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    <title><![CDATA[infoLibre - Igualdad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tag/igualdad/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Igualdad]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El regreso de la mujer tradicional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/regreso-mujer-tradicional_129_2234908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1b0fb06a-5047-4f0e-aa27-72d926395e5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El regreso de la mujer tradicional"></p><p>Hay una constante que atraviesa la historia de los movimientos reaccionarios. <strong>Cambian las banderas, los discursos y las épocas, pero todos necesitan recuperar un determinado modelo de mujer.</strong></p><p>No es casualidad.</p><p>El autoritarismo comprende que la política no empieza en los parlamentos, sino en la cultura. Antes de conquistar las instituciones necesita conquistar el imaginario colectivo. Necesita redefinir qué significa ser una "buena mujer": <strong>discreta, complaciente, cuidadora, agradecida y, sobre todo, alejada del poder.</strong></p><p>Por eso me inquieta más el movimiento que los hechos aislados.</p><p><strong>Las democracias no suelen enfermar de repente. Se deterioran cuando las sociedades normalizan aquello que poco antes habrían considerado inaceptable.</strong> El totalitarismo no llega como una tormenta; se instala como una costumbre.</p><p>Cada renuncia parece insignificante. Cada decisión se justifica por separado. Siempre hay quien dice que "no pasa nada". Sin embargo, <strong>la historia demuestra que sí pasa.</strong></p><p>Las instituciones nunca son neutrales. No solo administran recursos; educan. <strong>Construyen narrativas y transmiten qué valores considera importantes una sociedad.</strong> Quien desprecia los símbolos desconoce cómo se construye una cultura democrática.</p><p>Karl Popper advirtió, con la paradoja de la tolerancia, que una democracia que deja de defender activamente sus principios termina facilitando su propia erosión. <strong>Los derechos no desaparecen únicamente cuando son prohibidos; también cuando dejan de ser defendidos.</strong></p><p>Quizá ese haya sido nuestro mayor error. <strong>Creer que la igualdad era irreversible.</strong> Simone de Beauvoir ya advirtió que bastaría una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres volvieran a ser cuestionados. No era una predicción; era una lección de historia.</p><p><strong>El verdadero retroceso nunca empieza derogando derechos. Empieza cambiando el relato.</strong> Convenciéndonos de que las políticas de igualdad ya no son necesarias, de que el feminismo ha ido demasiado lejos y de que la mujer tradicional representa un modelo que conviene recuperar.</p><p>Cuando ese relato entra en las instituciones <strong>deja de ser una opinión para convertirse en pedagogía política.</strong></p><p>La cuestión no es si asistimos a un hecho aislado. <strong>La cuestión es si seremos capaces de reconocer el movimiento antes de que vuelva a convertirse en nuestro destino.</strong></p><p>________________</p><p><em><strong>Rocío Martín </strong></em><em>es socia de</em><em><strong> infoLibre</strong></em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Aug 2026 04:01:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rocío Martín ]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El regreso de la mujer tradicional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Mujeres,Igualdad,Machismo,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Hombres florero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/hombres-florero_129_2235038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4b785310-101b-493b-8819-93069c4ef1b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hombres florero"></p><p>El machismo y su sistema conservador siempre ha intentado presentar la igualación como igualdad, no por error, sino como una<strong> forma de evitar que se tome conciencia sobre el significado y las causas de la desigualdad</strong>, y con ello continuar con su modelo de injusticia en un escenario diferente.</p><p>Bajo esa idea, <strong>adoptar medidas a favor del grupo de población discriminado se presenta como una injusticia por dejar de lado al resto de la población</strong>, y plantea que la “verdadera igualdad” es aplicar las mismas medidas a toda la población, no actuar de manera diferenciada.</p><p>Llevado este planteamiento a la desigualdad entre hombres y mujeres, su razonamiento presenta las medidas para corregir la desigualdad que sufren las mujeres como una injusticia y una discriminación de los hombres, como si ellos en su posición de privilegio también las necesitaran. Pero al mismo tiempo se pone en evidencia que<strong> se trata de una trampa al comprobar que si hay una desigualdad reconocida que exige adoptar medidas, y estas se aplican sobre quienes la generan y quienes la sufren, no se corrige nada</strong>. La desigualdad se mantiene, y como no se actúa sobre las causas que la han generado esta aumentará con el tiempo a pesar de las nuevas medidas.</p><p>Esta estrategia de equiparar todo y a todos es el argumento esencial en cualquiera de los temas que surgen, aunque con un razonamiento diferente. Cuando las medidas se dirigen a corregir la discriminación de las mujeres no quieren que cambie nada, pero cuando son para corregir la injusticia que ha llevado a que los hombres dominen las posiciones de poder, entonces se resisten al máximo en nombre de la “mayor y natural capacidad masculina”. </p><p>Como se puede ver, <strong>nada es casualidad en las decisiones androcéntricas conservadoras</strong>. Por ello intentan crear un relato jugando con las formas para sortear el fondo y, en la medida de lo posible, atacar y ridiculizar los planteamientos progresistas y feministas. Un ejemplo lo tenemos tras la aprobación de la Ley de Igualdad y la obligación de presentar listas paritarias a las elecciones con una representación de hombres y mujeres del 60/40. Lo primero que hizo el PP en las elecciones municipales de 2007, que nunca se había acercado al 40% de mujeres en sus candidaturas, fue presentar una lista en Garachico (Tenerife) formada solo por mujeres, iniciativa que hizo que la Junta Electoral la anulara por incumplir la ley. El PP aprovechó la situación para presentarse como el máximo defensor de la igualdad, y criticar la Ley de Igualdad que impedía que hubiera una lista formada solo por mujeres.</p><p>Otros ejemplos de esa instrumentalización para mandar mensajes a la sociedad que impiden ver el significado de la desigualdad y la necesidad de abordarla de manera seria son los nombramientos. La primera mujer presidenta del Senado fue Esperanza Aguirre (1999), la primera mujer presidenta del Congreso de los Diputados fue Luisa Fernanda Rudi (2000), la primera mujer alcaldesa de Madrid fue Ana Botella (2011), la primera mujer ministra en el periodo actual fue Soledad Becerril (1981)… Ante este escenario <strong>es fácil hacer creer que las políticas conservadoras son las que en verdad apuestan por las mujeres, pero no es así porque no hay coherencia ni consecuencia ni continuidad con el resto de las políticas e iniciativas</strong>, se trata de gestos para romper el relato de la izquierda y del feminismo.</p><p>Ahora lo vuelven a hacer bajo la misma idea, pero de forma diferente. Y lo han hecho al nombrar a Emmanuel Toro Molina coordinador en Sevilla del Instituto Andaluz de las Mujeres (IAM).</p><p>La instrumentalización se observa al analizar los dos elementos que deben definir el nombramiento de una persona para determinados cargos:</p><p>El nombramiento de Emmanuel Toro adolece de los dos elementos exigidos.</p><p>Por un lado, todas las informaciones aparecidas indican que no tiene la formación, el conocimiento ni la capacidad profesional para dirigir el IAM como exigen las responsabilidades que conlleva.</p><p>Por otro lado, si lo que se busca es un efecto simbólico para generar conciencia social y hacer ver que la igualdad es responsabilidad de hombres y mujeres, este no se consigue. Todo lo contrario, se refuerza la construcción machista que ha permitido que durante miles de años hayan sido hombres los que hayan decidido sobre las cuestiones de las mujeres, y que lo hayan hecho desde su mirada masculina, no desde una formación y conocimiento en igualdad.</p><p><strong>Lo que han hecho PP y Vox es recuperar la idea de “mujer florero”, pero aplicada a los hombres para poner a un “hombre florero”</strong>, y con ello conseguir decorar la realidad sin intención de cambiarla. Ni PP ni Vox pretenden alcanzar la igualdad ni corregir la desigualdad entre hombres y mujeres, tal y como se comprueba en el resto de las decisiones y la creación de consejerías de “desregulación” para acabar con muchas normas que sí actúan para promover la igualdad. Ahora lo que pretenden es cuestionar los estudios sobre masculinidades que rompen con la imposición de una identidad masculina androcéntrica como referencia única para los hombres, al mostrar que un hombre, por el mero hecho de serlo, puede estar en cualquier lugar, incluso en aquellos históricamente presentados como lejanos o incompatibles. El mensaje es que más vale ser florero que formado, dócil con la masculinidad hegemónica que crítico con ella, pues esa masculinidad de siempre es la que te da poder.</p><p>Y a las mujeres se les manda el mensaje de que su nombramiento no depende de su capacidad, sino de lo que un hombre decida sobre ella. Es lo que vino a decir el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, cuando tras nombrar a su segundo Gobierno (2022) y contar con el mismo número de consejeras que de consejeros, manifestó:<strong> “Por fin hay mujeres capacitadas, a diferencia de años anteriores”. </strong></p><p>Cuatro años antes no había siete mujeres capacitadas entre cuatro millones de andaluzas, ahora hay incluso hombres que pueden dirigir a las mujeres desde su Instituto, es decir, como siempre han hecho otros hombres desde cualquier espacio.</p><p>_______________</p><p><em><strong>Miguel Lorente Acosta</strong></em><em> es médico y profesor en la Universidad de Granada y fue Delegado del Gobierno para la Violencia de Género.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Aug 2026 04:00:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Lorente Acosta]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Hombres florero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP,Vox,Opinión,Igualdad]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Disponible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/disponible_129_2234693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4f6a84b5-fb48-43b9-98b4-1ecd13bc2641_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Disponible"></p><p>He presenciado cómo un hombre, a quien me referiré como el espectador, veía <em>Jarrapellejos</em>, una película en la que, en medio de un relato complejo sobre el poder, <strong>varios hombres violan a dos mujeres y las asesinan.</strong></p><p>Me sorprendo mirándolo a él. No puedo dejar de preguntarme qué ocurre en su conciencia mientras ve la película ni qué pensará cuando termine. <strong>Me pregunto qué siente durante esos minutos</strong> en los que dos mujeres forcejean, gritan, intentan escapar, son violadas y asesinadas.</p><p>No sé qué piensa el espectador. Tampoco puedo saber con exactitud qué sintieron aquellas mujeres a las que dos actrices dan vida en la pantalla. Pero sí reconozco lo que esa escena despierta en mí y sospecho que muchas mujeres identifican esa sensación: la de <strong>contemplar el cuerpo de la mujer convertido en el lugar donde es posible el ejercicio del poder absoluto</strong>.</p><p>La escena me resulta insoportable y me alejo.</p><p>El espectador continúa viendo la película.</p><p>Durante horas pienso en lo que acabo de ver y en el espectador. Intento comprender qué ocurre en la conciencia de alguien que permanece ante unas imágenes que para mí resultan insufribles. Más tarde comprendo que me estaba haciendo la pregunta equivocada porque, en realidad, no era aquel espectador quien me interesaba. Era el poder. Porque <strong>la violación no es solo una agresión sexual, es la expresión extrema del dominio de un ser humano sobre otro</strong>. El sexo no es el fin, sino el lenguaje. Lo que en realidad se afirma es algo mucho más profundo: esa mujer ha dejado de ser tratada como una persona cuya voluntad merece respeto para convertirse en un cuerpo sobre el que todo está permitido. Es decir: puedo hacer contigo lo que quiera.</p><p>Y entonces aparece la única pregunta que importa: <strong>¿por qué, cuando una cultura necesita representar el poder en su forma más cruda, tan a menudo lo representa sobre el cuerpo de una mujer?</strong></p><p>Vivo en una sociedad que jurídicamente ha reconocido la igualdad entre hombres y mujeres. Las leyes han cambiado de una manera que habría parecido imposible hace apenas unas décadas. <strong>Las mujeres somos hoy, al menos en el ordenamiento jurídico, personas con los mismos derechos que los hombres</strong>.</p><p>Pero una cultura no cambia al mismo ritmo que sus leyes. El derecho puede reconocer a la mujer como persona mucho antes de que la sociedad haya transformado por completo las formas más profundas en las que mira a las mujeres, las interpreta y se relaciona con ellas. <strong>El lugar que una cultura reserva a las mujeres no se modifica por decreto</strong>. Se transforma lentamente a través de la educación, de las costumbres, de las religiones, de la literatura, del cine y del lenguaje. Durante siglos son hombres quienes escriben, interpretan y dotan de autoridad a los grandes relatos que ordenan la vida social. No solo establecen una relación con lo sagrado o con la ley, también definen qué debe ser una buena mujer, qué comportamientos merecen aprobación y cuáles merecen sospecha, desprecio o castigo.</p><p><strong>La historia de las mujeres puede leerse también como la historia de un reconocimiento siempre incompleto </strong>de su plena condición de persona. Las leyes han desmontado una parte de ese edificio, pero la transformación cultural es más lenta, porque no afecta únicamente a las normas visibles, sino a las formas aprendidas de mirar y valorar.</p><p>Y es que <strong>el poder más eficaz no siempre necesita mostrarse como poder</strong>. Triunfa cuando consigue fundirse con la costumbre, con la tradición, con aquello que parece natural porque siempre ha estado ahí. Por eso el poder no reside únicamente en los parlamentos o en los tribunales. Habita también en las relaciones personales, en la familia, en la educación sentimental, en las expectativas que hombres y mujeres aprendemos desde la infancia. No se trata solo de quién tiene formalmente derechos. Se trata también de quién es escuchado, quién es creído, quién ve reconocida su voluntad como un límite que los demás deben respetar. Porque una persona no es meramente alguien a quien la ley reconoce derechos. Es también<strong> alguien cuya palabra tiene valor, cuyo deseo importa y cuyo cuerpo no está disponible para la voluntad ajena</strong>.</p><p>Al hilo de esto hay algo que siempre me ha llamado la atención: uno de los mayores temores de muchos hombres al ingresar en prisión<strong> es ser violados por otros hombres</strong>. Ese miedo revela algo esencial. No se refiere únicamente al dolor físico o a la humillación.</p><p>Revela el horror de ser privado de la capacidad de disponer del propio cuerpo, de convertirse en un cuerpo por completo sometido a la voluntad ajena. En ese sometimiento radical, cualquier ser humano comprende qué significa que otro decida, que su propia voluntad no cuente. <strong>Todos entendemos, de una manera inmediata, el significado de esa forma de poder</strong>.</p><p>Y, sin embargo, esa misma forma de poder aparece una y otra vez representada sobre los cuerpos de las mujeres en la ficción. Lo insoportable no es la escena concreta, sino que <strong>su repetición haya terminado por convertirla en una representación reconocible</strong> y habitual del dominio.</p><p>No sé qué pensaba el espectador mientras veía <em>Jarrapellejos</em>. Nunca podré saberlo. Pero sí sé lo que esa secuencia que yo no pude seguir viendo me ha llevado a pensar:<strong> la igualdad jurídica ha llegado mucho antes de que la sociedad haya alcanzado el reconocimiento cultural </strong>pleno de las mujeres como personas, cuya voluntad, cuya palabra y cuyo cuerpo poseen el mismo valor que los de cualquier otro ser humano.</p><p>Las leyes pueden cambiar mucho antes que una cultura. Una cultura se transforma cuando deja de considerar imaginable, representable y aceptable aquello que durante siglos le había parecido natural. Porque <strong>las culturas no solo revelan aquello que admiran; también delatan aquello que consideran disponible</strong>. Quizá la verdadera igualdad comience el día en que el cuerpo de las mujeres deje de ser el lugar privilegiado sobre el que una sociedad representa el ejercicio del poder más absoluto.</p><p>¿Cómo sabremos que ese cambio se ha producido? Tal vez cuando una escena como la de <em>Jarrapellejos</em> deje de parecernos una forma reconocible de representar el poder. Cuando, por primera vez, ya no nos resulte natural. Cuando nos resulte extraña. Porque quizá sea entonces, y solo entonces, cuando <strong>haya dejado de ser imaginable la suspensión de la condición de persona de un ser humano</strong>, aunque solo sea por el tiempo que dura una escena.</p><p>_____________</p><p><em><strong>Isabel Torné</strong></em><em> es socia de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 04:01:07 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Isabel Torné]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Feminismo,Violencia sexual,Violencia machista,Igualdad,Cine,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Más transparencia y menos violencia económica contra las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/transparencia-violencia-economica-mujeres_129_2234857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fd7b32ac-bf53-47b5-a3b3-84242639a05c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más transparencia y menos violencia económica contra las mujeres"></p><p>Hago repaso de mis compromisos pendientes, entre los que se encuentra esta tribuna, antes de desconectar unos días. Reviso mi chat de Olvidos y Recuerdos donde me voy lanzando cosas que me interesan y que no puedo atender cuando me topo con ellas. Una de ellas es la que traigo hoy aquí. </p><p>Por si alguien aún lo duda o cuestiona, <strong>la brecha salarial de género existe, y es más o menos sangrante según cómo se calcule</strong>. </p><p>Es sabido que, en promedio,<strong> las mujeres tendemos a estar menos empleadas, que lo hacemos en sectores peor remunerados y más informales</strong>, que <strong>recibimos menos ascensos y que tomamos más pausas profesionales</strong> (para crianza y cuidados). También es sabido que <strong>realizamos muchísimo más trabajo no remunerado, vinculado al hogar y la familia</strong>, del orden de dos horas más al día que los hombres. </p><p>Son muchos millones de horas cuando las pones todas juntas. Todas las horas que todas las mujeres dedican cada día a cuidar, sin remuneración, superan los <strong>44 millones, que al año son 16.000 millones</strong>. El reverso de esta realidad es que los hombres dedican cada día más tiempo que ellas al trabajo remunerado: una hora y doce minutos más. Podéis recrearos con estos y muchos otros hallazgos interesantes en esta publicación (ver <a href="https://closingap.com/wp-content/uploads/2023/12/informe-conciliacion-compressed.pdf" target="_blank">aquí</a>).  </p><p>Confieso que los datos sobre el uso del tiempo citados son antiguos, pero también que son los únicos oficiales disponibles. Corresponden a la Encuesta de Empleo del Tiempo (ETT) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) cuya última oleada recogió datos de 2010, hace ya más de quince. </p><p>Considero que es una encuesta muy esclarecedora a la par que íntima, porque permite conocer a qué actividades dedicamos cada día nuestro tiempo, y cuánto les dedicamos, en España: <strong>a trabajar para obtener una remuneración, a cuidar de familiares, a tareas del hogar, a estudiar, a informarnos, a divertirnos, a auto cuidarnos, a hacer deporte o a pasear, y a desplazarnos por obligación</strong>. El INE anuncia en su Plan de Actuación para 2026 (ver <a href="https://www.ine.es/ine/planine/Plan_actuacion_2026.pdf" target="_blank">aquí</a>) que, a más tardar, el 31 de diciembre de este año podremos saber cómo hemos cambiado, si es que hemos cambiado, el uso que hacemos de nuestro tiempo. Y, en concreto, lo que traigo a colación en esta tribuna, si la responsabilidad de los cuidados está mejor repartida hoy que en 2010, porque ese reparto tan descomunalmente desigual del tiempo de trabajo no remunerado que nos hemos asignado como sociedad es causa raíz de muchas otras brechas de género, como la salarial. </p><p>En su versión más bruta o de brocha gorda, el cálculo de la brecha salarial combina las diferencias de salario medio bruto y la menor participación de las mujeres en el mercado laboral, sin tener nada más en consideración, y <strong>fue en 2022 en España del 29,6%</strong>, seis puntos menos que en 2014 y cinco puntos por debajo de la media de la UE.  </p><p>En su versión “sin ajustar”, esto es, sin tener en cuenta las características individuales de las personas y del puesto de trabajo (edad, tipo de contrato, tipo de jornada, experiencia laboral en el empleo actual, nivel de estudios alcanzado, nivel de responsabilidad, sector de actividad, tamaño y control público o privado del empleador), <strong>la brecha fue del 9,2% en España y del 12,2% en la UE</strong>. </p><p>En su faceta “ajustada” o corregida la mide teniendo en cuenta las citadas características individuales, y es capaz de descomponerla en dos partes. Una parte de la brecha salarial que se puede explicar (¿o justificar?) por efectos de esos atributos individuales, que en España apenas contribuyen a explicarla. Otra parte, la “ajustada”, que resulta ser el grueso de la brecha, es la que no se puede explicar más que por efecto de “el hecho de ser mujer”, una más de las omnipresentes caras de la violencia que se ejerce contra las mujeres, en este caso, violencia económica. </p><p>El modelo que utiliza Eurostat arroja el siguiente panorama de la brecha salarial en España: decrece en cohortes más jóvenes (1,1% en menores de 25 años; negativa del 0,5% en la cohorte de 25 a 34 años), que contrasta con el 12% para mayores de 55 años y el récord europeo del 32% para mayores de 65 años. La rentabilidad en términos de salario de la educación y la experiencia laboral sigue siendo mayor para los hombres. <strong>En situaciones de parcialidad de la jornada laboral, en la que se encuentran el 30% de las mujeres y el 12% de los hombres empleados en España, la brecha salarial es del 14%</strong>. Las mujeres que sufren una menor brecha salarial tienden a trabajar en empresas de mayor tamaño y con mejores remuneraciones. Y trabajar en el sector privado es comparativamente peor para las mujeres que hacerlo en el sector público, donde la brecha salarial es del 12,2% y del 7,7%, respectivamente. Todos estos datos los podéis encontrar <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/documents/3888793/22251197/KS-01-25-035-EN-N.pdf/ebeddabe-578a-e620-3c61-122891de2b94?version=1.0&t=1758787175828" target="_blank">aquí</a>.</p><p>El caso es que hace dos meses, el 7 de junio, venció el plazo para que los Estados miembros de la Unión Europea transpusiéramos la <strong>Directiva de Igualdad Salarial </strong>(ver <a href="https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-2023-80668" target="_blank">aquí</a>) adoptada en 2023, que tiene como objetivo reforzar la aplicación del principio de igualdad de retribución por un mismo trabajo o un trabajo de igual valor, entre hombres y mujeres. </p><p>¿Y cómo propone que lo hagamos? La Directiva insta a la adopción de tres innovaciones que, vista la ruidosa resistencia, parecieran ser ultra radicales y revolucionarias, pero no: <strong>medidas de transparencia retributiva, mecanismos de control efectivo del cumplimiento de dichas medidas, y vías de reparación para las personas afectadas por los incumplimientos de dichas medidas</strong>. </p><p>A 7 de agosto, solo Eslovaquia, Italia, Lituania y Malta, de un total de 27 países, han completado a tiempo la transposición de la Directiva de Igualdad Salarial a sus respectivos ordenamientos jurídicos. ¿A qué o a quién esperamos, España? </p><p>Cierro tribuna con una recomendación de lectura para el verano: <em>Carrera y familia: El largo viaje de las mujeres hacia la igualdad</em>, de Claudia Goldin, Premio Nobel de Economía 2023. </p><p>____________________</p><p><em><strong>Verónica López Sabater </strong></em><em>es economista y consejera de la Cámara de Cuentas de Madrid.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2026 16:59:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Verónica López Sabater]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Más transparencia y menos violencia económica contra las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Economía,brecha salarial,Igualdad]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[El clítoris, otra vez. A 50 años del 'Informe Hite']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/clitoris-vez-50-anos-informe-hite_129_2234893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/81403765-0fbc-4e71-a15b-5b93bca3bbb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El clítoris, otra vez. A 50 años del Informe Hite"></p><p>El 8 de agosto se celebró el Día del Orgasmo Femenino, una de esas efemérides extrañas que no se sabe muy bien de dónde salen pero que acaban sirviendo para que, al menos un día al año, todo el mundo hable del asunto. Y justo por esas fechas, además, se cumplía medio siglo de la publicación del <em>Informe Hite</em>, el tratado sobre sexualidad femenina escrito por <strong>Shere Hite</strong>, aniversario, además, muy relacionado con lo anterior y del que pocos medios se hicieron eco. Sin embargo, <strong>el </strong><em><strong>Informe Hite</strong></em><strong> supuso una completa revolución en el acercamiento a la sexualidad femenina</strong>; una revolución que hoy sabemos inacabada.</p><p>Últimamente <strong>me andaba yo quejando de que al feminismo le pasa que siempre parece que empieza de cero</strong>. Las teóricas y las activistas escriben, enseñan, debaten, explican…y después el tiempo entierra la mayor parte de lo aprendido; se hace el silencio y, pasado un tiempo, se produce otra ola de feminismo, con sus características propias, se producen avances, redescubrimos lo anterior… y luego viene un retroceso. Sí, no nos tomemos a la ligera que hay un movimiento político que está discutiendo, en serio, la posibilidad de abolir el voto femenino. Nuestros saberes y experiencias siempre son frágiles y están bajo amenaza. Es fácil arrinconarlos en una esquina del sentido común y dejarlos convertidos en saberes minoritarios que alguna vez alguien volverá, quizá, a descubrir y sacar a la luz. </p><p>La feminista Ruby Rich es autora de una frase que yo siempre tengo presente: “Es imposible dar demasiada importancia a la sexualidad como problema para las mujeres”. Hablemos pues, de sexo, feminismo, y un poquito de mí misma, porque el <em>Informe Hite </em>no me lo leí, sino que prácticamente me lo bebí. Yo era, cuando se publicó y llegó a España, una feminista muy joven y muy aguerrida. <strong>El feminismo de los años 70 y 80 mantuvo, interna y externamente, una prodigiosa conversación sobre sexualidad</strong> que a las feministas de aquellos años nos hizo mucho más libres y felices, y que debería haber servido para sentar las bases de la sexualidad de las futuras generaciones de mujeres. Pero no. Mucho antes de que la reacción patriarcal se hiciera explícita con propuestas reaccionarias y contrarias a los avances de estos años, ya se había producido un retroceso o invisibilización cultural que nos sitúa casi en el punto de partida. No es este el espacio para desarrollar una teoría feminista sobre sexualidad, pero sí es el espacio para mencionar que nos falta una teoría feminista del deseo y una agenda sexual capaz de cuestionar los significados sexosimbólicos del patriarcado al tiempo que ofrezca placer y felicidad a las mujeres. Necesitamos volver a considerar el placer de las mujeres como una cuestión política, porque está desapareciendo en un magma de sexualidad androcéntrica y profundamente machista en donde nuestra sexualidad corre el riesgo de convertirse (si no lo ha hecho ya) en una performance para mayor gloria (y placer) de ellos. </p><p>Hace 50 años Shere Hite realizó una encuesta sexual a miles de mujeres y demostró que la inmensa mayoría de ellas (de nosotras) no obtienen placer con la penetración y que las pocas que lo obtienen suele ser porque, al mismo tiempo, reciben estimulación en el clítoris. Esto, que todas sabemos, no es un saber general ni socialmente aceptado. Y la culpa no es sólo del porno, el actual libro de texto sobre sexualidad de los adolescentes, sino que es lo que <strong>se nos enseña incluso en las representaciones sexuales más triviales y menos ofensivas</strong>: series, películas, novelas, representaciones gráficas, etc. Todas las representaciones sexuales heterosexuales que vemos y que no provienen del porno son del tipo: se encuentran, se besan, se acarician diez segundos, se la mete, se corren a la vez. Las variaciones más frecuentes son aquellas en las que ella se la chupa y entonces el que se corre es él. (Si hablamos de porno, entonces la cosa está en otro nivel). Me gustaría decir a los adolescentes, ellos y ellas, que no se crean nada de eso, que es mentira, que la cosa no funciona así. Ellos puede que no lleguen a saberlo nunca y ellas lo sabrán, pero para cuando se den cuenta seguramente piensen que es culpa suya, que hacen algo mal. </p><p>Siempre que digo esto se me echan encima varias mujeres que me dicen, “eso serás tú, yo tengo muchísimos orgasmos con Pepe”. Bueno, cada cual es cada cual y sí, hay de todo, pero no me cabe duda (a las investigadoras tampoco) de que hay una bolsa enorme y oculta de mujeres que se avergüenzan de reconocer que no se corren tanto como dicen. <strong>La verdad es que hay más orgasmos fingidos en este mundo que gotas en el mar y estrellas en el cielo</strong>. Diré más, y de esto estoy completamente segura y pondría las dos manos en el fuego: lo que primero aprendemos las mujeres del sexo es a fingir convincentemente un orgasmo. La primera vergüenza del sexo es la falta de orgasmo, que nos produce pudor cuando se supone que tenemos que tenerlo, igual que nos avergüenzan nuestros pelos púbicos, nuestra celulitis, nuestra menstruación y, en general, cualquier cosa nuestra que no se ajuste a lo que debemos ser y parecer en este sistema patriarcal. </p><p>Con los orgasmos femeninos y con la penetración pasa lo mismo. No, no está superado. El mundo de la sexualidad sigue girando en torno a la penetración y, en todo caso, a la absoluta imposibilidad de imaginar una relación heterosexual que no la incluya. Aprovechando el Día del Orgasmo Femenino aparecieron varios informes que revelaban que muchas chicas no saben identificar el clítoris ni saben siquiera asegurar si han tenido un orgasmo.<strong> No quiero ni pensar lo que sabrán ellos. ¿Superado? En absoluto, por eso volvemos a hablar de ello</strong>. Estamos redescubriendo el clítoris. He vuelto a ver, en las redes sociales, vídeos y post informativos en donde aparecen los dibujitos de la rajita rosada con su flor en el centro y he vuelto a leer explicaciones acerca de su utilidad y sobre el número de terminaciones nerviosas que tiene ese pedazo de carne (son muchas, muchísimas). Así que sí, volvemos a hablar del clítoris del que escribió tanto Shere Hite. Ahora, otra vez, muchas chicas entenderán por qué no se corren con un coito “normal” y dejarán de pensar que la culpa es suya. ¿Imagináis un mundo en el que, de tanto en tanto, nos olvidáramos todas y todos de cómo funciona sexualmente un pene? En mi época heterosexual y juvenil solía hacer bromas con eso, no siempre bien comprendidas, por cierto. </p><p>-¿Qué me dices que te gusta hacer con eso? — Era mi pregunta disruptiva preferida, y <strong>hay que decir que no siempre acababa bien</strong>. (El humor y el sexo es una combinación que no es para todos los paladares). </p><p>Pero, en serio: ¿y si nos olvidáramos de la centralidad de la penetración ineludible y ésta pasara a ser una práctica más, quizá minoritaria? ¿Y si nadie diera por hecho que el final de un calentón es un coito? ¿Y si en cada ocasión pudiéramos poner en común lo que más le gusta a cada uno y una, llegar a acuerdos placenteros y nada se diera por sabido antes de un encuentro sexual? <strong>¿Y si Broncano dejara de hacer preguntas absurdas y machistas?</strong></p><p>¿Qué pasaría en este mundo? Pues, aunque no lo pensemos en cada interacción sexual, y aun a riesgo de parecer una feminista loca de aquellas (bueno, soy un poco de esas), derribar la centralidad de la penetración supondría hacerle un agujero terrible al patriarcado. <strong>Porque han construido un mundo a su medida</strong>, a medida de un órgano que les supone placer, pero también poder; con el que follan con amor y cuidado pero también con el que violan. Con el que pretenden dar placer, pero con el que a veces les gusta castigar. Con el que se sienten poderosos, pero que les hace muy frágiles y sobre el que se construye una parte enorme de la subjetividad sexual masculina, que es como decir la subjetividad masculina, sin más.</p><p>Nada de esto es nuevo, ya está escrito, teorizado, discutido e incluso practicado. <strong>Ahora sólo queda que se sepa, que ellos lo sepan, que nosotras lo explicitemos</strong>, que la sexualidad nos ofrezca las mismas posibilidades de placer a unos y otras. Y para todo esto, nada como leer el <em>Informe Hite </em>50 años después y reconocer su inmensa aportación al conocimiento y a la libertad de las mujeres. Celebremos como se merece a una de las indiscutibles madres fundadoras del feminismo y honremos lo que aprendimos con ella. </p><p>_______________</p><p><em><strong>Beatriz Gimeno</strong></em><em> es exdirectora del Instituto de las Mujeres.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 16:57:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Beatriz Gimeno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El clítoris, otra vez. A 50 años del 'Informe Hite']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Igualdad,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Educación y aborto cero?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/educacion-aborto-cero_129_2227860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9df8565b-67c5-4199-a0b2-60ceddd817b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Educación y aborto cero?"></p><p>Hace bastante tiempo que hablamos de <strong>“Educación y aborto cero”</strong>. En total nos dedicamos a hacerlo doce veces y está claro, dado el ambiente, que no nos atrevemos ahora a decir el numerito que le corresponde a este tema hoy día. Es que hay números que están tocados del ala.</p><p>Ahora ha salido a relucir <strong>el tema del zigoto</strong> y ya nos volvemos a liar. Sin embargo, haciendo un apaño con historias vividas hace años, nos podemos permitir recordar que al principio de los años setenta del pasado siglo nos dimos un vueltazo por Italia, desde el Nápoles de siempre hasta la Venecia, que no sabemos si nos podrá durar mucho.</p><p>En Roma, muy cerquita del Estado Vaticano, si todavía es así, pudimos ver <strong>máquinas tragaperras, junto a la puerta de las farmacias, que nos dispensaban tres profilácticos por una moneda de cien liras</strong> —unas ocho pesetas al cambio—. Estos dispensadores estaban disponibles a todas horas, día y noche, incluidas las horas de las fiestas de guardar.</p><p>Para nosotros, tan ibéricos como siempre, <strong>eso fue más grande que el descubrimiento de América</strong> y, además, nos pillaba más a mano que el Nuevo Mundo. Es que Italia estaba muy cerca y, a pesar de ello, podíamos ver desde el autobús <strong>manifestaciones sindicales con sus banderas y pancartas por las calles y tampoco pasaba nada</strong>, no como entonces y ahora, otra vez, en nuestra España. Incluso, ya en Roma, donde la estancia fue mayor, pudimos meternos en mítines y fiestas del partido comunista y todo el mundo tan conforme. Nos ayudaba algo el haber terminado Románicas ya por entonces. Ahora algunos fardan de estudios, aunque sin terminar. También nos metimos a ver la película<em> El portero de noche</em> sobre un férreo fascismo, aunque ya residual. Como anécdota, pudimos ver que, en el descanso de la proyección, el techo se abría para que saliera el humo de los fumadores.</p><p>Volviendo a España, pudimos percibir el contraste y seguir sabiendo que, en una farmacia no muy lejos de calle Camas, <strong>no nos vendían preservativos a los hombres</strong>, porque nos decían “es que eso no lo trabajamos”. Sin embargo, <strong>a las mujeres sí se los facilitaban por unos dineros</strong>, sin más.</p><p><strong>Siempre hemos defendido la vida, pero sin Educación la vida se empobrece y dificulta</strong> y así vivíamos a duras penas, como nos decía Fidel Habib, “bajo el mando estricto de un zigoto cojo afecto de orquidisminución, con voz aflautada, que nos tenía más derechos que en misa, en una España Única, Grandiosa y Liberal y que, a veces, iba bajo palio, porque no lo podía ver ni dios”.</p><p><strong>Cuando la Educación es completa, sin prejuicios ni adoctrinamientos, nos encontramos que todos somos buenas personas y muy respetuosas con todos y con todas</strong>, sin afiliarnos a ninguna manada, incluidas algunas políticas muy rectas, que no pierden la ocasión para lucirse sin miedo al ridículo.</p><p>En los años cuarenta del siglo pasado, los niños nacidos, totalmente vivos, aunque no fueran ni sietemesinos ni rubios como los trigos, y cumplida su gestación reglamentaria, <strong>no podían ser inscritos en el Registro el mismo día del nacimiento</strong>, no fuera que les faltara vida para sobrevivir en aquel régimen, al menos de hambre y de pobreza. Éramos tan pequeños, que no podíamos decir nada, al igual que la religión nacional, según las informaciones que tenemos hasta la fecha.</p><p>Incluso por aquellos años —nos enteramos hace algún tiempo—, ya era famoso <strong>el capellán de la cárcel o penal de Ocaña, que tenía el privilegio de dar el tiro de gracia a los fusilados</strong>, no fuera que alguno se escapara con vida, como le pasó a Gila, según él contaba: “Yo no era cojo. Es que a mí me fusilaron mal”. Tampoco podemos saber si por aquel entonces, a ciencia cierta, el personal espiritual era consciente de aquellas palabras bíblicas de “Dad y se os dará”.</p><p>Con todo, como no todos somos de la misma estirpe, <strong>defendemos la vida, incluso antes de nacidos, porque la mujer no tiene por qué parir, bíblicamente, con dolor ni someterse a un dolor añadido por un aborto</strong>, cuestión esta que parecen ignorar, sobre todo, algunos hombres hechos y derechos.</p><p>En este panorama tan amplio de las tan positivas panorámicas de la vida, podemos defender <strong>una Educación afectiva y sexual, como fundamento de una ética que puede ser digna de conseguir el aborto cero</strong>, al igual que el crimen cero, porque sabemos respetarnos todos sin supremacismos ya superados por una ley del “Solo sí es sí”, que nos exige y nos educa a todos y a todas.</p><p>____________</p><p><em><strong>Jose María Barrionuevo Gil </strong></em><em>es socio de </em><em><strong>infoLibre</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jul 2026 04:00:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Jose María Barrionuevo Gil]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Educación y aborto cero?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[educación sexual,Aborto,Igualdad,La ley del 'sólo sí es sí',Franquismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mujeres firman solo tres de cada diez columnas de opinión en los digitales más leídos de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/mujeres-firman-tres-diez-columnas-opinion-digitales-leidos-espana_1_2214631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/df89ae43-cc55-4ec8-903b-9a68bf31bf92_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mujeres firman solo tres de cada diez columnas de opinión en los digitales más leídos de España"></p><p>Las mujeres representan la mitad de la <a href="https://www.infolibre.es/politica/poblacion-sube-49-1-millones-aumento-75-865-primer-trimestre-2025_1_1991708.html" target="_blank">población española, </a>pero firman menos de tres de cada diez columnas de opinión en los diez principales medios digitales del país. Un recuento de los columnistas activos durante la semana del 19 al 25 de junio en diez de las cabeceras con mayor audiencia media diaria según GfK Media —de <em>El Mundo</em> a L<em>a Razón—</em> arroja <strong>83 mujeres sobre un total de 305 columnistas identificados: el 27,2%</strong>.</p><p>La cifra supera ligeramente la que la consultora Planner Media registró en sus dos primeras ediciones del <a href="https://periodistasdearagon.org/2019/03/06/el-ii-informe-columnistas-muestra-que-la-presencia-de-mujeres-en-los-articulos-de-opinion-no-crece-y-se-mantiene-en-el-21/" target="_blank">informe</a> ColumnistAs, presentado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) en 2018 y 2019, cuando la presencia femenina en columnas y tribunas de 25 periódicos españoles se situaba en el 21%. Pero la mejora es modesta: siete años después, y con datos propios de esta semana, ninguno de los diez medios analizados alcanza la paridad.</p><p>El medio con mayor porcentaje de columnistas mujeres es elespanol.com, con un 40% —cuatro de diez firmas—, seguido de eldiario.es, con el 37,5%. Ambos responden a perfiles editoriales muy distintos: elespanol.com fue fundado en 2015 por<strong> Pedro J. Ramírez, </strong>exdirector y fundador de <em>El Mundo,</em> con una línea claramente de derechas, mientras que eldiario.es —fundado tres años antes por <strong>Ignacio Escolar,</strong> a partir de las ruinas del desaparecido diario <em>Público</em>—, se posiciona en la zona izquierda del espectro. <em>El País, </em>cabecera insignia del grupo <a href="https://www.infolibre.es/temas/prisa/" target="_blank">Prisa</a>, dirigida hoy por <strong>Jan Martínez Ahrens</strong> tras la <a href="https://www.infolibre.es/medios/oughourlian-fulmina-pepa-bueno-pais-visperas-recibir-oferta-inversores-espanoles_1_2007684.html" target="_blank">destitución</a> de Pepa Bueno en junio de 2025, ocupa la tercera posición con el 36,5% de firmas femeninas sobre 63 columnistas analizados.