GALICIA

Revolución en los paritorios de los hospitales de Galicia: "Ahora las madres sabemos nuestros derechos"

La presidenta da plataforma Loita, Tamara Campos, cos sus hijos, Xurxo, Bela e Roi.

Vanesa Vázquez (Praza.gal)

Un parto es uno de los momentos más importantes en la vida de una persona y también uno de los más vulnerables. No importa si es la primera vez o si ya ha pasado por esto antes. La madre está a expensas de lo que decidan las matronas y los médicos, por lo que las mujeres, protagonistas en esta historia, tienen poco que decidir. O no. 

En los últimos tiempos se está gestando toda una revolución de madres bien informadas que luchan por sus derechos y los de sus hijos para que, por ejemplo, puedan estar acompañadas también durante los partos por cesárea. 

"Gracias a mujeres organizadas como las de Loita, empezamos a descubrir nuestros derechos, porque nos sorprendió que nos separaran después de dar a luz". Rocío ya afronta la recta final de su embarazo de mellizos, con 35 semanas de gestación, y todos los interrogantes de una madre primeriza, pero ahora con algo más de seguridad. 

Rocío, junto a su pareja, Fernando, participó en la reunión de la plataforma Loita con los responsables del área sanitaria de Santiago este pasado miércoles, para pedir partos más humanizados y que no se vulnerasen los derechos de las madres y los bebés. Y se marcharon muy contentos, ya que obtuvieron el compromiso de un cambio en el protocolo. 

"La Dirección del Área Sanitaria de Santiago de Compostela y Barbanza pone en marcha un nuevo protocolo de acompañamiento al parto por cesárea en el que se posibilita el acompañamiento a la madre, de quien ella decida, durante todo el proceso, y no separarse en ningún momento de su hijo, tal como ya se hacía en el parto vaginal, por lo que se favorece el contacto continuo piel con piel con el recién nacido". La Xunta de Galicia proclamó así en un comunicado que finalmente se cumplirían los criterios legales marcados en su propio Plan de Parto 2017, en el que se indica que la mujer debe ser capaz de decidir y mantener el control sobre el proceso del parto.

En ese plan de hace más de cinco años también se aclaró que, en caso de parto por cesárea o instrumental,  "se promoverá el acompañamiento continuado, la intimidad y el contacto piel con piel inmediato después del parto, al igual que en el parto eutócico". Pero la realidad es que hasta ahora muy pocos hospitales respetaban estas indicaciones.

"Ahora las madres conocemos nuestros derechos y lucharemos por todos ellos", afirma Rocío que, a sus 35 semanas de embarazo, no puede estar del todo segura de que se beneficie del nuevo protocolo, pero confía en que así será. “En cualquier caso, dejamos nuestra piedrecita y echamos una mano a la plataforma de Loita”, afirma.

Hace meses Rocío sólo me pedía estar con ella en todo momento y no perder de vista a los niños. Y ahora voy a poder cumplir sus deseos”, recalca Fernando muy emocionado con la expectativa de poder estar en el nacimiento de sus hijos en el CHUS.

"Si las mujeres no lo pedimos, no se forzarán cambios", denuncia Tamara Campos, presidenta de la plataforma ciudadana Loita. 

Según explica Campos, las madres tenían tres peticiones de cara a una reunión con los encargados del área de salud de Santiago: el cumplimiento del protocolo de acompañamiento al paciente pediátrico; la cesárea acompañada y respetuosa, que favorece la piel con piel; y, por último, un asesoramiento real y sensato para la lactancia materna. "Son cosas sencillas que no cuestan dinero", subraya el presidente de la plataforma.

Junto al compromiso con la humanización de las cesáreas, Loita también se comprometió a mejorar la información que se ofrece sobre la lactancia materna. "A veces dan explicaciones contradictorias. Viene una enfermera y dice una cosa y luego otra con otro consejo. Pedimos criterios comunes para todas”, afirma Campos. 

Ahora están a la espera de otra reunión con el médico jefe rehabilitador de Santiago para avanzar en el acompañamiento de los pequeños en la atención temprana .

Victoria histórica en Pontevedra

La plataforma ciudadana creada en Pontevedra ya había conseguido este verano una victoria histórica en esta área sanitaria, después de que se cambiaran los protocolos para permitir acompañar de la madre también en las cesáreas y facilitar el contacto piel con piel. Así, Ruth Abonjo, vecina de Sanxenxo, ya pudo dar a luz a sus gemelos acompañada en una cesárea y hacer piel con piel en el mes de julio en el Hospital Provincial de Pontevedra . 

En agosto, las representantes de Loita también se reunieron con los responsables del área sanitaria de Vigo, donde, a pesar de que la reunión "fue muy mal", obtuvieron el compromiso del los directivos de introducir cambios en las cesáreas programadas. "Estamos a la espera de novedades", informa Tamara Campos.

Mercedes es madre de mellizos nacidos por cesárea. Es algo habitual. En estos partos no hay ningún acompañante posible y los bebés van con el padre u otra persona de referencia hasta que la madre se recupera de la anestesia. Esta sigue siendo la práctica en la mayoría de centros hospitalarios como el Álvaro Cunqueiro de Vigo. 

"Estuve separada de mis hijos durante 10 horas", lamenta la viguesa. "Para mí es tarde, pero espero que el resto de mujeres puedan beneficiarse", afirma. “ Es maravilloso y necesario estar con bebés. Ojalá sea pronto realidad en el Cunqueiro y sea algo más natural, no algo desnaturalizado donde una madre no vuelve a saber nada más de sus hijos hasta que se recupera de la anestesia . Es aberrante no haberlo hecho hasta ahora", explica. 

Desde Loita, no pararán hasta que su revolución se extienda por toda Galicia. "Ahora es Ourense, y luego iremos a Lugo y Ferrol", proclama Tamara Campos.

El origen de Loita

La plataforma Loita tuvo su origen en el Hospital Provincial de Pontevedra hace menos de un año. En ese momento, Tamara Campos tuvo que llevar a su pequeño hijo de seis meses a unas sesiones de fisioterapia y se encontró con que tenía prohibido entrar a la consulta. "Quería acompañarlo y aprender a repetir los ejercicios en casa pero no me dejaban", explica la madre.

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Campos se informó y presentó numerosas reclamaciones en el hospital para que no se vulneraran sus derechos. "Me di cuenta de que la ley decía que los menores tienen derecho a estar acompañados", argumenta. 

Entonces muchas madres se pusieron en contacto con ella y crearon un grupo de WhatsApp. Luego llegó en junio la plataforma en las redes sociales, donde cuentan con 2.500 miembros. "Conseguimos cambiar los protocolos en Pontevedra en 15 días", recuerda Tamara. 

Aquí puedes leer el texto original en gallego.

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