Las dudas sobre la autenticidad de los 'mails' de San Chin Choon provocaron los registros a Luceño

Alberto Luceño, en una imagen de archivo.

Jueves, 22 de septiembre. El reloj marca las 8:04 horas cuando miembros del Grupo Técnico Operativo de la Unidad Central contra la Ciberdelincuencia de la Comisaría General de Policía Judicial acceden a una vivienda ubicada en una lujosa urbanización de Pozuelo de Alarcón (Madrid). El inmueble pertenece a Alberto Luceño, investigado por estafa en el marco del denominado caso mascarillas. Los agentes buscan información sobre la vinculación del empresario con Leno, la empresa malaya a la que el Ayuntamiento de Madrid adjudicó varios contratos de compra de material sanitario que permitieron a Luceño y su socio, Luis Medina, embolsarse más de cinco millones de euros en concepto de comisiones. Y encuentran, entre otras cosas, materiales que hacen sospechar a los investigadores que el empresario hubiera podido hacerse pasar por agente de la autoridad.

La entrada, tanto al domicilio como a un trastero anejo y a la sede de la mercantil Takama Investments, también del empresario, fue acordada nueve días antes por el juez Adolfo Carretero a petición de Anticorrupción, quien en su solicitud de registro hizo especial hincapié en las dudas sobre la autenticidad de los diferentes correos electrónicos que en los últimos meses habían llegado a la causa a nombre del dueño de Leno, San Chin Choon. Unos mails, enviados al juzgado encargado del caso, que venían a ratificar de principio a fin la versión de los dos investigados y que el Ministerio Público cree que han podido ser redactados por alguien que tiene el español como lengua materna.

En la solicitud de registro, que derivó en la creación de una pieza secreta y a la que ha tenido acceso infoLibre, el Ministerio Público comienza poniendo el foco justamente en dichos correos. Así, destaca que están enviados desde una dirección "que no coincide con las otras direcciones de correo electrónico de San Chin Choon que obran en la causa".o que están redactados "en inglés" a pesar de que Luceño siempre ha mantenido que el empresario malayo "no habla" ese idioma. "Presenta, además, varias incorrecciones gramaticales que evidencian que ha sido redactado por alguien que no solo no habla correctamente el inglés, sino que tiene el español como lengua materna", apunta Anticorrupción.

"Burda adaptación" del castellano

En este sentido, ponen como ejemplo la aparición del término "indenfension", que "no existe" en inglés y que sería una "burda adaptación del término castellano indefensión", o la utilización de la palabra "sojabean", que "tampoco existe". "Vuelve a ser una burda transcripción de la respuesta que se daría en castellano", apuntan los fiscales en referencia a la contestación que el supuesto San Chin Choon dio sobre si conocía a Medina y Luceño.

"Hasta la fecha, tanto el otro investigado como varios testigos han aportado numerosos mensajes de correo electrónico y de Whatsapp que ayudan a comprender cómo tuvieron realmente lugar los hechos investigados. Llama la atención que el señor Luceño, por el contrario, no haya aportado ni un solo mensaje que corrobore lo manifestado en sus declaraciones, cuando parece evidente que tuvo que cruzar varios mensajes con San Chin Choon u otros responsables de la empresa Leno", afirma el Ministerio Público.

A ojos de Anticorrupción, el único "motivo razonable" para que Luceño no haya aportado a la causa ninguna de estas comunicaciones sería que "contradirían la versión que hasta ahora ha dado de los hechos". De ahí que el fiscal Luis Rodríguez Sol pidiese los registros a fin de incautar documentos o mensajes "relativos a las operaciones comerciales" bajo la lupa judicial. "La medida de registro de los dispositivos de almacenamiento digital tiene, como ya se ha dicho, la finalidad de encontrar mensajes con los responsables de la empresa Leno que ayuden a comprender cuáles fueron las relaciones reales del investigado con ellos", completa la Fiscalía.

Placa del CNI y tarjetas de la Policía o Seguridad Nacional

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Pocas horas después, el juez dio el visto bueno a la medida. En un auto emitido el 13 de septiembre, al que ha tenido acceso este diario, Adolfo Carretero señala que "con razón" Anticorrupción tiene sospechas de la "autenticidad" de los correos electrónicos. "Máxime cuando se contradice en fechas con las conclusiones de la Policía Científica, no cuadran los beneficios de las cuentas de las sociedades administradas por Luceño con lo que dice el documento", apunta el juez en su escrito, en el que autorizaba a la Policía Judicial a que haga "copias de los datos informáticos", averigüe el usuario y contraseña de cuentas informáticas de ordenadores o teléfonos, acceda a las cuentas de correo electrónico que localice y a sus mensajes o a descargar el contenido de los mismos.

En los registros se localizaron, entre otras cosas, elementos que hacen pensar que el investigado pudo haberse hecho pasar por agente de la autoridad. Así, según las actas del registro a las que ha accedido este diario, hallan un "portaplaca negro" con una "placa de agente de la autoridad". En concreto, del Centro Nacional de Inteligencia. "Tarjeta blanca y azul "CNI" y foto del investigado", recogen los encargados del registro. Esta descripción coincide con el aspecto de las identificaciones que se expiden para los empleados de La Casa. Los agentes también se encuentran con media docena de hojas de impresiones de tarjeta que hacen referencia al Cuerpo Nacional de Policía, al Ministerio de Defensa o al "DSN", siglas que se corresponden con el Departamento de Seguridad Nacional.

Los agentes, además, se incautaron de varias libretas y gran cantidad de documentación, entre la que se encuentra un archivador en cuyo lomo figuraba "máscaras kn 95", "test antígenos" y "guantes nitrilo". También intervinieron ordenadores, móviles o soportes de almacenamiento. Y realizaron capturas de pantalla de conversaciones mantenidas a través de WeChat y volcados de la información contenida en diferentes direcciones de correo electrónico. Sin embargo, hay uno del que no pueden obtener copia. Es de Proton Mail, un servicio que integra un cifrado de extremo a extremo. "No se pueden ver los mensajes de este correo ya que tiene una factura pendiente de pago", recogen las actas.

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