</p><p>En el extremo opuesto se sitúa elconfidencial.com, con solo dos mujeres entre 20 columnistas: <strong>el 10%</strong>. El medio, creado en 2001 —acaba de celebrar su 25 aniversario—, de orientación liberal-conservadora, es el que presenta la brecha más amplia de los diez analizados. Le siguen okdiario.com —17,6%— y <em>La Razón</em> —19,4%—. Okdiario.com fue fundado por <strong>Eduardo Inda, </strong>también exdirector de <em>El Mundo, </em>en 2015, con una línea editorial marcadamente de derechas. <em>La Razón</em> pertenece al Grupo Planeta, está dirigida por Francisco Marhuenda y en noviembre cumplirá 28 años.</p><p>Los cuatro medios con <strong>menor representación</strong> femenina —elconfidencial.com (10%), okdiario.com (17,6%), <em>La Razón </em>(19,4%) y <em>Abc </em>(24,3%)— tienen todos orientación de derecha, derecha extrema o derecha liberal. <em>Abc</em>, del grupo Vocento y dirigido por Julián Quirós, publica a nueve mujeres entre 37 columnistas. <em>El Mundo, </em>del grupo italiano RCS MediaGroup, y dirigido por Joaquín Manso, comparte ese mismo 24,3%.</p><p>Pero la tendencia no se invierte del todo en el otro extremo ideológico. El diario catalán <em><strong>El Periódico</strong></em><strong>,</strong> propiedad de la cadena regional Editorial Prensa Ibérica, del empresario Javier Moll, y con orientación de centro-izquierda, alcanza el 25,6%. <em>2</em><em><strong>0 Minutos</strong></em> —en manos del grupo Henneo, propiedad a su vez de la familia Yarza, que posee el <em>Heraldo de Aragón, </em> con Fernando de Yarza López-Madrazo al frente— con perfil de derecha moderada, llega al 28,6%. Ningún medio de izquierda o centroizquierda de la muestra supera el 40%.</p><p>El informe<strong> ColumnistAs</strong> de Planner Media ya detectó hace siete años que las secciones con mayor presencia de opinión femenina eran Estilo de vida, Educación y Sociedad, mientras que los contenidos de política —los más jerarquizados en las portadas— registraban la menor representación femenina. Los datos recogidos esta semana por <strong>infoLIbre</strong> no permiten desglosar por sección, pero la distribución general apunta en la misma dirección: la opinión política, núcleo de las páginas de opinión de todos los medios analizados, sigue siendo un espacio mayoritariamente masculino.</p><p>La brecha en las columnas de opinión reproduce una desigualdad más amplia en el sector. El informe sobre mujeres y liderazgo en los medios informativos del Reuters Institute, publicado en 2024, señaló que apenas el 24% de las<strong> jefaturas</strong> de 240 grandes medios en 12 mercados estaban en manos de mujeres, pese a que ellas representaban en promedio el 40% del total de periodistas en esos mismos mercados.</p><p>Más allá de eso, y pensando en las lectoras, los datos de GfK del mes de abril sitúan a <em>El Mundo</em> en cabeza de <strong>audiencia media diaria </strong>con 2,6 millones de lectores, seguido de elespanol.com y <em>El País</em> (2,49 millones cada uno), elconfidencial.com (1,77 millones) y okdiario.com (1,75 millones), pero no existen datos públicos desglosados por sexo en la medición de audiencia diaria de medidor para estos medios. </p><p>No obstante, el <em>Digital News Report España 2026, </em>elaborado por la Universidad de Navarra para el Reuters Institute a partir de una encuesta realizada a 2.008 adultos a finales de febrero de 2026, sí <a href="https://www.infolibre.es/medios/plataformas-redes-superan-primera-vez-webs-medios-via-principal-informarse-mundo_1_2209941.html" target="_blank">permite</a> observar <strong>patrones de consumo diferenciados. </strong>Las mujeres consumen noticias en proporciones similares a los hombres, pero los medios que más voces femeninas ofrecen en sus páginas de opinión no son necesariamente los que lideran la audiencia.</p><p>El informe ColumnistAs subrayó en su día que en los contenidos sobre ciencia, deporte y economía la presencia masculina rozaba el 90%. La columna de opinión generalista —el formato más visible y mejor pagado del periodismo de ideas— sigue siendo, siete años después, un espacio donde la voz de la mitad de la población llega <strong>con cuentagotas.</strong></p><p>El recuento de esta semana no es una fotografía definitiva: los columnistas rotan, algunos escriben con periodicidad irregular y la muestra puede variar semana a semana. Pero la <strong>consistencia del patrón</strong> —ningún medio por encima del 40%, ocho de los diez por debajo del 30%— sugiere que el desequilibrio no es accidental ni coyuntural. Es estructural.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 17:25:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las mujeres firman solo tres de cada diez columnas de opinión en los digitales más leídos de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medios comunicación,Prensa,Igualdad,Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tímido avance de las mujeres al frente de las redacciones está en retroceso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/timido-avance-mujeres-frente-redacciones-retroceso_1_2215628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/fb0877ef-1e52-4058-8b25-98794512c4af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El tímido avance de las mujeres al frente de las redacciones está en retroceso"></p><p>La desigualdad en el periodismo español sigue siendo una de las paradojas más agudas del mercado laboral contemporáneo: una profesión feminizada masivamente desde hace años en sus bases y en las aulas, pero que mantiene una estructura de mando rígidamente masculina en sus niveles de decisión.</p><p>A pesar de que las mujeres representan desde hace tiempo la mayoría de los graduados y una parte esencial de las redacciones, su acceso a los puestos de alta dirección no solo se ha estancado, sino que los datos más recientes de 2025 sugieren un preocupante <strong>retroceso estructural</strong>.</p><p>El año 2025 marcó un punto de inflexión negativo para el liderazgo femenino en la prensa de referencia en España. Según el <em>Informe Anual de la Profesión Periodística 2025</em> de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), el número de mujeres ha descendido.</p><p>Este retroceso se ha hecho patente en cabeceras con mucha visibilidad. En junio de 2025, el diario <em><strong>El País</strong></em> <a href="https://www.infolibre.es/medios/oughourlian-fulmina-pepa-bueno-pais-visperas-recibir-oferta-inversores-espanoles_1_2007684.html" target="_blank">relevó</a> a Pepa Bueno —quien dirigía el medio desde 2021— para nombrar a Jan Martínez Ahrens. Casi simultáneamente, en la prensa económica, Amanda Mars fue sustituida al frente del económico <em><strong>Cinco Días</strong></em><em> </em>por Ricardo de Querol. Estos movimientos han provocado “una descapitalización del liderazgo femenino en los nodos de decisión estratégica del Grupo Prisa”, <a href="https://www.apmadrid.es/publicaciones/informe-anual-de-la-profesion/" target="_blank">según la APM,</a> devolviendo estos puestos a perfiles masculinos y restableciendo pautas históricas de mando.</p><p>Actualmente, el panorama en las grandes cabeceras impresas es desolador para la paridad. De las 15 principales cabeceras de prensa en España, según el Estudio General de Medios (EGM), solo el diario económico <em><strong>Expansión</strong></em>, controlado por el grupo italiano que también posee <em>El Mundo,</em> cuenta con una directora, Ana Isabel Pereda, nombrada en 2010.</p><p>Al margen de eso, solo hay cuatro excepciones en papel, las dos primeras del grupo Editorial Prensa Ibérica, propiedad del empresario Javier Moll. Se trata de Gemma Martínez, quien acaba de asumir la dirección del catalán <em><strong>El Periódico,</strong></em> y de Isabel Morillo, al frente de <em><strong>El Correo de Andalucía</strong></em> desde enero de 2024. A las que hay que sumar otras dos, también de ámbito local y regional: Esther Vera en el diario <em><strong>Ara</strong></em> y Teresa Cobo en <em><strong>La Rioja, </strong></em>del grupo Vocento.</p><p>Si incluimos en el análisis las cabeceras digitales, hay pocas excepciones. La primera entre los generalistas es <strong>infoLibre</strong>, dirigido por una mujer: <strong>Virginia P. Alonso</strong> <a href="https://www.infolibre.es/medios/virginia-p-alonso-asume-direccion-infolibre-cinco-anos-frente-diario-publico_1_1962415.html" target="_blank">asumió</a> el cargo en marzo de 2025, después de liderar la redacción de <em>publico.es</em>, un caso único en el periodismo español. La segunda es el <em>huffingtonpost.es</em>, la versión del digital estadounidense propiedad del grupo Prisa, al frente de la cual está <strong>Laura Riestra</strong> desde junio de 2025.</p><p>La fotografía más reciente de la cúpula de los medios de prensa en España la ofrece un mapa elaborado con datos actualizados a marzo de 2026 por otra excepción: <em>lamarea.com</em> , dirigido desde 2015 por la periodista <strong>Magda Bandera</strong>. El resultado es contundente: 64 de los 219 directivos de los principales medios impresos y digitales del país son mujeres. Menos de tres de cada diez.</p><p>Los números se vuelven más elocuentes cuando se bajan al detalle. En <em>El País</em>, la dirección tiene 4 mujeres de 14 puestos directivos en los niveles analizados. En <em>El Mundo</em>, 3 de 11. En <em>La Vanguardia</em>, 4 de 14. En <em>Abc</em>, 1 de 9. En los consejos de administración y presidencias la proporción empeora: en varios de los grandes grupos, la cifra es de una mujer sobre cinco, cuatro u ocho hombres.</p><p>Entre los medios digitales el panorama es algo menos uniforme. <em>eldiario.es</em>, <strong>infoLibre</strong> o <em>publico.es</em> presentan mayor presencia femenina en sus estructuras que las cabeceras impresas tradicionales. Pero incluso allí la paridad no es la norma.</p><p>Las facultades de comunicación llevan años con un <strong>desequilibrio</strong> llamativo: entre el 70% y el 80% del alumnado son mujeres, y sus notas medias superan a las de los hombres —6,83 frente a 6,64, según estudios de caso. La cantera es femenina. El problema está en lo que ocurre después.</p><p>En las redacciones, las mujeres representan más del 52% del personal contratado. Son la base operativa de las empresas informativas. Pero a medida que se asciende en la jerarquía, esa mayoría se evapora. Y fuera del mercado laboral, el paro también se ceba con ellas: el 62% de los periodistas desempleados que buscan empleo como primera opción son mujeres, frente al 38% de hombres, según datos del SEPE.</p><p>La literatura académica sobre el tema ha ido abandonando la metáfora del techo de cristal —la barrera final y visible— para sustituirla por imágenes más precisas. Como la formulada en 2007 por <strong>Alice H. Eagly</strong> y <strong>Linda E. Carli</strong>, investigadoras de Northwestern y Wellesley College respectivamente. La imagen que propusieron es la del <strong>laberinto</strong>: no hay un muro al final de la carrera, sino obstáculos distribuidos a lo largo de toda la vida laboral. Entre ellos, los prejuicios sobre la autoridad femenina y la exclusión de las redes informales donde se deciden ascensos y mentorías, espacios de socialización masculinos a los que las mujeres raramente acceden. Un recorrido de obstáculos continuos —prejuicios en la promoción, resistencia cultural al liderazgo femenino, cargas familiares desiguales— que se acumulan a lo largo de toda la vida laboral.</p><p>La transición digital no ha roto la desigualdad. En algunos aspectos lo está reforzando. Aunque el acceso a internet está equilibrado entre hombres y mujeres, persiste una brecha de género en la <strong>e-inclusión</strong> —la capacidad de participar de forma plena y activa en la sociedad digital— y en los puestos técnicos especializados.</p><p>La tecnología ha añadido un tramo más al recorrido. En las escuelas de ingeniería, las mujeres representan el <strong>14,3% del alumnado de Informática</strong>. Esa escasez se traslada directamente al diseño de los algoritmos de inteligencia artificial que ya se utilizan en más de la mitad de las redacciones españolas.</p><p>A las barreras verticales se suman las horizontales. Las mujeres son empujadas hacia <strong>secciones consideradas </strong><em><strong>blandas</strong></em> —sociedad, cultura, consumo— mientras que los espacios con más peso simbólico y proyección pública —política, economía, opinión— siguen dominados por hombres. En las páginas de opinión, la cifra es elocuente, igual que en las tertulias y en la presentación de espacios informativos y de actualidad.</p><p>Resulta revelador contrastar la situación de los medios convencionales con el sector de la <strong>comunicación corporativa e institucional</strong>, que tradicionalmente ha funcionado como un entorno más igualitario. Hasta hace poco, la representación femenina en puestos directivos de departamentos de comunicación era significativamente superior a la de las redacciones, llegando a alcanzar el 65%.</p><p>Sin embargo, incluso este <em>refugio</em> profesional está mostrando signos de fatiga en términos de igualdad. Los datos de 2024 indican que la mujer ha perdido presencia en estos cargos directivos, cayendo del <strong>65% al 52%</strong> en apenas un año. Este dato refuerza la tesis de que el techo de cristal no es un problema que el tiempo solucione por sí solo, sino que requiere cambios estructurales profundos en la cultura organizacional.</p><p>La desigualdad no se detiene en los organigramas. Afecta también a las condiciones materiales del trabajo. En estudios regionales se ha detectado que las periodistas cobran hasta 6.000 euros menos al año que sus compañeros varones, una brecha que se abre en una profesión donde la precariedad ya es norma compartida.</p><p>Las jornadas tampoco ayudan. El 56% de los periodistas trabaja más de 40 horas semanales, y una parte significativa supera las 45. Esa disponibilidad permanente es difícilmente compatible con una <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/paradoja-maternidad-moderna-celebra-cuidado-castiga-ejercerlo_1_2105750.html" target="_blank"><strong>distribución</strong></a><strong> desigual de las cargas domésticas,</strong> que en España sigue recayendo mayoritariamente sobre las mujeres.</p><p>El desgaste tiene consecuencias medibles. Alrededor del 66% de los profesionales afirma sufrir problemas de <strong>salud mental </strong>relacionados con la precariedad y la presión laboral. Para las mujeres, esa presión tiene una capa adicional: la exigencia de demostrar de forma continua una competencia que a sus compañeros varones se les presupone.</p><p>La transición digital no ha paliado el problema. En algunos aspectos lo está reforzando. Aunque el acceso a internet está equilibrado entre hombres y mujeres, persiste una brecha de género en <strong>la e-inclusión </strong>—la capacidad de participar de forma plena y activa en la sociedad digital— y en los puestos técnicos especializados. En las escuelas de ingeniería, las mujeres siguen siendo minoritarias: representan, por ejemplo, el 14,3% del alumnado de Informática. Esa escasez se traslada directamente al <a href="https://www.infolibre.es/medios/inteligencia-artificial-machista-no-discrimina-refuerza-estereotipos-genero_1_1391959.html" target="_blank">diseño</a> de los algoritmos de inteligencia artificial que ya se utilizan en más de la mitad de las redacciones españolas.</p><p>La ausencia de mujeres en esos equipos técnicos tiene consecuencias concretas, según los expertos. Los sistemas de IA tienden a<strong> replicar los prejuicios </strong>presentes en los datos con los que son entrenados, lo que genera un sesgo de género algorítmico que se cuela en herramientas que afectan a la selección de contenidos, la distribución de la audiencia y la visibilidad de las firmas.</p><p>El entorno digital ha traído además <strong>nuevas formas de violencia.</strong> Las periodistas sufren de manera desproporcionada campañas de <a href="https://www.infolibre.es/politica/nuevo-objetivo-pseudomedios-acoso-calle-periodistas-aliento-pp-vox_1_1929110.html" target="_blank">acoso en línea </a>y discursos de odio, que actúan como mecanismo de silenciamiento en la esfera pública digital.</p><p>La conclusión es que el tiempo y la formación superior de las mujeres están lejos de ser capaces de derribar las <strong>barreras de género </strong>en el periodismo español. Las facultades siguen graduando a una mayoría de mujeres, y los despachos de dirección siguen estando ocupados mayoritariamente por hombres.</p><p>Para subvertir esa inercia, expertas en igualdad como<strong> Marta Ortiz</strong> y <strong>Mª Angustias Bertomeu</strong> proponen estrategias que van desde la<strong> implantación de cuotas</strong> y medidas de acción positiva en los consejos de administración hasta <strong>un pacto de reconocimiento entre las propias profesionales </strong>para visibilizar genealogías femeninas y fomentar el liderazgo. Sin una transformación de la <strong>cultura masculina</strong> de las empresas periodísticas, el periodismo seguirá siendo una profesión escrita mayoritariamente por mujeres que sigue siendo pensada y dirigida por hombres.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 18:44:06 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El tímido avance de las mujeres al frente de las redacciones está en retroceso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad,Medios comunicación,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paridad llega a los consejos del IBEX, pero no al poder de las empresas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/paridad-llega-consejos-ibex-no-empresas_1_2216899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/68466090-9a90-4188-81ee-edc585a402cb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paridad llega a los consejos del IBEX, pero no al poder de las empresas"></p><p>Este martes 30 de junio vence el plazo legal para que las empresas que cotizan en el <strong>IBEX 35</strong> adapten sus consejos de administración a la ley de paridad, en vigor desde el 1 de agosto de 2024. Esta normativa obliga a las 35 grandes cotizadas a equilibrar la composición de sus órganos de gobierno y la mayoría ya han alcanzado el objetivo. La banca lidera este avance y <strong>Bankinter se sitúa como la empresa con mayor presencia de mujeres en su consejo. </strong>Sin embargo, cuatro compañías todavía incumplen el mínimo que exige la norma.</p><p><strong>La Ley de Representación Paritaria</strong>, que traspone la directiva europea conocida como <em>Women on Boards</em>, no exige exactamente que las mujeres ocupen el 40% de cada consejo, sino un número mínimo de consejeras en función del tamaño del órgano. Ese umbral se calcula tomando "el porcentaje más cercano al 40% sin superar el 49%", lo que permite que los consejos más pequeños cumplan la norma sin llegar al 40% exacto. Es el caso de Naturgy, que alcanza el requisito con cuatro consejeras de un total de 11 miembros (36,4%), o de Puig, con cinco de 13 (38,5%).</p><p>Las empresas que se quedan por debajo del umbral y, por tanto, siguen incumpliendo son: <strong>Solaria</strong>, <strong>Grifols</strong>, <strong>Acerinox</strong> e <strong>Indra</strong>. A Grifols y Acerinox, con consejos de 12 miembros, tendrían que incorporar a una quinta consejera; Indra, con 14 asientos, requiere una sexta mujer para adaptarse al mínimo legal (hoy tiene cinco). Un solo nombramiento separa a estas tres compañías del cumplimiento.</p><p>El caso más grave es <strong>Solaria</strong>. Su consejo lo forman seis personas (cinco hombres y una sola mujer), de modo que se queda en el 16,7%, a más de 20 puntos del mínimo y como la única del IBEX que ni siquiera roza el 30%. Para cumplir la normativa necesitaría, como mínimo, duplicar la presencia femenina en su órgano de gobierno. <strong>infoLibre</strong> se ha puesto en contacto con las cuatro empresas que aún incumplen para saber si van a acometer algún cambio inminente en su consejo de administración, pero ninguna ha respondido por el momento.</p><p>Un caso especial es el de <strong>Ferrovial</strong>. Aunque cotiza en el IBEX 35, en 2023 trasladó su sede social de España a Países Bajos. Por eso, pese a contar con un consejo de administración formado por ocho hombres y cuatro mujeres (33,3% de presencia femenina), no está obligada a cumplir la ley de paridad española, sino que se rige por la normativa holandesa.</p><p>Llegar al consejo no es lo mismo que presidirlo. De las 35 empresas que integran el IBEX, solo cinco están presididas por una mujer y únicamente una de ellas ejerce funciones ejecutivas. </p><p><strong>Ana Botín</strong>, al frente de <strong>Banco Santander</strong>, es la única presidenta ejecutiva del selectivo. <strong>Marta Ortega,</strong> presidenta no ejecutiva de <strong>Inditex</strong>, comparte el liderazgo en paridad con un consejo al 50%; <strong>María Dolores Dancausa</strong> preside <strong>Bankinter</strong>, el consejo más feminizado (58,3%), de forma no ejecutiva; <strong>Beatriz Corredor</strong> también es presidenta no ejecutiva de <strong>Redeia</strong> con un consejo paritario del 50%. <strong>Anne-Catherine Berner </strong>preside <strong>Grifols</strong>, la única de las cuatro rezagadas con una mujer en la presidencia. </p><p>La escasa presencia femenina en las presidencias refleja que el reto ya no se limita al acceso a los consejos de administración, sino también a los puestos de mayor poder e influencia dentro de las empresas.