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    <title><![CDATA[infoLibre - Ecoturismo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/ecoturismo/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Ecoturismo]]></description>
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      <title><![CDATA[Javier Blanco: “No es posible ni deseable volver a los 80 millones de turistas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/javier-blanco-no-posible-deseable-volver-80-millones-turistas_1_1186890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7d7a29d1-17a6-4b86-84e9-c49cef7e3e92_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Blanco: “No es posible ni deseable volver a los 80 millones de turistas”"></p><p>A <a href="http://www.javierblancoherranz.com/" target="_blank">Javier Blanco Herranz</a> (San Sebastián, 1952) la pandemia lo sorprendió embarcado en un ensayo de largo recorrido sobre el turismo. ¿Sobre el turismo? No solamente. Sobre el turismo y sus amplísimos alrededores: economía, medio ambiente, demografía, mercado laboral, antropología, tecnología, gobernanza... El coronavirus lo obligó a una reorientación. Había que dar respuestas –o, más que respuestas, fundamentos para que cada cual responda, porque no practica Blanco ninguna forma de dogmatismo– sobre la forma en que el turismo se va a enfrentar a <strong>una crisis de un brutal impacto,</strong> en especial en un país como España, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/04/29/de_millones_viajeros_cierre_crash_turistico_desnuda_pais_disenado_medida_del_boom_105772_1012.html" target="_blank">con un 12,7% del empleo colgado de este sector</a>. El resultado es <a href="http://www.javierblancoherranz.com/" target="_blank"><em>Antes de pulsar el botón de reinicio. Retos de la reconstrucción del turismo global tras la covid-19</em></a>, editado por <a href="https://conciencia-editorial.com/" target="_blank">Conciencia</a> en colaboración con <a href="https://ecodes.org/" target="_blank">Ecodes</a>.</p><p>Blanco, con formación de jurista, acumula 28 de trabajo en el sector. Ha sido viceconsejero de Turismo del Gobierno Vasco –donde participó en la conocida campaña <em>Ven y cuéntalo</em>, con ETA todavía activa–, gerente del Patronato de Turismo de Huelva, directivo de la Organización Mundial del Turismo... Autor del <em>Libro blanco de los destinos turísticos inteligentes</em>, es <strong>uno de los más reconocidos asesores sobre la materia</strong>. Su visión se pone a salvo tanto del idealismo biempensante–coge con pinzas palabras como “sostenible”– como de la crítica apocalíptica. Blanco se rebela contra el clasismo elitista que impregna algunos discursos y reivindica el talento de los profesionales y los logros de la actividad turística tanto económicos como socioculturales, caso de su contribución al cambio de mentalidad española en el tardofranquismo. Pero se queda siempre lejos de la complacencia que suele dominar los discursos profesionales. Su ensayo desgranada los déficits, vicios y daños colaterales de la extraordinaria expansión del fenómeno: masificación, gentrificación, encarecimiento de la vivienda, banalización de espacios urbanos, sobreexplotación de recursos, precariedad laboral...</p><p>“Desde el punto de vista ambiental y social, los desequilibrios eran [antes de la pandemia] cada vez más patentes y una seria amenaza para poder sostener con garantías un artilugio tan formidable”, escribe Blanco. De modo que el turismo español, como eslabón destacado del mundial ya pecaba por exceso antes del covid-19. Pero, al igual que antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, nadie quería encender las luces y vaciar la pista de baile. Esa, la de la fiesta que se acaba, es una metáfora que sale del propio Blanco. Había deberes por hacer, porque el modelo ya no daba más de sí, como se concluye del análisis realizado por el autor. <strong>La crisis sanitaria convierte ahora en inevitable lo que era urgente: un cambio.</strong></p><p>Porque además, como anota el autor, el covid-19 es un virus que ha viajado en clase turista y eso va a marcar el sector, ya se verá hasta cuándo. “Entre los diez países que en 2019 lideraban la lista de mayores receptores de turistas internacionales, ocho de ellos (Francia, España, Estados Unidos, China, Italia, Turquía, Alemania y Reino Unido), se encuentran a su vez en la lista de los diez primeros países con casos registrados de coronavirus”, señala. Su propuesta final no es ningún decálogo, sino la apertura de un marco de reflexión: el turismo del futuro no puede ser como hasta ahora, y eso nos concierne como país, pero también como “turistas”. <strong>Toca cambiar el chip, viene a decir Blanco.</strong> Mejor hacerlo con buenos elementos de análisis en la mesa.</p><p><strong>PREGUNTA: La caída del turismo ha sido impresionante en España.</strong></p><p>R: Impresionante. Y lo ha sido más allá del alarmista profesional, que se queda sólo con los datos económicos y de empleo. Pero es que los datos son tremendos. La realidad es dura y los augurios también. En España, desde la época del<em> turista un millón</em>, los términos cuantitativos han gustado mucho. En esto no hemos cambiado. Siempre la rueda de prensa del actor turístico, sea local, provincial, autonómico o estatal, consiste en decir: “Hemos aumentado tanto”. ¡En un país moderno, con una trayectoria turística como la nuestra! Pues fíjate, en ese plano numérico, pensar que podemos regresar al año 80 o 90 en turismo internacional nos pone ante una realidad muy dura.</p><p><strong>P: ¿Vio desde el principio de la crisis que iba a ser tan dura con el turismo?</strong></p><p>R: La verdad es que no... Esto es algo que nos afecta tanto directamente, a nuestros círculos más íntimos y planes personales, que en un primer momento no fui consciente. Pero luego, claro, como me pilla escribiendo este libro, me meto de lleno y veo ese impacto. Antes de las medidas de los gobiernos europeos, de ninguna manera esperaba una caída tan fuerte. Ahora bien, al shock de viajeros y la crisis del sistema turístico europeo y mundial se han sumado unas medidas extremadamente duras de los mercados emisores más potentes. En esas condiciones, los datos no me sorprenden. De todas formas, la economía del turismo interno es muy importante en los países de la OCDE, en España menos que en Francia e Italia, pero en torno a un 50%. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/08/25/el_turista_nacional_evito_derrumbe_total_del_sector_julio_110257_1012.html" target="_blank">Y ese ha sido el colchón</a>.</p><p><strong>P: ¿Le han parecido injustas o excesivas las medias de los gobiernos extranjeros en relación con el turismo a España?</strong></p><p>R: No me atrevería a decir si justas o injustas. Pero probablemente también se han tomado decisiones en clave nacional, ¿no? Pensando: “No hay mal que por bien no venga”. Hemos visto las playas británicas absolutamente llenas de bañistas...</p><p><strong>P: Vista la evolución de la pandemia, ¿más turismo hubiera sido una temeridad?</strong></p><p>R: Totalmente. Aquí tengo que recordar la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/07/28/profesionales_del_sector_turistico_pide_dimision_fernando_simon_por_celebrar_ruina_del_sector_109415_1012.html" target="_blank">respuesta de la Mesa del Turismo</a>, uno de los lobbies, a las palabras del doctor Simón, cuando la ansiedad llevó a cuestionar el papel de quien está velando por la salud de todos. Los lobbies han ejercido un papel reivindicativo, que responde a unas necesidades lógicas, pero se ha escuchado poco sobre las bases para la recuperación, sobre cómo revalorizar un modelo en shock. Estamos esperando mensajes en clave de reconstrucción, más allá de la respuesta urgente. No se ha escuchado apenas, ni del sector ni de las administraciones. Ha habido un desequilibrio, una falta de propuestas de mayor alcance.</p><p><strong>P: ¿Lo urgente ha devorado a lo importante?</strong></p><p>R: Sin duda. Pero nunca es tarde. Cuando empiece septiembre, tenemos que poner las bases para una reconstrucción con perspectiva a medio y largo plazo</p><p><strong>P: La Mesa del Turismo también pidió la dimisión del ministro Alberto Garzón tras decir que es un área con “bajo valor añadido”. ¿Falta autocrítica en el sector?</strong></p><p>R: Totalmente. Hay varias realidades en el sector. Existe la realidad representativa, que suele ser muy previsible, con pocos estímulos para ser valiente y salir de caminos trillados. Pero hay otras realidades. Hay empresarios con mucha más frescura, con propuestas razonables para los tiempos que vivimos. Hace falta un estímulo para repensar este discurso español benevolente que ha venido muy bien para que la fiesta no pare y los récords continuos, pero que en estos momentos ya no sirve de nada.</p><p><strong>P: ¿Hemos abusado de la etiqueta “turismo seguro”?