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¿Coles por la mañana o todo el día? La OCDE reabre un debate entre educación, economía y conciliación

Imagen de alumnos de la Comunidad de Madrid en un aula mientras se imparte clase.

¿Qué es mejor: ir al colegio sólo por la mañana o en un horario partido en el que el alumnado esté allí también por la tarde? No hay una norma, y tampoco hay estudios concluyentes que recomienden una u otra jornada por motivos estrictamente pedagógicos, pero es que además las opiniones son diversas. Todo depende ya no sólo de las comunidades autónomas, sino de los centros. Este martes, no obstante, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) intentó unificar las posturas: lo mejor es lo segundo.

Así lo recoge en su informe Propuestas para un Plan de Acción para reducir el Abandono Escolar Temprano en España, un documento en el que el organismo explicó que la jornada partida podría responder de manera más eficaz a las diferentes necesidades de aprendizaje de los alumnos. En este sentido, instó a España a seguir el ejemplo de países como Dinamarca y Portugal, que "han adaptado sistemas flexibles de jornada completa para ampliar el tiempo de aprendizaje".

"España podría valorar la posibilidad de adoptar un enfoque similar por las ventajas que podría aportar, en particular para los alumnos desfavorecidos. Una transición factible exigiría invertir en subvenciones para la alimentación y las infraestructuras escolares y remunerar adecuadamente al personal de los centros", añade la OCDE. Nuestro país, critica, tiene ahora muchos centros "que funcionan con un horario intensivo centrado en las mañanas, lo que obliga a los padres a pagar por las clases extraescolares". Este, el factor económico, es precisamente la arista fundamental en el debate. Afecta a todo lo demás, incluyendo a la conciliación.

Pagar por ampliar el horario del alumnado en el centro

Según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el comedor y las actividades extraescolares suman unos 1.060 y 600 euros al año respectivamente entre quienes los contratan, que son en su mayoría familias con pequeños y pequeñas en Infantil y en Primaria. Pero claro, sólo lo hacen las que pueden, lo que provoca una enorme desigualdad.

Esa es una de las conclusiones a las que llegó el informe Jornada escolar continua: cómo la pandemia está acelerando un modelo social y educativo regresivo, un estudio publicado en mayo de 2022 y elaborado por el director de Educación en EsadeEcPol, Lucas Gortázar, la profesora de la facultad de Educación de la UAM, Marta Ferrero, y el analista en EsadeEcpol, Ángel Martínez.

"Se ha comprobado que en aquellas comunidades en las que los centros comenzaron antes a adoptar la jornada continua se ha reducido la oferta de comedores y clases extraescolares dentro del centro, lo que promueve la segregación escolar, que afecta a la población más vulnerable", explica Ferrero. "Hay familias que sin comedores no pueden garantizar una comida de calidad y caliente al día o que sin clases extraescolares dentro del centro no pueden permitírselas fuera", lamenta.

Por eso hay quienes inciden mucho en la necesidad de que estos servicios se ofrezcan en las escuelas de forma gratuita, de manera que el debate se aleje de la jornada escolar. "Una cosa es el horario lectivo de un centro y otra cosa es el horario de apertura del mismo", señala el responsable de enseñanza pública no universitaria de CCOO, Héctor Adsuar. "Hay que distinguir entre el horario de la escuela y el de la plantilla. Desde UGT hemos considerado siempre que los centros escolares deben ser un lugar de referencia en los barrios y estar al servicio de la comunidad. Y este asunto, a nuestro juicio, no pone en cuestión la distribución de la jornada escolar", añade la responsable de Enseñanza de FeSP-UGT, Maribel Loranca. Desde el sindicato de profesores Anpe también ponen el foco en esta gratuidad necesaria.

El caso de Rubén es un ejemplo en este sentido. La escuela de Aluche (Madrid) en la que estudian sus dos hijos, uno Primero y otro Cuarto de Primaria, planteó hace dos años el paso a un horario lectivo intensivo. La consulta, recuerda, estuvo muy dividida, pero al final ganó el cambio. "Yo les pregunté a ellos y los dos me respondieron lo mismo. Y que no se nos ocurra ahora devolverles a una jornada partida", bromea. A pesar de esto, cuenta, la hora de salida que tienen es la misma que antes, puesto que ambos se quedan al comedor y a las clases extraescolares que ofrece el centro.