</p><p>Por actividad, el sector más sólidamente paritario es la banca. Las cinco entidades que cotizan —<strong>Santander</strong>, <strong>BBVA</strong>, <strong>CaixaBank</strong>, <strong>Sabadell</strong> y <strong>Bankinter</strong>— cumplen la ley, y Bankinter encabeza el ranking de representación femenina.</p><p>También destacan <strong>Inditex</strong> y <strong>Logista</strong>, con consejos paritarios al 50%; <strong>Colonial</strong>, con un 46,2%, e <strong>IAG</strong>, con un 45,5%. En el extremo opuesto se sitúan la industria y la energía. Las compañías que aún incumplen pertenecen a sectores tradicionalmente masculinizados y con una elevada presencia de perfiles técnicos, como las renovables en <strong>Solaria</strong>, la siderurgia en <strong>Acerinox</strong>, la biotecnología en <strong>Grifols</strong>, o la tecnología y la defensa en <strong>Indra</strong>.</p><p>España ha convertido la paridad en los consejos de administración de las grandes cotizadas en una realidad casi generalizada. Los consejos del IBEX 35 cerraron 2025 con 179 consejeras; en la actualidad son <strong>187</strong>. Pero la verdadera asignatura pendiente es la presencia de mujeres en la alta dirección de las empresas con poder ejecutivo real.</p><p>El calendario, en todo caso, no termina este martes. La ley reserva el plazo más exigente para las 35 mayores cotizadas, pero da un año más al resto de empresas que cotizan en bolsa fuera del IBEX 35. Tendrán que alcanzar ese mismo 40% de mujeres en sus consejos antes del 30 de junio de 2027. Y aún disponen de más margen las entidades no cotizadas consideradas de interés público por su tamaño, su actividad o su plantilla, que deberán llegar al 33% en 2026 y completar el 40% en 2029.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Jun 2026 08:33:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[José Gómez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La paridad llega a los consejos del IBEX, pero no al poder de las empresas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[IBEX 35,Igualdad,Bolsa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orgullo, otra vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/ideas-propias/orgullo-vez_129_2216588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/81403765-0fbc-4e71-a15b-5b93bca3bbb7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Orgullo, otra vez"></p><p>Cada año, desde que recuerdo, cuando llega el Orgullo, surgen dos tipos de críticas que vienen de nuestro lado. Y yo, cada año, las contesto (inútilmente) porque convivo con un bichito que no me permite desentenderme de algunas cuestiones. <strong>Las críticas son de dos tipos:</strong> no hay nada que celebrar porque la consecución de la igualdad legal (especialmente el matrimonio, pero no sólo) es una conquista de corte conservador (con sus correspondientes críticas a los colectivos “institucionalizados”) y <strong>el Orgullo se ha comercializado y no es reivindicativo.</strong> Es difícil responder a estas dos cuestiones de manera breve. Voy a intentarlo.</p><p><strong>1-</strong> ¿Hay que celebrar el matrimonio igualitario? Soy de la opinión de que <strong>las críticas al matrimonio son casi siempre anacrónicas, injustas y poco pensadas.</strong> Tradicionalmente el matrimonio servía, fundamentalmente, para tres cosas: asegurar la descendencia legítima y así transmitir la herencia, es decir, la propiedad privada; apropiarse del trabajo reproductivo y sexual de las mujeres y, por último, naturalizar y privilegiar la heterosexualidad. La lucha de las mujeres ha terminado con la identificación entre las dos primeras cosas y el contrato matrimonial. Ya no hay hijos matrimoniales ni no matrimoniales y la herencia se transmite por igual, sin que el matrimonio tenga importancia. Además, ahora se trata de un contrato civil formalmente igualitario entre hombres y mujeres y es fácilmente anulable. Por último, <strong>con el matrimonio igualitario cayó el privilegio heterosexual.</strong> Esto no quiere decir, obviamente, que se haya acabado con la propiedad privada, la herencia o la apropiación del trabajo y la sexualidad de las mujeres, sino que esto ya no se sustenta en el contrato, sino en la institución familiar, que puede ser matrimonial o no. Y de la que ya sabemos que, además de sustentada en las leyes, se apoya en un entramado emocional y de construcción subjetiva que es más difícil de romper que cualquier contrato.</p><p>Es evidente que cuando el contrato matrimonial dejó de ser útil se ha ido desdibujando y su influencia decayendo. Esto hace que haya ya países europeos en los que hay más parejas que conviven sin casarse que casadas y las familias, en todo caso, han sufrido un proceso de diversificación y ensanchamiento que sólo desde posiciones muy dogmáticas es criticable. <strong>Con el matrimonio se podrían hacer aún más cosas</strong> como permitir que lo puedan contraer más de dos personas o que pueda extenderse a relaciones que no sean sexoafectivas. Pero para que eso ocurra, tiene que haber demanda y activismo en ese sentido. Por ahora no ocurre, pero quién sabe mañana porque <strong>cuando se ensanchan los márgenes… se abre un enorme espacio.</strong></p><p>No creo que la misma gente que nos dice que no hay nada que celebrar en la consecución del matrimonio igualitario dijera eso mismo de la derogación de la prohibición del matrimonio interracial, por ejemplo, o de las leyes que permitieron que las mujeres pudieran conservar sus bienes al casarse o ser iguales ante el divorcio. <strong>No sé por qué razón siempre se exige a los colectivos más débiles ser el faro moral de la izquierda.</strong> Finalmente, creo que el hecho de que el matrimonio igualitario (después de décadas de avances de las mujeres) acabara con el privilegio de la heterosexualidad, que fuera una victoria tan rotunda y tan rápida, tiene mucho que ver con <strong>la reacción familiarista de la extrema derecha en todo el mundo.</strong> Estoy convencida de que no pensaban perder esta batalla de manera tan estrepitosa y tan rápidamente.</p><p><strong>2- </strong>El Orgullo de Madrid, que es estatal por decisión de los colectivos, es <strong>uno de los más reivindicativos del mundo.</strong> Y yo he estado en muchísimos. Sólo puede quejarse de lo contrario quien no ha visitado otros o si lo hace con mala fe. Sólo le ganan aquellos que se producen en condiciones de auténtica represión, como el de Budapest del año pasado. <strong>Es el que deja más espacio a los colectivos y asociaciones reivindicativas y a la política.</strong> Las asociaciones marchan siempre en primer lugar y constituyen el grueso de la manifestación. Después van asociaciones y ONG de derechos humanos. Luego van partidos políticos y, por fin, carrozas, unas asociadas a marcas comerciales y otras no. Cuando la cabecera, que siempre lleva un lema político, y donde marchan activistas y partidos políticos en señal de compromiso, llega al final se lee un manifiesto reivindicativo, político y consensuado. Antes de eso se han leído manifiestos reivindicativos en diversos actos. <strong>Todo esto no existe en la mayoría de los países que celebran orgullos.</strong></p><p><strong>3-</strong> Hay muchos orgullos y todos son necesarios. Los hay críticos, autonómicos, ciudadanos, de pueblo…Hoy estamos, de nuevo, en modo resistencia y, aun así, celebramos. <strong>La oposición reivindicación/celebración a estas alturas no tiene mucho sentido.</strong> No hay nada más político (y necesario) que seguir teniendo ese día para celebrar y echarnos a la calle. Celebrar lo que se ha conseguido, celebrar lo que somos, celebrar la memoria y la genealogía, celebrar que, al ser visibles y orgullosas, vencemos a la injuria, como decía el otro día Didier Eribon. <strong>Al celebrar, reivindicamos, desde la memoria de lo que hemos sido, al futuro de lo que queremos ser.</strong></p><p>Como activista que ha estado muchos años en primera línea, puedo asegurar que <strong>el Orgullo ha sido una herramienta fundamental de la lucha</strong> y que, si no hubiera sido por su masividad e internacionalización, algunas cosas hubieran sido mucho más difíciles. Ignorar ahora el contexto internacional y lo que se está preparando contra las personas LGTBI en todo el mundo, por parte de la extrema derecha, es un suicidio. <strong>La manifestación del Orgullo tiene la capacidad de convertirse en un muro frente al fascismo</strong>, ya lo ha sido en el pasado. Lo fue en Budapest en 2025.</p><p><strong>4-</strong> Las críticas al llamado activismo institucional siempre me han parecido <strong>injustas y un poco elitistas.</strong> Hay muchas maneras de ser activista y todas son necesarias, pero el activismo que trata con las instituciones, que las enfrenta, que negocia y arranca compromisos, que se manifiesta, sigue siendo necesario (no sólo LGTBI+, sino cualquier otro: ambiental, por la sanidad, la educación, los derechos laborales, el feminista etc.). <strong>Convivir con las instituciones es perfectamente compatible con estar en la calle</strong>, en la protesta permanente cuando es necesario y con mantener posturas muy críticas. Véase, por ejemplo, la lucha de los activistas gays contra el SIDA: barricadas y negociaciones a partes iguales. Alguien ha estado negociando con los partidos políticos para que presentaran, y finalmente saliera adelante, la ley que prohíbe con penas de cárcel las terapias de conversión de la semana pasada. Alguien trabaja día a día (y recordemos que los colectivos LGTBI españoles son de los pocos que no pagan sueldos a los activistas que se dedican a ello casi full time) para que salgan adelante medidas y leyes que hoy consideramos imprescindibles y de las que, posiblemente, también se beneficien las y los críticos. Francamente, a no ser que renunciemos a cualquier trato con las instituciones, a cualquier ley o mejora legal, que decidamos vivir sin eso y no usar nunca ninguno de los derechos conseguidos… alguien ha hecho por los demás ese trabajo. <strong>Merece, como poco, respeto.</strong></p><p><strong>5-</strong> Lo anterior está relacionado con cierta romantización de los márgenes en la que a veces caemos. <strong>La relación en política (y en la vida) entre centro y periferia, entre adentro y afuera, es compleja y no lineal.</strong> Los márgenes son lugares de creación y de potencia política, pero también de un enorme sufrimiento que nadie quiere para sí a no ser que tenga una llave de seguridad en el bolsillo para poder entrar en la ciudad cuando la cosa se pone difícil. La mayoría de la gente prefiere estar a cubierto que fuera, a la intemperie. La tensión entre la norma y los márgenes es en parte irresoluble porque cualquier lucha pro-derechos es una lucha por la integración. Sin entrar en debates filosóficos complejos, <strong>la batalla hoy es por ensanchar los márgenes lo más posible y diluir la tensión entre ambos espacios.</strong> Pero creo que hay que tener mucho cuidado con romantizar los márgenes desde posiciones de privilegio. Basta con viajar a países en donde las personas LGTBI están perseguidas o fuertemente discriminadas, donde viven en situación de enorme violencia, de peligro, para reconocer que <strong>la aspiración por vivir en la norma, por ser aceptados, queridos, por tener un trabajo y una vida dignas, es legítima.</strong></p><p><strong>6-</strong> Y por fin la eterna discusión sobre el Orgullo y el capitalismo…, esa hidra de mil cabezas que cuando crees que has cortado una, le crece otra. ¿Qué decir? <strong>Es cierto que el capitalismo lo coopta todo y que desactiva la radicalidad de las luchas.</strong> Cuando Disney incluye a una princesa negra entre sus personajes… ¿eso es una victoria del antirracismo y del derecho a la representación pública y el reconocimiento o es una derrota del anticapitalismo? Seguramente sea ambas cosas, pero es posible también que <strong>la victoria final esté hecha de pequeñas victorias parciales.</strong></p><p>Por otra parte… las marcas van y vienen, pero nosotras seguimos ahí. Las mismas marcas que sacaban las banderas arcoíris y forraban sus fachadas de colores, hoy han desaparecido. Y no, esta desaparición no es una victoria del anticapitalismo, sino de <strong>la extrema derecha que pone en riesgo nuestras vidas.</strong> En Budapest, el año pasado, con Orbán amenazando el Orgullo, se manifestaron un millón de personas y no hubo ni una sola carroza. Las marcas no están cuando la cosa se pone fea. Un año después, no está Orbán, pero ya hay carrozas en Budapest. <strong>Las marcas y la comercialización son más un síntoma del mundo en que vivimos que una derrota.</strong></p><p><strong>7-</strong> Termino diciendo que sé, porque he estado ahí, que <strong>organizar esa enorme manifestación y todo lo que conlleva es muy complicado</strong> y que hay cosas que no puedes mover sin que se te caiga todo el entramado. Hoy comparto muchas de las críticas que se le hacen y, si de mí dependiera, quizá intentaría cambiar cosas. Pero también sé que desde fuera es muy fácil decirlo. Es normal estar en desacuerdo con decisiones que toman otros; al fin y al cabo, <strong>los organizadores del Orgullo son organizaciones democráticas con diferentes liderazgos y formas de hacer las cosas.</strong> Es normal discrepar, incluso mucho, de algunas de ellas.</p><p>Pero el Orgullo sigue siendo un día en que salimos a la calle, juntas, para expresar que <strong>ponemos pie en pared ante cualquier retroceso</strong>, que somos muchas y visibles, que sabemos que en gran parte del mundo ser una persona LGTBI+ sigue siendo una condena y que mientras la igualdad, la libertad y la dignidad no lleguen a todas las personas, tenemos que seguir saliendo a reivindicar, y a celebrar también, que <strong>sin nosotras y nosotros no hay democracia ni la posibilidad siquiera de pensar en un mundo mejor.</strong></p><p>_______________</p><p><em><strong>Beatriz Gimeno</strong></em><em> es exdirectora del Instituto de las Mujeres.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Jun 2026 17:51:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Beatriz Gimeno]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Orgullo, otra vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,Matrimonio homosexual,Igualdad,Fascismo,Extrema derecha,Activismo LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casi la mitad de los programas de radio y televisión con tertulia no alcanzan el 40% de mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/mitad-programas-radio-television-tertulia-no-alcanzan-40-mujeres_1_2213475.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2a9c01b0-687d-4656-aa66-80d6d2ddaa06_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Casi la mitad de los programas de radio y televisión con tertulia no alcanzan el 40% de mujeres"></p><p>43 de cada 100 personas que participaron en las tertulias de los principales programas informativos y de actualidad de televisión y radio en España la semana pasada fueron mujeres. El dato corresponde a un análisis de los 26 programas más relevantes de <strong>RTVE</strong>, <strong>Atresmedia</strong>, <strong>Mediaset</strong>, <a href="https://www.infolibre.es/temas/cadena-ser/" target="_blank"><strong>Cadena SER</strong></a>, <strong>COPE</strong>, <strong>Onda Cero</strong> y <strong>RNE</strong> realizado por <strong>infoLibre</strong> del lunes 15 al viernes 19 de junio. La paridad, fijada en el 50%, quedó por debajo en el conjunto del sistema. En televisión, la presencia femenina alcanzó el 44%; en radio, el 42%.</p><p>Los datos proceden del recuento de las personas que aparecieron en los bloques de tertulia de cada programa. No se han contabilizado los presentadores ni las presentadoras, sino únicamente los invitados externos y los colaboradores fijos de tertulia.</p><p>La <strong>Ley Orgánica de Igualdad</strong> de 2007 y la <a href="https://www.infolibre.es/politica/nueva-ley-audiovisual-entra-vigor-sabado-9-julio-da-tres-meses-margen-adaptarse-plataformas-youtube_1_1277417.html" target="_blank"><strong>Ley General de Comunicación Audiovisual</strong></a><strong> </strong>de 2022 establecen la obligación de promover la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los medios. La segunda, que incorpora la directiva europea de servicios de comunicación audiovisual, obliga específicamente a los prestadores de servicio público a garantizar esa representación. Ninguna norma fija un porcentaje mínimo vinculante para las tertulias. Pero el umbral del 50% funciona como referencia habitual en los informes de seguimiento.</p><p>El análisis de la semana pasada revela que diez de los 26 programas no alcanzaron el 40% de presencia femenina. Cuatro no llegaron al 30%.</p><p><em><strong>Y ahora Sonsoles</strong></em>, de Antena 3, fue el espacio con mayor proporción de mujeres en sus tertulias: <strong>un 72%</strong>. En cinco días de emisión, el programa presentado por Sonsoles Ónega invitó a 18 mujeres y siete hombres. El jueves, la tertulia fue íntegramente femenina. El miércoles fue el único día en que los hombres superaron a las mujeres, con tres frente a dos. Se trata de un programa que mezcla actualidad social, política y contenidos de entretenimiento.</p><p><em><strong>Las Tardes</strong></em> <em>de RNE,</em> conducido por David Cantero y Marta Solano, ocupó el segundo lugar con un <strong>71%</strong> de presencia femenina en sus tertulias.</p><p><em><strong>La Tarde</strong></em> <em>de la COPE, </em>con Pilar García Muñiz, alcanzó el <strong>60%</strong>. En este caso, la muestra es pequeña —dos invitados por día como norma— pero la distribución fue consistente: cuatro días con más mujeres que hombres y uno en empate.</p><p><em><strong>En boca de todos</strong></em>, de Cuatro, con Nacho Abad, fue el programa de actualidad con mayor paridad real de los analizados: <strong>56%</strong> de mujeres —22 frente a 17 hombres a lo largo de la semana—. Lo relevante es que la proporción se mantuvo estable los cinco días: en ninguno de ellos los hombres superaron a las mujeres en más de uno.</p><p><em><strong>La Hora de la 1</strong></em>, de RTVE, con <a href="https://www.infolibre.es/medios/justicia-urge-mundo-rectificar-silvia-intxaurrondo_1_2159141.html" target="_blank">Silvia Intxaurrondo</a> —que esta semana estuvo ausente—, superó el umbral con un <strong>54%</strong>: 22 mujeres frente a 19 hombres. El martes fue el mejor día, con seis mujeres y cuatro hombres. El lunes fue el peor, con tres mujeres y seis hombres.</p><p><em><strong>Malas Lenguas</strong></em>, de RTVE, con Jesús Cintora, alcanzó el <strong>50%</strong> exacto: 15 mujeres y 15 hombres. <em><strong>Todo es Mentira</strong></em>, de Cuatro, también llegó al 50%. <em><strong>El Tiempo Justo</strong></em>, de Telecinco, y <em><strong>Por Fin</strong></em>, el programa vespertino de Onda Cero, se situaron igualmente en el 50%. <em><strong>Vamos a Ver</strong></em>, también de Telecinco, se quedó muy cerca con un <strong>44%</strong>: ocho mujeres y 10 hombres en la semana.</p><p>Cuatro programas de televisión se quedaron en la franja entre el 40% y el 49%, demasiado cerca de la paridad para sumarse al bloque de los que no cumplieron, pero sin alcanzarla.</p><p><em><strong>Espejo Público</strong></em>, de Antena 3, con Susanna Griso, y <em><strong>Más Vale Tarde</strong></em>, de La Sexta, con Cristina Pardo e Iñaki López (la primera acaba de dejar el espacio para preparar un nuevo proyecto en Antena 3), se situaron ambos en el <strong>45%</strong>. En los dos casos, la semana presentó días muy desiguales: <em>Espejo Público</em> tuvo el viernes una sola mujer entre diez tertulianos, pero el martes invirtió la proporción con seis mujeres y tres hombres. <em>Más Vale Tarde</em> siguió un patrón parecido: lunes con una mujer y tres hombres, miércoles y martes con mayoría femenina.</p><p><em><strong>Mañaneros 360</strong></em>, de La 1, con Adela González y Javier Ruiz, y <em><strong>La Noche en 24h</strong></em>, de RTVE, con <a href="https://www.infolibre.es/autores/xabier-fortes/" target="_blank">Xabier Fortes</a>, alcanzaron el <strong>46%</strong> y el <strong>44%</strong> respectivamente. En <em>Mañaneros</em> la distribución fue estable, con dos o tres mujeres por día. <em>La Noche en 24h</em> trabaja con grupos más pequeños y la presencia femenina osciló entre una y dos personas según el día.</p><p><em><strong>La Brújula</strong></em>, el nocturno de Onda Cero, fue el programa con menor presencia femenina de todos los analizados: <strong>un 20%</strong>. En una semana completa, el espacio presentado por Rafa Latorre, que a partir de septiembre estará al frente de <em>Más de uno, </em>tuvo cuatro mujeres como tertulianas frente a 16 hombres. El miércoles no hubo ninguna mujer entre los invitados a la tertulia.</p><p><em><strong>Horizonte</strong></em>, el espacio ultraconservador de Cuatro, con Iker Jiménez y Carmen Porter, registró el segundo peor dato: <strong>24%</strong>. Ocho mujeres frente a 26 hombres en cinco días. El jueves fue el día más extremo: tres mujeres y nueve hombres. El programa combina política con contenidos de corte conspirativo y su modelo de tertulia tiende a reunir grupos numerosos con predominio masculino.</p><p><em><strong>La Linterna</strong></em>, el programa de la noche de la COPE, con Ángel Expósito, se quedó en el <strong>25% </strong>de presencia femenina. El miércoles y el martes, sin ninguna mujer.</p><p><em><strong>Herrera en la COPE</strong></em> anotó un <strong>29%</strong>. Carlos Herrera organiza su tertulia en bloques de tres personas y solo en uno de los cinco analizados hubo más de una mujer. El miércoles no tuvo ninguna.