El endurecimiento de la ley antitabaco, en 2011, sacó el humo de los cigarrillos de todos los espacios públicos cerrados (bares, restaurantes, autobuses, hoteles, teatros, cines, salas de conciertos...) y colocó a España a la cabeza de Europa en la lucha contra una droga que es la principal causa de muerte evitable en el mundo. Recibida con severas protestas, especialmente por el sector de la hostelería, la reforma ha conseguido cambiar los hábitos los fumadores y goza ahora de un gran consenso social