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La nueva legislatura

Sánchez pide tiempo para negociar con “discreción” y levanta el cordón sanitario a Vox

El presidente en funciones, Pedro Sánchez, y el jefe del Estado, Felipe de Borbón, en el Palacio de la Zarzuela.

Pedro Sánchez ha aceptado el encargo del jefe del Estado, Felipe de Borbón, de presentarse a la investidura. A partir de ahora se dispone a mantener contactos con todos los partidos con representación en el Congreso, empezando por los líderes del PP y de Ciudadanos, Pablo Casado e Inés Arrimadas, respectivamente, a quienes citará para el próximo lunes —la agenda de la Unión Europea en Bruselas le impide convocarles esta misma semana—. La portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, asumirá el diálogo con los demás grupos, con la novedad de que esta vez incluirá a “todos los partidos” con representación en la Cámara Baja, lo que significa que por primera vez los socialistas citarán a Vox —tercer grupo— y a EH Bildu.

No serán los únicos contactos que mantenga Sánchez la semana que viene. Él mismo anunció en una comparecencia en La Moncloa, ya cerca de las diez de la noche, su intención de llamar por teléfono a los 17 presidentes autonómicos, incluido Quim Torra, a quien lleva sin coger el teléfono desde que el jefe del Govern evitó desmarcarse de los disturbios que se produjeron en Cataluña tras la sentencia del procés y que se prolongaron durante semanas.

Oficialmente, la intención de Sánchez, según fuentes de Moncloa consultadas por infoLibre, es trasladar a los presidentes autonómicos y al máximo responsable de la Federación de Municipios, el alcalde socialista de Vigo Abel Caballero, “la importancia de que España tenga un Gobierno cuanto antes” y “reforzar la institucionalidad a nivel autonómico y municipal”. “Es un mensaje de país”, subrayaron.

La ronda con los presidentes autonómicos facilitará, en todo caso, una excusa para volver a contactar con Torra justo cuando Esquerra —y Junts per Catalunya— reclaman la normalización de las relaciones institucionales entre la Moncloa y el Palau de la Generalitat, completamente rotas desde hace casi un año. Oficialmente, Sánchez y Torra no han vuelto a hablar desde que se reunieron en Barcelona el 20 de diciembre de 2018.

El ya aspirante a la investidura sólo aceptó dos preguntas de los periodistas y declinó hacer declaraciones sobre las conversaciones con Esquerra así como especular sobre la fecha de una investidura. Lo importante, subrayó pidiendo explícitamente tiempo, es “el qué”, la negociación de un acuerdo, y lo segundo “el cuándo”. “Estamos avanzando. Las negociaciones tienen que ser discretas y los acuerdos públicos”, además de estar dentro de la Constitución, reiteró.

“Mi voluntad”, explicó Sánchez, "es gobernar desde los valores progresistas y con el deseo de construir grandes consensos dialogando con todas las fuerzas políticas dentro del marco constitucional”. EI “propósito” de la investidura es formar “un Gobierno progresista, reforzado por el acuerdo con Unidas Podemos”, cuyo espíritu sea “rotundamente dialogante”. La legislatura, añadió, “va a exigir grandes consensos”. Será “complejo pero apasionante”. “Los españoles están hastiados de broncas estériles. Quieren volver a creer en la política”, sostuvo.

El espíritu “que hizo posible el acuerdo constitucional hace más de cuatro décadas”, razonó, “es el que demandan de nosotros, de la política. Y con ese espíritu trataré de configurar, humildemente, un apoyo estable a un gobierno de coalición progresista y una legislatura que tiene que ser de avances” y “grandes transformaciones políticas que necesariamente van a necesitar de diálogo, de acuerdo, en consecuencia de consenso”.

El PP y las terceras elecciones

El líder del PSOE volvió a apelar al PP de Pablo Casado para que desbloquee la investidura, algo que el líder conservador no parece dispuesto a hacer. “Todos debemos poner de nuestra parte para que la legislatura eche a andar. No hay tiempo que perder. Todos nos tenemos que sentir responsables”, como han hecho la mayoría de los grupos del Congreso, enfatizó. Sólo “hay dos fuerzas que han dicho que no” a facilitar la investidura: “la ultraderecha y el PP”, que tendrá “que explicar si quiere terceras elecciones”.

“Desde luego el PSOE, y en eso quiero ser rotundamente claro a la opinión pública, espera que no haya terceras elecciones”, remarcó Sánchez. “No puede ni debe haber elecciones nuevamente a lo largo del próximo año en nuestro país porque España lo que necesita es un periodo de estabilidad y de certidumbre. La disyuntiva es o gobierno o desgobierno”.

Sánchez acepta el encargo del rey en plenas negociaciones con Esquerra Republicana para intentar que faciliten su investidura y la formación de un gobierno de coalición con Unidas Podemos, aunque todo indica que las reuniones formales entre socialistas y republicanos han quedado en suspenso a la espera de que se resuelvan las incógnitas del escenario político catalán, entre ellas la situación judicial del president de la Generalitat, Quim Torra, pendiente de una posible inhabilitación, y la posibilidad de que Carles Puigdemont obtenga la inmunidad como eurodiputado.

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La hipótesis más que probable de que el escenario político desemboque en nuevas elecciones en Cataluña obliga a los republicanos a extremar las precauciones para que el soberanismo visualice que el desbloqueo de la legislatura tiene resultados concretos. Como por ejemplo que el PSOE acepte “hablar de todo” en el ámbito de diálogo que acabe pactando, incluida la propuesta clave del independentismo: la celebración de un referéndum de autodeterminación pactado y reconocido internacionalmente.

En estos momentos, y a la vista de las dificultades para fijar el marco de las negociaciones —ERC quiere una mesa entre gobiernos “de igual a igual” y el PSOE defiende la utilización de la comisión bilateral— todo hace pensar que el desenlace se demorará al menos hasta después del 28º Congreso de Esquerra, que se celebra el fin de semana del 21 de diciembre.

La espera está empezando a inquietar a los socios potenciales e incluso a algunos barones socialistas. La portavoz parlamentaria de Coalición Canaria, Ana Oramas, dejó bien claro este martes su malestar por no tener noticias sobre el acuerdo PSOE-Unidas Podemos ni de los responsables socialistas, a quienes reclama la apertura de negociaciones sobre la investidura. Y los presidentes de Aragón y Castilla-La Mancha, los socialistas Javier Lambán y Emiliano García-Page, hicieron declaraciones públicas constatando su malestar por los contactos que su partido está manteniendo con Esquerra.

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