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El PSOE avala la estrategia de Sánchez pero su moción de censura no suma nuevos apoyos

La presidenta andaluza, Susana Díaz, aplaude en el Comité Federal del PSOE a Pedro Sanchez.

“Todo el mundo entiende que si tienes que negociar no lo vas a contar aquí. Eso es la política”. Con esta franqueza explicaba en la tarde lunes una dirigente del PSOE la ausencia de propuestas concretas en el discurso con el que el secretario general, Pedro Sánchez, pidió al Comité Federal del partido, su máximo órgano entre congresos, el refrendo a su decisión de plantear una moción de censura para echar de la Presidencia a Mariano Rajoy después de que el líder del PP decidiese no asumir responsabilidades políticas tras la sentencia de la Audiencia Nacional que ha puesto a su partido en el centro de una trama institucionalizada de corrupción.

Sánchez necesita guardarse “balas en la recámara” para los próximos días, señalaron fuentes del partido, especialmente para el jueves, cuando suba a la tribuna del Congreso a intentar convencer a los diputados que le faltan —los nacionalistas vascos y los independentistas catalanes— para que voten a favor de echar a Rajoy y hacerle presidente.

Esa idea, que lo que está en juego no es una negociación sobre territorios ni acerca de la política económica sino, simple y llanamente, decidir si Rajoy debe seguir al frente del Gobierno o debe dejar paso a una alternativa, es el mensaje que Sánchez planteó a la plana mayor del PSOE reunida en sesión extraordinaria en Ferraz. Y todos, a juzgar por sus intervenciones, compraron ese relato, tanto la decisión de presentar la moción de censura como la gestión que se está haciendo de ella.

Durante tres horas de reunión, hasta 22 dirigentes socialistas tomaron la palabra para apoyar la moción. De los críticos, cuyas suspicacias tienen que ver con el respaldo que los independentistas puedan eventualmente prestar a la operación para desalojar a Rajoy de La Moncloa, ni Emiliano Garcia-Page ni Javier Lambán, presidentes de Castilla-la Mancha y Aragón, respectivamente, tomaron la palabra. Sólo la presidenta andaluza subió a la tribuna. Y aunque respaldó sin reservas la moción, sí dejó constancia de que la iniciativa no debe suponer contrapartidas para los nacionalistas.

Fue, eso sí, la única. El resto de los que quisieron fijar su posición lo hicieron para dejar claro su apoyo a la moción y a la estrategias de Sánchez sin ninguna alusión a los independentistas. La prioridad del PSOE es desalojar a Rajoy del Gobierno después de que la Audiencia Nacional haya dejado claro los estrechos vínculos del PP con tramas de corrupción institucional política y personal.

Pedro Sánchez, que este martes volverá a abordar la cuestión, esta vez en el seno del grupo parlamentario, agradeció el calor y el reconocimiento del Comité Federal y reiteró que la moción de censura no es una iniciativa táctica sino ética. De lo que se trata, concluyó la reunión, es de decidir “qué democracia queremos: una basada en valores o una democracia demoscópica”.

La dirección de Sánchez no disimulaba este lunes su satisfacción por cómo había transcurrido la reunión. Por dos motivos: el respaldo unánime otorgado por los dirigentes del partido para ganar la moción y el reconocimiento a la estrategia de Pedro Sánchez “pase lo que pase”, se gane o no se gane.

Cierre de filas

Las posibilidades de que la moción de censura salga adelante son más o menos sólidas en función de quién opine. También hay quienes prefieren elecciones anticipadas lo antes posible —como los críticos Page y Lambán— y quienes entienden que Sánchez debe tener margen para poner en marcha su propia agenda antes de convocar a votar a los ciudadanos. Pero nadie en el PSOE se movió este lunes un milímetro del discurso marcado por Sánchez: la sentencia de la Gürtel no deja margen a los socialistas para hacer otra cosa que no sea plantar una moción de censura.

Eso sí, mientras el PSOE cerraba filas en torno a Sanchez y a su proyecto para remover a Rajoy de la Presidencia sin negociar con nadie —este asunto ni siquiera llegó a discutirse; Miquel Iceta, primer secretario del PSC, llegó a calificar de ofensivo plantear la menor duda al respecto—, los nacionalistas de los que depende el éxito de la iniciativa mostraban sus dudas acerca de la verdadera voluntad de los socialistas de sumar apoyos.

En los pasillos del Congreso, el portavoz parlamentario del PNV, Aitor Esteban, repitió el deseo de su formación de que Sánchez aclare las muchas incógnitas que existen en torno a su candidatura. "No sabe cuándo quiere disolver, ni qué cosillas quiere arreglar, ni con quién quiere arreglarlas, ni con qué mayorías cuenta, ni qué ideas tiene sobre Euskadi, ni qué solución tiene para la situación tan compleja que hay en Cataluña. Es una auténtica incógnita”, concluyó. Esteban expresó sus dudas de que realmente Sánchez tenga interés en contar con el voto del PNV porque ni siquiera les ha llamado.

Será este martes, precisamente cuando el PSOE abra una ronda de contactos con los grupos parlamentarios de cara a la moción de censura. Tal y como ya anticipó Sánchez el viernes, la portavoz socialista, Margarita Robles, explicó que el principal objetivo radica en poner de manifiesto que “no se puede presidir un Gobierno" sin tener “credibilidad” y después de haber declarado en los tribunales "tapando la corrupción”.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias mantienen un primer contacto por teléfono para hablar de la moción de censura a Rajoy

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A la espera de esos contactos están también Esquerra y el PDeCAT —el PSOE necesita el voto favorable de las tres fuerzas nacionalistas—. La portavoz de ERC, Marta Vilalta, dejó en el aire este lunes si el partido apoyará la moción. Antes de tomar una decisión, reunirá a sus órganos de dirección y consultará con el presidente del partido, Oriol Junqueras. Esquerra mantiene la incógnita sobre su decisión final, pese a que su portavoz en el Congreso, Joan Tardà, anunció el viernes el voto favorable a la moción socialista si Sánchez se comprometía a “corregir y desdecirse de algunas ofensas que han sido muy vergonzantes” hacia los catalanes.

El portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, admitió por su parte no tener garantías de que Sánchez vaya a acabar con la aplicación del 155 en Cataluña, pero consideró que su prioridad es desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa. Campuzano exigió al PSOE que aclare si la moción de censura “es un simple postureo” o si de verdad pretende echar a Rajoy.

El portavoz del PDeCAT admite que con un Gobierno socialista las cosas pueden seguir igual, pero como en Cataluña “el consenso para que Rajoy no continúe es muy amplio”, su partido escuchará al candidato socialista y decidirá en breve su voto. "Vamos a ver si es moción de censura o es otro fake que sólo busca rédito político para el PSOE", remachó.

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