El azote del ébola

Los seis errores que explican el contagio

Los religiosos Miguel Pajares y Juliana Bohi llegan al Hospital Carlos III

El Ministerio de Sanidad y la Comunidad de Madrid continuaban este martes investigando qué falló en el protocolo de actuación para que una auxiliar de enfermería que trató a los religiosos que murieron por ébola resultara infectada por el virus. Y, también, por qué la profesional no recibió atención médica hasta la noche del domingo a pesar de que presentó los primeros síntomas el pasado 30 de septiembre, cinco días después del fallecimiento del misionero Manuel López Viejo, a cuya habitación entró en dos ocasiones: a cambiarle el pañal y a recoger material una vez que este había fallecido. 

El personal de enfermería de los servicios de Urgencias y Cuidados Intensivos del Hospital de La Paz –encargado de atender en Madrid a los pacientes infectados por ébola– ha puesto por escrito en varias ocasiones en los últimos meses la falta de formación sobre cómo atenderlos. Así lo hicieron constar estos profesionales en una comunicación al juez y en al menos tres escritos dirigidos al consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid y a la gerencia de su hospital. En esos documentos también denunciaban el desmantelamiento del Carlos III, el hospital de referencia para procesos infecciosos en la región y exigían tener acceso a los protocolos marcados por la Administración sanitaria para atender a posibles casos. 

infoLibre resume a continuación los seis errores que explican cómo pudo producirse en España el primer caso de contagio fuera de África sobre la base de lo recogido en esas comunicaciones y el testimonio de profesionales del Hospital de La Paz. 

01. Falta de previsión

Los profesionales de los servicios de Urgencias y Cuidados Intensivos del Hospital de La Paz que atendieron a los religiosos infectados –una treintena de ellos fueron trasladados al Carlos III para esta operación, pues este centro carece de estos servicios– consideran que entre las claves de esta crisis están la falta de previsión y la improvisación a la hora de abordar una respuesta. En este caso aluden especialmente al desmantelamiento del Hospital Carlos III, que ha sido tradicionalmente un centro de referencia para enfermedades infecciosas. El Ejecutivo regional incluyó su reconversión en centro de media y larga estancia en su parcialmente fracasado "plan de sostenibilidad", que incluía también privatizar la gestión de seis hospitales construidos con fondos públicos. 

La integración del Carlos III como centro dependiente de La Paz se inició en noviembre de 2013. Se cerraron entonces servicios como la UCI, anatomía patológica, los laboratorios de microbiología o el banco de sangre. Según señalaron a infoLibre profesionales sanitarios, para este septiembre estaba prevista la demolición de la planta sexta del Carlos III, que cuenta con medidas especiales de aislamiento como las habitaciones de presión negativa. En esa planta permanecen ingresados la auxiliar de enfermería infectada y su marido. Las estancias se encontraban totalmente vacías hasta la repatriación del primer misionero, Miguel Pajares, cuando, según testigos, se acondicionaron "a toda prisa". La alerta por el brote del virus del Ébola pilló a Madrid con su centro de referencia medio desmantelado

De hecho, según señalan los profesionales en una notificación ante el juzgado presentada el pasado julio en la que alertaban sobre el riesgo de desmantelar ese centro "sin antes preparar otro lugar que pudiera hacerse cargo de una labor tan sensible y compleja", en abril se produjeron dos sospechas de ébola en Madrid. El primero de esos casos fue derivado al Carlos III. Y, el segundo, "dándose cuenta de que es imposible atenderle allí por falta de infraestructuras", fue asumido por La Paz. Aunque ambos casos dieron negativo, los profesionales consideran que este hecho puso de manifiesto la necesidad de una nueva designación para la atención de estos pacientes. Los sanitarios defendieron en un primer momento que La Paz no estaba preparado para atender posibles casos de ébola. 

02. ProTOcolos ocultos 

Responsables sindicales y de colectivos profesionales del Hospital de la Paz aseguran que en ningún caso la gerencia del centro les ha proporcionado por escrito los protocolos de actuación que tenían que seguir ante posibles casos de ébola, estuvieran o no confirmados. De hecho, enfermeros de los servicios de Urgencias y Cuidados Intensivos han presentado en al menos tres ocasiones escritos al consejero de Sanidad y a la gerencia de su centro sanitario –a los que ha tenido acceso infoLibre– y en los que reclaman tener acceso a esos protocolos.

El primero de estos escritos, firmado por más de 100 profesionales, pasó por el registro de la Consejería de Sanidad el pasado 6 de mayo, días después de que este hospital fuera designado como el de referencia para la detección, cribado y tratamiento de posibles casos de ébola una vez que la OMS activó la alerta internacional y se pusieron en marcha en España actuaciones a nivel estatal y autonómico. En la segunda comunicación, del 9 de junio, se volvió a solicitar que se facilitara por escrito tanto el plan de contingencia, como los protocolos de actuación disponibles. En el tercero de los documentos, con fecha 7 de agosto, los profesionales expresaban su malestar por la forma de proceder de la Administración sanitaria. El día 6 se había trasladado a España en un avión medicalizado al sacerdote Pajares y a la monja Juliana Bonoha, que días después se confirmó que no había resultado infectada. "Creemos que los responsables de gestionar esta crisis han minimizado el riesgo y han jugado a que el ébola no iba a llegar", puede leerse en ese documento. 

