El 'quédate en casa' eterno de los jóvenes españoles: menos de dos de cada diez pueden emanciparse

Presentación del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España.

Daniel Martínez

Menos de dos de cada diez jóvenes han logrado emanciparse en 2021, según un informe del Consejo de la Juventud de España (CJE) presentado este jueves. Esto supone un mínimo histórico, y habría que remontarse a 1998 para encontrar datos tan bajos de emancipación juvenil.

La crisis económica de 2008 supuso un duro golpe para los jóvenes debido al aumento de la precarización y temporalidad de sus trabajos, condiciones que se han agravado con la llegada del covid-19. En 2019 la tasa de paro juvenil estaba en el 24,7%, y en el primer semestre de 2021 ha llegado al 37,7%. De este modo, España es el único país de la Unión Europea que supera el 30% de paro en los menores de 24 años. La media comunitaria, por su parte, se sitúa en un 12,5%. Además, antes del covid-19 el 18% de los jóvenes conseguían emanciparse, y actualmente ha bajado al 17%.

Pero para conseguir una casa propia tampoco basta con tener trabajo. Otro de los problemas fundamentales es la precarización de ese trabajo. Según el informe del Consejo de la Juventud, el salario medio de los jóvenes españoles es de 11.682,91euros anuales (973 euros al mes). Eso, sumado a los altos precios del alquiler, hace que una persona joven trabajadora tenga que destinar el 93% de su salario al pago de la vivienda si quisiera vivir solo, superando de forma amplia la recomendación de no destinar más del 30% del salario para garantizar la sostenibilidad financiera, lo que obliga a la mayoría de los jóvenes a compartir piso.

A todo esto se suman las expectativas negativas que la juventud tiene a la hora de introducirse en el mercado laboral e intentar buscar un trabajo, lo que contribuye a que la tasa de inactividad laboral —que no trabaja ni busca empleo— alcance el 52%. Esta cifra es la más alta desde que la EPA empezó a recoger estos datos en 2002.

Los que tienen que volver

También hay que tener en cuenta que hay casos de jóvenes ya emancipados que debido a la crisis se han visto obligados a volver a su hogar familiar por no poder seguir manteniendo su capacidad para ser independiente. Sobre todo ocurre en el caso de familias en situaciones más precarias, y es que uno de cada diez jóvenes viven en un hogar con “carencia material severa”, emulando los niveles en los que se encontraban durante la crisis de 2008.

Para considerar a una familia en situación de “carencia material severa” hay que tener en cuenta si no pueden permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año; un plato de carne, pollo o pescado al menos cada dos días; mantener la vivienda con una temperatura adecuada; si no tienen capacidad para afrontar gastos imprevistos (de 650 euros); si han tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad...) o en compras a plazos en los últimos 12 meses; si no pueden permitirse disponer de un automóvil; de teléfono; de un televisor, o de una lavadora. Si carecen de cuatro de estos nueve requisitos se encuentran en esta situación, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El acceso al IMV

Uno de los datos que dificultan otro poco más la emancipación en las personas jóvenes es el acceso al Ingreso Mínimo Vital (IMV). La franja de edad de entre los 18 y los 23 no pueden solicitarlo, y entre los 23 y los 30 es necesario acreditar tres años de emancipación, mientras que a partir de los 31 hay que demostrar un solo año de independencia.

Ante la situación de emergencia social que padece la juventud española, el Consejo de la Juventud propone “regular el precio del alquiler en las zonas tensionadas para que la juventud, y el resto de población, pueda acceder a una vivienda digna con el 30% de su salario”. Consideran urgente igualar los criterios de obtención del Ingreso Mínimo Vital de la juventud con el resto de la población, y creen que no es coherente limitar el acceso del colectivo por edad con más riesgo de pobreza.

Observan que es un momento crucial para una reformulación de la Garantía Juvenil (iniciativa europea que pretende facilitar el acceso de los jóvenes al mercado de trabajo, gestionada por el SEPE) y acercarla a la juventud para formarla y orientarla. “Es crucial hacer un buen seguimiento a la aplicación y evaluación del Plan de Choque por el Empleo Joven para que sea útil para los jóvenes”, afirma el CJE.

Aquí puedes leer el informe íntegro:

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