</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/07/30/la_fiebre_por_turismo_seguro_desata_entrega_sellos_sin_control_previo_108550_1012.html" target="_blank">turismo seguro</a></p><p>R: Sí. Yo creo que sí. Se ha seguido una vía un poco convencional y repetitiva.</p><p><strong>P: ¿Puede ser esta crisis para la economía sobredimensionada el torno al turismo lo que fue la Gran Recesión para la burbuja de la construcción?</strong></p><p>R: Es probable. Creo que el objetivo ahora debería ser reducir la dependencia del turismo, especialmente del internacional. Si ves la contribución directa del turismo al PIB, en España es la más elevada de la OCDE. Ha habido una contribución innegable a la economía, al empleo... Pero la dependencia nos está pasando una factura dramática. Estamos pagando más consecuencias que cualquier otro país. Hay que tomar nota.</p><p><strong>P: ¿España ha pecado de imprudencia con su modelo?</strong></p><p>R: Se han hecho cosas bien en el análisis, pero en la práctica las herramientas no se han utilizado bien. A mí me decía mi amigo Javier Gómez-Navarro [ministro de Turismo de 1993 a 1996]: “Javier, no sabes qué gozada es ser ministro de Turismo de España. Somos admirados, somos relevantes, se nos pregunta por todo... Somos los números uno” [se ríe]. ¿Qué ha pasado? A ver, en el terreno programático y declarativo, la cosas se han hecho bien en general. Los instrumentos de planificación son correctos, desde el Plan Futures de 1992 hasta el Horizonte 2020. ¡Yo lo acabo de leer y los aspectos ambientales están de cine! El gran problema está en la práctica.</p><p><strong>P: ¿Por qué?</strong></p><p>R: Hay múltiples actores públicos que gestionan el turismo. En cada destino, en cada pueblo, en cada comarca. ¿Qué agendas reales han tenido? ¿Qué medios? ¿Qué financiación? En algunos lugares se repetía “¡turismo sostenible, turismo sostenible!” y mientras tanto se celebraba con una copa de champán que había una nueva conexión aérea para recibir más viajeros, por si no hubiera suficientes. Y eso en destinos que ya tienen graves problemas de congestión, de hacinamiento, de pérdida de vida de la ciudad... Eso sí, siempre diciendo “hemos aprendido de los errores de los demás”. ¿Cuántas veces he oído esa frase? Y no es verdad. Se ha repetido lo mismo una y otra vez.</p><p><strong>P: ¿Ha faltado regulación? </strong></p><p>R: La directiva de servicios de 2006 de la Unión Europea y su transposición en España, con la figura de la “declaración responsable”, ha supuesto que las actividades turísticas no se autorizan, sino que se consideran viables a falta de un control posterior que prácticamente no se hace nunca. Hay una debilidad estructural en las administraciones públicas para las inspecciones. En Huelva yo tenía un inspector. En el País Vasco, uno en cada provincia. Totalmente insuficiente. La liberalización ha hecho que se pongan en marcha muchísimos proyectos sin la menor garantía de que no afectasen a los intereses generales. Las comunidades autónomas deben reforzar esos mecanismos de control. Nos hemos desarmado desde el punto de vida de la administración. Se ha primado la libertad de empresa sobre la defensa de los intereses generales.</p><p><strong>P: Y la realidad turística ha desbordado por su rapidez a la respuesta institucional. Ahí está el caso de Airbnb. Los ayuntamientos que han intentado controlar su actividad, como Barcelona, se han encontrado graves limitaciones.</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/11/30/vacios_legales_recursos_judiciales_anuncios_sin_licencia_asi_impone_fenomeno_airbnb_los_intentos_ponerle_freno_101509_1012.html" target="_blank">Ahí está el caso de Airbnb</a></p><p>R: Estaba claro desde que empezaron a funcionar que estas empresas no podían tener el campo abierto, que había que equilibrar su oferta... Y no se ha hecho. Parece que ahora, con la pandemia, se está produciendo una especie de regulación automática. Pero no sé. No tengo aún datos rigurosos.</p><p><strong>P: ¿No se observa algo de regreso al alquiler de larga duración?</strong></p><p>R: Eso hemos leído todos. Veremos. Hay propietarios que siguen viendo el alquiler turístico como el más seguro y el otro con más incógnitas.</p><p><strong>P: ¿Es posible volver a los 80 millones de turistas extranjeros al año? ¿Es deseable?</strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/04/29/de_millones_viajeros_cierre_crash_turistico_desnuda_pais_disenado_medida_del_boom_105772_1012.html" target="_blank">80 millones de turistas extranjeros al año</a></p><p>R: No es posible ni deseable. Estamos hablando de un retroceso entre el 50% y el 80% este año. Eso tiene una gran magnitud. Se va a reducir mucho, inevitablemente, el turismo de larga distancia. Será uno de los segmentos que más se reducirán. Creo que va a haber una mayor conciencia personal sobre nuestros desplazamientos.</p><p><strong>P: Un país hecho a la medida del turismo, ¿cómo se adapta a un mundo en el que el turismo pierde protagonismo?</strong></p><p>R: Es verdad que tenemos un país hecho para el turismo, sí. Después de la pandemia, tendremos que ver cómo va a quedar un sistema turístico que tiene una gran capacidad. Y no hablo de hoteles. Hablo de servicios, de transportes, de actividades de todo tipo. Porque tenemos una economía turística muy desarrollada que va a quedar diezmada. No va a poder resistir. Deben nacer nuevos servicios, planes y desarrollos que orienten el esfuerzo a eso que se ha llamado “recuperación verde”. Nuevos empleos con menos emisiones.</p><p><strong>P: Ya antes de la pandemia se advertía de la insostenibilidad del modelo, también por la crisis climática. Ahora que el cambio es casi obligado, ¿qué orden de prioridades establecería para un nuevo diseño del turismo? </strong><a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2017/08/29/el_boom_turistico_pulveriza_todos_los_records_entre_senales_alerta_por_saturacion_68372_1011.html" target="_blank">insostenibilidad del modelo</a></p><p>R: No podemos seguir observando el futuro desde un punto de vista sectorial. Es decir: “Nosotros nos conocemos nuestro plan, con nuestra asociación hotelera, y adiós muy buenas, me desentiendo de lo demás”. Eso ya no puede ser. El turismo tiene que abordarse con la participación de administraciones medioambientales y de salud pública, con planificación territorial y de vivienda. Tiene que haber inclusión social. Aquí no se han extendido los beneficios del turismo de manera equilibrada.</p><p><strong>P: ¿Qué más?</strong></p><p>R: Recuperación verde, como decía antes. Y ampliación territorial del turismo, que deje de estar tan concentrado en las costas y en una serie de ciudades. Y tenemos que revisar a fondo las herramientas, que no pueden ser sólo de marketing. No se puede, con las mismas formas, la misma composición y los mismos objetivos, gestionar el turismo que viene. Hay que incorporar a más agentes sociales, más ambientalistas, gente de diversos sectores. La voz del turismo no puede seguir monopolizada por dos o tres lobbies. De nada nos vale un plan de recuperación del turismo español hecho por una prestigiosa consultora y legitimado por el Consejo Nacional del Turismo, del cual he sido parte muy orgullosamente, ¿eh? Pero hace falta refrescar, nuevas miradas, una visión integrada...</p><p><strong>P: Luego hay que aterrizar estos objetivos en las ciudades concretas. Por ejemplo, digamos Marbella, un emblema turístico a la vez que una ciudad de baja renta per cápita y casi sin industria. ¿Hay plan b para una reconversión en una ciudad así?</strong></p><p>R: Bueno, cada caso es diferente. Sin entrar en casos concretos, en las ciudades que han vivido de la economía turística de forma desorbitada las soluciones no van a ser inmediatas. Ahí está esa palabra que tanto se emplea, incluso con nombre en un ministerio, de transición. Es una transición, es un camino. Pero por lo menos hay que tener la voluntad de empezar a recorrerlo. Hay que planteárselo de forma urgente y real.</p><p><strong>P: Con dinero europeo para transformar estructuras económicas y el turismo mundial en stand by, ¿es ahora o nunca para hacer esa transición?</strong><em>stand by</em></p><p>R: Absolutamente. Y los deberes los tiene que hacer el sector sumando fuerzas y talento. Necesitamos llegar a 2021 con una idea clara por encima de las cosas de corto recorrido.</p><p><strong>P: ¿Por qué es crítico con la idea de “turismo de calidad”, que ahora reaparece?</strong></p><p>R: Es un comodín, siempre vuelve. Es un término que habría desterrar o dejar en desuso. Se suele interpretar que la calidad es gasto. Que los que vengan gasten mucho. Y yo me niego. La calidad también puede ser que el turista se comprometa con el destino social y ambientalmente, como un ciudadano más, con obligaciones y con derechos.</p><p><strong>P: En las antípodas está el llamado “turismo de borrachera”, vinculado al abuso de alcohol y la aglomeración. ¿Esta crisis da la oportunidad de erradicarlo o reducirlo?