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Animales

Festejos populares, abandono, circo y tauromaquia: los retos que afronta el movimiento animalista

Manifestación convocada por Pacma contra la tauromaquia en septiembre de 2017.

El partido Pacma ha hecho cuentas y el balance ha resultado ser positivo. El año 2017 se cierra con una cadena de logros para el movimiento animalista, fortalecido por el creciente apoyo social pero también por la progresiva implicación a nivel político. No significa, no obstante, que los objetivos por cumplir sean todavía numerosos. Éstos son algunos de los retos que la formación aspira a resolver a lo largo del recién estrenado año.

Navidades sin animales

La entrada de año ha quedado inaugurada con el primer tropiezo en las cabalgatas de los Reyes Magos celebradas a lo largo de todo el país. Con anterioridad a los desfiles, el partido animalista solicitó a todos los ayuntamientos que cesaran en el uso de animales. "Elefantes, dromedarios, burros, ocas, cabras y ovejas", son algunos de los animales que cada 5 de enero recorren las calles, "sometidos al estrés y al ruido de la multitud". Pacma sostiene que "muchos de estos animales provienen de circos o zoológicos y son sometidos a un adiestramiento cruel, basado principalmente en el castigo" y que, por otro lado, "es imposible que no se asusten ante la multitud, el griterío, los estruendos, los petardos y la música".

Las consecuencias han llegado al extremo este 2018. Uno de los caballos que participaba en el desfile de Terrassa (Barcelona) murió al inicio del recorrido, ante los asistentes al evento. Pacma recuerda, además, que hace ahora tres años más de una docena de dromedarios destinados a participar en las diferentes cabalgatas de Tenerife fueron transportados por vía marítima desde Lanzarote "en condiciones deplorables, atados y hacinados, sin las mínimas condiciones de higiene y bienestar".

Abandono de mascotas

Semana Santa es otra de las fechas dramáticas marcadas en el calendario. La tasa de abandono es entonces de un 40%, de los cuales el 70% son cachorros con apenas días de vida –muchos de ellos a consecuencia de la costumbre de regalar animales en la época navideña–, según el estudio elaborado por Tiendanimal junto a una veintena de asociaciones protectoras con las que colabora. En 2016 un total de 104.447 perros y 33.335 gatos fueron recogidos por las sociedades protectoras de todo el país, tal y como indica el último estudio de la Fundación Affinity sobre abandono. 

Silvia Barquero, presidenta de Pacma, cree que 2018 podría ser el fin de la cría sistemática de animales y su posterior abandono y sacrificio. España, dice, tiene un "problema tremendo de cría indiscriminada, abandono y sacrificio de animales" y de hecho "las cifras son terribles". Su propuesta al respecto consiste en desarrollar medidas a nivel político en tres fases. Barquero habla, en primer lugar, de una "limitación y posterior prohibición de la cría y venta de animales". Mientras el problema del abandono no esté resuelto, agrega, "no puede ser que se vendan animales en tiendas" y paralelamente "las perreras estén sacrificando animales por miles".

Las acciones contra la cría y venta de animales deben llevar necesariamente aparejada una "política de tenencia responsable que pasaría por la esterilización". La esterilización tiene por objeto evitar el abandono de los animales que provienen de camadas no deseadas, una de las principales causas del abandono. Y finalmente, evitar el abandono requiere asimismo del fomento de la adopción. Se torna fundamental, en este sentido, incentivar una cultura de cuidados y adopción responsable, en la que las personas sean conscientes de la responsabilidad que conlleva adoptar y de las implicaciones que tiene satisfacer las necesidades de un animal.

Festejos de verano

Tras el problema del abandono en Semana Santa, los meses estivales abren paso a celebraciones locales donde los animales son protagonistas no deseados del espectáculo. Mientras que las corridas y novilladas experimentaron un descenso en los últimos años –de 1.868 en 2014 a 1.598 en 2016–, los festejos populares con toros no hacen sino registrar un aumento paulatino. De acuerdo con la Estadística de Asuntos Taurinos del Ministerio de Cultura, en 2016 se produjeron un total de 17.073 festejos populares con toros, liderando el ranking la Comunidad Valenciana (8.937) y Castilla y León (1.900). En 2015 la cifra fue de 16.383 y un año antes no superó los 15.848.

