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Educación

La comunidad educativa defiende la limitación de las repeticiones para reducir el abandono escolar

Alumnos de Bachillerato en un aula.

Que repetir curso sea una medida excepcional y que el alumno que pase por ello cuente con un plan individualizado de apoyo. Son algunas de las medidas que el Gobierno contempla en su reforma de la Lomce, sobre la que ya ha comenzado a trazar las primeras líneas. "El alto número de repetidores y su composición refleja las desigualdades sociales y puede alimentar el abandono escolar", dice el documento elaborado por el Ministerio de Educación. Para evitarlo, propone "adoptar medidas educativas ordinarias previas a la repetición, cuya propuesta debe decidirse de manera colegiada por la junta de evaluación", pero además llama a "establecer un plan individualizado para aquellos alumnos que, excepcionalmente, precisen de esta medida".

La propuesta ha sido bien recibida por la comunidad educativa. Y es que la OCDE lleva tiempo llamando la atención sobre las altas cotas de repetición entre el alumnado español. Para el organismo internacional, "eliminar la repetición de grado" es una medida positiva, ya que a día de hoy resulta algo "costoso e ineficaz". Según los datos que maneja, los costes directos representan cerca del 10% del gasto anual en educación Primaria y Secundaria, mientras que "los beneficios son leves y de corta duración".

Tal y como muestra el último Informe PISA, el 31% de los estudiantes españoles ha repetido al menos una vez antes de los quince años, el triple que en la OCDE. Aunque desde el año 2009 se ha logrado una reducción del porcentaje de hasta cuatro puntos, los datos siguen reflejando un problema a combatir.

El mismo informe señala que los estudiantes socioeconómicamente desfavorecidos, los de origen inmigrante y los varones, tienen más probabilidades de haber repetido un curso, incluso teniendo en cuenta su rendimiento académico a los quince años, la motivación y el comportamiento que declaran tener. Además, "cuanto menos se emplee la repetición de curso, más equitativo será el sistema educativo". Países como Islandia, Georgia, Rusia, Croacia, Eslovenia, Lituania, Reino Unido, Finlandia, Suecia, Estonia o Dinamarca apenas alcanzan el 5% de repeticiones en Primaria o en el primer y segundo ciclo de Secundaria.

Portugal, uno de los países que tradicionalmente ha registrado resultados muy similares a España en cuanto a repetición, ha comenzado a emprender acciones al respecto. Una de las decisiones que ha tomado el Gobierno luso para mejorar los resultados entre su estudiantado tiene que ver con el veto a la repetición en las primeras etapas educativas, es decir, antes de tercero de la ESO.

Personalizar los aprendizajes

Aunque Nicolás Fernández, presidente del sindicato de profesores ANPE, está en esencia de acuerdo con la medida, difiere en sus planteamientos. Fernández, quien denuncia que "esta no es la reforma global y profunda que necesita el sistema educativo" sino tan sólo "un parche a la Lomce", cree importante "detectar a la edad más temprana cuándo el alumno empieza a fallar" a través de la puesta en marcha de "evaluaciones censales y no muestrales".

Pese a entender que es positivo "evitar las repeticiones en la medida de lo posible", también reconoce que "hay veces que no hay más remedio". El presidente de la organización llama a "reforzar, apoyar y recuperar" al alumno. La "permisividad" en este sentido, añade, "lanza un mensaje demoledor para el alumnado y desmotivador para el profesorado". Es importante "dar valor al esfuerzo y la exigencia".

No identifican, el resto de expertos consultados, la medida anunciada con un exceso de permisividad, sino con un paso hacia personalizar los aprendizajes. César Coll es profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universitat de Barcelona (UB). En conversación con infoLibre, el profesor explica las ventajas de limitar las repeticiones en la educación española. "Todos los estudios empíricos internacionales, sin excepción, demuestran lo mismo: no sirve de gran cosa para nadie, a no ser que se acompañe de un plan personalizado", estima.

Para entender el origen de un sistema cimentado sobre la repetición, continúa el docente, es necesario tener en cuenta que hasta hace poco "se pensaba que las diferencias entre los alumnos tenían que ver con el tiempo que necesitaban para aprender". Hoy, sin embargo, "se sabe que el problema no es de tiempo, sino de intereses, de implicación, de motivación y de ajuste del tipo de enseñanza que los alumnos necesitan".

Soledad Andrés es también profesora de Psicología de la Educación, en la Universidad de Alcalá. En su opinión, es "perfectamente lógico pensar que cuando un alumno repite la repetición no sale de la nada" sino que va de la mano de "una historia de fracaso escolar sostenido". Limitar la repetición y apostar por apoyos específicos, precisamente, sirve para "paliar mejor los distintos tropiezos y problemas que el alumno va arrastrando". Un estudiante "no atendido por el sistema escolar", por el contrario, "va sorteando como puede las dificultades, pero no soluciona sus problemas". Esto deriva en que "la autoestima que pueden tener como aprendices, sea cada vez más baja". Todo ello, dice, unido a un "origen sociocultural desfavorecido", hace que "como sistema educativo estemos expulsando a un porcentaje alto de la población", algo que es "un fracaso del sistema, no un fracaso del alumno".

Tampoco Andrés cree que la medida sea reflejo de una excesiva permisividad ni merme el esfuerzo de los alumnos. "El esfuerzo está vinculado a la posibilidad razonablemente real de alcanzar un objetivo", explica la docente. "Si la meta está demasiado lejos y el alumno la valora como inalcanzable, deja de intentarlo, porque le hace tanto daño repetir la experiencia que se busca otra opción más asequible", sostiene. En este contexto, es importante que "un profesor acompañe en ese tránsito" porque si el alumno "no se siente acompañado en ese reto no va a poner en marcha las competencias necesarias para alcanzar ese objetivo". El esfuerzo, por tanto, "no es previo al aprendizaje, sino consecuencia de un aprendizaje y va directamente vinculado a un logro y a sentirse apoyado".