</strong></p><p>R: A mí no me gusta el término [de “turismo de borrachera”], aunque sí que es verdad que se han creado rutas de excesos. Creo que con los incivilizados cabe argüir la defensa del interés general y la ley. Este turismo no tendría que haber tenido tanto peso.</p><p><strong>P: España no es sólo destino, es también país de turistas. Usted invita en su libro a un replanteamiento. ¿Deberíamos cambiar las expectativas como turistas? </strong></p><p>R: Ahí tenemos una tarea de información, pedagogía, educación... Eso hay que trabajarlo como país y como sociedad, no sólo cada uno como turista. Hemos vivido años en que el viaje, el haber estado allí, daba un prestigio social, en conexión con un modelo de sociedad poco dado a la frugalidad. Que la fiesta no pare. Uno de los componentes era la capacidad de viaje. Se preguntaba: “¿Has ido a Bali?”. El otro respondía: “Sí, estuve”. Y le decían: “Pero supongo que habrás ido a tal sitio en Bali, ¿no? ¿No? ¡Pues tienes que ir!”. Ha habido una competición por el reconocimiento social basada en el viaje.</p><p><strong>P: La crisis pone en cuestión la industria del vuelo y el low cost. ¿Cómo conciliar un turismo más sostenible con que no acabe siendo una actividad sólo para las capas más adineradas? </strong><em>low cost</em></p><p>R: Es interesante. Y difícil de responder. Habría que democratizar el turismo realmente. Hay que poner encima de la mesa un turismo con otras bases, con una dimensión social... El turismo no es un derecho universal, pero claro que hay que hacerlo lo más accesible posible, para que todo el mundo tenga opciones. El viaje, con todo lo bueno que tiene, no va a desaparecer, pero tiene que cambiar. ¿Cómo? No es fácil.</p><p><strong>P: Su libro describe la insostenibilidad social y medioambiental del modelo de aviación turística mundial. Esa idea de que el mundo es un lugar pequeño, lleno de destinos al alcance de la mano, ¿conviene desterrarla? </strong></p><p>R: Tenemos que pensar en la profundidad de nuestros viajes, no en la cantidad, ni en las millas. Sino en el tiempo para los demás, para nosotros mismos, para nuestras relaciones.</p><p><strong>P: ¿Tiene sentido una línea área Madrid-Barcelona?</strong></p><p>P: Lo que no se puede es demonizar a quien lo plantea, porque eso significa que estamos lejos de avanzar en la racionalización de los viajes [<a href="https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20200108/colau-eliminar-vuelos-barcelona-madrid-7798385" target="_blank">Ada Colau ha reclamado la eliminación de este puente aéreo</a>]. Si ante propuestas así, se reacciona con respuestas que denotan no sólo ignorancia, sino falta de tolerancia, vamos mal. Además, es que desde 2008 hay un reglamento comunitario que lo dice [“cuando existan problemas medioambientales graves, el Estado miembro responsable podrá limitar o negarse a ejercer los derechos de tráfico, especialmente cuando otros modos de transporte brindan un servicio satisfactorio”]. Claro que tenemos que tocar eso, y no dentro de diez años.</p><p><strong>P: Hay debate abierto sobre el “recate del turismo” con dinero público. ¿Ve razonable una operación de salvación de Air Europa?</strong></p><p>R: Habría que pensar en todas las implicaciones. Si se hace, porque haya elementos estratégicos en juego, tiene que ser con condicionalidad, obviamente. Habría que ver muy claras las condiciones ambientales y sociales de cualquier rescate.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Aug 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Munárriz]]></author>
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      <title><![CDATA[Las "perlas" de la España olvidada resucitan al turismo rural ante las limitaciones para viajar al extranjero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/perlas-espana-olvidada-resucitan-turismo-rural-limitaciones-viajar-extranjero_1_1183477.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/af08a8fb-5c4d-4745-aa6b-3bf5274b0a15_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las "perlas" de la España olvidada resucitan al turismo rural ante las limitaciones para viajar al extranjero"></p><p>El Pico del Fraile se alza sobre uno de los parajes más espectaculares de la España vaciada. Esta hospedería del municipio zamorano de Cobreros –72 habitantes– se encuentra ubicada en pleno parque natural del <strong>Lago de Sanabria</strong>, el mayor lago de origen glaciar de toda la Península Ibérica. Una zona de abundante vegetación, arroyos y aire puro. Con capacidad para 22 personas, esta casa rural de piedra y tejado de pizarra comenzó a funcionar hace más de una década. El proyecto, puesto en marcha por Mónica Rodríguez y su pareja, supuso una vuelta al origen de sus antepasados. “Yo trabajaba como directora de Marketing y mi marido en un despacho de abogados. En un momento dado, nos dimos cuenta de que queríamos disfrutar de nosotros mismos, construir una familia, algo que con el ritmo que llevábamos era inviable. Fue entonces cuando decidimos dejarlo todo en Madrid y venirnos aquí, de donde era la familia”, explica a este diario. Poco después del comienzo de la aventura, llegó la Gran Recesión, que no fue capaz de hundir el negocio. Ahora, la hospedería trata de mantenerse a flote a pesar de la crisis sanitaria. Un nuevo <em>tsunami</em> que podría abrir una ventana de oportunidad para este turismo de cercanía.</p><p>La pandemia lleva más de dos meses poniendo al sector turístico, que representa un 12,3% del PIB y un 12,7% del empleo, contra las cuerdas. Sin embargo, la <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/05/26/el_gobierno_oxigeno_turismo_mete_lleno_espana_pugna_por_veraneante_extranjero_107103_1012.html" target="_blank">decisión</a> del Gobierno de coalición de levantar las barreras de cara a los próximos meses ha dejado paso al optimismo. <strong>La patronal Exceltur ha rebajado en 20.000 millones de euros el daño de la crisis con esta reapertura</strong>. Y los hoteles de las principales zonas de veraneo ya han comenzado a ponerlo todo a punto para una nueva normalidad marcada por las limitaciones de aforo en las playas y las más que necesarias medidas de distanciamiento social. Mientras tanto, los negocios rurales se mantienen expectantes. Esperan que el Gran Confinamiento pueda terminar dando impulso a un tipo de turismo que se aleje del clásico sol y playa. Mucho más cercano, sostenible y tranquilo. Que permita redescubrir esa España interior de gran riqueza cultural y paisajística, en muchos casos olvidada por las administraciones, que facilite el sostenimiento de unas economías cada vez más tocadas y que ayude a poner fin a una sangrante despoblación fruto de una notable falta de oportunidades laborales.</p><p>Los datos registrados por las páginas web especializadas invitan a la esperanza. Desde el 29 de abril hasta el 5 de mayo, el portal Escapada Rural registró un incremento del 122% de pre-reservas en los alojamientos que anuncian –más de 17.000–. “Estos resultados apuntan a unos primeros indicios de recuperación”, <a href="https://www.hosteltur.com/136563_turismo-rural-primeros-indicios-de-recuperacion.html" target="_blank">señaló</a> entonces la directora de comunicación de la plataforma, Ana Alonso. En comparación con el mismo periodo del año pasado, el crecimiento de estos contactos se sitúa en el 25%. En opinión de Lluís Garay, profesor del departamento de Estudios de la Economía en la Universitat Oberta de Catalunya, la crisis sanitaria puede dar impulso a estas iniciativas. “Primero, por una cuestión de proximidad. Y segundo, por una aversión al <strong>riesgo a contraer la enfermedad</strong>. En lugar de ir a Croacia o a un apartamento en la Costa del Sol, por ejemplo, alquilas una casa para la familia y estás aislado, lo que puede entenderse como una opción más segura”, explica este experto en turismo al otro lado del teléfono.</p><p>Las opciones rurales han ido expandiéndose poco a poco con el paso de los años. Si hace una década se contabilizaban unos 2,5 millones de turistas que se habían hospedado en esta clase de alojamientos, el año pasado esa cifra se situaba ya en los 4,4 millones. Sin embargo, Garay recuerda que continúa siendo muy minoritario si se compara con el nivel de demanda, oferta y ocupación que mueve el mercado en las costas españolas. Algo diferente a lo que ocurre, por ejemplo, en países como Irlanda, donde tiene “mucho más peso” por la “característica del destino”. Por otro lado, el experto apostilla que sigue estando muy copado por la “demanda interna”. <strong>“Menos del 20% es internacional”</strong>, señala Garay. Un perfil en el que insiste la dueña de El Pico del Fraile. “Hay muy poco turista extranjero. Quizá se aloja alguna familia británica que viene en barco hasta Santander y nuestra casa le pilla de paso en su viaje a Portugal, pero no mucho más”, sostiene Rodríguez.