</p><p><em><strong>Directo al Grano</strong></em>, de RTVE, con Marta Flich y Gonzalo Miró, llegó al <strong>38%</strong>. El viernes fue el día más desequilibrado: tres mujeres frente a siete hombres. El jueves, en cambio, fue el único con paridad.</p><p><em><strong>El Programa de Ana Rosa</strong></em>, de Telecinco, se quedó en el <strong>37%</strong>: 10 mujeres y 17 hombres en la semana. El lunes fue el día de mayor desequilibrio: una mujer frente a tres hombres.</p><p><em><strong>Al Rojo Vivo</strong></em>, de La Sexta, con Antonio García Ferreras, registró un <strong>39%</strong> de presencia femenina: 21 mujeres frente a 33 hombres. Es el programa de mayor volumen de tertulianos de los analizados, con invitados que se van dando el relevo hasta alcanzar entre ocho y 12 personas por día. Ese volumen amplía la brecha en términos absolutos.</p><p>La radio acumula los datos más bajos. De los ocho programas radiofónicos analizados, solo <em><strong>La Tarde</strong></em> <em>de la COPE</em> y <em><strong>Las Tardes</strong></em> <em>de RNE</em> superaron el 50%. El resto quedó por debajo, con <em>La Brújula </em>y <em>La Linterna </em>en los puestos más bajos.</p><p><em><strong>Hoy por Hoy</strong></em> (SER) y <em><strong>Hora 25</strong></em> (SER) se situaron en el 47% y el 46% respectivamente, los datos más cercanos a la paridad entre los programas de radio. <a href="https://www.infolibre.es/medios/alsina-pone-distancia-tiempo-confirma-relevo-tramo-matinal-informativo-onda-cero_1_2198949.html" target="_blank"><em><strong>Más de Uno</strong></em></a>, de Onda Cero, llegó al 42%. La única colaboradora fija presente los cinco días fue Marta García Aller, que a partir de septiembre se hará cargo de <em>La Brújula</em>. <em><strong>Las Mañanas</strong></em> de RNE, con Juan Ramón Lucas, alcanzó el 40%. Por debajo ya se situó <em><strong>24 Horas</strong></em> de RNE, con Rosa María Molló, que registró un <strong>39%</strong>: siete mujeres frente a 11 hombres en la semana, con el jueves sin ninguna mujer en la tertulia.</p><p>La televisión, en conjunto, ofreció la semana pasada un panorama algo más equilibrado. Pero la diferencia entre cadenas es grande. <strong>RTVE</strong>, considerando todos sus programas analizados, superó el 48% de media. <strong>Mediaset</strong> alcanzó el 47% de presencia femenina agregando los cinco programas analizados —<em>El Programa de AR, Vamos a Ver, El Tiempo Justo, En boca de todos </em>y <em>Horizonte—,</em> aunque con una dispersión muy amplia entre ellos: <em>Horizonte</em> está en el 24% y <em>En boca de todos </em>en el 56%. <a href="https://www.infolibre.es/medios/acercamiento-prisa-atresmedia-levanta-suspicacias-sector-comunicacion-espanol_1_2157376.html" target="_blank"><strong>Atresmedia</strong></a> presentó la mayor asimetría interna: mientras <em>Y ahora Sonsoles</em> superaba el 70%, <em>Al Rojo Vivo</em> no llegó al 40%.</p><p>El análisis de las apariciones individuales ofrece un contrapunto a los porcentajes globales. Aunque en conjunto hay más hombres que mujeres en las tertulias, entre quienes más repiten durante la semana predominan ellas. De las nueve personas que más veces aparecieron —con cinco o más intervenciones en distintos programas—, seis son mujeres: <strong>Ainhoa Martínez</strong> <em>(Abc)</em>, <strong>Pilar Velasco</strong>, <strong>Marta García Aller</strong> (Onda Cero), <strong>Paloma Esteban</strong> <em>(Abc), </em><strong>Cristina de la Hoz</strong> (<a href="http://elindependiente.es" target="_blank">elindependiente.</a>com) y <strong>Ketty Garat</strong> (theobjective.com). Los tres hombres del grupo son Eduardo Inda (okdiario.com), Rubén Amón (elconfidencial.com) y Antonio Naranjo (eldebate.com).</p><p>El dato es aún más claro cuando se mide el posicionamiento en diferentes medios y espacios: las ocho personas que aparecen en más programas distintos durante la semana son todas mujeres. <strong>Ainhoa Martínez </strong>encabeza ese ranking con presencia en seis espacios diferentes <em>—Al Rojo Vivo, Espejo Público, La Brújula, La Noche en 24h, Más Vale Tarde</em> y <em>Más de Uno—.</em> Le siguen <strong>Pilar Velasco </strong>y <strong>Marta Nebot</strong> —ambas sin adscripción a un medio concreto—, presentes en cinco programas distintos cada una. <strong>Paloma Esteban, Cristina de </strong>l<strong>a Hoz, Ketty Garat,</strong> <strong>Ana Pardo de Vera</strong> (publico.es) y <strong>Ángela Martialay</strong> <em>(El Mundo) </em>aparecen en cuatro programas diferentes. El primer hombre en este ranking llega empatado con ellas en cuatro programas.</p><p>Los números apuntan, por tanto, a una <strong>asimetría en la variedad de voces. </strong>A lo largo de la semana, <strong>infoLibre</strong> identificó 185 hombres distintos frente a 132 mujeres distintas. La diferencia no se explica solo por el mayor volumen de intervenciones masculinas: el sistema convoca a un elenco más amplio de tertulianos hombres, mientras que el grupo de mujeres que circula por los distintos espacios es más reducido y más concentrado.</p><p>El recuento de presencia no mide otros factores relevantes para evaluar la representación real de las mujeres en las tertulias. No contabiliza el tiempo de palabra por persona, la frecuencia de interrupciones, ni <strong>el tipo de temas </strong>sobre los que se les pregunta. Tampoco distingue entre colaboradoras fijas e invitadas puntuales.</p><p>Los estudios disponibles sugieren que <strong>contar sillas no basta. </strong>Un análisis de los programas de infoentretenimiento político —<em>La hora de La 1</em>, <em>La mirada crítica</em> y <em>Al rojo vivo</em>— correspondiente a la temporada 2023/24 sitúa la presencia femenina global en el <strong>39,7%</strong>, una cifra que mejora los registros de estudios anteriores pero que encubre una desigualdad funcional: las mujeres ocupan el <strong>63,2%</strong> de los roles de relatora, aquellos que contextualizan la información sin emitir opinión propia. El rol de experta, el que otorga autoridad en el debate, está en manos de mujeres solo en el <strong>8,5%</strong> de los casos.</p><p>El libro <em>Tertulianos</em>, publicado en 2025, ofrece otro ángulo. Entre los <strong>53 tertulianos más frecuentes</strong> de la quincena analizada —aquellos que aparecen más de dos veces por semana—, solo <strong>18 son mujeres</strong>, lo que representa el <strong>34%</strong>. El núcleo duro del sistema es más masculino que la media.</p><p>Un <strong>informe de 2025 del CAC</strong> —el Consell de l'Audiovisual de Catalunya— sitúa en esta comunidad la presencia femenina entre los tertulianos más reclamados en torno al <strong>30%</strong>, y concluye que la representación global en la programación se ha estancado alrededor del <strong>40%</strong>, sin avanzar hacia la paridad desde hace varios años.</p><p>Lo que sí permite el recuento semanal es establecer una línea base propia, actualizada y desagregada por programa. Esa línea sitúa al conjunto del sistema mediático español siete puntos por debajo de la paridad. En televisión, seis puntos. En radio, ocho.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 18:11:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Casi la mitad de los programas de radio y televisión con tertulia no alcanzan el 40% de mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad,Medios comunicación,Televisión,Radio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La marcha de Àngels Barceló deja a la SER como la cadena de radio con menos mujeres directoras y presentadoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/marcha-angels-barcelo-deja-cadena-radio-mujeres-directoras-presentadoras_1_2212491.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f3317e58-cb1b-4117-9a80-7d1202756822_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La marcha de Àngels Barceló deja a la SER como la cadena de radio con menos mujeres directoras y presentadoras"></p><p>Las mujeres presentan el 44,2% de los informativos y programas de actualidad en las nueve cadenas de televisión y emisoras de radio con más <a href="https://www.infolibre.es/medios/lidera-crecimiento-radiofonico-ano-esradio-jimenez-losantos-pierde_1_2117542.html" target="_blank">audiencia</a> de España. Pero la cifra global esconde <strong>diferencias muy amplias</strong> entre un medio y otro.</p><p>En <strong>televisión</strong>, la media sube al 50,9%. En <strong>radio</strong> cae al 35,7%. Tres de las cinco cadenas analizadas superan el 50% de presentadoras. Ninguna de las cuatro emisoras de radio lo consigue.</p><p>El recuento incluye los informativos diarios y los principales programas de actualidad de mañana, mediodía, tarde y noche en <strong>RTVE</strong>,<strong> Atresmedia</strong> (Antena 3 y La Sexta), <strong>Mediaset</strong> (Telecinco y Cuatro), <strong>Cadena SER, COPE, Onda Cero</strong> y <strong>RNE</strong>. Cuando un espacio tiene dos presentadores, cada uno cuenta como una persona sobre el total de la cadena o emisora. No se incluyen colaboradores, tertulianos ni presentadores invitados, solo los titulares de cada espacio.</p><p>Sumados los <strong>nueve medios, </strong>hay 61 presentadores en los espacios analizados. 28 son mujeres y 33 son hombres.</p><p><strong>RTVE</strong> reparte ocho espacios entre 11 presentadores. Seis son mujeres. Silvia Intxaurrondo dirige en solitario <em>La Hora de La 1, </em><strong>Alejandra Herranz</strong> el <em>Telediario 1</em> y <strong>Pepa Bueno </strong>el <em>Telediario 2.</em></p><p><strong>Jesús Cintora </strong>y <a href="https://www.infolibre.es/autores/xabier-fortes/" target="_blank"><strong>Xabier Fortes</strong></a> presentan en solitario <em>Malas Lenguas </em>y <em>La Noche en 24 Horas</em> (en este caso, en la cadena de noticias 24 Horas).<em> </em>Los otros tres espacios, el <em>Telediario Matinal, Mañaneros 360</em> y <em>Directo al Grano, </em>los comparte un hombre con una mujer. El resultado es un 54,5%.</p><p><strong>Antena 3</strong> es la cadena con más presentadoras de todo el análisis. <strong>Susana Griso, Sandra Golpe</strong> y <strong>Sonsoles Ónega</strong> dirigen en solitario <em>Espejo Público, Antena 3 Noticias</em> y<em>Y ahora, Sonsoles.</em> Solo <strong>Manu Sánchez</strong> presenta en solitario un espacio, el informativo de la mañana.</p><p>La segunda edición del informativo de noche la conducen <strong>Vicente Vallés</strong> y <strong>Esther Vaquero.</strong> Antena 3 llega al <strong>66,7%</strong> de mujeres.</p><p>En <strong>La Sexta</strong> ocurre lo contrario. <strong>Antonio García Ferreras, Rodrigo Blázquez</strong> y <strong>Joaquín Castellón</strong> presentan en solitario <em>Al Rojo Vivo, La Sexta Noticias </em>de las 20 horas y <em>La Sexta Clave. </em><a href="https://www.infolibre.es/autores/helena-resano/" target="_blank"><strong>Helena Resano</strong></a> conduce sola el informativo de las 14 horas y <strong>Cristina Pardo</strong> compartía <em>Más Vale Tarde </em>con <strong>Iñaki López </strong>(acaba de abandonar el programa para preparar un proyecto en Antena 3). La Sexta se queda en el 33,3% (menos si se tiene en cuenta la salida de Pardo).</p><p><strong>Atresmedia</strong>, si se suman sus dos cadenas, reparte sus doce puestos casi al 50%. Pero ese resultado global esconde un desequilibrio entre canales. Antena 3 dobla el porcentaje de presentadoras de La Sexta.</p><p><strong>Telecinco</strong> también supera la media. <strong>Ana Terradillos, Ana Rosa Quintana, Patricia Pardo</strong> e <strong>Isabel Jiménez</strong> presentan en solitario cuatro de los siete espacios analizados. <strong>Ángeles Blanco</strong> comparte el informativo de las 21 horas con <strong>Carlos Franganillo</strong>. Solo <strong>Bricio Segovia</strong> y <strong>Joaquín Prat</strong> dirigen en solitario un espacio cada uno. El resultado es un 62,5%.</p><p><strong>Cuatro</strong> reparte sus cinco espacios en tres parejas y dos programas presentados en solitario por hombres, <strong>Nacho Abad</strong> en <em>En Boca de Todos</em> y <strong>Risto Meijide </strong>en <em>Todo es Mentira.</em> <strong>Marta Reyero, Mónica Sanz</strong> y <strong>Carmen Porter</strong> comparten informativo o programa con un compañero. Cuatro se queda en el 37,5%.</p><p><strong>Mediaset</strong> repite el patrón de Atresmedia. Sumadas Telecinco y Cuatro, el grupo se sitúa en el 50%, con Telecinco muy por encima y Cuatro por debajo.</p><p>Los espacios de primera hora de la mañana están presentados sobre todo por hombres. <strong>Manu Sánchez</strong> lo hace en solitario en <em>Noticias de la Mañana</em> en Antena 3 y <strong>Bricio Segovia en </strong>los <em>Informativos T5 Matinal </em>en Telecinco. El <em>Telediario Matinal </em>de RTVE es la única franja matinal con una mujer, <strong>Mireia Alzaría,</strong> y la comparte con <strong>Álex Barreiro.</strong></p><p>El cálculo cambia poco si en lugar de la media de los cinco porcentajes de televisión se cuentan los 39 presentadores de las <strong>cinco cadenas</strong> en conjunto. El resultado es un 51,3% de mujeres, una décima por encima de la media por cadena.</p><p>En <strong>radio</strong> ocurre algo parecido. Sobre los 22 presentadores de las cuatro emisoras, las mujeres son el 36,4%, frente al 35,7% que sale de la media de los cuatro porcentajes por separado.</p><p>De los 39 presentadores de televisión, 20 son mujeres. De los 22 de radio, lo son solamente 8. La diferencia entre un medio y otro no está en el número de espacios analizados, similar en ambos casos, sino en <strong>quién los dirige.</strong></p><p>En la <strong>Cadena SER, </strong>tras la <a href="https://www.infolibre.es/medios/barcelo-pone-etapa-anuncia-emisora-le-toca-ahora-pagina-derecha_1_2207741.html" target="_blank">salida</a> de<strong> Àngels Barceló, </strong>solo <strong>Mara Torres </strong>dirige en solitario un espacio, <em>El Faro,</em> que se emite de madrugada. <strong>José Luis Sastre, Javier Casal, Carles Francino</strong> y <strong>Aimar Bretos</strong> presentan los otros cuatro programas. La SER tiene el porcentaje más bajo de todo el análisis, un <strong>20%</strong>.</p><p>En <strong>COPE</strong>, <strong>Pilar García de la Granja</strong> y <strong>Pilar García Muñiz </strong>conducen en solitario los informativos de mediodía y el programa de la tarde. <strong>Carlos Moreno, Carlos Herrera</strong> y <strong>Ángel Expósito</strong> dirigen los otros tres espacios. La emisora llega al 40% de peso femenino al frente de sus programas informativos y de actualidad.</p><p><strong>Onda Cero</strong> reparte sus cinco programas entre dos mujeres, <strong>Gemma Ruiz</strong> en <em>No Son Horas</em> y <strong>María Hernández</strong> en el informativo de mediodía, y tres hombres, <a href="https://www.infolibre.es/medios/alsina-pone-distancia-tiempo-confirma-relevo-tramo-matinal-informativo-onda-cero_1_2198949.html" target="_blank"><strong>Carlos Alsina</strong></a><strong>, Carlos Cantizano</strong> y <strong>Rafa Latorre.</strong> El resultado es también un 40%.</p><p><strong>RNE</strong> es la emisora que más se acerca a la paridad dentro de la radio, aunque tampoco la alcanza. <strong>Sandra Urdín</strong> presenta en solitario el informativo de las <em>14 horas</em> y <strong>Rosa María Molló</strong> el de las<em> 24 horas.</em> <strong>Marta Solano</strong> comparte <em>Las Tardes</em> con <strong>David Cantero.</strong></p><p><strong>Gorka Rodríguez, Juan Ramón Lucas</strong> y <strong>Carlos Núñez</strong> dirigen en solitario <em>El Despertador, Las Mañanas</em> y <em>Mediodía</em>. De los siete presentadores de RNE, tres son mujeres. El resultado es un 42,9% de cuota femenina en la emisora pública.</p><p>Las cuatro radios comparten <strong>un mismo rasgo.</strong> Las mujeres dirigen en solitario los informativos de mediodía de COPE y Onda Cero y los de RNE de las 14 y las 24 horas. En el resto de la franja, de la mañana a la noche, los programas de actualidad están presentados por hombres, salvo <em>El Faro</em> en la SER, que se emite de madrugada.</p><p>RTVE y RNE pertenecen a la misma corporación pública, la Corporación de Radio y Televisión Española. La televisión del grupo supera la paridad con el 54,5%. Su radio se queda en el 42,9%.</p><p>Si se ordenan los nueve medios de mayor a menor porcentaje de mujeres, el resultado queda así. <strong>Antena 3 encabeza la lista</strong> con el 66,7%, seguida de Telecinco con el 62,5% y RTVE con el 54,5%. Esas tres son las únicas que superan el umbral de la paridad.</p><p>Por debajo del 50% y de la media global del 44,2% se sitúa RNE, con el 42,9%. El resto queda por detrás. Cuatro y La Sexta rondan el 35%, COPE y Onda Cero se quedan en el 40% y <strong>la Cadena SER cierra la tabla</strong> con el 20%.</p><p>Si el umbral de referencia es<strong> la paridad</strong>, el 50%, solo tres de los nueve medios analizados lo alcanzan, y los tres son de televisión. Los otros seis, dos cadenas y las cuatro emisoras de radio, se quedan por debajo. Ninguna radio se acerca siquiera a esa cifra.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 17:41:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <title><![CDATA[¿Quién dirige lo público? El Dedómetro andaluz y la asignatura pendiente del mérito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/dirige-publico-dedometro-andaluz-asignatura-pendiente-merito_129_2210998.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c9b3c1f7-4a6d-4faf-b741-d1e9d537a177_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién dirige lo público? El Dedómetro andaluz y la asignatura pendiente del mérito"></p><p>El nuevo Dedómetro –edición Andalucía 2026 de la Fundación Hay Derecho– analiza los perfiles de <strong>153 máximos responsables de 40 entidades del sector público institucional andaluz</strong> (128 entes), el segundo más grande de España después del catalán (271 entes).</p><p>La investigación evalúa cinco variables que cualquier persona podría identificar como razonables para asumir la dirección de una organización pública: formación, experiencia profesional, experiencia en gestión, conocimiento específico de la materia e independencia política. Se trata de criterios tan elementales como poco discutidos cuando se habla de calidad institucional y gobernanza empresarial. Precisamente por ello, el estudio busca resaltar una pregunta que rara vez (pre)ocupa en el debate público con la atención que merece: <strong>¿en manos de quién estamos dejando la dirección de empresas y entes públicos?</strong></p><p>En promedio, <strong>el índice global de mérito y capacidad apenas alcanza un 5,4 sobre 10</strong>. Al desglosar los indicadores, se observan realidades muy distintas. La experiencia profesional general obtiene una media de 7,7 puntos, la independencia política 7,5, la formación 7,3 y la experiencia específica sobre la materia 6,1. <strong>La experiencia en gestión de organizaciones de complejidad comparable es el peor indicador, con un 3,1 sobre 10</strong> y registra una mediana de cero, lo que significa que una parte muy importante de los responsables analizados ha accedido a la máxima dirección sin experiencia acreditada en el manejo previo de estructuras similares.</p><p>Al respecto, uno de los aspectos más llamativos del estudio es <strong>la distancia que, en algunos casos, existe entre la misión de determinadas entidades y el perfil de quienes llevan su dirección</strong>. No resulta infrecuente encontrar organismos de elevada especialización técnica al frente de trayectorias académicas y profesionales desarrolladas en ámbitos muy distintos. Puede pensarse que esa diversidad puede enriquecer la gestión, aunque también plantea una pregunta legítima sobre el peso que el conocimiento específico del sector ocupa realmente en los procesos de selección.</p><p>Asimismo, se observa que <strong>la experiencia directiva funciona como un capital institucional transferible entre entidades de naturaleza muy distinta</strong>. Existen responsables que pasan de dirigir organismos agrarios a agencias digitales, de entidades de desarrollo empresarial a agencias ambientales o educativas, trasladando consigo una experiencia en gestión que parece valorarse por encima del conocimiento específico del sector.</p><p>Este informe también ha medido algo más que los perfiles directivos del sector público instrumental andaluz. Una de las mayores dificultades fue reconstruir la historia de las entidades, identificar a exdirectores, localizar resoluciones de nombramiento, seguir los cambios de adscripción entre consejerías o rastrear modificaciones de denominación. Esta dispersión obligó a <strong>un esfuerzo de arqueología digital en boletines oficiales, memorias y portales de transparencia</strong>. Un conglomerado que gestiona miles de millones de euros, presta servicios esenciales y cuyos directivos perciben una retribución media de 70.000 euros anuales, <strong>debería ofrecer esta información de forma accesible</strong>.</p><p>Los resultados muestran que estamos frente a <strong>una cultura institucional que continúa desarrollándose de forma desigual</strong>. De las 40 entidades analizadas, únicamente 10 establecen requisitos formales para acceder a la máxima responsabilidad ejecutiva, mientras 30 carecen de criterios objetivos suficientemente definidos sobre formación o experiencia. Las entidades que, por su naturaleza, y desde su creación, cuentan con requisitos, como el Consejo de Transparencia y Protección de Datos de Andalucía, obtienen mejores indicadores agregados de mérito y capacidad, una conclusión que difícilmente puede sorprender cuando las reglas delimitan con claridad las trayectorias consideradas adecuadas para dirigir una organización pública. A su vez, entidades que estatutariamente han incorporado requisitos objetivos para acceder a la dirección, como Andalucía Emprende, empiezan a presentar perfiles más consistentes y mejores indicadores.