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Jóvenes

Uno de cada cuatro 'Z' cree que la democracia no es la mejor forma de gobierno (y la mayoría son de derechas)

Un grupo de jóvenes en primera línea de las protestas en Ferraz.

La llamada 'generación Z' —a la que pertenecen los nacidos entre 1997 y 2004 —no ha estado tan marcada por la crisis económica de 2008 —como la millenial— sino por la pandémica, la ecológica y la bélica. Su relación con la política, al igual que con los medios de comunicación, es distinta al resto de generaciones, según un estudio elaborado por la Fundación Alternativas, que alerta del crecimiento de las actitudes iliberales y antidemocráticas entre los más jóvenes. Así se desprende del trabajo de los politólogos Guillermo Cordero y Juan Roch titulado 'Democracia se escribe con Z', en el que también explican que se trata de una generación más pesimista sobre su futuro laboral por el aumento de la precariedad y su sobrecualificación académica.

Los investigadores destacan que uno de cada cuatro jóvenes preferiría "en algunas circunstancias" un régimen autoritario frente a "un sistema democrático". Y así, concluyen que "mientras que en estas generaciones el porcentaje de satisfechos con la democracia apenas alcanza el 15 %, en los mayores de 66 supera el 30 %", como se puede observar en el gráfico. Cordero y Roch subrayan que estos datos demuestran "un elevado grado de insatisfacción con la democracia" que es "creciente en las generaciones más jóvenes".

Sin embargo, no es un fenómeno exento de ideología. El estudio se fija en los jóvenes que se muestran más pesimistas de la generación Z —aquellos que piensan que van a vivir peor que sus padres— y se da un fenómeno desigual. Mientras que los jóvenes que se identifican de izquierdas defienden la democracia frente a otros tipos de regímenes políticos y en cualquier circunstancia —solo el 9 % considera que la democracia no es siempre preferible— la mitad de los pesimistas que se definen de derechas, un 49%, considera que "existen circunstancias en las que un sistema autoritario es preferible o se muestran indiferentes hacia un cambio de tal magnitud".

Los autores del estudio señalan que se trata de un "cambio de tendencia entre las generaciones más jóvenes, que ya no parecen valorar la democracia como un bien necesario y que debe preservarse en todo caso". Así, concluyen que puede estar relacionado con dos circunstancias. La primera es que los jóvenes "no conocen en profundidad el significado, los efectos en la vida de la gente y los derechos que aparecen vinculados a un régimen democrático" ya que el número desciende hasta un 12 % en las franjas de edad socializadas en la transición y el franquismo.

Además, también apuntan al incremento de noticias falsas, la presencia de mensajes de la derecha radical en las redes, la desconfianza en las instituciones y la mayor polarización política. "Puede ser que la simpatía hacia opciones de derecha radical haya modificado la percepción sobre los regímenes autoritarios, especialmente el experimentado en España durante casi 40 años en el pasado siglo XX", subrayan. Así, consideran también que "la falta de contacto con las generaciones que vivieron otras formas de gobierno no democráticas" también puede ayudar a explicar los "preocupantes" datos entre los más jóvenes.

Cuatro de cada cinco jóvenes considera que el Estado no se preocupa por ellos

El estudio de ambos investigadores se complementa con el del politólogo y analista de la Fundación Alternativas José R. Rojo bajo el nombre de 'La política de los jóvenes en España'. Así, apunta al descrédito de los jóvenes respecto a las instituciones democráticas, ya que cuatro de cada cinco considera "que el Estado no se preocupa por ellos". Eso no implica que los jóvenes no participen en política —de hecho, según apunta Rojo, participan hasta dos y cuatro veces más en asociaciones ciudadanas— pero no ocurre lo mismo con los procesos electorales.

Rojo, nacido en el año 2000, considera "comprensible" que su generación se sienta "desengañada" por un "modelo que está colapsando" y que incluya en ese conglomerado a la democracia. "Hay un sentimiento colectivo de engaño", explica en conversación con infoLibre. Sin embargo, el politólogo pone el foco en las diferencias que se dan en función de la ideología, del género y, especialmente, en función de las circunstancias socioeconómicas.

