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El diseño de la campaña autonómica y el control de la representación legal separan a Errejón y Espinar

El secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político de Podemos, Íñigo Errejón.

Las aguas siguen bajando revueltas en Podemos Comunidad de Madrid. Este fin de semana, el partido morado trató de solucionar la crisis interna que abrió la convocatoria de sus primarias para las elecciones de 2019 presentando un reglamento que da cumplimiento a las exigencias del más que probable candidato, Íñigo Errejón, que reclamaba elegir simultáneamente la lista y a su número uno. Pero el conflicto no está cerrado, pese a la cesión del secretario general autonómico, Ramón Espinar. Ahora, el ex número dos de Podemos pide otras dos cosas: controlar plenamente el comité de campaña con el que trabajará en 2019 y, sobre todo, tener presencia en la representación legal ante la Junta Electoral. El desencuentro es patente, y aunque el errejonismo se muestra confiado en que habrá acuerdo, la dirección madrileña de Podemos asegura que no piensa hacer más "renuncias".

La aprobación del reglamento de las primarias que servirán, salvo sorpresa, para ratificar a Errejón como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid ha supuesto una clara cesión por parte de Espinar, que la semana pasada aspiraba a que la elección del candidato se separara de la del resto de la lista para ganar capacidad de influencia a la hora de escoger los nombres que acompañarán a Errejón en la plancha. Ello suponía apartarse de la forma en que se han celebrado primarias hasta ahora en Podemos y Errejón abrió la puerta incluso a no presentarse. Al final, la dirección madrileña de Podemos reculó y aprobó las exigencias de Errejón: tanto la de elegir simultáneamente lista y candidato como la de controlar el comité de campaña para 2019 para salvaguardar su autonomía frente a una dirección pablista con la que discrepa en varios postulados políticos y comunicativos.

No obstante, la polémica aún no está cerrada del todo, y fuentes errejonistas explican que son dos los principales puntos de fricción entre Espinar y el probable candidato: la composición de ese comité de campaña –que Errejón quiere que sea completamente autónomo de la dirección regional de Podemos– y, especialmente, la presencia errejonista en la delegación de Podemos que tendrá que firmar la presentación de las candidaturas ante la Junta Electoral.

El entorno de Errejón asegura que el dirigente pretende no dejar ningún resquicio que ponga en cuestión su autonomía a la hora de diseñar la campaña y la estrategia para las elecciones, y sostienen que esa independencia fue la que pactó con el secretario general, Pablo Iglesias, tras Vistalegre II. Sin embargo, en el pablismo cunde el malestar al entender que Errejón pretende actuar completamente por su cuenta y desentenderse de la dirección de Podemos, y por ello, fuentes próximas a la cúpula madrileña del partido sostienen que ya han cedido todo lo que podían y afirman que no tienen intención de negociar estas dos exigencias.

En lo relativo al comité, estas fuentes de la dirección madrileña de Podemos rechazan que la cúpula regional del partido tenga un papel testimonial en la campaña para 2019, y recuerdan que el reglamento aprobado este fin de semana ya establece, literalmente, que Errejón tendrá "un comité de campaña de su confianza" que debe servirle para gestionar esa campaña "en colaboración con el Consejo Ciudadano Autonómico de Podemos pero con autonomía". Por otra parte, en lo referente a la representación legal, el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, fue muy claro este lunes y recordó que "la capacidad jurídica de actuar ante la Junta Electoral la tienen los partidos políticos" y eso "es algo que no se puede ceder".

Desconfianza entre sectores

Pero, ¿por qué esa presencia ante la Junta Electoral se ha convertido en una cuestión capital? A priori, la firma del registro de las listas de Podemos para las elecciones municipales y autonómicas debería ser una cuestión meramente burocrática. Pero, en la práctica, la desconfianza que reina entre Espinar y Errejón provoca que ambos quieran marcarse y tener el mayor control posible de la delegación que se encargará de suscribir los documentos para formalizar ante la administración la candidatura de Podemos.

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Fuentes errejonistas hacen hincapié en que no quieren controlar en su totalidad esta delegación, sino únicamente tener una "firma mancomunada", es decir, participar a la hora de llevar a cabo el registro firmando junto a los responsables que designe la dirección de Espinar. Estas fuentes plantean esta cuestión como una forma de guardarse las espaldas "en caso de conflicto", especialmente habida cuenta de la desconfianza creada tras los choques de los últimos días.  Pero la dirección madrileña de Podemos asegura que esta es una competencia que corresponde al partido y a quien lo lidera orgánicamente, y no al candidato, y Echenique apoyó esta tesis este lunes cuando defendió que "en Podemos mandan los inscritos, y una de las formas es elegir a los órganos para que ejerzan todas las capacidades legales".

Fuentes madrileñas del sector anticapitalista, que en esta polémica no se ha alineado ni con Espinar ni con Errejón, rechazan igualmente otorgar al ex número dos lo que entienden como una capacidad de veto a la hora de registrar las candidaturas de Podemos tanto a nivel autonómico como a nivel municipal. "Si a nivel autonómico registras con tu firma una candidatura para las locales que se llama Unidos Podemos y luego alguien quiere utilizarla en un municipio, va a necesitar tu aprobación", ejemplifica un dirigente de este sector, que sostiene que eso daría poder a los errejonistas para condicionar las listas en los municipios madrileños bajo la amenaza de no ceder la marca.

Pese a estas tensiones, tanto Espinar como Errejón siguen manteniendo el convencimiento de que lo más conveniente es no competir entre ellos en las primarias –que se celebrarán entre el 9 y el 14 de mayo– y presentar una lista conjunta negociada previamente. No obstante, aún no hay pacto y los canales de comunicación entre ambos sectores se encuentran resentidos después de los desencuentros de los últimos días, por lo que este lunes Echenique pidió públicamente a las partes "una lista unitaria" que mandaría "un buen mensaje hacia fuera". El plazo para alcanzar un acuerdo termina este viernes, el día tope para registrar las candidaturas.

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