</p><p><strong>“Tiene un enorme potencial”</strong></p><p>Desde la Asociación de Profesionales de Turismo Rural (Autural) también consideran que esta “situación” puede convertirse en una “oportunidad”. “La previsión es buena para el mes de agosto”, explica su presidente, Francisco Parra. No obstante, este propietario de una pequeña casa rural ubicada en el pequeño municipio –apenas una treintena de habitantes– oscense de Latorrecilla, cerca del Parque Nacional de Ordesa y Monteperdido, pide no echar tan rápido las campanas al vuelo. Porque una cosa son las búsquedas y otra bien distinta las reservas formales. <strong>“Yo creo que todavía es pronto para tomar el pulso a la temporada”</strong>, coincide, por su parte, la propietaria de la hospedería en suelo zamorano. Tanto ella como Parra recuerdan que la crisis sanitaria ha impactado con dureza sobre todo el sector. También en el campo. En el caso de Rodríguez, explica que <strong>ya ha perdido buena parte de la temporada con la Semana Santa y el puente de mayo</strong>. Ahora, confía en que los meses de verano y otoño puedan amortiguar el golpe.</p><p>Ambos consideran que es necesario contar con el respaldo de las instituciones. Y echan en falta promoción a nivel institucional de las iniciativas rurales, que en un 56,6% de los casos están encabezadas por mujeres. Sobre todo, de cara al mercado exterior. Porque España no es solo Benidorm, Palma de Mallorca o Salou. Hay muchísimo más. La riqueza del interior es importante. “Tiene un enorme potencial para dar contenido a ese turismo rural. Cuenta con un patrimonio cultural bestial y una diversidad paisajística increíble que todavía <strong>no ha llegado bien al turista extranjero</strong>”, asevera Garay. Desde la Maragatería leonesa hasta el Parque de Somiedo o la Reserva de Muniellos. Desde el Circo de Gredos a las Hoces del Durantón. Desde la Sierra de Grazalema a la infinita meseta castellanomanchega. “Tenemos perlas fantásticas por toda la geografía”, resume Rodríguez. “En solo 100 kilómetros puedes cambiar de gastronomía, de paisaje y sentirte en otro lugar”, coincide, por su parte, Teresa López, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur).</p><p><strong>Respaldo económico y vacuna contra la despoblación</strong><em>vacuna</em></p><p>Pero más allá de la imagen, ninguna de ellas pasa por alto la importancia que estos proyectos tienen en las economías locales. Es una cuestión en la que insisten también Garay y Parra. “El <a href="https://www.infolibre.es/tags/temas/turismo.html" target="_blank">turismo</a> tiene mucho efecto arrastre si se involucran bien otros sectores, como por ejemplo el primario”, apunta el experto de la UOC. Porque no son solo los alojamientos. Junto a ellos también hay pequeñas tiendas o bares que pueden salir beneficiados, al igual que los agricultores o ganaderos de la zona. Y esto no sólo genera ingresos. También hace que la oferta laboral pueda ampliarse. Un incremento de oportunidades de futuro que, como recuerda el presidente de Autural, <strong>contribuye a frenar la sangrante despoblación de la que es víctima la España interior</strong>. Un estudio reciente de Joaquín Recaño, profesor del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona, <a href="https://www.elconfidencial.com/economia/2020-02-13/despoblacion-acelera-pueblos-cerca-desaparecer_2450927/" target="_blank">calculaba</a> que casi dos millares de pueblos desaparecerán en los próximos años por falta de habitantes. Teniendo en cuenta que a día de hoy hay algo más de 8.100, estaríamos hablando de algo más de un 20%.</p><p>La presidenta de Fademur celebra la ventana de oportunidad que se abre para los destinos rurales al ser los “más seguros” de cara a la pandemia. Eso sí, <strong>pide responsabilidad a los potenciales visitantes</strong>. Para ello han elaborado una pequeña guía en la que plasman algunas de las medidas de seguridad a tener en cuenta durante el viaje. Desde intentar no saludar con contacto físico hasta evitar la entrada con grupos numerosos en lugares pequeños. Y, por supuesto, llevar puesta la mascarilla siempre que no pueda evitarse la distancia de seguridad. Al fin y al cabo, se trata de lugares donde el envejecimiento de la población es importante y con unas carencias a nivel médico que complican todavía más la situación. El pasado mes de enero, los vecinos de Puebla de Sanabria denunciaban la reducción y la falta de sustitución de facultativos. A sólo diez kilómetros de allí, se encuentra la hospedería que regentan Rodríguez y su marido. Entonces, ninguno se imaginaba la crisis que llegaba desde el otro lado del mundo. Ahora, les toca volver a capear el temporal. Como ya hicieron hace una década.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Álvaro Sánchez Castrillo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las "perlas" de la España olvidada resucitan al turismo rural ante las limitaciones para viajar al extranjero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecoturismo,Turismo,España,Crisis del coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tasa turística, a escena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/tasa-turistica-escena_1_1161398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><strong>Nos encontramos en</strong> la época veraniega de su llegada masiva, la época en la que los responsables del sector hotelero más se preocupan, con fruición y entusiasmo, por el número de turistas que arriban a nuestras costas, archipiélagos y ciudades del interior –y <strong>los beneficios que nos reportan</strong>–.</p><p>Sea por esta u otras razones, el caso es que la implantación de una <strong>tasa turística</strong> ha vuelto a la escena política. La ha revivido el actual delegado de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, al presentar al Pleno del Ayuntamiento los <strong>presupuestos para 2018</strong> –ya redactado este artículo he leído una entrevista a dicho delegado, <strong>Jorge</strong><strong>García Castaño</strong>–. No está mal que lo haya hecho, aunque la mención llegue tarde, no suficientemente razonada, y su implantación, un imposible en esta legislatura. Podría haberse implantado <strong>ya hace dos años</strong>, si la alcaldesa de Madrid hubiere comprendido su necesidad y ventajas y hubiere insistido en ella aun a sabiendas de que la competencia correspondía al Gobierno central y a la Comunidad de Madrid.</p><p>La manifestación y puesta en escena de la tasa en dicho Pleno ha supuesto la <strong>oposición en manada</strong> de todos los portavoces, partidos políticos y de los representantes de los organismos que tienen negocios en el sector turístico con los argumentos puramente económicos negativos que su implantación supondría y que si tuvieran memoria no repetirían. <strong>Olvidan o desconocen</strong> otros criterios más razonables, lógicos y ambientales que de su implantación se derivarían.</p><p><strong>Jaime de los Santos</strong>, consejero de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid, ha declarado que "el turismo supone el 7% del PIB de la región y da trabajo a 383.000 personas, industria muy importante y cualquier impuesto desincentiva el interés de los inversores y de los turistas", tachando de "<strong>ocurrencia</strong>" el anuncio del Ayuntamiento de Madrid: "El PP se presentó en 2015 con un programa claro de que no subiría ningún impuesto".</p><p>¿Y antes? El Ayuntamiento de Madrid, a raíz de la nueva ponencia de valores catastrales aprobada por Ruiz-Gallardón en 2011, con entrada en vigor en enero de 2012, y con la <strong>liberalización</strong> del <strong>Impuesto sobre Bienes Inmuebles</strong> (IBI) realizada por el Gobierno de Rajoy en el Decreto-Ley 12/20012 de 30 de marzo –a cuya liberalización se acogió de inmediato el Ayuntamiento–. <strong>Ana Botella</strong> incrementó entre un 60 y un 90% el IBI, así como el <strong>impuesto de plusvalía "mortis causa"</strong> –herencias–, también derivado de la revisión catastral de cuyas subidas se ha aprovechado –todo hay que decirlo– el actual equipo de Gobierno –menos una mínima bajada del IBI–.</p><p><strong>Desde esos brutales incrementos </strong>de ambos impuestos comenzó ya Ana Botella a ir reduciendo el defícit de 7.000 millones que dejó <strong>Ruiz-Gallardón</strong> siendo alcalde de Madrid y que ha continuado <strong>Manuela Carmena</strong> presumiendo de ello, así como del superávit de estos últimos años, pero sin que nos diga abiertamente cuánto de ambos –déficit y superávit– se debe al <strong>mantenimiento de los impuestos</strong> del PP, a la reducción de inversiones, por la obligación de cumplir con la estabilidad presupuestaria de Montoro –que le costó el puesto a Sánchez Mato– o a su <strong>buena gestión</strong>, de la que también presume.</p><p>García Castaño, en esa entrevista, <strong>se viene arriba</strong> y dice que Madrid podría asumir competencias que otras administraciones rechazan. ¡Ay, si yo le contara de la poca eficacia de la Concejalía de Chamberí, de la que él fue concejal, en un asunto nimio! Achaca la no disponibilidad de <strong>400 millones</strong> el pasado año, "porque si hubieran ejecutado más hubieran incumplido mucho más –Montoro mediante–". Pero la <strong>no ejecución</strong> de ese dinero le ha venido de perlas al Ayuntamiento para amortizar deuda.