El modelo que defiende Coll tiene que ver con que la repetición sea "una excepción" y cumpla dos requisitos: ir acompañada de un plan de actuación personalizada y que se impulse siempre que previamente se haya descartado que el problema del alumno se puede solucionar promocionando con los alumnos de la misma generación. "Si no, no hay ningún motivo para hacerle repetir", insiste.

En este sentido, cita a países como Finlandia o Canadá, donde se han producido "avances espectaculares en la línea de personalizar los aprendizajes". Lo ideal, zanja, es que los estudiantes "puedan avanzar a ritmos diferentes y, salvando lo básico e imprescindible, puedan seguir líneas de formación personalizadas". También Andrés menciona a Finlandia, "donde las escuelas han limitado las repeticiones absolutamente, ni la tienen en cuenta en tanto que instrumento". Lo contrario, remata, "se parece más a un castigo que a un apoyo educativo".

Antesala del abandono

Los sindicatos inciden no sólo en la importancia de mejorar los resultados, sino también en blindar la equidad en el sistema educativo. Maribel Loranca, responsable de Servicios Públicos en UGT, valora positivamente la medida. La entiende como una herramienta "tendente a combatir el porcentaje de abandono escolar", que si bien "se ha ido recortando en los últimos años, aún supone una cifra que se debe combatir". Ocurre, explica en conversación telefónica con este diario, que "el fenómeno de la excesiva repetición sirve para poco y es un elemento desmotivador para el alumnado", de manera que se materializa en un "mayor riesgo de abandono escolar temprano".

El objetivo de menguar el número de repeticiones es, asimismo, "poner todos los medios posibles para conseguir un sistema equitativo y de calidad, que se ha perdido mucho tras la Lomce". Para Loranca, el propósito del modelo debe pasar por que "todos los ciudadanos alcancen el máximo de formación", sin que medien obstáculos vinculados a "otro tipo de circunstancias como el entorno socioeconómico".

Francisco García, responsable de Enseñanza de CCOO, coincide en lo excesivo de la repetición en los centros españoles, medida que, dice, "no demuestra mucha utilidad". Cree, por tanto, que la decisión del Ministerio de Educación camina en la "buena dirección", aunque incide en la necesidad de que "la administración educativa cuente con el criterio pedagógico de los profesores".

El sindicalista también subraya que la repetición, "que suele desincentivar a los alumnos", no es otra cosa que "la antesala del abandono educativo". Los estudiantes, agrega, "acaban fuera, formando parte del ejército del abandono escolar temprano". Evitarlo, añade García, supone también combatir la desigualdad en las aulas. "El sistema educativo no puede tener la misma receta para todos los alumnos", de manera que quienes provengan de "entornos socioeconómicos más desfavorecidos necesitarán profesores de apoyo o medidas para recuperar".

Pese a las críticas que el alumnado lanza al Gobierno por no asumir la derogación total de la Lomce, los estudiantes sí abrazan la medida relativa a las repeticiones. "Nunca hemos sido defensores de las repeticiones", comenta la secretaria general del Sindicato de Estudiantes, Ana García. Es importante, opina, que "los estudiantes que tengan dificultades no se vean apartados" y a través de "recursos especiales se les ayuden a superar" los obstáculos.

Por su parte, Carles López, presidente de Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (Canae), cree que "la repetición sólo se debe usar en casos muy particulares y extraordinarios" pero además, agrega, "debe tender a la desaparición". Por ello, cree fundamental establecer "medidas antes de la repetición", aunque no comulga con la idea de los planes individualizados. Si el objetivo es su eliminación, razona, no deberían existir tampoco planes personalizados para abordarla.

Invertir en recursos

Aunque todos los expertos consultados coinciden en que las reformas de la Lomce se quedan a medio camino de sus exigencias, también todos ellos creen que, para ponerlas en marcha, es necesario invertir en recursos materiales y humanos.

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Loranca relata que "todo lo que es atención individualizada al alumnado necesita medios humanos y materiales", de manera que se hace fundamental"“negociar cómo se van a detallar esos planes personalizados". En este contexto, la sindicalista llama a "un plan global", acompañado de "financiación y recursos". Al final, dice, el profesorado "quiere poder hacer su trabajo en mejores condiciones".

Del mismo modo Ana García reclama recursos destinados a la educación pública. "Ahora mismo la situación es que hay menos profesores y más alumnos por aulas", por lo que "la calidad de la educación se ha resentido". Es, por ello, "más fácil hacer repetir a la gente", pero para evitar esto es importante poner en marcha "clases de refuerzo, atención personalizada e individualizada". Eso, zanja, significa "más recursos".

También César Coll apuesta por dedicar más recursos a la educación. "Hay quien dice que no resuelven nada, que lo importante es cómo se utilizan", pero lo cierto, matiza, es que "si no los tienes, no los puedes utilizar ni bien ni mal". Por este motivo, "para una educación de calidad hacen falta más recursos", que no siempre son económicos, "sino también relativos al tiempo y al profesorado". En todo caso, Soledad Andrés recuerda que el ahorro que supondría limitar las repeticiones bastaría para invertir en apoyos específicos para los alumnos con dificultades, de manera que el impacto no sería especialmente notable.

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