</p><p>El análisis por género aporta otra perspectiva relevante. <strong>Las mujeres acceden a estos puestos con mejores niveles de formación académica</strong>, una experiencia profesional prácticamente equivalente y un conocimiento específico similar sobre las materias que posteriormente gestionarán. La principal diferencia vuelve a localizarse en la experiencia previa en gestión. Una vez alcanzan la máxima responsabilidad permanecen más tiempo en el cargo y no presentan diferencias relevantes respecto de la independencia política, lo que desplaza el foco desde el nombramiento hacia <strong>las oportunidades previas para construir una carrera directiva</strong>.</p><p>La experiencia andaluza otorga a estas cuestiones un significado particular. La trayectoria de la Agencia IDEA permite observar de forma especialmente nítida algunos de los problemas que atraviesan este estudio. Durante años fue uno de los principales instrumentos de política económica de la Junta de Andalucía, gestionando incentivos, préstamos, ayudas empresariales e importantes recursos públicos. Al mismo tiempo, sus estatutos no exigían requisitos específicos para acceder a la Dirección General y <strong>la elevada rotación de responsables impidió consolidar una pauta estable de profesionalización</strong>. El propio Dedómetro refleja esa alternancia entre perfiles con una sólida experiencia en gestión pública y otros cuya relación con la misión específica de la entidad resulta mucho más discutible. La posterior integración de buena parte de sus funciones en TRADE constituye una oportunidad para comprobar si la reforma institucional ha servido también para reforzar las reglas de acceso y la calidad de la dirección pública.</p><p>Ese es, probablemente, <strong>el principal interés del Dedómetro Andalucía</strong>. Más que ordenar perfiles o repartir puntuaciones, el informe permite observar cómo una administración construye su propia dirección pública. Quién llega, con qué experiencia, bajo qué reglas y con qué continuidad dejan de ser preguntas accesorias para convertirse en <strong>indicadores de calidad institucional</strong>. Al fin y al cabo, una buena parte de la confianza en las instituciones también se construye sabiendo quién está al frente de ellas. </p><p>___________________________</p><p><em><strong>Germán J. Arenas Arias</strong></em><em> es investigador de la Fundación Hay Derecho. Doctor por la  Universidad de Alcalá, especialista en Políticas Públicas y máster en Derecho  Constitucional por el CEPC-UIMP. Su trabajo académico se centra en el buen gobierno y la  calidad institucional en las democracias contemporáneas.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 04:01:26 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Germán J. Arenas]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién dirige lo público? El Dedómetro andaluz y la asignatura pendiente del mérito]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Administración pública,Andalucía,Igualdad,Transparencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Júlia Salander: "Nadie diría que la democracia ha llegado demasiado lejos, pero con el feminismo sí se dice"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/eventos/premios-jovenes-infolibre/premios-jovenes-infolibre/julia-salander-nadie-diria-democracia-llegado-lejos-feminismo-si-dice_1_2204043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/73761e85-5c55-4c2e-909c-860f443db8a1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Júlia Salander: "Nadie diría que la democracia ha llegado demasiado lejos, pero con el feminismo sí se dice""></p><p>A <strong>Júlia Salander</strong> (Barcelona, 1994) suelen decirle que no esté tan enfadada, que no exteriorice la rabia, que por qué no toma aire, sonríe y se calma. Para la politóloga y divulgadora feminista, el enfado no solo es legítimo en un contexto de avance ultra, sino que su negación es una de las muchas estrategias del machismo para disciplinar a las mujeres y que así sean más dóciles, menos molestas. Pero el feminismo, si no incomoda, pierde su razón de ser. </p><p>La activista feminista, autora de <em>Tu argumentario feminista en datos </em>y <em>Fuego al machismo moderno</em>, recibe el<a href="https://www.infolibre.es/club-infolibre/eventos/premios-jovenes-infolibre/premios-jovenes-infolibre/" target="_blank"> Premio Joven infoLibre 2026</a> a la Igualdad —si quieres acudir a la gala<a href="https://www.tickettailor.com/events/infolibre/2222870" target="_blank"> aquí </a>te contamos cómo puedes hacerlo— en un momento de auge reaccionario en el que las fuerzas de extrema derecha han decidido poner en el foco a las mujeres. Ella coge aire, pero no lo hace para dejar de hablar, sino para desafiar al silencio, desmentir bulos, visibilizar la realidad de las mujeres y poner nombre a las violencias que las atraviesan. </p><p><strong>Asistimos a numerosos análisis que sitúan a los jóvenes como especialmente vulnerables a los discursos de extrema derecha. ¿Coincide?</strong></p><p>Cuando vamos a los datos, vemos que partidos como Vox tienen un porcentaje mucho más amplio de jóvenes que les votan. Hay sectores que siguen a Vito Quiles o a Alvise Pérez y esa masa más a la extrema derecha está compuesta en gran medida por chavales jóvenes. Entonces creo que hay una parte del fenómeno que es cierto. Una de las explicaciones del por qué a la gente joven le mueve más este tipo de discursos, tiene que ver con que se instrumentaliza en redes sociales. Las redes son uno de los vehículos para que estos discursos calen y además son discursos que te polarizan, hay un proceso de radicalización. El malestar de los chavales encuentra salida en el odio, porque el odio es una emoción que te moviliza mucho. Y cuando se van señalando colectivos como los responsables de tu malestar, ellos lo acogen. Además, ser antisistema antes era ser de izquierdas, pero ahora parece que lo que se sale de lo políticamente correcto es ser facha. Parece que esta provocación que consiguen es a través de discursos de odio. </p><p><strong>Habla de hombres jóvenes. ¿Qué pasa con las mujeres? Las chicas jóvenes estuvieron muy presentes en las grandes movilizaciones del 8M, ¿pero ahora? ¿Siguen ahí?</strong></p><p>Las militancias van cambiando. Ahora mismo cuesta mucho movilizar a la gente, lo estamos viendo cada 8M con manifestaciones con cada vez menos gente. No sé si el movimiento feminista está en crisis, pero sí creo que hay profundos cambios, en parte porque existe un descrédito muy grande a nivel mundial. Hay un auge brutal de la extrema derecha y de los discursos reaccionarios que van a atacar al feminismo. Hemos ido consiguiendo derechos y al final el sistema reacciona. Además asistimos a un discurso que me molesta a nivel conceptual, esta idea de responsabilizar al feminismo del auge de la extrema derecha en los chavales. Aquello de que el feminismo ha llegado demasiado lejos. Es una frase que me hace gracia, porque nadie diría que la democracia o la paz han llegado demasiado lejos. El feminismo lo que busca es erradicar la violencia que sufrimos las mujeres y en consecuencia conseguir la igualdad. ¿Qué es llegar demasiado lejos en conseguir la igualdad? Ojalá lleguemos lo más lejos que se pueda.</p><p><strong>¿Son las redes sociales una herramienta que puede servir de alianza o es terreno enemigo?</strong></p><p>Yo creo que sirven sobre todo para globalizar el movimiento feminista. Yo me entero de cosas que pasan en Argentina gracias a las redes sociales, gracias a que sigo a activistas feministas de allí y me entero de lo que ocurre. También pasa con Palestina. Las redes sociales, en esencia, son positivas. También es cierto que al final son empresas privadas y no son neutrales, como tampoco lo es el algoritmo. Pero yo misma hago divulgación en redes, principalmente, y la gente a la que yo consigo llegar es gracias a ellas. Yo todas las cuentas que sigo son cuentas politizadas, activismo de cualquier tipo. Pero depende de cómo entrenes tu algoritmo: te pueden salir gatitos o te pueden salir señores machistas. Creo que sí hay una parte muy importante dentro de las redes donde se mueve un activismo muy fuerte. Yo tengo vídeos con millones de visualizaciones y eso me parece una locura. </p><p><strong>Y entre esos millones, ¿recibe violencia?</strong></p><p>Sí, pero me protejo mucho. Mi forma de protegerme es no leer comentarios o mensajes. Disfruto mucho de la divulgación, pero lo que más disfruto es estar en mi casa haciéndome mi guion. Y una vez subo el vídeo, intento protegerme. Obviamente mi contenido es polémico, el feminismo que no incomoda es marketing y yo sé que mis discursos generan controversia, porque me mojo. Así que recibo mucho odio de sectores de extrema derecha. Aquí creo que las redes sociales tienen una responsabilidad muy importante.Si Instagram me censura un pezón al segundo, es porque tiene herramientas para detectar, censurar y poner sus políticas como plataforma. ¿Entonces por qué estás permitiendo que vengan cien tíos a insultarme? Las propias plataformas toleran el bullying.</p><p><strong>En sus redes ha hablado del </strong><a href="https://www.infolibre.es/igualdad/40-mujeres-asesinadas-violencia-machista-ano-habia-denunciado_1_2196365.html" target="_blank"><strong>crimen machista en Figueres</strong></a><strong>. El vídeo del asesinato se viralizó, ¿cree que esas imágenes fueron útiles?</strong></p><p>Es muy complejo. Sí he visto medios de comunicación como <em>El Mundo</em> que subieron vídeos de la víctima tendida en el suelo, sin censura. Ahí literalmente estás enseñando a una mujer que acaban de asesinar y esto me pone la piel de gallina. Yo creo que eso no es periodismo, simplemente morbo por el morbo. También debemos preguntarnos como sociedad por qué hay feminicidios que se viralizan y otros no. Todos deberían viralizarse, los feminicidios deberían ocupar titulares y deberían abrir telediarios durante días.</p><p><strong>Este caso fue especialmente doloroso por los fallos del sistema. ¿Casos como este merman la confianza de las mujeres en las instituciones?</strong></p><p>El sistema tiene fallos y señalarlos tiene esa consecuencia. Cuando yo señalo esos fallos lo que quiero es que desaparezcan, presionar a las instituciones para que se estructuren de otra forma, para que los protocolos sean otros. Y este caso es flagrante porque se podría haber evitado. Yo quiero que todas las mujeres denuncien, pero quiero que el sistema sepa responder. Cuando el sistema responda de una forma adecuada, las mujeres denunciarán más. </p><p><strong>Ozempic, cremas antiedad, presión estética… ¿ha empeorado la violencia que sufren las mujeres en ese sentido?</strong></p><p>Hemos mejorado en algunos temas, como identificar la violencia. Ahora sabemos nombrar cosas que hace 20 años no se nombraban. Pero si pienso en qué hemos empeorado, es en la presión estética. <em>Skincare</em>, retoques estéticos, extrema delgadez… todo eso cala en chicas muy jóvenes. Y creo que las redes sociales son muy responsables: chavalas que solo se ponen filtros en la cara y que con 18 años lo que quieren es ir al cirujano, enseñarles la foto con el filtro y decir "quiero esta cara". Esto para mí es violencia, porque es un sistema que te hunde la autoestima, te genera unas inseguridades y unas necesidades tremendas para que tú vayas y consumas. Capitalismo y machismo hundiéndonos la autoestima a todas para hacer negocio.</p><p><strong>La conversación en torno a la casita de Bad Bunny en los últimos días ha planteado precisamente ese debate: el peso de la cultura como cómplice de esa violencia.</strong></p><p>Sí, yo creo que hay un punto aspiracional y elitista. Yo he ido al concierto de Bad Bunny, pero sí es cierto que representa lo mismo que ya vemos con las mujeres de revistas, pasarelas, actrices y cantantes. Si todas las mujeres que tienen éxito cumplen un canon, el mensaje es que para tener éxito hay que cumplir ese canon. Si yo quisiera estar en la casita, si yo quiero ser actriz, cantante o modelo, tengo que ser guapa, porque a esa cúspide social no llegan mujeres con otras corporalidades. Hay un sesgo.</p><p><strong>¿Podemos gozar sin quitarnos las gafas violetas?</strong></p><p>Es complicado. Yo soy feminista y estoy enfadada porque tengo motivos para estar enfadada, porque al final me levanto cada día con un feminicidio, una agresión sexual, la nueva manada de no sé qué pueblo, entonces yo estoy muy conectada con esa parte de enfado, pero también con la parte de esperanza, porque las feministas estamos enfadadas y esperanzadas, queremos una sociedad mejor. Pero yo no puedo estar 24 horas con estas emociones, porque me vuelvo loca, entonces me permito disfrutar de productos culturales sin estar todo el rato analizando y pasando por esa capa más analítica. Yo adoro el reggaeton desde hace muchos años, y a veces me encuentro cantando unas letras que… Pero son contradicciones que tenemos todas, yo las identifico, sé que están ahí y no pasa nada. No soy más o menos feminista por escuchar a Bad Bunny. Para mí el feminismo ha de liberar, no quiero un feminismo que me haga sentir más culpa.</p><p><strong>Hemos oído en diversas ocasiones que esta será la legislatura en la que se acabe con la prostitución. A estas alturas, ¿a qué le suena?</strong></p><p>Yo soy profundamente abolicionista. Si la abolición no llega, es por falta de interés político. No hay voluntad de abolir la prostitución y eso es terrible, para mí es uno de los ejes fundamentales cuando voto. Los partidos que están a la izquierda del PSOE son regulacionistas, o tienen un cacao mental tan grande que ni se posicionan. Por otro lado tenemos a un PSOE que parece ser el partido que abandera la abolición, pero luego vemos lo que pasa dentro con ejemplos como Ábalos. Al final solo lo utilizan cuando hay elecciones, por rédito electoral. Es triste, pero durante este mandato hemos visto que el feminismo no es relevante.</p><p><strong>Otra propuesta en marcha es incluir el aborto en la Constitución. ¿Le preocupa que un eventual gobierno de extrema derecha vaya a por este derecho?</strong></p><p>Me preocupa. Primero irían a por el aborto, pero al final desmantelarían todo. No es un "que viene el lobo", es que solo hace falta mirar a países que tenemos al lado donde ha llegado la extrema derecha y ver lo primero que hacen. Sí, da mucho miedo pensar en un gobierno de PP y Vox y qué nos pueden deparar esos cuatro años. </p><p><strong>Estamos en </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/radiografia-espana-maximos-historicos-odio_1_2203260.html" target="_blank"><strong>máximos históricos de delitos de odio</strong></a><strong>. ¿Los discursos de odio se han trasladado a las calles?</strong></p><p>A veces cometemos el error de pensar que lo que pasa en redes es de otro mundo. Detrás de las redes hay alguien y esas personas luego salen a las calles. Las dinámicas de polarización y radicalización no solo están en la pantalla, la gente existe, se relaciona y sale a la calle. La violencia que hay en el mundo digital es una violencia que pasa en el mundo real.</p><p><strong>¿Todos los hombres son </strong><a href="https://www.infolibre.es/igualdad/decir-hombres-son-violadores-potencia-no-deberia-indignar_1_1871886.html" target="_blank"><strong>potenciales violadores</strong></a><strong>?</strong></p><p>Cuando a mí me preguntaron esto en un podcast, yo di una respuesta extendida. Luego se sacó un clip y a partir de ahí se viralizó. Si ahora me preguntas, giraría la cuestión: ¿por qué a todas las mujeres nos han pasado cosas? ¿Por qué todas tenemos alguna experiencia violenta? </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 19:14:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Júlia Salander: "Nadie diría que la democracia ha llegado demasiado lejos, pero con el feminismo sí se dice"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Igualdad,Movimientos sociales,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA["Estamos ante un rearme patriarcal": los crímenes machistas repuntan un 83% en un año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/rearme-patriarcal-crimenes-machistas-mayo-repuntan-83_1_2199125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/aff98e44-524c-46fc-bb2d-1b48ef20dfd0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Estamos ante un rearme patriarcal": los crímenes machistas repuntan un 83% en un año"></p><p>Un total de<strong> 22 mujeres han sido asesinadas </strong>por hombres que eran sus parejas o exparejas en lo que va de año. El balance que deja la violencia machista a las puertas del ecuador de 2026 hace saltar las alarmas de quienes acostumbran a examinar las estadísticas: los feminicidios<strong> han aumentado un 83%</strong> respecto al año pasado. "Estamos en un momento de rearme patriarcal", señalan las voces expertas. </p><p>El Ministerio de Igualdad convocó el lunes el comité de crisis precisamente para analizar la acumulación de casos en los últimos meses, entre ellos el asesinato de una niña menor. En lo que va de año, han sido<strong> tres los menores asesinados</strong> en casos de violencia de género contra sus madres, <a href="https://violenciagenero.igualdad.gob.es/wp-content/uploads/VMortalesmenores_2026_03_23.pdf" target="_blank">la peor cifra</a> de la serie histórica a estas alturas del año.</p><p>"La concentración de casos obedece a distintos factores, pero estamos ante una situación extraordinaria que muestra<strong> un aumento preocupante de los feminicidios</strong>". Habla<strong> Miguel Lorente</strong>, médico forense y exdelegado del Gobierno contra la Violencia de Género. El experto considera necesario el análisis riguroso de una situación de extrema urgencia, huyendo de relatos alarmistas. "El resultado de una concentración como la actual es consecuencia de algo, no tiene que ver con el azar", afirma en conversación con este diario.</p><p>Lorente menciona cuestiones clave, como el factor individual y las características particulares de cada caso, pero también enarbola un enfoque global al plantear elementos culturales, contextuales y sociales presentes en cada feminicidio. "Cada caso individual se ve influido por un<strong> contexto relacional, familiar, laboral y social</strong> donde los factores individuales se pueden potenciar o minimizar", razona. El momento actual resulta, además, especialmente sensible porque precede a una época tradicionalmente crítica para las víctimas: <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/tres-feminicidios-concentra-meses-verano_1_1834874.html" target="_blank">los meses estivales</a>, en los que el periodo vacacional, la convivencia y el calor tienen impacto en la violencia machista, con un incremento sostenido de las cifras. </p><p>Graciela Atencio, investigadora y cofundadora de la web <a href="https://feminicidio.net/" target="_blank">Feminicidio</a>, recuerda que prácticamente todos los años asistimos a "una explosión de casos", pero alerta de que "cada vez hay menos distancia entre una acumulación y otra", un factor que resulta a su juicio "muy significativo". En lo que va de año, se han celebrado ya cuatro <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/combatir-violencia-machista-17-comites-crisis-medidas-cajon-exitos_1_2171558.html" target="_blank">comités de crisis</a>, una herramienta pensada para analizar los errores del sistema tras acumulaciones de cinco asesinatos o más en el periodo de un mes. Todos los meses, salvo en abril, las instituciones han tenido que reunirse para estudiar los fallos estructurales a la hora de proteger a las mujeres. En todo 2025 fueron tres los comités de crisis convocados.</p><p>"El feminicidio es el resultado de una violencia machista multicausal, así que debemos ver <strong>cuáles son los otros elementos </strong>presentes en la sociedad que producen este aumento de los asesinatos", sugiere la experta.</p><p>Las voces consultadas encuentran una explicación plausible en el aumento de los discursos de odio y la normalización de un rechazo casi militante a las políticas de igualdad. Lorente lo percibe así en las redes sociales, pero también en los programas de máxima audiencia. "Hay un <strong>clima de agresividad y violencia</strong>" que funciona no solo como caldo de cultivo, sino como aliciente para los agresores, expresa el exdelegado. </p><p>Los hombres que ya están insertos en la violencia "entienden que aquello que les pasa es producto de las denuncias falsas y de la perversidad de las mujeres", mensajes que calan en la población general, pero que tienen especial impacto entre aquellos socializados en la violencia contra las mujeres. Y hay más: para el exdelegado, ese clima propenso a la difusión de mensajes negacionistas permea también en aquellos agentes que deben brindar protección a las mujeres. "Si tú como juez, como forense o como policía estás inmerso en ese debate, <strong>acabas minimizando la situación de riesgo</strong>", afina. </p><p>Atencio habla directamente de un "momento de rearme patriarcal" marcado por la "negación de la violencia machista y el <strong>envalentonamiento colectivo del machismo y la misoginia</strong>", una atmósfera que se expone sin disimulo "en redes sociales y se traslada a la vida real", coincide la periodista.