Terremoto en el PP

Casado se niega a dimitir y dejará el liderazgo del PP en manos de un congreso aún sin fecha

Pablo Casado (en el centro), durante una reunión de dirección del PP.

Pablo Casado no dimite. Se aferra al sillón de presidente del PP y reta a sus adversarios, los barones que han cerrado filas para hacer de Alberto Núñez Feijóo el nuevo líder del partido y la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a reunir los dos tercios de votos que hacen falta para forzar la convocatoria de un congreso extraordinario. Este lunes su dirección acordó convocar para la semana que viene una reunión del Comité Directivo Nacional del partido con el fin de abordar la situación. Allí será posible convocar un congreso extraordinario siempre y cuando lo solicite “mediante firma la mayoría absoluta de los miembros” de este órgano “con una antelación mínima de 24 horas a la celebración de la reunión”.

No obstante, fuentes citadas por El Mundo afirman que Casado se comprometió en la reunión de este lunes a pactar con los barones la celebración de un congreso en el plazo un mes o mes y medio —entre finales de marzo y la primera mitad de abril— en el que el partido elegiría una nueva dirección siempre y cuando la Junta Directiva Nacional del lunes lo apruebe por mayoría de dos tercios, lo que le da todavía unos días para tratar de salvar su liderazgo. Los dirigentes que han forzado esta salida y que según el mismo diario amenazan con dimisiones si no se materializa, son entre otros los portavoces Cuca Gamarra y Javier Maroto, cuya intención es defender una candidatura de unidad que todavía no tiene líder, pero que, a la vista de los movimientos de los barones, está llamado a encabezar Feijóo. Otras fuentes citadas por El Confidencial afirman que Casado quiere presentarse a la reelección en el congreso y medir fuerzas con el presidente de la Xunta.

Pablo Casado llegó al fin de semana muy debilitado tras su enfrentamiento con la presidenta madrileña y el llamamiento de una parte sustancial de la derecha mediática para que presentase su dimisión. Él y su equipo dedicaron el sábado y el domingo a evaluar su situación y buscar apoyos en busca de una salida a la que pretendían dar forma este lunes en una reunión del núcleo duro de dirigentes que han gobernado el PP en los últimos tres años.

Allí, en el marco de una larguísima cita que comenzó a las 11 de la mañana y se prolongó durante todo el día, fueron convocando a diputados, senadores y dirigentes provinciales para saber de primera mano quién está con Casado y quién no. Los contactos continuarán a lo largo de los próximos días.

El equipo de Casado cree que tiene el apoyo de más de la mitad de los presidentes provinciales, según fuentes consultadas por Europa Press, y con esas fuerzas se dispone a resistir al menos hasta el congreso, lo que significa que el líder del partido está dispuesto a dar la batalla interna e incluso disputar el liderazgo a Feijóo.

Entre los miembros del PP que llegaron por la tarde a la sede de Génova se pudo ver a los diputados Edurne Uriarte, Diego Movellán, Andrés Lorite, José Ortiz, Ramón Herrera y Vicente Betoret. También a los presidentes provinciales de Almería, Jaén, Córdoba, Sevilla, Cáceres y Badajoz, informa Europa Press. 

La obsesión del presidente del partido es resistir, al menos hasta el congreso ordinario previsto para julio. Sostiene que hizo lo correcto con Isabel Díaz Ayuso y está convencido de que esos cuatro meses serían suficientes para dar tiempo a que aflorasen las pruebas que ahora no tiene pero que está convencido que existen y que demostrarían el supuesto comportamiento corrupto, o por lo menos poco ético, de la presidenta madrileña. Una apuesta arriesgada con la que confía en recuperar la credibilidad que perdió la semana pasada a los ojos de gran parte de su partido.

Pero el deterioro de la situación ha alcanzado tal dimensión que nadie que no sea incondicional de Casado, y son cada vez menos, cree que haya otra opción que su salida de la dirección del partido. Hasta el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, marcó distancias para no verse arrastrado por la previsible caída de su jefe de filas a poco más de un año de las elecciones municipales.

La situación es tan crítica que ni la totalidad de los miembros del comité de dirección creen que la estrategia de Casado conduzca al alguna parte. Los gallegos Ana Pastor, que no es de la órbita de Feijóo pero si de Rajoy, y Jaime de Olano; la exministra Elvira Rodríguez, la concejala madrileña Andrea Levy, la portavoz parlamentaria Cuca Gamarra, el portavoz en el Senado, Javier Maroto, o la representante del PP en Estrasburgo, Dolors Montserrat, habrían manifestado sus dudas en la reunión de este lunes. La diputada valenciana Belén Hoyo, según El Mundo y El País, habría pedido la destitución de García Egea.

