Memoria histórica

Libros de texto sin memoria

Imagen del libro que Anaya retirará del mercado.

La difusión en los últimos días de las páginas de un libro de texto de Primaria de la editorial Anaya en el que se manipulaban las historias de vida de los poetas Federico García Lorca y Antonio Machado –del primero obviaba que fue asesinado y del segundo que tuvo que exiliarse en una huida penosa– ha vuelto a reabrir el debate sobre el trato que se da a la historia reciente de España en los libros de texto. Tras el revuelo que la difusión de estos libros provocó en las redes sociales, la editorial se vio obligada a retirar del mercado los manuales y a destruir los que quedan en el almacén. “Hemos encargado a las autoras que hagan una nueva redacción para evitar la polémica”, dijeron a infoLibre fuentes de la compañía. Sin embargo, de no haberse formado tal torbellino los libros seguirían en las aulas y en las librerías y eso es algo que inquieta a docentes y familias. 

Desde la confederación laica de padres de alumnos Ceapa –mayoritaria en la escuela pública–su presidente, Jesús Sánchez, señala que a los padres les preocupa "especialmente" qué se enseña a sus hijos en relación a la historia del siglo XX. "Sabemos la desgracia que supuso. Desconocer la historia nos puede conducir a repetir ese desastre. Por eso es importante que se estudie sin tapujos ni cortapisas”, señala. En este sentido, apuesta por que la historia se cuente tal y como ocurrió, “sin manipulaciones ni de un lado ni de otro”. 

La Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007 por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, no alude en ningún momento a cómo deben tratarse en la escuela los acontecimientos que se produjeron en España a lo largo del siglo XX. En su articulado no hay ninguna referencia al ámbito educativo, según recuerda Rafael Escudero, profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid. "Nunca ha habido una política educativa dirigida a explicar qué pasó realmente en España. No se hizo en la Transición, cuando se optó delimitar con equidistancia República y franquismo, ni se ha hecho después. No puede ser que el conocimiento de lo que ocurrió en el pasado dependa de la buena voluntad de profesorado", lamenta. 

Escudero recuerda que, en su borrador, el proyecto andaluz sí incluye la memoria democrática en el currículo tanto de ESO como de Bachillerato "con el objetivo de hacer efectivo el derecho a la verdad y fortalecer los valores democráticos". Con la nueva distribución que recoge la LOMCE, la Junta podría incluir esta asignatura en el bloque de las materias de libre configuración autonómica, que son la Lengua Cooficial –en el caso de que se tenga– y otras a determinar por la autonomía. En estas, las comunidades tienen que encargarse de definir los criterios de evaluación, los estándares de aprendizaje y los horarios, por lo que no tendría por qué haber choque de competencias con el Ministerio de Educación, que sí marca los contenidos de otras troncales como Ciencias Sociales o Historia o Lengua donde se tratan también estos asuntos. Escudero recuerda que el borrador de la norma andaluza prevé que los contenidos de la asignatura se fijen basándose en las prácticas científicas propias de la investigación historiográfica.

Los currículos 

El rigor en el estudio de los acontecimientos de la España del siglo XX queda, por tanto, en manos del buen o mal hacer de docentes y editoriales. Por ejemplo, en el currículo de Primaria de la LOMCE, en la asignatura de Ciencias Sociales se apremia a "explicar los principales acontecimientos que se produjeron durante el siglo XIX y XX y que determinan nuestra Historia Contemporánea". No se dan más detalles. En relación a la Prehistoria, por ejemplo, se insta a explicar la diferencia de los dos períodos en los que se divide esta etapa de la historia y a describir las características básicas de las formas de vida en estas dos épocas. Sobre la Edad Antigua se hace hincapié en las características de la romanización y sobre la Edad Media se pide identificar los rasgos distintivos de las culturas que convivieron en los reinos peninsulares en ese periodo describiendo la evolución política y los distintos modelos sociales. 

Los principales acontecimientos del siglo XX sí forman parte de las enseñanzas mínimas establecidas por ley durante la Secundaria y el Bachillerato, si bien su distribución en los nuevos currículos de la LOMCE todavía es una incógnita. Por ejemplo, el currículo actual de la asignatura Historia de España en bachillerato establece el estudio de la guerra civil, la dictadura, el proceso de transición a la democracia, la Constitución de 1978, los principios constitucionales y el desarrollo institucional y autonómico. Sin embargo, la realidad es que el profesorado a veces solo puede dar "cuatro pinceladas"  a la última parte de este temario por falta de tiempo, tal y como se puso de manifiesto con la reciente muerte del ex presidente Adolfo Suárez, cuya trayectoria era desconocida incluso para muchos jóvenes universitarios. "El curso termina prácticamente en abril y no podemos pararnos en determinados contenidos", aseguró entonces un profesor de un instituto público madrileño a este diario. 

Mirta Núñez Díaz-Balart, directora de la Cátedra de Memoria Histórica del Siglo XX de la Universidad Complutense de Madrid, cree no haber abordado nunca de manera específica qué tratamiento se da a los acontecimientos que tuvieron lugar en la España de siglo XX es "uno más de los frutos de la propaganda de la Transición, construida bajo la premisa de no tocar el pasado", asegura. A su juicio, este hecho corresponde a la voluntad de "algunos" que tratan de "envolver la realidad en papel de celofán". 

Asimismo, Núñez considera que la realidad presentada en muchos libros de texto escolares no presenta de forma veraz lo que fue la Segunda República, el golpe fascista militar o la dictadura. Y tacha de “escandalosos” los “eufemismos” e “inexactitudes” que todavía pueblan algunos de los libros de texto que sirven de guía para la educación de niños y jóvenes en colegios e institutos.

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