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Elecciones 28M

De Madrid a Navarra, las plazas en las que Unidas Podemos y Vox se la juegan el 28M por el umbral del 5%

Una mujer observa las papeletas para ejercer su derecho al voto.

El 3%. Es la barrera que debe superar cualquier lista electoral para entrar en el reparto de actas. Es decir, si una formación queda por debajo de ese porcentaje se queda fuera del reparto de la fórmula D'hont. Este 3% que rige en las elecciones generales se endurece todavía más en el caso de algunas comunidades autónomas, que fijan en el 5% el mínimo de votos que un partido debe conseguir para entrar en el Parlamento: es el caso de Murcia, Cantabria, La Rioja, Galicia, Baleares, Extremadura, Comunidad Valenciana y Madrid. 

En teoría, se trata de un mecanismo que busca "favorecer" la formación de gobiernos estables, ya que desalienta el voto a las formaciones más pequeñas. "Las circunscripciones que tienen un 3% como barrera permiten que haya más pluralidad en la representación política porque el coste del escaño es mucho más barato que en aquellos que tienen un 5%”, explica Verónica Fumanal, experta en comunicación y analista política. A modo de ejemplo: en las pasadas elecciones autonómicas celebradas en Madrid, Ciudadanos consiguió un 3,57% del total de votos. Con una barrera del 3%, hubiera obtenido cinco escaños, pero al estar fijada en el 5% se quedó sin ninguno. 

Este porcentaje no lo marca la Constitución ni tampoco la legislación electoral española, sino que viene fijado en los Estatutos de Autonomía o, en su defecto, en las normativas de cada región. "Cuanto más baja es la barrera electoral, menos dificultad de acceso tienen los partidos políticos minoritarios", sintetiza Fumanal. Los más perjudicados por estas cláusulas de exclusión son, generalmente, los partidos de nueva creación. 

Un aspecto en el que también se detiene Endika Nuñez, analista de datos de asuntos públicos, especializado en encuestas, elecciones y predicciones electorales. Nuñez apunta a un fenómeno que denomina el "umbral efectivo". "En algunas circunscripciones el umbral mínimo puede ser del 3-5%, pero el efectivo puede colocarse en un 7-10% o incluso más allá", explica. Es decir, que puede suceder que una formación supere el mínimo exigido por la ley electoral, pero no alcance los números suficientes para conseguir un escaño. 

A diferencia de las elecciones autonómicas, las municipales sí se rigen por la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG) y todos los ayuntamientos tienen fijada la barrera en el 5%. En cada uno de los 8.131 municipios que hay en España se elige a un número de concejales —siempre en número impar— en función de su población, que van desde los tres concejales en aquellos municipios de 100 residentes o menos, hasta los 41 de Barcelona o los 57 de Madrid.

Las plazas más complicadas para Unidas Podemos y Vox

A falta de tres meses para que se celebren los comicios municipales y autonómicos, Unidas Podemos y Vox podrían no superar ese umbral en algunos territorios. Según desgrana Nuñez, los morados podrían tener problemas en la Comunidad de Madrid, en Cantabria, la Rioja y la Región de Murcia, mientras que irían "justos" en la Comunidad Valenciana, en Navarra, en Castilla-La Mancha y Aragón. De cara a los comicios municipales, Nuñez ve peligrar tres Ayuntamientos: València, Madrid y Pamplona. 

Por lo que respecta a Vox, el analista de datos señala a Navarra, Canarias, Rioja y Extremadura como las regiones en las que la extrema derecha podría quedarse fuera, y cree que es algo "menos probable" que la formación ultra no alcance los números en la Comunidad de Madrid. En el caso de los Ayuntamientos, el analista se fija en Pamplona y Barcelona. 

Nuñez aclara que, según el promedio de encuestas, Unidas Podemos y Vox sí superan el umbral mínimo en algunos de los lugares anteriormente mencionados. Sin embargo, alude al "margen de error" que tienen todos los sondeos para explicar por qué ambas formaciones  podrían no tener garantizada su presencia en esos consistorios y parlamentos. 

No solo Vox y Unidas Podemos miran con preocupación las encuestas, también PP y PSOE. Los dos partidos aspiran a gobernar en el mayor número de autonomías posibles y son conscientes de que, salvo excepciones, no podrán hacerlo sin el apoyo de sus potenciales aliados. Una de las claves de la campaña electoral será, precisamente, cómo dirigirse a sus socios para no perjudicarles y, al mismo tiempo, tratar de robarles votos.

¿Una vuelta del bipartidismo?

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Pese a la precaria situación de Vox y Unidas Podemos en algunas plazas, las encuestas revelan que no se ha vuelto al modelo bipartidista. "Tengo la sensación de que puede ocurrir algún día, pero diría que por ahora no. Sumando los votos de Unidas Podemos y Vox en las generales, representan casi el 30% del total", apunta Nuñez. En ese sentido, recuerda que ambos están "lejos" de otros terceros partidos que fueron fuertes en algún momento de la historia electoral, como la Izquierda Unida de Julio Anguita. "La gobernabilidad pasa por ellos, esta es la clave", sintetiza.

El analista cree que Unidas Podemos cuenta con un "suelo sólido" mientras que Vox tiene "pocos años de vida" y, por tanto, es complicado saber cómo se van a comportar sus votantes. En ese sentido, augura que PSOE y PP se consolidarán "como primera fuerza de su bloque" a bastante distancia de Unidas Podemos y Vox, pero no cree que tengan suficiente fuerza para conseguir el porcentaje de voto previo a 2015.

La norma en casi toda Europa es que prácticamente nadie ha conseguido ganar las elecciones con más del 30% de los votos. Y las excepciones se salen del bipartidismo tradicional: los ultras húngaros de Fidesz, aliados de Vox y principales valedores de Vladímir Putin en Europa, ganaron las elecciones por un abrumador 54,1%. La última vez que los polacos votaron, en el año 2019, dieron el 41% de los sufragios al PiS, también aliado de Vox en la Unión Europea.

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