</p><p>"Madrid tiene mucha capacidad financiera", repite constantemente; la cual, unida a la <strong>autonomía fiscal</strong> que reclama –en la que estoy de acuerdo– podría el Ayuntamiento de Madrid asumir "muchas competencias que otras Administraciones <strong>tienen pero no ejercen</strong>". "Nosotros estamos dispuestos a <strong>quedarnos con todas ellas</strong>, porque tenemos la capacidad administrativa". ¿Podría decirnos, Sr. García Castaño, ¿cuántos expedientes de madrileños que reclaman la devolución del impuesto de plusvalía por las herencias tienen acumulados, paralizados y sin resolver? <strong>¿Y por qué?</strong></p><p>Este impuesto gravoso está <strong>herido de muerte</strong>, primero, por las sentencias del Tribunal Constitucional, y segundo, porque es un <strong>impuesto pluriimpositivo</strong>, del que la Comisión de expertos para la financiación local se planteó como primera propuesta y decisión su <strong>eliminación</strong> y terminó por acordar la necesidad de una profunda revisión del mismo. ¿Por qué el Ayuntamiento lo sigue liquidando de la misma manera, a pesar de las sentencias del TC? ¿En qué punto colocamos "la capacidad política e ideas para gestionar las competencias" que quiere atribuirse?</p><p>El portavoz adjunto del PP en el Ayuntamiento, <strong>Iñigo Henríquez de Luna</strong>, ha declarado: "La izquierda siempre soluciona todo <strong>subiendo las tasas y los impuestos</strong>". Desde que gobierna Ahora Madrid, los impuestos y las tasas no han hecho más que subir, mientras los servicios públicos cada vez son peores". El PSOE también se ha desmarcado de la tasa turística y cree que es "un globo sonda"; nada extraño, porque <strong>el PSOE tiene dos almas</strong> –una de reserva, que iría al cielo, por si la otra muere con el cuerpo–, ya que en Valencia apoya la implantación de la tasa turística y está en contra de ella en Alicante.</p><p>La <strong>Asociación Empresarial Hotelera</strong> de Madrid reaccionó también al anuncio para manifestarse contra la creación e implantación de una tasa turística en la capital "ya que de esta forma se perjudicaría directamente al sector". "La medida afectaría negativamente a la industria turística en general y a los hoteles en particular" y "<strong>frenaría el desarrollo económico</strong> de Madrid".</p><p><strong>Juan Pablo Lázaro</strong>, presidente de la CEIM, se muestra también contrario a la tasa y apuesta por recibir a los turistas "con los <strong>brazos abiertos</strong>". "No afecta en positivo al turismo y es como poner un cartel que le dice a los turistas que como vienen a molestar tienen que pagar". Pero de las molestias positivas y negativas, ya hablaremos. Declaraciones de representantes de fondos buitres que alquilan los pisos turísticos no he oído, tal vez porque ellos hacen, no dicen.</p><p>En su informe, la misma Comisión de expertos sale al paso del <strong>impacto negativo</strong> que aducen los empresarios, negociantes y representantes políticos por la implantación de la tasa turística y manifiesta "que ya existen estudios empíricos que apuntan a un muy escaso impacto negativo de este tipo de tributo sobre la entrada de turistas". Hagamos un poco de memoria.</p><p>¿Se acuerdan los lectores de la marimorena que se armó cuando la entonces ministra de Sanidad, <strong>Elena Salgado</strong>, modificó en el año 2011 la <strong>Ley Antitabaco</strong> aprobada en 2006 para prohibir su consumo en bares, restaurantes y hoteles? <strong>Vendrían las siete plagas</strong>, se perderían miles de puestos de trabajo, muchos bares –la mayoría familiares– cerrarían, el sector empresarial dedicado a estos servicios con una implantación –como sabemos– desconocida en Europa se arruinaría... ¿qué ocurrió? <strong>Nada de nada</strong>.</p><p><strong>La prohibición de fumar en todos los lugares públicos</strong> invadió las cafeterías, al contrario de lo que ocurría cuando el humo del tabaco frenaba a muchas personas y menores para entrar en los bares y cafeterías cuando se retransmitía un acontecimiento deportivo no abierto, al poder vivir momentos más felices y <strong>respirar un aire más limpio</strong>. Ya hay estadísticas de la <strong>incidencia positiva</strong> en la reducción de cánceres pulmonares entre los camareros y fumadores pasivos. Y los dueños de los establecimientos lo notaron de inmediato en la recaudación de la caja registradora y hoy nadie discute la medida, salvo algún club de fumadores irredento. Muchos de los mismos de siempre <strong>no aprenden</strong> y olvidan que la experiencia es la madre de la ciencia.</p><p>La Comisión de expertos para la financiación local creada por el anterior gobierno en su informe entregado el julio del año pasado <strong>recomendaba la implantación de este tributo</strong> al turismo que el que suscribe apoyaba en un artículo publicado en este diario titulado "El tributo al turismo". Allí se decía que podría haberse recomendado como "el tributo a los turistas, viajeros y los viajantes", ya que se trata de un <strong>impuesto personal y no real</strong>, como el IBI.</p><p>Nombro a los viajantes como homenaje, porque los mayores recordarán que en la España de la décadas de los <strong>años 20 al 60 </strong>del siglo pasado, los viajantes eran los únicos que se movían por el territorio nacional, unos en coche ya y otros con medios <strong>más modestos</strong>, para ofrecer las mercancías de los entonces grandes almacenes de Barcelona y Valladolid a los tenderos asentados en los pueblos y ciudades de las Castillas, Extremadura y Andalucía.</p><p><strong>Con las rudas mantas de Palencia</strong> y las zamoranas –las mantas, no las mozas– se calentaban las camas de nuestras viejas y frías viviendas con <strong>los textiles y los paños</strong>, palabra hoy casi olvidada –"para esa falda, necesitarás tres paños, para ese traje, por lo menos, seis paños"; para algunos, el lujo era el paño inglés–. En Cataluña y Valladolid se hacían los trajes para las fiestas por entonces muchas septembriles porque la recogida de la cosecha de la España, mayoritariamente rural y agricultora, con los <strong>escasos medios disponibles</strong> –los trillos de Cantalejo– duraba todo el verano. Un anuncio de una marca de pana con la fotografía de los dos usuarios vestidos con ella y su edad decía "muchacho de 18 años que ahora tiene 70 y <strong>todavía le dura la pana</strong>". Hasta las velas y cirios que calentaban las iglesias y con las que los curas hacían sus responsos –hoy es el cestillo, que la iglesia no se cansa de pedir– procedían de esos lugares. Los <strong>mieleros de la alcarria</strong> eran también viajantes en las décadas 40-50, aunque a pié, porque eran su borricos los que transportaban la mercancía en los serones por las poblaciones de las Castillas, voceando: "El mielero, ha llegado el mielero, a la rica miel de la alcarria".</p><p>Hecho este breve recorrido por nuestra España de entonces, decía que la comisión de expertos recomendaba la implantación del tributo al turismo y lo apoyaba en <strong>tres motivos</strong>: La <strong>estancia en hoteles</strong> o establecimientos de alojamiento análogos es un inequívoco signo de capacidad económica; porque es muy razonable que los turistas contribuyan a la <strong>financiación de los servicios públicos</strong>; y porque cabría justificar igualmente la exigencia de este impuesto desde el punto de vista del <strong>impacto medioambiental</strong> que el turismo causa en nuestro país. ¿Han oído hablar a los operadores turísticos de estos argumentos? ¿De plegar sus intereses particulares a una <strong>perspectiva social más amplia</strong>? ¿Acaso sólo el consumo que se hace del agua –por 80 millones de turistas en una España seca–, un bien tan escaso, no es suficiente para imponer esta tasa? ¿O el <strong>reciclaje </strong>de los miles de botellas de agua que consumen y dejan en papeleras y contenedores?</p><p>El 1 de agosto se ha celebrado el <strong>Día Mundial de la Deuda Ecológica</strong> y leo en el <em>HuffPost</em> que a esta fecha ya hemos consumido <strong>todos los recursos</strong> que la Tierra tenía disponibles para 2018. "La deforestación generalizada, la escasez de agua dulce, el colapso de la pesca y la dramática <strong>pérdida de biodiversidad</strong> muestran algunas de las formas en que se nota el uso excesivo de recursos que tiene la Tierra". Aguas Lanjarón está haciendo propaganda en televisión de sus aguas porque celebra sus 200 años como empresa, el año pasado aumentó sus facturación un 10%. "Tenemos un sistema que <strong>se come los recursos</strong> y fabrica productos para que la gente los tire. Por ejemplo, el agua embotellada", dice <strong>Tess Riley</strong>, en <em>Huffpost US</em>. "Si el mundo viviese como vivimos en España se <strong>necesitarían 2,3 planetas</strong> para abastecernos".