</p><p>Ambos expertos inciden en un extremo que consideran fundamental: alertar sobre el repunte de feminicidios debe servir para reclamar más políticas públicas, no para revertir las conquistas en igualdad. Es ahí donde radica la diferencia entre la perspectiva feminista y el discurso abanderado por la <strong>reacción ultra</strong>. </p><p>Los primeros son críticos con el sistema porque creen que existe un amplio margen de mejora en beneficio de las mujeres. Los segundos, en cambio, impugnan las políticas de igualdad porque son genuinamente<strong> negacionistas de la violencia machista</strong>. </p><p>Vox es la máxima expresión de ese sentir. El partido de extrema derecha volvió a exigir la derogación de la ley contra la violencia de género la semana pasada en el Senado. La senadora ultra <strong>Paloma Gómez</strong> no dudó en instrumentalizar la vida de las víctimas para exigir recortes en la lucha contra la violencia machista. Cargó contra medidas que "han evidenciado sus limitaciones", reprodujo un marco ficticio de denuncias falsas y denunció el supuesto "riesgo penal" que recae sobre los varones como consecuencia de la legislación vigente.</p><p>Ante una situación de crisis, sin embargo, los expertos apuestan por <strong>reforzar las medidas</strong>, destinar más recursos y definir estrategias garantistas para las mujeres. "Habría que activar campañas públicas que inunden las redes para contrarrestar estos discursos, además de preparar a toda la población ante esta situación de emergencia global", asiente Atencio. </p><p>Si los expertos insisten en la importancia de poner en marcha más políticas públicas y destinar más recursos a la lucha por la igualdad, es porque la estrategia contra la violencia <strong>ha demostrado dar sus frutos</strong>. Una mirada amplia a las cifras oficiales así lo atestigua: el número de feminicidios se ha reducido un 32,4% desde el año 2003. Si la media de crímenes mortales durante los primeros diez años de la estadística era de 66 asesinatos al año, durante la segunda década la cifra cayó hasta los 52. Un descenso progresivo que da cuenta del impacto de la legislación y las medidas dirigidas a la prevención, la detección y la protección de las mujeres. </p><p>Con el paso de los años, además, las víctimas de violencia machista han sentido cada vez más confianza para acudir a las autoridades: las denuncias han pasado de 135.539 en el año 2009 a<strong> 204.342 en 2025</strong>, según los datos recopilados por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Por otra parte, las llamadas al 016 han escalado desde las 15.715 en 2007 hasta las <strong>130.257 consultas </strong>registradas el año pasado.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 04:01:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Estamos ante un rearme patriarcal": los crímenes machistas repuntan un 83% en un año]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Feminismo,Igualdad,Violencia machista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se llamaba Erica. O Kimberli]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/llamaba-erica-kimberli_129_2196777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/cd7332f4-6c35-4b6d-8cc1-ed231e39b8b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se llamaba Erica. O Kimberli"></p><p>El pasado 19 de mayo, Andrés Roche Cerón asesinó presuntamente —y empieza a resultar indignante tener que añadir siempre ese adverbio para no incomodar a un sistema que demasiadas veces da la espalda a las víctimas de violencia de género— a Erica D.G., también conocida como Kimberli. <strong>El crimen quedó grabado y fue difundido en redes sociales</strong>. Las imágenes muestran, con una crudeza insoportable, la violencia extrema del terrorismo machista al que siguen estando sometidas miles de mujeres, niñas y niños, también en nuestro país.</p><p>Como feminista, me niego a aceptar que este sea “un feminicidio más”. Me niego a que, tras el habitual minuto de silencio institucional, el nombre de Erica —o de Kimberli, como ella prefiriera ser llamada— quede sepultado la próxima semana bajo el de otra víctima, mientras <strong>todo continúa exactamente igual</strong>. Es decir: con una parte de la sociedad abrazando discursos negacionistas alentados por la extrema derecha; con una derecha cada vez más radicalizada que rehúye destinar recursos propios a combatir la violencia machista y se suma a esos discursos cuando le resulta políticamente rentable; y con una izquierda que, aun siendo consciente de las graves carencias del sistema de protección, sigue sin afrontar reformas profundas que vayan más allá del papel.</p><p>Porque quizá haya llegado el momento de <strong>plantear medidas verdaderamente valientes</strong>: mecanismos eficaces para apartar de estos procedimientos a jueces, juezas y fiscales que no apliquen la perspectiva de género y para inhabilitar a quienes, mediante negligencias graves, pongan en riesgo la vida de mujeres, niñas y niños a quienes tienen la obligación de proteger.</p><p>Más allá del horror que produce ver cómo un hombre asesina a su pareja en plena calle, asestándole veinte puñaladas y <strong>abandonando su cuerpo como si fuera basura</strong> antes de lavarse la sangre en una fuente pública con absoluta frialdad; más allá del nudo en el estómago que provoca otro vídeo, difundido por un medio de comunicación de horas antes del crimen, donde puede verse a la víctima acompañando al agresor a una tienda y permaneciendo detrás de él, con una postura corporal que transmite terror incluso sin necesidad de verle el rostro; más allá de todo eso, ha llegado la hora de <strong>exigir responsabilidades</strong>.</p><p>El asesinato de Erica —o Kimberli— es un ejemplo doloroso de muchas cosas. Entre ellas, de la <strong>incapacidad de una parte del sistema judicial para proteger adecuadamente a las víctimas de violencia de género</strong> y para comprender las realidades complejas de aquellas mujeres que no encajan en el irreal “perfil ideal de víctima”. Especialmente cuando sus vidas están atravesadas por múltiples formas de discriminación: pobreza, migración, exclusión social, identidad de género o adicciones.</p><p>Erica había denunciado, al menos una vez que sepamos. Había pedido protección y le fue concedida una orden. Pero aquella protección no sirvió de nada: <strong>en menos de 24 horas</strong> <strong>el agresor volvió a lesionarla</strong>. La Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra hicieron su trabajo. A partir de ahí, responsabilizar a la víctima de la inacción judicial es no solo injusto, sino profundamente ignorante.</p><p>Quienes trabajamos desde hace años en este ámbito sabemos —y llevamos demasiado tiempo denunciándolo— que existen herramientas legales suficientes para <strong>actuar frente a un quebrantamiento de medidas de protección</strong>. Son mecanismos previstos por el sistema y, aplicados correctamente, habrían podido salvar esta y muchas otras vidas.</p><p>Desconozco los detalles concretos del caso, pero diversos medios han señalado que Erica era una <strong>mujer trans, hondureña y empobrecida</strong>. Es decir, una víctima atravesada por múltiples factores de vulnerabilidad. El agresor acumulaba indicadores evidentes de peligrosidad, no solo por el historial de violencia ejercida, sino por la intensidad y frecuencia de las agresiones. El sistema debe poder adaptarse a lo anterior, de lo contrario es discrimatorio.</p><p>Preguntarse por qué la víctima no acudió al médico forense es colocar el foco en el lugar equivocado. Tal vez estuviera hospitalizada recuperándose de las lesiones que su agresor le había provocado menos de 24 horas después de dictarse la orden de protección. Tal vez estuviera escondida, aterrada o incluso con él, porque <strong>la dependencia emocional no desaparece automáticamente tras una denuncia</strong>. Tal vez no tuviera recursos para desplazarse, para recibir notificaciones judiciales o para acceder a un alojamiento seguro. Las mujeres en situación de sinhogarismo con patologías duales, sencillamente, no encajan en muchos de los dispositivos institucionalizados de protección.</p><p>La pregunta no es qué hizo o dejó de hacer Erica. La pregunta es <strong>cuánto interés puso el sistema en protegerla</strong>. Si tradujo “vulnerable” por “complicada”. Si dio su caso por perdido antes siquiera de intentarlo.</p><p>Dejemos de culpabilizar a las víctimas de violencia de género por los fallos de un sistema que nos interpela a todas y todos. Empecemos a escuchar de verdad a las profesionales que <strong>llevan años advirtiendo de estas negligencias</strong>: abogadas, juristas, trabajadoras sociales y especialistas que se dejan la piel acompañando a víctimas a la par que denuncian las carencias de la administración de justicia.</p><p>Teniendo en cuenta que lo escatológico se ha colado en el debate público: la situación actual para demasiadas víctimas de violencia de género es una <strong>mierda de dimensiones descomunales</strong> y la urgencia de su abordaje desde una perspectiva de género y realmente interseccional, es inaplazable.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Vanessa Casado Caballero</strong></em><em> es jurista experta en Género y Derechos Humanos.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 04:00:49 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Vanessa Casado Caballero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Se llamaba Erica. O Kimberli]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[violencia de género,Violencia machista,Violencia doméstica,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una semilla para nuestro feminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/desde-la-casa-roja/semilla-feminismo_129_2193696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d1f73c88-8188-40da-8712-b0cfed7189e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una semilla para nuestro feminismo"></p><p>Nos faltaba la mitad de la Historia. Y nos falta todavía buena parte. Los avances no se levantan casi nunca de cero. Alguien empujó antes. Pero quiénes. No es una forma de hablar para <strong>explicar que la historia que vivieron y movieron las mujeres no había sido contada</strong>. O, más justo, que ha sido ignorada deliberadamente, mantenida de forma consciente en la oscuridad, en el territorio de las puertas para dentro del hogar, donde no siempre estuvieron. Ellas en la sombra, aquellas que impulsaron avances, que se rebelaron, que se arriesgaron cuando la sociedad no estaba a favor de permitir su libertad, pero también las que resistieron en el lugar que se les asignaba y las que se derrumbaron bajo un tejido social y familiar patriarcal que durante siglos nos aplastó. </p><p>Mucho silencio.</p><p>Frente a esa desmemoria, desde hace un tiempo, surgen narrativas que encienden luces en espacios que nunca antes fueron iluminados. Y una se pregunta cómo hemos llegado hasta aquí ignorándolo, desoyendo sus nombres o nombrándolas con muy escaso conocimiento, siguiendo adelante con una historia desequilibrada que pretendió y había conseguido ser única. Hasta ahora. El feminismo es también un ajuste de cuentas con los relatos anteriores que tensa la posición de lo fijado. Que desestabiliza lo consensuado. Que propone nuevas palabras para lo político. Que remueve el gran caldero de lo que ya fue escrito. <strong>Por eso, el feminismo es revolución</strong>. </p><p>Este año se cumplen cien de la fundación del Lyceum Club Femenino, una institución fundada durante la dictadura de Primo de Rivera y desconocida hasta hace muy poco para casi todos. Lo cuenta Eva Cosculluela en <em>El club de las modernas </em>(Seix Barral, 2026), un ensayo narrativo de honda investigación que explica cómo un grupo de mujeres se unió y reunió hasta que la Guerra Civil también <strong>terminó con el sueño de la igualdad</strong>. María de Maeztu, Zenobia Camprubí, Clara Campoamor, Victoria Kent, Isabel Oyarzabal, María Lejárraga, María Rodrigo y muchas mujeres más de distintas disciplinas e ideologías, ateas y devotas, republicanas y monárquicas, intelectuales que se pusieron de acuerdo y salvaron las diferencias para dar un fuerte impulso al poder transformador de la cultura y de la educación para nosotras. </p><p>El Lyceum nació contra viento y marea. Una institución antifamiliar y anticristiana, dijeron de ellas. Ataques en la prensa y campañas: “¡Desgraciados niños que tienen una madre liceómana!” Proyectaron ideas, algunas se consiguieron y otras no: la Casa de los Niños, una guardería laica que atendía a los hijos de las trabajadoras; el Comité del Libro para El Ciego, una biblioteca circulante de libros para que las personas con discapacidad visual pudieran leer o la relevante petición presentada al Gobierno para promover una reforma legal que terminara con la denigración de las mujeres, con normas que reconocían al hombre como autoridad única dentro del matrimonio. Pero, sobre todo, y esto sí molestaba, dio espacio al diálogo que nos entendía como mujeres libres y seres humanos con pensamiento propio. </p><p>La última aparición del Lyceum en la prensa, recuerda Cosculluela, es una pequeña nota del 5 de agosto de 1936 donde agradecen la solidaridad de las socias y simpatizantes por los donativos recibidos para enviar al frente. </p><p>El año que viene se celebra otro centenario, el de la mítica Generación del 27, y esperemos que, por primera vez, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/maruja-mallo-fantasia-ingobernable-vanguardia-espanola_1_1213125.html"  >se ponga en nómina a las mujeres</a> que también formaron parte, completando la lista que ha trascendido por libros de texto y conmemoraciones anteriores: <strong>Maruja Mallo, Josefina de la Torre, Concha Méndez, María Teresa León, Rosa Chacel, María Zambrano y otras tantas.</strong> No solo como mujeres de, sino como intelectuales con peso artístico, político y público. Víctimas de la Historia que escribieron ellos: la de la guerra, del exilio, de la dictadura y de la Sección Femenina, que pasó a ocupar el espacio del Lyceum en la Casa de las Siete Chimeneas muy poco tiempo después. </p><p>Sirva ese expolio simbólico y físico, como lo llama la autora en su último capítulo, para recordar que <strong>la libertad y los derechos se pierden de un día para otro</strong> y que, como decía <strong>Almudena Grandes</strong>, la línea del progreso no es siempre una línea recta. Que hoy, hay a quien no le interesa leer sobre esto; que hoy, hay quien nos quiere todavía quietas, desunidas e ignorantes de nuestra propia historia. Pocas cosas más inspiradoras que la constancia de que otras estuvieron primero, que empujaron primero, que abrieron camino, que encendieron la luz. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 17:25:05 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Aroa Moreno Durán]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una semilla para nuestro feminismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres,Feminismo,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Se ha dejado de señalar al machismo? Florentino Pérez presume de impunidad tras sus comentarios misóginos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/comentarios-florentino-perez-machismo-dejado-motivo-reproche_1_2192535.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a717f226-efc2-4d11-bd0c-c56aa5f58892_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Se ha dejado de señalar al machismo? Florentino Pérez presume de impunidad tras sus comentarios misóginos"></p><p>El presidente del Real Madrid, <a href="https://www.infolibre.es/temas/florentino-perez/" target="_blank">Florentino Pérez</a>, impartió este martes una clase magistral de cómo la misoginia y los sesgos machistas están todavía presentes en casi todos los espacios. Lo hizo en una rueda de prensa y ante decenas de periodistas. "Esto lo ha escrito una mujer que no sé si <strong>ni siquiera sabe de fútbol</strong>", lanzó refiriéndose a la periodista del diario <em>ABC</em> María José Fuenteálamo. A otra comunicadora, Lola Hernández, le concedió el micrófono así: "A ver, <strong>esa niña</strong>, también tiene derecho a hablar. Que todos vosotros sois muy feos". </p><p>Al otro lado del teléfono, Fuenteálamo resume lo sucedido con una exclamación que bien podría ser un lema común para el conjunto de las mujeres: "Qué cansancio histórico". Aun extenuada por el señalamiento del empresario, la periodista cree que sus palabras tienen un valor incalculable para demostrar que el machismo "<strong>sigue estando ahí</strong>, si es que hay alguien que lo dude a estas alturas". </p><p>Los comentarios del empresario han resonado con fuerza y su eco ha lanzado algunas preguntas, no solo sobre las raíces del machismo en el mundo del deporte, sino también sobre la respuesta social e institucional hacia conductas que parecían abocadas a la extinción. "Responde a una cultura machista muy profundamente<strong> integrada en la vida de las personas</strong>, sobre todo de algunas personas de más edad", ha sentenciado este miércoles la ministra de Igualdad, Ana Redondo.</p><p>La secretaria de Estado de Igualdad, María Guijarro, destacó en redes sociales que "las periodistas deportivas merecen respeto profesional" y por tanto "no deben ser infantilizadas, ignoradas o cuestionadas por el hecho de ser mujeres". A su juicio, "el<strong> menosprecio machista</strong> a estas periodistas solo nos dice que tenemos que seguir luchando contra el machismo estructural en el deporte".</p><p>Y la eurodiputada <strong>Irene Montero</strong> ha planteado que se trata de una "forma muy evidente de despreciar" el trabajo de las mujeres, "su competencia profesional y su formación". En definitiva, ha añadido, "él no está viendo a una periodista, está viendo a una mujer a la que cree que puede tratar como un ser inferior". La también exministra de Igualdad ha concluido señalando que "para muchos hombres poderosos,<strong> el machismo es su forma de vida</strong> y no hacen ningún esfuerzo por cambiar, porque saben que su poder les protege y les da impunidad".</p><p><a href="https://www.infolibre.es/igualdad/maria-jose-lopez-acusacion-popular-juicio-rubiales_1_1945204.html" target="_blank">María José López</a>, abogada y directora jurídica de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), enmarca las palabras del jefe del club deportivo en una "actitud totalmente antigua y caduca". No cree que sea una anomalía, en términos generales, pero sobre todo no resulta extraño en un mundo como el del fútbol. "Todavía existen <strong>comportamientos paternalistas</strong>. Como la incorporación de la mujer es relativamente reciente, parece que debemos pedir permiso para ejercer nuestra actividad", asiente en conversación con este diario. Los comentarios machistas expresados el martes "responden al propio personaje, pero también esconden actitudes que sí vemos en el deporte". </p><p>A la misma conclusión llega la periodista feminista <strong>Montserrat Boix</strong>. "En algunos espacios, como el futbolístico, <strong>no ha cambiado nada</strong>", lamenta. La comunicadora, sin embargo, cree que sí hay un avance de puertas para afuera: "Lo interesante es que esto ya parece raro y anacrónico".</p><p>La escritora feminista <strong>Laura Freixas</strong>, expresidenta de la organización <a href="https://clasicasymodernas.org/" target="_blank">Clásicas y Modernas</a>, no lo tiene tan claro. Ella sí percibe un retroceso generalizado, producto del peso que han ido ganando "las ideas machistas y reaccionarias" en todo el mundo. La actitud de Florentino Pérez, remarca la escritora, tiene mucho en común con la de Donald Trump, quien se ha ensañado especialmente con las mujeres periodistas. En ese contexto, la respuesta debe pasar por "una censura social, una<strong> reprobación por parte de políticos</strong>, periodistas y todos los estratos de la sociedad".</p><p>La conversación en torno a las palabras del empresario no se limita al análisis sobre el machismo estructural que se instala en el mundo del fútbol, sino que plantea una necesaria reflexión sobre la tolerancia hacia este tipo de conductas y la respuesta social ante quienes las ejercen. Con este telón de fondo, cabe preguntarse qué implicaciones tiene que en la sala de prensa donde Florentino Pérez se expresó el martes no sobrevolara ningún reproche por parte de los allí presentes, sino solo <strong>silencio cómplice</strong>. </p><p>En esa línea se ha pronunciado la directora del Instituto de las Mujeres, <strong>Cristina Hernández</strong>: "Tolerancia cero contra el machismo significa esto: si Florentino Pérez no pide disculpas a la periodista y a las mujeres, <strong>ningún representante público debería volver a ponerse a su lado</strong>. Ni en el palco. Ni en las cenas. Ni en las fotos".</p><p>Lo cierto es que el paso de los años parece haber ido diluyendo aquella suerte de consenso social en torno a la necesidad de<strong> señalar, impugnar y corregir</strong> los sesgos machistas que se han reproducido siempre en todos los espacios, una tarea planteada por el feminismo que llegó a tener calado en prácticamente todas las esferas.