Once aprendizajes tras las elecciones de Aragón

La semana pasada el CIS publicó el estudio postelectoral sobre las recientes elecciones autonómicas de Aragón, celebradas el 8 de febrero, poniendo luz a los interrogantes que aún quedaban en el aire.  

El análisis de los microdatos nos permite esbozar algunas de las principales conclusiones

  1. El Partido Popular no sólo fue el partido más votado, sino el partido con mayor lealtad electoral, replicando lo que ya había sucedido semanas antes en Extremadura. En concreto, el PP mantuvo a un 70% de sus votantes, por el 69% de la Chunta, el 67% de Vox y el 64% del PSOE.
  2. El comportamiento de los votantes del PP de 2023 a nivel autonómico se aleja de lo que están reflejando las encuestas de cara a unas hipotéticas elecciones generales que se celebrasen en la actualidad, donde la fidelidad del PP es más baja y la de Vox más elevada. Es decir, los votantes del PP están confiando en mayor medida en sus líderes regionales que en Feijóo. En consonancia con esto último, las valoraciones de Guardiola (7,9) y de Jorge Azcón (7,9) entre sus votantes son claramente mejores que las de Feijóo entre los suyos (6,1).
  3. A la lógica anterior hay que sumar un tercer dato: la transferencia desde el PSOE al PP, situada en el 8% en Aragón, y más alta aún en Extremadura, cae a la mitad de cara a unas elecciones generales, donde parte de esos votos hacen el viaje directo a Vox.
  4. El resultado del PSOE en Aragón, 18 escaños, cae a niveles de 2015 cuando obtuvo su registro histórico más bajo. Podía haber sido peor. Su fidelidad apenas ha sido unos puntos menor que la del PP, pese a tener un actor “extra” a su izquierda, aparte de Sumar y Podemos. La Chunta se hace con algo más del 10% de votantes socialistas de 2023, mientras que apenas hay fugas a los de Yolanda Díaz e Ione Belarra, lo que apunta a una hipótesis, que habrá que cotejar en próximas elecciones: el desgaste del PSOE beneficia a los partidos a su izquierda de corte nacionalista o regionalista.
  5. No se ha producido una desmovilización significativa del lado izquierdo. El hecho de que PP más Vox hayan sumado el 52% de los votos válidos, puede hacer pensar que muchos votantes de izquierdas se han quedado en casa, pero los datos no apuntan en esa dirección. Entre quienes fueron a votar en 2023 las fugas a la abstención son parejas a izquierda y derecha, situadas en el entorno de los 24.000 votos. De hecho, la autoubicación de los que no han ido a votar se sitúa en el 5,2 en la escala ideológica de 0 a 10, siendo 0 el punto situado más a la izquierda y 10 el punto situado más a la derecha.

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¿Por qué entonces ha ganado la derecha con tanta claridad? Hay que señalar tres aspectos capitales. El primero de ellos es que ya en 2023 la suma de PP y Vox alcanzó el 47% de los votos válidos. El segundo, la entrada masiva de voto a Vox entre dos grupos que no votaron en 2023: los nuevos votantes que se han incorporado por vez primera al censo electoral y los abstencionistas. El tercero el saldo positivo que obtiene entre bloques. Vamos a profundizar uno a uno.

  1. Aunque la base muestral del CIS es demasiado reducida para extraer conclusiones definitivas sobre los nuevos votantes (por edad), los números que arroja nos recuerdan a lo que mes tras mes encontramos en los barómetros de situación política y electoral. En concreto, Vox ha ganado con claridad en este segmento de nuevos censados por edad donde su intención de voto directa (18%), duplica a la del PSOE (9%).
  2. Si ampliamos este análisis al resto de franjas por edad podemos señalar dos hechos relevantes. De un lado Vox ha ganado a PP y PSOE por debajo de 55 años, lo que habla a las claras de la profunda brecha social que afronta España. Además, en este caso el resultado de Vox es similar de los 18 a los 54 años. De otro lado, los brotes verdes para la izquierda los pone el resultado de Chunta de 18 a 34 años, donde es el partido más votado, rompiendo de este modo la hegemonía que mantienen los de Abascal en la generación Z en gran parte de España.
  3. Entre los abstencionistas de 2023 Vox ha obtenido más de 20.000 sufragios, por 17.000 del PP y apenas 13.000 del PSOE y 5.000 de Chunta. Esta es otra clave que se viene manifestando con claridad en el último año, desequilibrando la balanza entre bloques.
  4. El saldo izquierda – derecha de votos ganados y perdidos entre partidos es positivo en más de 18.000 votantes para la derecha. Sólo el PSOE envía casi 21.000 a la diestra (PP y Vox), mientras azules y verdes apenas mandan 2.200 electores a los socialistas. Que la izquierda tiene un problema en la franja moderada o central, llámesele como quiera, del espectro político, es algo que se ha venido acentuando en el tiempo.
  5. La Chunta Aragonesista ha ganado la campaña electoral. Dos de cada tres votantes de PP, PSOE y Vox tenían decidido su voto antes de empezar la campaña, por sólo un 26% de la Chunta, que sumó un 21% de apoyos al inicio de la contienda, un 33% la última semana y un 19% el día de reflexión y el de elecciones. La política es un estado de ánimo.
  6. Chunta y Vox, los partidos que lograron más cambios de opinión. Hasta un 33% de votantes de la Chunta y un 21% de Vox tenían pensado optar por otro partido antes de empezar la campaña electoral. Es posible que su estrategia en redes sea parte del éxito. En el análisis de los medios por los que se informaron de todo lo que sucedía durante la campaña, entre 7 y 8 votantes de Vox y Chunta usaron las redes sociales frente a solo 4-5 de PP y PSOE. 

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Rafael Ruiz es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.

La semana pasada el CIS publicó el estudio postelectoral sobre las recientes elecciones autonómicas de Aragón, celebradas el 8 de febrero, poniendo luz a los interrogantes que aún quedaban en el aire.  

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