El Observatorio Justicia y Defensa Animal calcula, en sintonía con lo estimado por diversas organizaciones animalistas, que cada año son maltratados más de 60.000 animales en los distintos festejos que tienen lugar en el país.

El verano de 2017 todavía albergó diversos tipos de celebraciones como el descabezamiento de gansos en El Carpio del Tajo (Toledo), el Toro de Júbilo (en Medinaceli, Soria) o el Bous a la Mar (Dénia, Alicante). Muchos de los festejos son considerados como Bien de Interés Turístico, pero las consecuencias para los animales pasan por importantes episodios de estrés, daños físicos o condiciones inadecuadas que en ocasiones terminan con su muerte. El pasado año un toro embolado murió durante la celebración de los populares Bous al Carrer, en la localidad valenciana de Foios. El animal, que había sido atado para prender fuego a sus cuernos, arremetió una vez suelto contra un pilón en un golpe seco que acabó con su vida. El movimiento en defensa de los animales trabaja por evitar que situaciones como ésta se repitan un año más.

Hacia el fin de los circos sin animales

Este martes 9 de enero el Circo Francia, también conocido como Circo París, se convirtió en el tercer circo español en deshacerse de sus animales salvajes en menos de un año. Dos leones y un tigre han sido trasladados al centro de rescate AAP Primadomus, en Villena (Alicante). Los responsables de la acogida señalaron que "los animales se encontraban en unos terrenos no aptos para este fin, en instalaciones sin el requerimiento legal de núcleo zoológico, en manos de personas sin el conocimiento y medios suficientes para hacerse cargo de ellos".

Se trata de el último paso hacia el fin de los circos con animales, un objetivo que se está convirtiendo en realidad en diversos puntos del mapa estatal. Actualmente son once las grandes ciudades que todavía permiten el uso de animales salvajes en los espectáculos circenses, y durante el pasado año algunas como Pamplona o comunidades autónomas como Aragón y Murcia se han ido sumando al rechazo de este tipo de prácticas.

En el caso de Madrid, el Pleno del Ayuntamiento aprobó el 31 de enero de 2017 por mayoría la proposición de una nueva ordenanza que recogerá "los derechos de los animales a ser respetados, a no ser víctimas de maltrato y a no ser sometidos a esfuerzos o actos crueles que les ocasionen sufrimiento, ansiedad o estrés", y que declarará a la ciudad libre de circos con animales. Tal y como indicó este martes el delegado de Salud, Seguridad y Emergencias, Javier Barbero, la futura ordenanza "está a la espera de que la Comunidad de Madrid saque el reglamento" para después elevar el texto normativo.

Misión abolición

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En septiembre de 2017, Pacma convocó una concentración en la madrileña Puerta del Sol bajo el lema "misión abolición", que entonaron miles de personas en lo que se convirtió en la manifestación animalista más grande de España y Europa. Se trata del segundo año consecutivo en que la formación organiza una protesta para pedir el fin de las corridas de toros, aunque esta vez los animalistas ya advirtieron de que "la tauromaquia se muere", basándose en que el número de corridas se redujo en un 56% en la última década y que nueve de cada diez españoles nunca han asistido a un festejo taurino.

Silvia Barquero recuerda que la tauromaquia es "el claro ejemplo del maltrato sistemático contra los animales, bajo el amparo de la cultura y la tradición, que no es más que una excusa para mantener un espectáculo espantoso en el que no sólo se maltrata sino que también se mata". Barquero explica que a lo largo del pasado año el partido que preside se ha estado reuniendo con diversos representantes políticos, y si bien "hay una vía en favor de los animales" lo cierto es que todavía existe un "tope cuando se habla de tauromaquia, porque aún consideran que les hace perder votos".

Ante esta coyuntura, comenta la activista, es necesario que los ciudadanos se movilicen para "exigir a los políticos que se posicionen claramente". Aunque "hay una mayoría social de ciudadanos que rechazan las corridas de toros, hay un bloqueo político de partidos que no quieren pensar que por esta cuestión perderán un solo voto". Barquero confía en que la creciente "sensibilidad social" abra la vía necesaria para "hablar de manera seria con los diputados" y que este 2018 el movimiento antitaurino se consolide y extienda para situarse un paso más cerca del fin de la tauromaquia.

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