</p><p>En mayo de 2018 nacía la iniciativa <a href="https://elpais.com/economia/2018/05/16/actualidad/1526459012_637455.html" target="_blank"><em>No sin mujeres</em></a>, alrededor de la que se agrupaban economistas y académicos españoles de renombre. A través de un manifiesto publicado entonces, todos ellos se comprometían a <strong>no participar como ponentes</strong> en ningún evento o mesa redonda sin la presencia de mujeres expertas. La mecha prendió rápidamente y enseguida caló en casi todos los lugares donde la ausencia de mujeres se convirtió en un anacronismo que no debía tener cabida. Meses después, lanzaron su propio manifiesto <strong>centenares de profesionales y activistas del sector energético</strong>. Clamaban que <a href="https://elpais.com/elpais/2018/09/12/mujeres/1536765580_293478.html" target="_blank"><em>En energía no sin mujeres</em></a>.</p><p>Aquel mismo año nacía, en el mismo sentido, la iniciativa <em><strong>Sin mujeres, no hay panel</strong></em>, en el seno de la <a href="https://digital-strategy.ec.europa.eu/en/news/commissioners-support-no-women-no-panel-campaign" target="_blank">Comisión Europea</a>. El proyecto buscaba "concienciar sobre la importancia de la igualdad de género en paneles y eventos públicos", garantizando la presencia de al menos una mujer panelista. La reacción fue masiva e interpeló a toda la sociedad, derivando en iniciativas concretas para dejar no solo de participar, sino <a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/en-transicion/eventos-mujeres-ponentes-eventos-mujeres-asistentes_1_1190044.html" target="_blank">también de asistir</a> o consumir cualquier contenido que no contara con mujeres.</p><p>Alrededor de estas corrientes emergieron también bases de datos de expertas, como <a href="https://sites.google.com/view/siconmujeres/inicio?authuser=0" target="_blank"><em>Sí con mujeres</em></a> o <a href="https://brusselsbinder.org/our-story/" target="_blank"><em>Brussels Binder</em></a>. El mundo ya no tendría excusa para no incluir sus voces. Y si así sucedía, la ausencia de mujeres se daba de bruces con un reproche generalizado y sin titubeos. Ocurrió con Nadia Calviño en 2022. La entonces ministra de Asuntos Económicos se negaba a ser retratada en un acto sobre liderazgo empresarial en el que no figuraba ni una sola mujer. Aquella decisión era producto de una <a href="https://elpais.com/economia/2022-02-03/calvino-anuncia-que-no-ira-a-debates-donde-sea-la-unica-mujer.html" target="_blank">promesa</a> que había realizado meses atrás: <strong>no participar en debates </strong>sin presencia femenina.</p><p>Aquella eclosión que nació al calor de las movilizaciones feministas masivas parece haber ido perdiendo fuerza con el paso de los años. En 2024, el presidente de la patronal, Antonio Garamendi, posaba sonriente en una fotografía junto a más de una docena de grandes ejecutivos, <strong>todos hombres</strong>. En el centro de la imagen, el presidente argentino, <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/14-milei-no-son-excepcion-23-alta-direccion-empresas-liderada-mujeres_1_1795686.html" target="_blank">Javier Milei</a>. Era solo una muestra de cómo el avance reaccionario empezaba a revertir las conquistas feministas.</p><p>En los medios de comunicación, la representación femenina tampoco está para celebraciones. Un <a href="https://whomakesthenews.org/wp-content/uploads/2026/02/GMMP2025-InformeNacional-Espana.pdf" target="_blank">informe</a> publicado el año pasado con el apoyo de ONU Mujeres concluía también que ellas siguen infrarrepresentadas, pues suponen solo el 29% de los sujetos y fuentes de las noticias en los medios tradicionales y el 27% en los digitales. "La visibilidad de las mujeres en los medios de comunicación sigue siendo inferior a la de los varones", advertían las expertas, "una situación que <strong>no ha mejorado con el tiempo</strong>".</p><p>Y en febrero de este año, el Consell de l'Audiovisual de Catalunya (CAC) destacó que las radios y televisiones catalanas han reducido la presencia de mujeres en la información política en los últimos dos años, según su informe <em>El pluralisme polític en els continguts informatius i d'actualitat de la televisió i de la ràdio lineals</em>. La vicepresidenta del organismo, Laura Pinyol, afirmaba que "estamos lejos de la paridad en los informativos, donde el esfuerzo por la representación de las mujeres<strong> parece haber pisado el freno</strong>".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 04:00:08 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Igualdad,Florentino Pérez,Fútbol,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así se utilizó a las mujeres como piezas de intercambio político en Navarra a finales del Medievo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/utilizo-mujeres-piezas-intercambio-politico-navarra-finales-medievo_1_2189474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/46c83c2c-05ff-4d4e-90a8-dfab15dde633_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así se utilizó a las mujeres como piezas de intercambio político en Navarra a finales del Medievo"></p><p>Como sociedad, tendemos a creer que en el pasado la violencia estaba más extendida que hoy en día, resultado de las pulsiones de gentes rudas e ignorantes, incapaces de actuar de otro modo. Pero interpretarlo así nos impide comprender un aspecto fundamental: la <strong>violencia no era irracional</strong>. Al igual que ocurre en la actualidad, respondía con frecuencia a unas estrategias concretas.</p><p>En la Edad Media, la guerra era un arte complejo en donde se llegó a utilizar la violencia contra las mujeres como instrumento de agresión hacia los hombres. Durante los siglos medievales, la <strong>honra de la mujer marcaba el valor del hombre</strong> y de su grupo familiar. Atacarlas a ellas, y en particular a su virginidad, significaba atacarlos a ellos.</p><p>Visto así, la masculinidad descansaba en el control del grupo familiar al que uno pertenecía.</p><p>Nuestra <a href="https://doi.org/10.3989/aem.2025.55.2.1462" target="_blank">investigación</a> ha analizado cómo, en medio de la guerra civil que destruyó el reino de Navarra al final de la Edad Media (1450 a 1521), los dos bandos en conflicto, conocidos como <strong>agramonteses y beaumonteses</strong>, utilizaron a las mujeres nobles como instrumentos de ataque y consolidación del linaje.</p><p>El conflicto nace de la guerra sucesoria que se entabló, tras la muerte de Blanca de Navarra, entre Juan II de Aragón, su esposo, y <a href="https://theconversation.com/600-anos-de-carlos-de-navarra-un-reino-un-rey-y-un-principe-161449" target="_blank">el príncipe Carlos de Viana</a>, su hijo. Los beaumonteses, con el conde de Lerín a la cabeza, <strong>defendían la legitimidad del príncipe</strong>, mientras que los agramonteses obedecían a Juan de Aragón. Con el estallido de la guerra, la nobleza se alineó con cada uno de los bandos en función de sus intereses, fidelidades y, especialmente, de los rencores enquistados entre familias desde hacía generaciones</p><p>La fuente principal de este estudio es un texto que relata casos de estas violencias contra las mujeres, escasos en la documentación del periodo. Esto hace que su hallazgo sea excepcional.</p><p>Se trata de un <strong>memorial de agravios redactado hacia 1456</strong>, en el que se reúnen 87 acusaciones hacia el bando beaumontés y sus líderes, los ya mencionados príncipe de Viana y conde de Lerín. La intención de este texto era justificar el desheredamiento de Carlos (heredero al trono de Navarra) y legitimar la sucesión de la casa de Foix (en la persona de la infanta Leonor, hermana de Juan II, y de su marido, Gastón de Foix).</p><p>Dentro de esas 87 acusaciones <strong>se incluyen ocho agravios hacia mujeres nobles</strong>, relacionados siempre con la pérdida de la honra femenina.</p><p>Algunas de estas denuncias describen intentos de agresión sexual, como la acontecida a la princesa Inés de Cleves, esposa del príncipe de Viana. En este caso, el conde de Lerín y sus secuaces <strong>trataron de provocar el adulterio de la princesa</strong> con propuestas deshonestas constantes y, al fallar estas, llegaron incluso al intento de agresión sexual y, más tarde, a su envenenamiento. El objetivo que perseguían los de Beaumont era casar a una mujer de su propio clan con el príncipe, para lo que necesitaban deshacerse de Inés de Cleves.</p><p>También, y sobre todo, se incluyen matrimonios forzosos promovidos por los beaumonteses para ampliar su red de alianzas y debilitar a los agramonteses. <strong>Lo hacían uniendo a las mujeres, por ejemplo, con un linaje inferior</strong>, algo que repercutía directamente en el grupo familiar al que ellas pertenecían. Las acusaciones insisten en la coacción (“por fuerza”) ejercida para imponer enlaces, romper acuerdos previos o desheredar a quienes se negaban a aceptar matrimonios con miembros –a menudo bastardos– del linaje Beaumont.</p><p>Como se ve, <strong>las mujeres quedaban reducidas a piezas de intercambio político</strong>. Sin embargo, formalmente las víctimas directas eran los varones, que veían vulnerado su derecho a concertar los matrimonios de sus hijas.</p><p>En una sociedad en la que la honra de la familia descansaba en la sexualidad y el comportamiento de sus mujeres, garantizar la virginidad, la legitimidad de la descendencia y la adecuación de los matrimonios era <strong>esencial para preservar patrimonio y prestigio</strong>. Siguiendo esta lógica, atacar la honra de una mujer implicaba dañar al conjunto del linaje. Por ello, la coacción matrimonial, las amenazas y las agresiones sexuales fueron utilizadas como armas políticas.</p><p>Lejos de ser un fenómeno puntual, nuestro estudio muestra el empleo sistemático de estas estrategias. Esta <strong>forma de entender la honra</strong> y su defensa dejó una huella profunda en la cultura política y social de los siglos siguientes que llega incluso hasta el momento actual.</p><p>Si en la Edad Media la violencia contra las mujeres podía ser un recurso de guerra, en la Edad Moderna su control cotidiano pasó a sostener todo un orden social. La mujer quedó relegada al espacio privado, en donde se la enseñó a guardar su honra y la del grupo familiar al que pertenecía, a través de todo un conjunto de normas. En algunos casos, dichas normas se expresaron a través de <strong>conocidos manuales de conducta</strong> como <a href="https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-perfecta-casada--1/html/ffbbf57a-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html" target="_blank"><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>La perfecta casada</em></span></a> (1583) de fray Luis de León, texto que ha servido de guía para las mujeres españolas hasta fechas recientes.</p><p>Entre ambos momentos no hay una ruptura total, sino la transformación de una misma lógica: la que convierte a las mujeres en garantes del honor ajeno.</p><p>---------------------------------------</p><p><em><strong>Íñigo Mugueta Moreno</strong></em><em> es profesor Titular de Historia Medieval, Universidad Pública de Navarra y </em><em><strong>Alicia Inés Montero Málaga</strong></em><em> en Historia Medieval, Universidad Autónoma de Madrid</em>. Este artículo se publicó originalmente <em>en </em><a href="https://theconversation.com/" target="_blank"><em>The Conversation</em></a><em>. Lea el original </em><a href="https://theconversation.com/asi-se-utilizo-a-las-mujeres-como-piezas-de-intercambio-politico-en-navarra-a-finales-del-medievo-278276?utm_medium=email&utm_campaign=Envo%20a%20medios%200705&utm_content=Envo%20a%20medios%200705+CID_4496c6ebd072c1176bda180218fbb68c&utm_source=campaign_monitor_es&utm_term=As%20se%20utiliz%20a%20las%20mujeres%20como%20piezas%20de%20intercambio%20poltico%20en%20Navarra%20a%20finales%20del%20Medievo"  ><em>aquí</em></a><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2026 04:00:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Iñigo Mugeta y Alicia Inés Montero (The Conversation)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Así se utilizó a las mujeres como piezas de intercambio político en Navarra a finales del Medievo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Historia,Violencia,Violencia género,Igualdad]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Del Lyceum Club de 1926 a La Nuestra: los espacios de mujeres como motor político frente al silenciamiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/igualdad/lyceum-club-1926-espacios-mujeres-motor-politico-frente-silenciamiento_1_2189728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/932cf030-80ca-48b8-b01f-336aac399eea_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del Lyceum Club de 1926 a La Nuestra: los espacios de mujeres como motor político frente al silenciamiento"></p><p>Abril de 1926. Un grupo de mujeres procedentes de la élite intelectual buscaba desesperadamente la forma de construir un espacio seguro, algo así como un hogar propio para intercambiar ideas, crear y tenderse la mano unas a otras. Cuando la dictadura de Miguel Primo de Rivera comenzaba a tambalearse, nacía el <strong>Lyceum Club Femenino de Madrid</strong>, con nombres como el de Clara Campoamor, Victoria Kent y María Lejárraga entre sus impulsoras. Aquel sería un ejemplo pionero de cómo el ímpetu, la ambición y la organización de las mujeres eran capaces de cimentar nuevos mundos. Su estela ha permanecido a lo largo de los años en la voluntad imparable de organización feminista, hasta hoy. </p><p>Este viernes tendrá lugar en València la presentación de una nueva iniciativa que bebe de aquel espíritu: la red social <a href="https://www.infolibre.es/igualdad/empeno-feminista-reconquistar-redes-convertirlas-espacios-seguros_1_2089182.html" target="_blank">La Nuestra</a>. "Somos herederas de esa tradición, por eso hemos quedado para <a href="https://www.instagram.com/p/DXqoBdmjQGs/?img_index=2&igsh=MXVmeTdodmFjcXFjdQ%3D%3D" target="_blank">encontrarnos</a> y para bailar", celebra la escritora <strong>Cristina Fallarás</strong>. La red social nace con el objetivo de "<strong>rescatar, preservar y dar visibilidad</strong> a todos los testimonios" de víctimas de algún tipo de violencia de género, tras haber constatado la deriva hostil de las plataformas ya existentes, donde los relatos de las mujeres no tienen cabida "porque el algoritmo los hace desaparecer". </p><p>La Nuestra tiene, por tanto, el propósito de "relatarnos en un lugar que sea nuestro y poner a las mujeres en contacto con la garantía de que lo estarán haciendo en<strong> un sitio amable</strong>". El potencial político de la iniciativa es claro: "La transformación radical". En un contexto de avance reaccionario, en el que "los fascismos se basan en mentiras y abstracciones no demostrables", los testimonios de las víctimas son una poderosa herramienta para combatir y desmontar sus discursos. </p><p>La Nuestra dirige inevitablemente la mirada hacia todas aquellas que la precedieron. Lo que hoy es una red social, antaño fue el salón de una casa en el centro de Madrid. El Lyceum Club Femenino "fue el primer espacio genuinamente femenino en el que se implantó una nueva sociabilidad", escribe la investigadora <strong>Rocío González Naranjo</strong> en su libro <a href="https://www.txalaparta.eus/es/libros/marisabidillas-frivolas-y-peligrosas?srsltid=AfmBOopZ0DFVu8pwHCbtatYloiAc8lNMGLoUqPdo3XSEdGR-7YKmnUUP" target="_blank"><em>Marisabidillas, frívolas y peligrosas</em></a><em> </em>(Hoja de Lata, 2026). Durante toda su existencia, comparte la historiadora, la organización "fue un ejemplo de <strong>actividad colaborativa </strong>en todos los ámbitos del saber", pero la historia "androcéntrica –y de los vencedores– condenó" al club al "ostracismo, sufriendo una violencia simbólica que perdura en nuestros días". </p><p>"La necesidad de reunirse comenzó, seguramente, en<strong> una tertulia</strong>" y fue producto de un "ambiente de ebullición asociacionista", documenta la historiadora. Aquellas mujeres pioneras tenían un espejo en el que mirarse: una treintena de clubes similares habían echado a andar en todo el mundo. El fervor de las mujeres era internacional e imparable. Aunque no resulta sencillo atribuir una única autoría a la constitución del foro, la escritora cree que "hay que verlo como una iniciativa plural, pues<strong> la necesidad de un espacio propio</strong> se fue haciendo más urgente entre estas mujeres, deseando aportar cada una su granito de arena en la creación de una habitación propia". Todas ellas, añade, "buscaban un hogar en el que poder reunirse". </p><p>A lo largo de una década, las socias realizaron "grandes cosas que <strong>parecían imposibles </strong>para las mujeres en aquella época", como la creación de una guardería gratuita para los hijos de las trabajadoras o la puesta en marcha de cursillos para analizar el encaje de las mujeres en la legislación. "Se expusieron públicamente, participando en los <strong>debates políticos más trascendentales</strong> de la Segunda República en lo que respecta a las mujeres", como el voto femenino o la abolición de la prostitución. Y, sin embargo, aquello que construyeron se quedó encallado en los márgenes del relato histórico, una suerte de herencia de la burla pública que sufrió entonces aquel grupo de mujeres organizadas. </p><p>El club fue caricaturizado como un espacio donde "por pocas pesetas<strong> se tomaba un buen té</strong>", una descripción que intencionadamente encerraba la iniciativa en el cajón de la frivolidad y extirpaba su trasfondo político. La mirada masculina pasó de puntillas por la asociación, devaluándola reiteradamente al presentarla como "un simple lugar de encuentro entre mujeres", una tendencia que ha permanecido intacta más de cien años después. </p><p>Las mujeres organizadas alrededor del club podían tomar té o pasar las tardes conversando, pero con ello buscaban también tomar "las riendas de sus vidas", liberándose a través de "una independencia económica proporcionada por el trabajo". La experiencia<strong> duró cerca de diez años</strong>. "Todo aquello se derrumbó con el estallido de la guerra", escribe González Naranjo. </p><p>Otras asociaciones fueron emergiendo paralelamente durante aquel periodo, antes del golpe fascista. "Fue la edad de oro del asociacionismo femenino y de <strong>la participación de las mujeres </strong>en obras magníficas que, desgraciadamente, cayeron en el olvido", escribe la historiadora. </p><p>Algunas coexistieron en una especie de ecosistema decidido a conceder espacios a las mujeres para la participación en la vida pública. O, al menos, para dar la batalla por conquistar los lugares que les habían sido vedados. En los años veinte del siglo pasado nació el<strong> Círculo Sáfico de Madrid</strong>, una red de mujeres lesbianas intelectuales, muchas vinculadas precisamente al Lyceum Club Femenino y a la Residencia de Señoritas. Se juntaban con un propósito tan sencillo como político:<strong> hablar</strong>. La guerra, sin embargo, también las enterraría en el silencio.</p><p>Para entonces, las Sinsombrero todavía no eran conocidas como tal. Aquellas mujeres de la <em>Generación del 27</em>, como Maruja Mallo y Margarita Manso, no se articularon en torno a un espacio físico, pero sí fueron capaces de tejer un grupo consolidado, decididas a <strong>desplegar su potencial creativo </strong>y desafiar a quien quería situarlas siempre un paso por detrás de sus compañeros. </p><p>No todos los grupos de mujeres que se desarrollaron durante aquellos años eran interclasistas. En pleno conflicto, las <strong>mujeres anarcosindicalistas</strong> se congregaron alrededor de la organización <a href="https://www.museoreinasofia.es/coleccion/proyectos-investigacion/mujeres-guerra-civil-espanola/asociacionismo-mujeres-libres-ama/?utm_source=chatgpt.com" target="_blank">Mujeres Libres</a>. A lo largo de los tres años que duró la guerra, anarquistas de todo el país se coordinaron para resituar la emancipación de género como cuestión central de la lucha de clases, ante la inacción displicente de sus compañeros. Y ya en clandestinidad, lejos de la mirada del régimen, se tendieron la mano las mujeres organizadas alrededor del <strong>Movimiento Democrático de Mujeres</strong>. Eran familiares de los presos, militantes de la lucha antifranquista y mujeres decididamente feministas que supieron interpelar a sus compañeras, a las militantes y a las amas de casa, para cambiar las cosas.</p><p>La tradición de buscar espacios de encuentro para ser capaces de tener agencia propia ha <strong>sobrevivido a lo largo de los años</strong>. Son, en parte, herederas legítimas de ese anhelo feminista organizaciones que perduran hoy, como la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, constituida a principios de los setenta; la organización Ca la Dona, nacida en la Barcelona de finales de los ochenta y El Club de las 25, agrupación que vio la luz en 1997.</p><p>También La Nuestra. Tras su paso por València, las impulsoras de la red social recorrerán otras ocho localidades en los próximos meses. "Hay algo interesantísimo en juntarnos", desliza Fallarás. "La <strong>potencia de todo empieza después de la conferencia</strong>, cuando nos damos cuenta de que llevamos tres horas sentadas hablando". Ese entusiasmo que expresa hoy la escritora bien podría ser el mismo que hace cien años se instaló en el salón de alguna casa, donde nacería el Lyceum Club Femenino.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 18:39:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Sabela Rodríguez Álvarez]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad,Feminismo,Mujeres,Historia,Cristina Fallarás]]></media:keywords>
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