</p><p><strong>Estamos en deuda con la Tierra</strong>. ¿Acaso no debe revertir en las arcas públicas algo del gasto que hacemos los viajeros en el puente laico-religioso –caso único en el mundo, del 1 al 10 de diciembre–, cuando los hoteles y establecimientos análogos –los pisos turísticos– <strong>incrementan sus precios hasta el doble</strong> y sin que ofrezcan mejores servicios, al contrario? A mayor demanda, peor oferta, con lo que puede ocurrir que a las cinco de la tarde no tengas la habitación arreglada y limpia porque no se aumenta la plantilla de <em><strong>Las Kellys</strong></em>, que trabajan el doble y se les paga lo mismo. Si hay un sector donde existe explotación laboral es en el sector turístico, por mucho que lo niegue <strong>José Luis Zoreda</strong>, vicepresidente del <em>lobby </em>turístico Exceltur.</p><p>Dice mi amigo Felicísimo, que se va dos o tres veces al año –porque su condición de <em>jubilata </em>se lo exige y la económica se lo permite– a un hotel del Puerto de la Cruz a "centrifugarse" –atribuyendo esa palabra a Ortega– "porque es una maravilla de hotel... <strong>menos en estas fechas</strong>. ¡Qué llenazo y qué agobio a la hora de las comidas! <strong>¡Demasiado agobio!</strong>". Precisamente la escasez de agua es notoria en las Islas Canarias.</p><p>Planteada la cuestión, ¿el que suscribe es partidario de la subida de impuestos? De ninguna manera. Ni mucho menos. Solo de su <strong>reordenación</strong>. De la eliminación de algunos, ya dichos, y de la <strong>incorporación de otros</strong>, como la tasa turística, porque también sería un impuesto a plazos –repercutido suavemente en los tres, cuatro o cinco viajes anuales que hagamos–. Y partidario de que paguen todos aquellos que no pagan algunos de esos impuestos.</p><p><strong>Los Ayuntamientos tienen que cumplir</strong> con su función constitucional y ofrecer los servicios que los ciudadanos reclamen y disponer de mayor autonomía para ello. En eso está <strong>Abel Caballero</strong>, Presidente de la Federación de Municipios y Provincias, que reclama mayor autonomía al Gobierno para gastar los 7.000 millones de superávit, que, muy ufano, proclama que han conseguido los Ayuntamientos en este último tiempo, pero volvemos a lo ya dicho. <strong>¿De dónde procede ese superávit?</strong> No nos lo dicen con claridad y transparencia. Si el IBI se incrementó alarmantemente en época de la crisis, lo mismo ocurrió con la plusvalía derivada de las <strong>herencias</strong>.</p><p>El Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) recaudaba en 2004, 5.425 millones y en 2015 ha llegado hasta los 12.807 millones, un 136,1% más. El último Consejo de Ministros –diciembre de 2017– del anterior Gobierno aprobó un decreto-ley por el que revisó los valores catastrales de los inmuebles de <strong>1830 Ayuntamientos</strong>, la mayoría al alza, por lo que los impuestos de plusvalía de las herencias y del IBI que se rigen por esos valores <strong>subirán a millones de españoles</strong>. Ha sido otro "catastrazo" más.</p><p>Y sin embargo, siguen exentas de su pago muchas instituciones. El Ayuntamiento de Zaragoza deja de ingresar 9,4 millones al año por las exenciones legales del IBI de 1316 inmuebles, según el <em>Periódico de Aragón</em>. Mi amigo Juan José –que, como clérigo, barre para casa– me dice que sólo hablo de los <strong>inmuebles de la Iglesia católica</strong> exentos de pago y no de otras instituciones, también exentas, como los <strong>locales sindicales</strong>, los de fundaciones, los de cooperativas, etc. Pero es que <strong>a la Iglesia católica hay que castigarla</strong>, por pedigüeña. Todos tienen que pagar.</p><p>En la campaña para la celebración de las elecciones municipales de 2015, los partidos hablaron de su compromiso para su implantación en estos casos, pero ni <strong>Pedro Sánchez</strong> lo mencionó ni ningún portavoz se lo recordó en el reciente debate en el que presentó su programa de Gobierno. Los ayuntamientos pierden por aquí recursos que debieran condicionar las <strong>subidas continuas del IBI</strong>. "El Ayuntamiento de Zaragoza deja de ingresar 9,4 millones al año por las exenciones legales del IBI de <strong>1316 inmuebles con un valor catastral de 1500 millones</strong>", según <em>El Periódico de Aragón</em>. Con la eliminación de las exenciones y con un incremento del IBI a las viviendas vacías, de la que habla el Ayuntamiento de Madrid, se pueden compensar los presupuestos municipales sin subir impuestos e, incluso, reduciéndolos a otros inmuebles. <strong>Los "catastrazos" no son inevitables</strong>.</p><p>Úsese la capacidad financiera de la que <strong>se precia y repite García Castaño</strong> que tiene el Ayuntamiento de Madrid para usarla con cabeza y si es verdad que Madrid-capital, como Barcelona, se pueden equiparar a una Comunidad Autónoma, dudo, permítamelo, de la <strong>suficiente capacidad política</strong> y de las suficientes ideas para gestionar las competencias que reclama, como la dependencia, educación o vivienda –y eso que la gestión de ellas por la Comunidad es muy deficiente–. En vivienda, Madrid se está convirtiendo en una ciudad <strong>residencial y de servicios</strong>. La Comunidad tiene menos porcentaje de industria que Andalucía, la vivienda se encarece otra vez a marchas forzadas, los alquileres suben a ritmos incontrolados, incluso, en barrios impensables, como el ensanche de Vallecas, la vivienda pública es escasa y el plan Castellana-Norte agudizará esa característica de Madrid como <strong>ciudad residencial y cara</strong>.</p><p>No es seguro que este año se cumplan las previsiones optimistas de otros años sobre el <strong>incremento del turismo</strong> y rebasemos los 80 millones. Según Exceltur, Egipto ha incrementado su turismo un 40%; Turquía, un 30%; y Túnez, un 20%. Existe un aspecto al que el sector no da importancia, incluso que lo desprecia –cuando debía ser su principal preocupación–: los menús, tapas, fritos y, en general, <strong>la comida que se ofrece a los turistas</strong>, que vienen ávidos de probar nuestras paellas y lo que se les ofrece es un arroz incomible, sin sustancia y con ingredientes de baja calidad. Los fritos, como calamares, chopitos y otros: grasientos; y las tapas, claro está –menos en el norte–: sin imaginación. Por no hablar del jamón en el que se da el <strong>gato por liebre</strong> con frecuencia y se extiende su escasa calidad.</p><p><strong>Llevamos años en los que</strong> ha entrado en el mercado con fuerza el alquiler de pisos turísticos que ha sembrado de desasosiego e intranquilidad a los vecinos de barrios enteros del centro de algunas ciudades y que se está extendiendo <strong>como una plaga</strong>, al calor de su falta de regulación y de los lobos y buitres que en muchos casos alimentan este alojamiento turístico, que se mueve entre una oferta <em>low cost</em> y otra, por la <strong>presión</strong> a los dueños de las plataformas dedicadas al alquiler de estas viviendas, incrementando el precio del alquiler duradero, de larga temporada y anual a muchos inquilinos cuando tienen que renovar el contrato, lo que <strong>les obliga a dejarlo</strong>.</p><p>La mezcla y convivencia de turistas y propietarios de viviendas en un mismo edificio <strong>se lleva mal</strong>. Muy mal. <strong>Son incompatibles</strong>. Las viviendas que se quieran alquilar en los edificios de vecinos tienen que hacerse por alquileres duraderos, por años. Conceder licencia de actividad turística a una vivienda por ley en un edificio residencial sería un error gravísimo. "<strong>Los pisos turísticos vacían el centro</strong>: solo 14 vecinos resisten en la plaza se Santa Ana (...) en el entorno de Sol y las Letras ocho de cada diez portales tienen, al menos, una vivienda turística y más de 40 edificios están copados en su totalidad", menciona <a href="https://www.abc.es/espana/madrid/abci-pisos-turisticos-vacian-centro-solo-14-vecinos-resisten-plaza-santa-201801210029_noticia.html" target="_blank">el diario Abc</a>.</p><p>"Tres sofás-cama para un total de seis personas y un trasiego fulgurante de inquilinos en una buhardilla de 50 metros cuadrados que ha puesto de patas a nuestra Comunidad de vecinos. <strong>Ruido de muebles, gritos, vómitos, orines, etc</strong>", dice Silvia. Escucho que en Málaga los vecinos de algunos barrios están <strong>en pie de guerra</strong>. También leo que "el Ayuntamiento de Madrid ordena el cese de actividad de 147 pisos turísticos" –<a href="https://elpais.com/ccaa/2018/07/20/madrid/1532080250_823746.html" target="_blank">señala El País</a>–, orden en la que coincido por el motivo explicado. Es conocido que en los archipiélagos –Ibiza, Lanzarote, Fuerteventura– los médicos, maestros y funcionarios desplazados <strong>no encuentran pisos de alquiler</strong> para su estancia y los que encuentran son carísimos, ocupados por el turismo.</p><p>Cuando oigo todo esto, me acuerdo de las vacaciones <strong>tranquilas y sosegadas</strong> de mis amigos. De Juan, que tiene su casa familiar en un pueblecito de León, a cuatro kilómetros de Astorga, y disfruta todavía del piar y el vuelo meteórico de los gorriones a los que no les faltará de comer en esas tierras –¡por favor, alimenten a los gorriones, que han desaparecido ocho millones en estos últimos años!–. Por cierto, a muy escasa distancia se construyó un palacete <strong>Lucio Angel Vallejo Balda</strong>, ecónomo de Astorga, <strong>llamado luego al Vaticano</strong>. ¿Pagará el IBI o le tendrá adscrito como casa parroquial? Otros amigos, todos castellanos, descansan por tierras burgalesas, alcarreñas, sorianas, o también leonesas, como Isidro, que dedica su tiempo libre al banco de alimentos, tierras despobladas y <strong>que sí necesitan un turismo mayor</strong>. <em>___________Felipe Domingo es socio de </em></p><p>infoLibre</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Aug 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Felipe Domingo]]></author>