Este medio intentó, sin éxito, en la tarde del martes consultar a la Consejería de Sanidad madrileña por qué estos documentos nunca se han facilitado a los profesionales

03. Escasa formación 

En el escrito del 30 de abril, los sanitarios se quejan también de que en los talleres impartidos por el servicio de Prevención de Riesgos Laborales –que tuvieron lugar los días 29 y 30 de ese mes– "son incapaces de resolver dudas sobre procedimientos habituales en cualquier enfermo ingresado en el hospital, como el traslado interno del mismo, la realización de pruebas diagnósticas como las placas portátiles o la manera de desinfectar los chasis usados". Asimismo, señalaban que la información de la retirada de los equipos dejaba "bastante de desear" y era "insuficiente".

No obstante, el personal de Cuidados Intensivos realizó nuevos talleres formativos los días 12 y 18 junio y también una vez que el primero de los sacerdotes repatriados ya estaba en Madrid. Pero, en la comunicación del 7 de agosto, el personal de enfermería se quejaba de que no conocían cómo manejar los trajes tipo Saturno y que ni los habían visto ni habían podido hacer simulacros con ellos. Y recordaban que, según el artículo 17 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el empresario debe proporcionar los equipos y "velar por el uso efectivo de los mismos". 

04. Control limitado 

Entre los errores en la gestión de esta crisis aparece también el limitado control que se hizo a los trabajadores que mantuvieron un contacto directo con los religiosos infectados, como es el caso de la auxiliar de enfermería contagiada. Según especificó un portavoz autorizado de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, los profesionales estaban obligados a tomarse la temperatura dos veces cada 24 horas. Esta fuente aseguró que un responsable de la Administración sanitaria mantenía contacto diario con ellos para tener conocimiento de su evolución aunque no supo especificar si esa comunicación era diaria.

Sin embargo, no se realizó ningún seguimiento clínico. Y sólo si la temperatura superaba los 38,6º se consideraba que podía haber riesgo de contagio. Hay que tener en cuenta que el periodo de incubación del virus es de entre dos días y tres semanas y que no se puede detectar en un contacto que aún no presenta síntomas porque la carga viral en sangre no es suficiente. 

05. Falta de reacción en las alertas

La auxiliar de enfermería infectada por ébola se marchó de vacaciones el 26 de septiembre, un día después de la muerte del sacerdote Manuel García Viejo. Desde entonces se entiende que siguió la recomendación y se tomó la temperatura dos veces al día. El día 30 de septiembre, cuando empezó a tener molestias y algo de fiebre, se puso en contacto por teléfono del servicio de Salud Laboral de La Paz, el hospital en el que trabaja. Como la temperatura no superaba los 38,6º le recomendaron que continuara los controles epidemiológicos en su casa aunque no se le hizo ningún análisis clínico más y continuó de vacaciones haciendo vida normal. 

Este martes, en una entrevista en la Cadena Ser, el coordinador del centro de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad reconoció que quizá se debería haber optado por el aislamiento de la paciente el 30 de septiembre, cuando esta presentó los primeros síntomas de enfermedad. "Ante una persona en seguimiento, quizá habría que haber aplicado un protocolo de aislamiento", afirmó, aunque dijo que esta posibilidad se descartó porque "la fiebre no era desorbitante, era baja, lo que hacía que el cuadro no fuese obvio". 

06. Deficiencias en el aislamiento 

Ya en la noche del domingo, cuando la técnica sanitaria comenzó a sentirse peor, fue trasladada por una ambulancia del Summa 112, el servicio de urgencias médicas de la Comunidad de Madrid, al Hospital de Alcorcón, localidad en la que reside. Ese traslado tuvo lugar en un vehículo medicalizado habitual y los profesionales que la asistieron tanto en la ambulancia como en el centro sanitario no siguieron ningún protocolo de seguridad específico y la atendieron sin protección. No se utilizaron trajes individuales de bioseguridad. Tan sólo mascarillas y sólo en algunos de los casos. La paciente fue aislada a través de un biombo y estuvo así durante horas hasta que se confirmó el caso. Sindicatos difundieron este lunes fotografías de ese singular aislamiento

Diario Enfermero informó este martes de una conversación mantenida a través de la aplicación para móviles WhatsApp entre un grupo de enfermeras de este centro del suroeste de Madrid. “La chica ha empezado con diarrea también. Chicas confirmado, me cago en la puta, hacia el Carlos III. Tengo los pelos como escarpias. Es positivo”, escribió una de ellas.

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