El futuro de la izquierda

Iglesias defiende que Podemos tenga un “tono” duro y pierda “el miedo a decir la verdad”

Íñigo Errejón, Pablo Echenique, Pablo Iglesias, Xavier Domènech y Carolina Bescansa.

Nueva vuelta de tuerca al debate interno en Podemos sobre su estrategia a partir de ahora. El secretario general del partido, Pablo Iglesias, planteó este sábado ante los principales dirigentes de la formación que Podemos “debe perder el miedo a decir la verdad” porque es con un tono duro como conseguirá sumar a sus tesis a quienes aún no le votan. Esta posición es contraria a la que mantiene su número dos, Íñigo Errejón, que plantea suavizar la manera de expresar las posiciones de Podemos –aunque no las propuestas– para que la formación no asuste a algunas potenciales bolsas de votantes.

Iglesias compareció este sábado para iniciar la reunión del Consejo Ciudadano estatal –el máximo órgano entre congresos– de Podemos, que se reúne apenas una semana después del turbulento Comité Federal del PSOE –el órgano equivalente en la estructura de los socialistas– que terminó con la dimisión de su ex secretario general, Pedro Sánchez. El líder de Podemos ofreció un discurso que fue prácticamente un calco del que realizó el viernes ante representantes de los círculos del partido en la Comunidad de Madrid, en el que aseguró que Podemos se ha convertido de facto en la principal fuerza de oposición al PP pero en el que también hizo hincapié en algunos de los debates internos que dividen a Podemos desde hace unos meses.

Uno de ellos es el de cómo conseguir ampliar la cantidad de sus votantes y simpatizantes. Y, en contraposición con las tesis de Errejón, Iglesias abogó por mantener un discurso duro y combativo en las formas. “No podemos asumir que el tono o las piruetas nos van a dar credibilidad, la credibilidad nos la da la verdad”, sostuvo el secretario general en su intervención, en la que insistió en que su partido ha dicho “verdades muy difíciles de gestionar mediáticamente en el corto plazo, pero que al final se han revelado como profecías”, como fueron las menciones a la “naranja mecánica” o la “cal viva” –en referencia, respectivamente, a Ciudadanos y al expresidente Felipe González– que Iglesias llevó a su discurso durante el debate de investidura de Sánchez.

Visibilizar el contraste

No es la primera vez que Iglesias y Errejón muestran en público sus diferencias sobre el tono que debe tener Podemos en sus discursos. Hace unas semanas, los números uno y dos del partido enfrentaron sus posturas en Twitter a raíz de unas declaraciones de Iglesias en un mitin, donde señaló que cuando Podemos deje de “dar miedo a los que se enriquecen a costa de la gente” perderá el “sentido como fuerza política”. "A los poderosos ya les damos miedo, ese no es el reto. Lo es seducir a la parte de nuestro pueblo que sufre pero aún no confía en nosotros”, respondió Errejón en la red social, un mensaje que Iglesias rebatió argumentando que “hablando claro y siendo diferentes seducimos más”.

La discusión sobre el tono, no obstante, cobra importancia por el hecho de producirse en el Consejo Ciudadano –al que, además, este sábado se ha invitado al grupo parlamentario de Unidos Podemos en el Congreso– y también por la nueva situación en la que, según Iglesias, se encuentra el partido morado a causa de la crisis del PSOE. Para el secretario general, la crisis que explotó la semana pasada en el Comité Federal socialista y que acabó con la renuncia de Pedro Sánchez como secretario general revela “la decadencia de un proyecto político”, e implica que Podemos se convertirá en el principal partido de la izquierda. Por ello, Iglesias defendió que la nueva situación debe “condicionar todos los debates” dentro del partido.

“La clave del temor que tenían en el PSOE a consumar la entrega del gobierno al PP tiene que ver con su renuncia a ocupar el espacio simbólico que ocupaban desde hace 40 años”, afirmó Iglesias, que dio por hecho que los socialistas facilitarán un Gobierno de Mariano Rajoy y aseguró que esa decisión hará “saltar por los aires ese espacio simbólico”. Por ello, Iglesias insistió en que debe ser visible el “contraste” entre Podemos y el resto de los partidos: “Se tiene que notar que somos otra cosa” y los dirigentes deben estar “a la altura”, pidió el secretario general.

"Mecanismos de control militante"

En este sentido, tal y como defendió el viernes, Iglesias afirmó que la nueva fase que debe afrontar Podemos debe partir de la asunción de que “ya no estamos en una carrera” electoral. Por ello, lo primordial en el nuevo ciclo, sostuvo el dirigente, es que Podemos se afiance en el territorio, forme cuadros y establezca “mecanismos de control militante” para evitar que le ocurra “lo que a otros partidos en la izquierda”: convertirse “en organización controlada por cargos públicos y liberados”. “Las instituciones son lo más importante para cambiar la realidad, si gobiernas”, pero si no lo haces “se pueden convertir en una trituradora de la decencia”, argumentó en esta línea Iglesias, que criticó que “faltan cargos públicos de Podemos en los conflictos sociales”.

“La televisión no puede sustituir un trabajo de hormiguita, de viejo topo”, insistió en este sentido Iglesias, que admitió que en la fase anterior a Podemos le “hacía falta un trabajo electoral” pero planteó la necesidad de “superarla”. Y eso, a su juicio, “es creerse el empoderamiento de los militantes”, ya que, si eso no ocurre, Podemos corre “el riesgo político” de convertirse “en una fuerza de coyuntura”.

Además, Iglesias se refirió a otro de los grandes debates abiertos ahora mismo en Podemos: el relativo a la “transversalidad”. “Transversalidad es nuestra capacidad de politizar el dolor de aquellos a quienes no les han pedido el carné de ningún partido par hacerles daño”, sostuvo el líder del partido morado, en línea parcialmente con la posición de Errejón, que defiende que este concepto debe entenderse, grosso modo, como la capacidad de convertir en consensos establecidos propuestas que en un principio sólo defiende una determinada corriente política.

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