      <media:title><![CDATA[La tasa turística, a escena]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Abel Caballero,Ecoturismo,PSOE,Turismo,Ayuntamiento de Madrid,Manuela Carmena]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[¿Qué hacemos para reducir el enorme impacto ambiental del turismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/reducir-enorme-impacto-ambiental-turismo_1_1158522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/38ad35ee-7c4c-4869-b16c-d28db3fe86e2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hacemos para reducir el enorme impacto ambiental del turismo?"></p><p>Si hablamos de cambio climático,<strong> la imagen más recurrente es la de una gran central térmica de carbón expulsando humo negro al cielo</strong>, junto a la del tubo de escape de un todoterreno. Los más entendidos recordarán que la agricultura y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/mundo/2018/02/15/el_consumo_carne_ultima_gran_frontera_lucha_contra_cambio_climatico_75276_1022.html" target="_blank">la ganadería, y en especial el metano que emiten las vacas</a>, son también grandes culpables. Pero pocas, muy pocas veces, se habla del <strong>turismo</strong>. <a href="https://elpais.com/elpais/2018/05/07/ciencia/1525685367_860097.html" target="_blank">Un estudio publicado la semana pasada</a> revela que esta industria, la primera de España – aporta 110.000 millones de euros a la economía, más de un 11% del PIB–<strong> es mucho más contaminante de lo que se creía</strong>. Contando su huella de carbono al completo, es decir, todos los gases de efectos invernadero que generan todos los procesos que intervienen en el sector, desde el cultivo del arroz para la paella del restaurante hasta la estela del avión transoceánico, el turismo es un verdadero punto negro para el planeta. El trabajo, publicado en Nature Climate Change, <strong>eleva el porcentaje de las emisiones culpa de los turistas hasta el 8%</strong>, una cifra equivalente a la del transporte o la agricultura.</p><p>El dato es en realidad tramposo porque la comparación entre los sectores no es rigurosa. <strong>El 8% del turismo incluye transporte, incluye agricultura, incluye generación de electricidad y otros muchos ámbitos</strong> que juegan, en teoría, en la misma liga. Aun así, es preocupante. Sobre todo, porque<strong> no se tenía consciencia real del problema, porque nadie hasta ahora había fiscalizado medioambientalmente a esta industria con tanto detalle y los números solo llegaban, como mucho, al 4% de emisiones de GEI</strong> estimado por la Organización Mundial del Turismo. La OMT solo contaba, como contaminadores principales, con el transporte aéreo (40% de las emisiones), el transporte por automóvil (32%) y el alojamiento (21%), pero Nature Climate Change va más allá.</p><p>En España, además, según apunta la investigadora de la Universidad de Castilla-La Mancha María Ángeles Cadarso, las estimaciones son distintas. "<strong>Para el caso particular de España son más bajas y la huella de carbono del turismo en España estaría por debajo de la de la agricultura</strong>, aunque por encima de la de la construcción, por ejemplo", matiza.</p><p>Puestas todas las cifras sobre la mesa, cabe preguntarse<strong> qué se puede hacer y qué vamos a hacer para rebajar el impacto ambiental del turismo.</strong></p><p>Como en general en toda acción climática, se plantean dos vías, no necesariamente incompatibles:<strong> la reforma sin tocar el sistema o el cambio de paradigmas, de referentes y de estilo de vida</strong>. La primera, fácil, asumible y efectiva a corto plazo, pero menos eficaz a largo; la segunda, un reto a todos niveles pero, señalan cada vez más expertos, el único camino de futuro. El ambientólogo y experto en cambio climático Andreu Escrivà es de los que apuestan por la segunda vía. "Hay dos soluciones", reconoce. "El enfoque tradicional apuesta por hacer un turismo más sostenible, que busque un transporte más eficiente o, por ejemplo, hoteles más integrados en el paisaje" que aprovechen las ventajas del entorno para reducir en recursos y en contaminación. Hay mucho margen de actuación en ese sentido, pero <strong>para Escrivà solo es "maquillaje".</strong></p><p>A su juicio, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/08/31/del_oso_polar_barrio_inundado_como_comunicar_mejor_cambio_climatico_69043_1012.html" target="_blank">se trata de comunicar</a> y de cambiar lo que consideramos como "atractivo" y lo que es "vivir bien" para dejar no solo de consumir tanto, clave para reducir la huella climática de las sociedades occidentales: también para <strong>dejar de viajar tanto y tan lejos</strong>. "No podemos irnos todos de vacaciones a las Bahamas o a Japón", afirma. Hay varios hechos incontestables. Gran culpa de ese 8% de emisiones de GEI está causado por <strong>viajeros occidentales que, además, consumen como locos en el lugar de destino</strong>: a todo el mundo le gusta pasarse un poco de vacaciones. Pero, por supuesto, y a no ser que se implante una férrea dictadura incomunicada, no se puede prohibir a nadie viajar. <strong>Es cuestión de seducir.</strong></p><p>Según el experto, el problema está en que muchos de los que viajan lo hacen para, además de descubrir nuevos lugares, paisajes y culturas, <em>autorrealizarse, </em>y <strong>es necesario desvincular ese sentimiento de satisfacción con la lejanía y, por ende, con el impacto ambiental.</strong> "Cuando compras un vuelo transoceánico, depositas no solo tu dinero, también tus esperanzas. Y, en el mismo sentido, tenemos sitios denigrados por el simple hecho de estar cerca", afirma. Defiende reivindicar que en España, por ejemplo,<strong> tenemos auténticos tesoros patrimoniales, naturales o culturales que ofrecen experiencias de lo más diversas y que poco tienen que envidiar a lo más exótico.</strong> Y, poco a poco, cambiar la percepción de <em>lo que mola</em>.</p><p><strong>Medidas esenciales</strong></p><p>Para ello, Escrivà apuesta por dos medidas esenciales: una, <strong>más campañas públicas de promoción tanto del turismo interior como del turismo de interior</strong>, eso sí, teniendo en cuenta los límites. El impacto del turismo es derivado directamente de su descontrol, de la burbuja del ladrillo y de los tristes paisajes de grandes construcciones a pie de playa como si no hubiera un mañana; de nada sirve empezar a construir hoteles rurales a mansalva. <strong>La segunda medida es un impuesto al turismo como el que ha implantado Barcelona</strong>. "Pero que sea finalista: que lo recaudado se destine a paliar el impacto ambiental de ese turismo. Y que si quieres ir lejos, que estés dispuesto a pagar por ese impacto", matiza el ambientólogo.</p><p>Cadarso coincide en que la concienciación a los propios viajeros es muy importante. "<strong>Habría que empezar por concienciar a los turistas del impacto que generan sus viajes y sus gastos</strong>, aumentando la información de la huella de los transportes, hoteles, atracciones que visitan, etc. Para que a partir de esa información pudieran tomar decisiones más responsables que pudieran inducir incluso a los turoperadores a tener opciones de turismo más sostenible disponibles", afirma. </p><p>Para Francisco Soler, portavoz de Equo Málaga y una de las voces más activas en la denuncia del impacto ambiental del turismo, "tenemos que partir de si queremos reducir las emisiones hasta ajustarlas a lo que es sostenible, o si por el contrario solo queremos reducir emisiones hasta donde se pueda llegar". Soler apunta a varias medidas clave: impulsar el uso del ferrocarril, mucho menos contaminante que el avión, <a href="https://www.ecologistasenaccion.org/?p=9566" target="_blank">una lucha en la que están varias organizaciones ecologistas</a>; fomentar el uso de energías renovables en el sector turístico, quizá con<a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/04/26/que_significa_realmente_100_renovable_que_exige_ayuntamiento_madrid_las_electricas_82156_1012.html" target="_blank"> contratos con cláusulas ambientales al estilo del Ayuntamiento de Madrid</a>; fomentar los certificados de calidad ambiental en los establecimientos y apostar de manera decidida no solo por el turismo de interior, como defiende Escrivà, sino por el <strong>ecoturismo.