PSOE y Sumar encallan en el Congreso: una coalición a salvo en eterna espera electoral

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante una sesión de control al Gobierno, en el Congreso de los Diputados, a 22 de mayo de 2024, en Madrid (España).

A las 8 horas, 1 minuto y 30 segundos se estampaba el sello rojo del Registro General del Congreso en el escrito que remitía el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas. El Gobierno solicitaba retirar, por orden del ministro Félix Bolaños, del orden del día del Pleno la votación de la ley del suelo. No había apoyos suficientes, se evitaba in extremis que la Cámara Baja tumbara otra propuesta socialista.

De esta manera, La Moncloa frenaba una nueva derrota después de que el martes el PSOE se quedara solo en su intento de que se tramitara su proposición de ley de medidas contra el proxenetismo. Y en los dos casos se evidenciaba una brecha aguda con sus socios de Sumar y se constataba que el Partido Popular, aunque tuviera posturas coincidentes, no piensa dejar ni una oportunidad para que Pedro Sánchez caiga. 

El ala socialista del Gobierno está muy enfadado y trata de evitar que se extienda la imagen de que no tiene fuerza para poder aguantar la legislatura ni capacidad para articular mayorías suficientes. La carga legislativa ha quedado menguada durante estas semanas por el hipervitaminado ciclo electoral que vive el país y que culmina ahora con las europeas del 9J tras las vascas y las catalanas.

El PSOE cree que Sumar está en clave electoral mirando a Podemos

Ni en el Palacio de La Moncloa ni en Ferraz emiten autocrítica por estos reveses parlamentarios y evidencian especialmente su malestar con sus socios de Sumar. Los socialistas están plenamente convencidos de que Yolanda Díaz quiere marcar perfil de cara a las europeas y ha pulsado el botón rojo con la vista puesta en el 9J. ¿Por temor a que Teresa Ribera les coma parte de la tostada? En el círculo más cercano del presidente hacen este análisis en otro sentido: “Están mirando a Podemos”.

En el Gobierno creen que ni Sumar ni el PP han apoyado la ley del suelo por el contexto electoral: la votación se debería haber producido a pocas horas de que arrancara oficialmente la campaña. Los socialistas confiaban en que Génova 13 accediera a votar a favor porque era una ley en la que estaba alineada la FEMP, institución que dominan los populares. La dirección de Alberto Núñez Feijóo no quiso dar ninguna pista hasta el final para crear nerviosismo en el Ejecutivo. Los socialistas no podían permitirse otro varapalo, por lo que recogieron cable casi cuando entraban los diputados en el Hemiciclo.

Dentro del grupo parlamentario no hay críticas a la decisión de llevar una ley del suelo sin pactar tan pronto a la Cámara por parte del Ejecutivo, pero sí reconocen que el ambiente con los parlamentarios del bloque de investidura está “enrarecido”, como confiesa un diputado de la bancada del puño y de la rosa. “Hay mucho compañerismo”, relata, en cambio, sobre la sensación que hay entre los diputados del PSOE a pesar de no haber podido dominar el panel de votaciones, Además, algunos señalan que Sumar ha ido más lejos de lo que en su día llegó a hacer Podemos y creen que Díaz quiere hacer ver su fuerza ante unas elecciones muy complicada para ella por la competencia directa con Irene Montero.

Las dos partes no van a romper

Pero en La Moncloa y en Ferraz subrayan que no se puede hablar de un choque con consecuencias entre los socios y que no hay riesgo de ruptura. Ponen en valor que hay coincidencia en el reconocimiento de Palestina como Estado y la amplia aprobación este mismo jueves de la ley de enseñanzas artísticas. Fuentes del ala socialista del Gobierno confiesan que después de las elecciones europeas hay que dar un empujón al paquete legislativo y esperan que las formaciones del bloque de investidura dejen las rencillas de las urnas. Ese mismo mensaje se lo llevan mandando desde haces semanas los socios a Pedro Sánchez: hay que tratar de aprobar medidas más ambiciosas, empezando por una nueva fórmula de elección del Consejo General del Poder Judicial. Asimismo, creen los socios que el PSOE ha podido comprobar en sus carnes que no puede quedar en manos del PP para leyes. “¿Todavía creen que les van a apoyar algo?”, se preguntan parlamentarios de Sumar en relación a la postura de sus socios respecto a Génova 13.

A pesar de este enfrentamiento en el Congreso, en la dirección del PSOE reiteran: “No hay ningún choque. La coalición está más fuerte que nunca, como demuestra que el PSOE, partido que lidera este Gobierno, está en condiciones de ganar las elecciones europeas”.

En Sumar también trasladan que no está en riesgo la estabilidad del Gobierno progresista: “La coalición en general está bien”. Los de Yolanda Díaz niegan que se haya tratado de una estrategia electoralista y remarcan en todo momento que su posicionamiento era conocido y que ninguna de estas iniciativas forma parte del acuerdo firmado entre los dos partidos tras las elecciones del 23J.

De hecho, en Sumar creen que es el PSOE el que se ha arriesgado por cuenta propia en intentar sacar unas leyes que no tenían respaldo suficiente y ha incumplido la máxima que impone el propio Bolaños de que las normas deben salir de la comisión de secretarios de Estado con un armazón de apoyos. Los de Díaz defienden que no pueden respaldar una ley del suelo que está en línea con los postulados de la CEOE y del PP, mientras que cuenta con el rechazo de los ecologistas y el sindicato de inquilinos. 

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Asimismo, los de Díaz rechazan el argumento del PSOE de que hay electoralismo y recuerdan que la vivienda es un tema que está en el ADN del propio partido. Por eso, apelan a trabajar más la norma hasta llegar a consensos. Ambas partes, no obstante, rechazan la posibilidad de que pueda saltar el Gobierno por los aires. La semana que viene volverán a unirse en el Congreso en otra votación crucial: la aprobación definitiva de la ley de amnistía. Pero son conscientes de que necesitan sacar más medidas conjuntamente tras este parón electoral y tienen en mente como gran examen pendiente los próximos presupuestos generales.

A la espera de los presupuestos y de ERC

Ya fue motivo de fricción entre los dos la decisión de manera unilateral del PSOE de no tratar de sacar los presupuestos para este año por la convocatoria electoral en Cataluña. En La Moncloa, sin embargo, siempre han dicho que era imposible acordar con ERC en plena campaña y que ir a las urnas fue consecuencia precisamente del voto negativo de los comunes de las cuentas de Pere Aragonès.

En el Gobierno saben que Esquerra es necesario para dos hitos esenciales: la investidura de Salvador Illa y la aprobación de los presupuestos. No quieren presionar ni agobiar a los republicanos, y saben que los de Oriol Junqueras no harán ningún movimiento hasta después de las elecciones europeas. Por eso, creen que hay que dejarles respirar en un momento en el que esa formación tiene que refundarse. Y confían en rearmar esa mayoría de investidura también con la idea de que la alternativa sólo sería PP y Vox: “Hay que trabajárselo”, indican en el núcleo duro del socialismo.

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