Una nueva edición de The Lancet Countdown, el informe más prestigioso del mundo en materia de cambio climático y su relación con la salud pública, se ha publicado este jueves. Representando "el consenso entre los investigadores líderes de 43 instituciones académicas y agencias de la ONU", el estudio pone negro sobre blanco, una vez más, que la crisis climática no es solo una cuestión de futuro, sino de presente, y que afecta ya a la salud y a la vida de millones de personas, sobre todo de los países más pobres. "Las poblaciones de países con bajos y medios niveles de desarrollo humano han sufrido el mayor incremento en vulnerabilidad relacionada con el calor en los últimos 30 años", con un aumento de las muertes debido a las altas temperaturas en los últimos años que alcanza el 85%, con países como Brasil e India como principales afectados. El calentamiento global, además, "está empezando a revertir años de progreso en la seguridad alimentaria, negándoles un aspecto esencial de la buena salud". 

"El cambio climático está aquí y ya lo estamos viendo afectar la salud humana en todo el mundo", aseguró el profesor Anthony Costello, director ejecutivo de The Lancet Countdown. El calentamiento global aumenta las temperaturas medias, lo que afecta directamente al bienestar más básico de todas las poblaciones, pero también aumenta la cantidad y severidad de los fenómenos extremos, como sequías, olas de calor, tormentas o huracanes que no solo tienen obvia incidencia directa en la salud: también indirecta. Se arruinan cosechas y se abren las puertas al hambre, se genera el caldo de cultivo perfecto para nuevas y viejas enfermedades infecciosas –dengue, malaria, zika–. Los planes gubernamentales y empresariales siguen lejos de afrontar el desafío a la altura, y la ventana de oportunidad que supuso la recuperación postcovid se está empezando a cerrar. 

En cuanto al calor extremo, los últimos datos muestran que el fenómeno ya profundiza en las desigualdades de un mundo cuyo mercurio se dispara. En 2019, la mortalidad relacionada con el calor en personas mayores de 65 años alcanzó un crecimiento de récord, cifrado en 345.000 muertes, entre un 80% y un 86% más que la media entre el 2000 y 2005. El aumento afectó especialmente a India y a Brasil: el Gobierno del país sudamericano es un activo bloqueador del consenso en las últimas cumbres del clima. En 2020 se registró un aumento de los mayores, así como de los menores de un año, que sufrieron una ola de calor con respecto a la media. El documento, además, alerta de las consecuencias de los termómetros por encima de los 40 grados durante junio de 2021 en Estados Unidos y Canadá, aunque aún no hay información como para estimar correctamente el impacto. 

La "seguridad alimentaria", es decir, la capacidad de las poblaciones de tener alimentos sanos y nutritivos a su disposición, ya sea cultivándolos o comprándolos, y que esa situación sea estable en el tiempo, se está viendo comprometida tras "años de progresos". El hambre recupera terreno. "Durante 2020, el 19% de la superficie terrestre estaba siendo afectada por una sequía extrema en un mes determinado, un valor que no ha superado el 13% entre 1950 y 1999", explica el informe. "El aumento de las temperaturas acorta el tiempo en el que las plantas alcanzan la madurez, lo que implica menores rendimientos y una mayor tensión en nuestros sistemas alimentarios". 

"El maíz sufrió una disminución del 6% en el potencial de rendimiento de los cultivos; el trigo, una disminución del 3%; y el arroz, una disminución del 1,8%, en comparación con los niveles registrados entre 1981 y 2010", cifra el análisis, lo que tiene también consecuencias en los precios que pagan los consumidores de los países desarrollados y –por ahora– sin problemas de escasez, pero sujetos a una economía globalizada. "Dados los roles de género socialmente definidos, la inseguridad alimentaria afecta desproporcionadamente a las mujeres en entornos rurales, reforzando su posición en desventaja a través de la educación, los ingresos y el estatus socioeconómico", advierte el documento. 

Más consecuencias para la salud pública global que se están viendo en la actualidad: el aumento de las enfermedades infecciosas. En julio de 2021, una mujer afectada por las inundaciones de Alemania declaraba: "Uno esperaba que esto pase en países pobres". Y si bien la inequidad es dolorosa y evidente, nadie está a salvo si no estamos todos a salvo. "La posibilidad de que surjan brotes de dengue, chikunguña y zika es cada vez mayor en países con un índice de desarrollo humano muy alto, incluidos los países europeos". Hay 569 millones de personas viviendo en zonas inundables por la subida del nivel del mar, también en países ricos. Y los incendios forestales, muchos de ellos convertidos en superincendios muy difíciles de extinguir, golpearán con cada vez más dureza a países como España. "El informe de 2021 indica que las poblaciones de 134 países se vieron perjudicadas por un aumento en la cantidad de incendios forestales", declaró Costello. 

En cuanto a la dieta, The Lancet Countdown llama a una reducción del consumo de carne roja en los países desarrollados, tal y como apuntó este verano el ministro de Consumo, Alberto Garzón, en una campaña posteriormente desacreditada por el presidente Sánchez. Por las dos razones que impulsan a la redacción de este informe: por el clima y por salud. "Con las actuales intervenciones en pos de la eficiencia fracasando a la hora de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la atmósfera, cambios en la dieta (por ejemplo, reducir ampliamente la carne roja y aumentar el consumo de vegetales) son necesarios, sobre todos en los países con altos y muy altos niveles de desarrollo humano". Las muertes asociadas a comer demasiado chuletón son nueve veces mayores en los países más ricos. 

La ventana de oportunidad de la recuperación postcovid se cierra

El consenso científico en torno al cambio climático no solo se limita a su origen antropogénico o a sus consecuencias: también abarca el hecho de que los países más ricos y emisores no están haciendo lo suficiente. Sus objetivos no van en línea con la meta del Acuerdo del París, al menos a corto plazo; el avance de las energías renovables es constante, pero no al ritmo que necesitamos; y "65 de los 84 países analizados siguen otorgando subsidios a los combustibles fósiles". Precisamente, el informe sobre la Brecha de Producción 2021 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), publicado este miércoles, alerta de que los Gobiernos de todo el mundo planean producir dos veces más combustibles fósiles que lo que sería coherente para limitar el calentamiento global a 1,5 grados a finales de siglo. 

The Lancet Countdown sigue considerando una "oportunidad" la recuperación postcovid si se tiñe de color verde, pero a la vez reconoce el fracaso, que ya atestigua el informe del Pnuma: cifra en 300.000 los millones de dólares que se han destinado a financiar el carbón, el petróleo y el gas en 15 países. China, Argentina, India e Indonesia emitirán más CO2 en 2021 que en 2019. Asegura una de las autoras principales del estudio, María Romanello: "Se espera que menos de un dólar de cada cinco que se gasten en la recuperación del covid-19 reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero y es probable que las consecuencias generales sean negativas. Nos estamos recuperando de una crisis sanitaria de una manera que pone en riesgo nuestra salud". 

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