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Belarra reaparece tras su baja maternal con más retos que nunca por la colisión entre Podemos y Sumar

Irene Montero, Ione Belarra, y la representante especial del secretario general de las Naciones Unidas para Violencia contra Niños, Najat Maalla M'jid, este miércoles.

La ministra Ione Belarra ha recuperado este miércoles su agenda tres semanas después de dar a luz a su segundo hijo para recibir a Najat Maalla M'jid, la representante especial del secretario general de las Naciones Unidas sobre Violencia contra los Niños en la sede de su ministerio. Según explican fuentes de su entorno a infoLibre, se trata de un "acto puntual" dada la relevancia que tiene la visita de la máxima representante de la ONU en materia de infancia.

Sin embargo, estas mismas fuentes añaden que la próxima semana Belarra tendrá que acudir a compromisos a relacionados con su trabajo como ministra de Derechos Sociales. Aun así, insisten en que "no va a tener una agenda normal" y estos actos se van a producir con una frecuencia de unos 10 días aproximadamente en "contextos muy concretos". Este es un asunto sensible para la líder de Podemos, ya que ella misma ha batallado desde el seno del Ejecutivo para ampliar los permisos de maternidad y paternidad en la futura Ley de Familias.

La propia Belarra lo ha explicado a través de su cuenta de Instagram. "Hoy he empezado a recuperar parte de mi actividad como ministra, parcialmente, con agenda reducida, con mucha ayuda de mi compañero y de mi equipo, pero con un polluelo (sic) muy pequeño que necesita a su madre. Haremos lo posible, como siempre, por hacerlo compatible", ha escrito. Lo cierto es que lo de Belarra no es una baja maternal al uso, ya que no hay una legislación específica para cargos públicos.

Durante estas semanas la distancia entre Podemos y Sumar, la plataforma de Yolanda Díaz, ha aumentado de manera exponencial, hasta el punto de que los morados ya no aseguran que la vicepresidenta segunda vaya a ser su candidata. Fue el exsecretario general de Podemos, Pablo Iglesias, el que hizo patentes estas discrepancias con Díaz en la universidad de otoño del partido, el foro de rearme ideológico de Podemos, al que Belarra asistió pero en el que no intervino.

Iglesias pidió "respeto" a Díaz en la configuración de su futuro proyecto y, en una entrevista posterior, sugirió que algunos de los militantes de Podemos se habían sentido ninguneados por la política gallega después de acudir a un acto organizado por Compromís en el que no se invitó expresamente a Belarra y a la ministra de Igualdad, Irene Montero. El exlíder de Podemos verbalizó públicamente el malestar que existe desde hace meses en la cúpula del partido por los "desprecios" de Díaz.

Según las fuentes consultadas, el principal reto de Belarra de cara al próximo año electoral es tratar de reconducir esa situación y lograr "sumar" con la gallega. Pero no es el único. Antes deberá enfrentarse a las elecciones municipales y autonómicas de mayo, unos comicios que se prevén decisivos de cara a las generales y en los que Podemos se juega su continuidad en diversos gobiernos autonómicos. Además, Belarra también deberá tratar de mantener a flote la marca del partido en la etapa siguiente a la marcada por Iglesias.

Sumar con Díaz

Diaz anunciará a principios del próximo año si finalmente decide concurrir a las generales, una decisión que nadie de su equipo duda de que ya está tomada. La titular de Trabajo fue elegida por Iglesias como su sucesora en abril del pasado año, cuando él dejó el ministerio para competir por la Comunidad de Madrid. Desde entonces el espacio confederal ha funcionado como una bicefalia, con dos liderazgos casi antagónicos: uno más orgánico y combativo (Belarra) y otro más institucional y electoral (Díaz).

El problema de fondo es que la vicepresidenta segunda trata de construir un nuevo proyecto sin revelar a la cúpula de Podemos cuál será su papel. Por su tamaño, por su peso político y por su implantación, la formación morada quiere jugar un rol fundamental. Pero si se pretende contar con el liderazgo de Yolanda Díaz, puede que los morados tengan que aceptar un papel influyente pero no decisorio.

Si finalmente no se llega a un acuerdo, cabe la posibilidad de que Podemos se presente por su cuenta, un escenario que no contemplan formaciones como IU y los comunes, totalmente aliadas con la vicepresidenta segunda. El papel de Belarra en esta contienda y su capacidad de entendimiento con Díaz será clave para marcar el futuro del partido y de la izquierda.

Resistir en las autonómicas y municipales

Unidas Podemos fue clave para formar gobierno en diversas autonomías y capitales de provincia tras las elecciones de 2019. Entre ellas, Aragón, Navarra, La Rioja, Baleares, Asturias y la Comunitat Valenciana. Los morados ya han finalizado su proceso de primarias y elegido a los candidatos para estos comicios. El principal reto que tiene Belarra por delante es lograr un resultado que permita a su formación reeditar estos gobiernos e, incluso, arrebatar otras autonomías al PP.

Sin embargo, si Podemos sigue perdiendo fuerza en los siguientes comicios, como les ocurre desde 2019 —con la única excepción de la Comunidad de Madrid—, corren el riesgo de desaparecer del mapa en algunos de los parlamentos autonómicos. En ese sentido, para Podemos es clave superar la barrera del 5 por ciento en la Comunitat Valenciana ya que, de lo contrario, esos votos no se traducirían en escaños y el gobierno del Botànic podría perder en favor del PP y Vox.

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Creado para asaltar los cielos y para las grandes gestas de la mano de su omnipresente exlíder, Podemos se ha visto obligado a reinventarse tras la marcha de Iglesias. Su dimensión política había implicado en la práctica que, en el conjunto del espacio político estatal a la izquierda del PSOE, lo que se hacía era lo que decía Podemos y lo que decía Podemos era lo que decidía Iglesias. Algunas voces del espacio critican ahora que Iglesias sigue teniendo demasiado peso en el Podemos actual.

En este sentido, en la formación no son ajenos a las dificultades a las que se encuentra Belarra: no cuenta con una gran proyección mediática en comparación con Iglesias y, en muchas ocasiones, también se encuentra eclipsada por la propia Díaz. "Se enfrenta a las dificultades lógicas de ser la líder de Podemos sin ser la líder del espacio", señalan fuentes de la dirección.

La principal baza de la formación morada es su presencia en el Ejecutivo de coalición, en el que tienen cinco carteras: Trabajo (Díaz), Derechos Sociales (Belarra), Igualdad (Montero), Consumo (Alberto Garzón, de IU) y Universidades (Joan Subirats, de los comunes). El espacio confederal es consciente de las contradicciones a las que se ha tenido que enfrentar desde su llega al Gobierno de la nación, pero consideran clave su intervención a la hora de arrancar compromisos a su socio de gobierno, el PSOE. En ese sentido, Belarra deberá "vender" esos logros de cara a las generales y presentarse como un partido institucional.

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