Con Casado estarían, sin reserva alguna, su número dos, el vicesecretario de Comunicación, Pablo Montesinos, el de Política Territorial, Antonio González Terol y la de Organización, Ana Beltrán.

No obstante, la decisión final de dejar el problema en manos de la Junta Directiva Nacional fue adoptada por unanimidad, según fuentes del partido. Allí será donde unos y otros midan sus fuerzas, en el máximo órgano del PP entre congresos, en el que se dan cita la totalidad de los cargos del partido.

Los que van a decidir

El lunes estarán convocados a decidir el futuro de Casado los miembros de su comité ejecutivo, treinta vocales elegidos por el Congreso de 2018, todos los diputados, senadores y parlamentarios europeos, los presidentes autonómicos, provinciales e insulares, los presidentes y portavoces de las asambleas legislativas de las comunidades y ciudades autónomas, los presidentes de diputaciones, consejos y cabildos insulares y los alcaldes de capitales de provincia, de capitales autonómicas y de municipio de más de cincuenta mil habitantes, los presidentes autonómicos, quince miembros elegidos por Nuevas Generaciones, los secretarios autonómicos y los presidentes de los comités ejecutivos de las organizaciones del partido en el exterior. 

Este fin de semana Casado creyó que podría obtener ventaja de las diferencias estratégicas entre Ayuso y Feijóo, dos dirigentes con gran predicamento interno pero que representan almas muy distintas dentro del PP. Sobre todo porque dio por hecho que el presidente gallego no daría el paso que le piden otros dirigentes y varios medios de comunicación para optar a liderar el partido si eso suponía abrir una batalla de incierto desenlace con la lideresa madrileña. 

Pero las cosas volvieron a torcerse para Casado este lunes. Ayuso remarcó en una intervención pública desde Boadilla de Monte que ella no va a optar a la presidencia del partido y dejó el camino despejado para Feijóo. Su argumento es que no lleva ni un año de mandato al frente de la Comunidad de Madrid y tiene mucho por hacer. “El partido se está desintegrando” y “hace falta un giro absoluto”, declaró para subrayar la gravedad de la situación.

Casi al mismo tiempo, en declaraciones a los medios en Ourense, el presidente gallego reveló que había hablado con Casado para transmitirle la necesidad de que tomase “decisiones urgentes”. No quiso aclarar cuáles, pero sí que sólo las puede tomar él, lo que significa que le pidió la destitución de Teodoro García Egea o incluso su propia renuncia. 

En el turno de preguntas Feijóo evitó en todo momento negar la necesidad de un relevo al frente del PP ni que él mismo vaya a optar al puesto de presidente del partido. “Las decisiones deben tomarse por el bien de la unidad del partido”, precisó, porque en estos momento está en situación de “colapso”.

Con el presidente gallego estaría, según diferentes informaciones, el máximo responsable de la Junta de Andalucía, Juan Moreno, probablemente el dirigente del PP más interesado en pacificar la situación porque este año debe celebrar elecciones autonómicas. En cualquier caso, está tratando de evitar verse salpicado por el conflicto, lo que le llevó este lunes a cancelar la celebración del día de Andalucía en Madrid y por tanto hacerse una foto inevitable con Ayuso o con Casado.

Ambos tendrían el apoyo del presidente en funciones de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, que copió los argumentos de Feijóo al reclamar una solución “rápida y eficaz” a un problema “que tiene que atajarse de manera inmediata”.

En el mismo sentido se manifestaron este lunes varios dirigentes territoriales. El presidente del PP catalán, Alejandro Fernández, pidió “decisiones drásticas que den la voz al afiliado”. También el líder del PP de Castilla-La Mancha, Francisco Núñez, según el cual hace falta escuchar a las bases del partido y dar así una “solución urgente” al conflicto porque España “no se merece esto”. 

 Su homóloga asturiana, Teresa Mallada, exigió que Casado “tome una decisión” con urgencia, lo mismo que la presidenta del partido en Cantabria, María José Sáenz de Buruaga. Según ella, Casado “tiene que impulsar una solución de unidad, no hay otra. Volver a unir lo que se ha resquebrajado”.

Más tibio se mostró el presidente del PP de Extremadura, José Antonio Monago, que se limitó a pedir un esfuerzo para “intentar agotar las vías del diálogo”. Y por supuesto el presidente de Murcia, Fernando López Miras, el barón más alineado con Casado y con su número dos, Teodoro García Egea, que evitó exigir una solución urgente y únicamente reclamó “unidad”. 

Carlos Mazón, el líder del PP en la Comunitat Valenciana, aupado al cargo por Casado, también optó por pedir “diálogo y generosidad” y evitó emplazar a un relevo. Lo mismo que Marga Prohens, la presidenta del PP balear, que en los últimos días ha reclamado “unidad” y neutralidad en el conflicto Casado-Ayuso.

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