Precisamente en la ciudad de Madrid, la líder de Más Madrid, Rita Maestre, se comprometió antes de las elecciones del 28 de mayo a que si llegaba a la Alcaldía habría actividades extraescolares y comedores gratuitos en las escuelas. "Sabemos que la jornada lectiva muchas veces no es suficiente para cubrir las necesidades de conciliación de las familias, por lo que muchas familias recurren a las actividades extraescolares. Esto supone una media de 90 euros al mes por hijo y que muchas veces haya actividades de primera y de segunda", dijo. 

Conciliación y desigualdad de género

Por ahora, la alternativa a la ausencia de estos servicios gratuitos es o bien la jornada partida o bien la reducción de jornada para poder conciliar, algo que afecta fundamentalmente a las mujeres, que son quienes concentran el 66,4% del impacto en estas tareas, según el estudio de Ferrero. "Cuando la escuela es a tiempo parcial, el empleo de las familias se resiente, pues sus jornadas laborales nunca pueden superar las 25 o 28 horas semanales", señala el informe.

"Tener hijos en centros con jornada continua deriva muchas veces en que las mujeres tienen que reducir su jornada laboral para poder ir a recoger a sus hijos e hijas a tiempo. Y esto, al final, sólo aumenta las desigualdades de género en todos los términos", dice Ferrero.

Paloma, madre de un niño de cinco años, defiende la jornada partida precisamente por esto. "Yo me pongo a trabajar a las 7, que es cuando empieza a computar mi jornada. Llevo al niño al colegio y vuelvo a ponerme a trabajar hasta las 16. Con el horario que tiene el colegio, con jornada partida, puedo cumplir mi jornada y luego acompañarle en las extraescolares o en el parque", explica. Si no fuera así, tendría que dejarle con alguien, porque no se puede permitir reducir la jornada o pagar actividades fuera del horario lectivo. "La escuela tiene que adecuarse a la vida familiar", dice.

El pasado mes de septiembre, el portavoz del PSOE en Madrid, Juan Lobato, propuso abrir las escuelas doce horas al día, desde las 7.00 horas de la mañana, desde el 1 de septiembre hasta el 31 de julio. La medida, según cálculos de su formación, tendría un coste de unos 35 millones de euros al año y supondría contratar a unos 3.000 monitores para trabajar durante 11 meses y en torno a 20 días lectivos cada mes. En enero, insistió en la misma idea. Su objetivo, dijo entonces, era "hacer más fácil la vida familiar".

Sin embargo, la iniciativa no fue especialmente bien recibida por asociaciones como el Club de Malasmadres, que indicó a infoLibre en su día que "la conciliación no se puede abordar así". "Los cuidados no van a desaparecer porque los colegios abran hasta las 19 horas", criticó Laura Baena, presidenta de la organización.

Necesidad de datos concluyentes

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En cualquier caso, todas las fuentes consultadas reclaman que se realicen estudios para certificar, ya con datos, qué tipo de jornada es mejor, sobre todo para los alumnos. También desde la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (Ceapa), cuya vicepresidenta, Leticia Cardenal, incide en que el debate es necesario. "Desde la organización llevamos años reclamando que tenemos que llevar, desde la tranquilidad, un debate sosegado sobre la jornada, contando con expertos en todas las áreas relacionadas con este asunto", dice.

Ferrero coincide con ella, y dice de hecho sentirse sorprendida porque se tomen decisiones sin tener datos concluyentes. "Hay muy pocos datos. Algunos estudios apuntan a que la jornada partida beneficia a los vulnerables, luchando contra la repetición, que al final en muchas ocasiones acaba en el abandono escolar temprano. Merece la pena reabrir este diálogo y ensancharlo. Ahora mismo hay muy pocos datos, pero los que hay también podrían ayudar a tomar decisiones con más información", concluye.

Por ahora, según los datos recopilados por Maldita.es, más del 80% de las escuelas públicas de Infantil y Primaria tienen jornada continua, frente a poco más del 23% de los centros privados o concertados.

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