Aun así, es un hecho que los jóvenes participan menos en las elecciones que las personas de mayor edad y, entre otras causas, se le puede atribuir a la forma de socialización, más desconectada de los medios de comunicación generalistas y de la actualidad política. "Si un determinado partido empezara a hablar únicamente de los jóvenes, perdería las elecciones", sentencia Rojo. En ese sentido considera que, al votar menos en proporción que el resto de franjas, "los partidos no les priorizan" y, por tanto, ellos tampoco "se sienten interpelados": "Es la pescadilla que se muerde la cola, una inercia muy difícil de romper", resume.

El politólogo reconoce, no obstante, que tras el 15M hubo un movimiento claro para tratar de "rejuvenecer" la política y ocuparse de los problemas de los jóvenes. Aun así, en su estudio concluye que todos los partidos que cuentan con representación parlamentaria "fallan en su representación descriptiva de los jóvenes" que suponen en torno a un 15.5% —de 18 a 29 años— de la población española. "Al menos uno o dos de cada diez parlamentarios debería ser menor de 30 años", señala. Con todo, PSOE y Sumar son los partidos que el pasado 23J más se volcaron con los jóvenes en sus programas, frente a una derecha que casi ni les mencionó.

¿Son los 'Z' más de derechas?

Rojo también aborda en su estudio si la juventud actual es más derechas. "Se ha dicho que las generaciones actuales son más conservadoras de lo habitual, pero no termina de estar claro que esto esté respaldado por datos", expone. Así da datos del año 2004, en el que la autoubicación ideológica de los españoles del CIS mostraba que un 29,7% de los jóvenes se situaban entre el 1 y el 4 —la izquierda—, mientras que un 8,2% estaban entre el 7 y el 10 — la derecha—. En mayo de 2019, el 48,8% se declaraba de izquierdas frente a un 11,4% de derechas. Incluso en diciembre de ese año, con unos números ligeramente más escorados a la derecha, los jóvenes de izquierdas suponen un 31% frente a un 16,4% de derechas.

Sin embargo, Rojo sí concluye que "hay más jóvenes de derechas que hace veinte años". "Eso innegable, pero los jóvenes de izquierdas siguen cerca de duplicarlos en número en España", subraya. Según los datos analizados sí hay "un descenso de los jóvenes de izquierdas", pero "no tan grande como para que la mayoría se declare de derechas". Con todo, el politólogo advierte de que, si tomamos los datos de manera global, desde 2010 los jóvenes no solo ya n son más de izquierdas que los adultos, sino que "se autodeclaran más de derechas que ellos".

¿Y de dónde han salido? "Han crecido a costa de la gente se declaraba apolítica", explica Rojo. "Hay un descenso bastante importante de los jóvenes que hace quince años se declaraban apolíticos, un ligero descenso de los que se consideraban de izquierdas y un aumento importante de los que se ubican en la derecha", añade. Aun así, considera que "hay algunos partidos como Vox, a los que les interesa especialmente decir que los jóvenes se están volviendo de derechas", pero en realidad, cree Rojo, antes lo 'disfrazaban' de no politización.

Con todo, sí advierte de que el voto femenino ha funcionado como muro de contención de posiciones ultras y lo achaca a las movilizaciones feministas que tanto auge tuvieron hace ya un lustro. "Las mujeres han pasado de no participar en política a hacerlo de manera más o menos equitativa a los hombres", resume y destaca que ese voto femenino, según han apuntado ya varios sondeos, fue "decisivo" para que el Gobierno de Pedro Sánchez continuara. Sin embargo, Rojo también cree que a menudo se da un enfoque "un poco condescendiente" sobre los jóvenes y se sobredimensionan fenómenos como el de 'La pija y la quinqui'. "El mensaje es que somos tan influenciables que hacemos lo que nos dice un podcast de moda. Y no va por ahí", zanja.

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