</strong></p><p>Un ecoturismo basado en <strong>reclamos para el viajero basados en la belleza y la majestuosidad de nuestros parajes naturales que, además, ayudan a concienciar</strong>. Un modelo, por definición, mucho menos invasivo y destructor que el clásico modelo de sol, playa y paella. En <a href="http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2015/07/01/turismo-mitigacion-emisiones-co2/777876.html" target="_blank">un artículo en La Opinión de Málaga</a>, Soler apunta que solo un control de la nueva construcción y una mejora en la eficiencia de la infraestructura ya construida logrará acercarse, al menos de lejos, al objetivo de reducir la contaminación.</p><p>Costes ambientales... y sociales</p><p>El coste ambiental del turismo está directamente ligado con lo que conocemos como los costos sociales de ese mismo turismo: <strong>una industria que, dado su casi infinito potencial de crecimiento, lo hace a costa del medioambiente y también de los ciudadanos</strong>. <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2018/05/11/el_gobierno_busca_una_via_legal_para_que_los_vecinos_puedan_vetar_los_pisos_turisticos_82705_1012.html" target="_blank">Este artículo explica</a> que el Gobierno estudia una reforma legal para poner coto a los pisos turísticos, alentados por plataformas como Airbnb y Homeaway, y que son culpables en buena medida de procesos de turistificación. Es decir<strong>, expulsar de las ciudades a sus habitantes para entregar a los visitantes alojamiento barato y cascos históricos como centros comerciales y museos al aire libre. </strong>Al final, sea de medioambiente o de sociedad, estamos hablando de lo mismo: "¿Queremos una ciudad para el turismo o para los ciudadanos?", se pregunta Escrivà.</p><p>El pasado abril, El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, <strong>visitó China y Japón para, entre otras cosas, vender las virtudes de la capital, València, como destino turístico</strong>. "Aquí no necesitamos más turistas", insiste el ambientólogo, valenciano. "Es que, literalmente, no caben". El turismo, si se deja a su aire, es una bestia incontrolada que se come metros de playa, sube los alquileres, masifica el espacio público terraza a terraza, genera tensiones entre vecinos y visitantes y, como ahora se ha comprobado gracias a un nuevo estudio, es una traba para el desarrollo sostenible. "<strong>Si hacemos una consideración global, el turismo, como está planteado hoy en día, no es compatible con los límites del planeta"</strong>, apunta Soler. Cada vez son más las voces que se lo plantean de otra manera.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 May 2018 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Martínez]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hacemos para reducir el enorme impacto ambiental del turismo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Contaminación,Ecoturismo,Medioambiente,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Bitcóin", "noticias falsas" y "trans" entre las candidatas a palabra del año]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/bitcoin-noticias-falsas-trans-candidatas-palabra-ano_1_1148928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/62ba413a-43a9-47f8-9129-c1a1eb11aa2c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Bitcóin", "noticias falsas" y "trans" entre las candidatas a palabra del año"></p><p>La Fundación del Español Urgente, <a href="http://www.fundeu.es" target="_blank">Fundéu BBVA</a>, ha propuesto la lista de <strong>términos candidatos a ser palabra del año 2017</strong>. En la lista se encuentran, entre otras, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/08/31/psib_mes_podemos_baleares_reunen_para_acordar_aumento_ecotasa_69050_1012.html" target="_blank">"turismofobia"</a>, "bitcóin", "trans" y "uberización".</p><p>La fundación promovida elige desde hace cinco años, entre los términos a los que dedica sus recomendaciones diarias, la palabra más significativa del ejercicio por ser <strong>especialmente dudosa o de gran interés informativo.</strong></p><p>La primera de ellas fue, en el 2013, "escrache", a la que siguieron <strong>"selfi" (2014)</strong>, "refugiado" (2015) y "populismo" (2016).</p><p>La elección definitiva tendrá lugar el viernes 29 de diciembre y las 12 palabras nominadas son las siguientes: </p><p> La fundación intenta que las palabras elegidas sean de <strong>uso general en todo el ámbito hispanohablante </strong>y no solo en algunas zonas concretas.</p><p>El director de Fundéu BBVA, Joaquín Muller, ha aclarado que "se incluyen palabras que se han <strong>traducido o adaptado de voces extranjeras</strong> ("aprendibilidad" frente a <em>learnability</em>, noticias falsas por <em>fake news</em> o la adaptación a la ortografía española "bitcóin") y algunas más que, no siendo nuevas, han asumido nuevos usos o sentidos, como "odiador" o "soñadores", como alternativas a <em>hater</em> y <em>dreamers</em>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Dec 2017 11:17:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Bitcóin", "noticias falsas" y "trans" entre las candidatas a palabra del año]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecoturismo,Lengua,Medios comunicación,Transexualidad]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[PSIB, MÉS y Podemos de Baleares se reúnen para acordar el aumento de la ecotasa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/psib-mes-baleares-reunen-acordar-aumento-ecotasa_1_1144721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/28051558-0a65-422a-9922-fafddb200c3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="PSIB, MÉS y Podemos de Baleares se reúnen para acordar el aumento de la ecotasa"></p><p>Los representantes de los grupos parlamentarios baleares del PSIB, MÉS per Mallorca, MÉS per Menorca y Podemos se reunirán este jueves en la Consejería de Hacienda para <strong>acordar la subida del impuesto del turismo sostenible de Baleares</strong> para el próximo año.</p><p>Según ha señalado a Europa Press el secretario general de Podemos en Baleares, <a href="http://www.eldiario.es/politica/PSIB-MES-Podemos-Baleares-turistico_0_681731852.html" target="_blank">Alberto Jarabo, existe "un consenso bastante amplio"</a> aunque quedan por cerrar "algunos aspectos" para doblar el precio que pagan los turistas en algunos tramos en función del tipo alojamiento.</p><p>Precisamente, <strong>el periodo de meses que cuenta como temporada alta del cobro</strong>, -ya que hay precios diferentes en temporada alta o baja-, y que todos <strong>los cruceristas de paso</strong> por los puertos de las Islas paguen el impuesto -ahora están exentos los que pasan menos de 12 horas en las Islas- "son los principales temas de debate que aún no están acordados", ha explicado.</p><p>Desde el PSIB, por su parte, su portavoz parlamentario, <strong>Andreu Alcover, se mostró convencido de que habrá consenso </strong>entre los distintos grupos. «Llegaremos sin problema a un acuerdo sobre el incremento porque todos estamos de acuerdo, por lo que afrontamos este debate con tranquilidad», recalcó Alcover.</p><p><strong>"Un impuesto disuasorio y en contra del turismo"</strong></p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/03/17/company_balear_evita_hablar_sobre_condena_por_agredir_nino_2007_aunque_lamenta_juego_sucio_62700_1012.html" target="_blank">El presidente del PP balear, Biel Company</a>, ha acusado este jueves al Govern de "emplear la ecotasa -en alusión al impuesto del turismo sostenible- como <strong>un impuesto disuasorio y en contra del turismo</strong>", lo cual, ha dicho, es un "error monumental".</p><p>"Nos entristece que la ecotasa <strong>no se emplee para hacer mejoras mediambientales</strong>" ya que, según ha constatado el líder del PP balear, "no hemos visto ni una sola inversión en materia de abastecimiento de agua potable ni en depuración" realizada con el dinero recaudado.</p><p>Según ha explicado en rueda de prensa, la presidenta balaer, <strong>Francina</strong> <strong>Armengol, "está condicionada por Podemos" que ahora exige un incremento del impuesto turístico</strong><a href="https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=newssearch&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwiOkMzJloHWAhXObVAKHae0AXAQqQIIJigAMAA&url=http%3A%2F%2Fwww.20minutos.es%2Fnoticia%2F3121107%2F0%2Fprohens-armengol-seguira-siendo-rehen-podemos-negociacion-presupuestos%2F&usg=AFQjCNHWrFjeFsx47D8aN6EMOlHPj3VyFg" target="_blank">condicionada por Podemos</a>, lo que ha provocado que "la turismofobia del Govern se ponga de nuevo sobre la mesa".</p><p>"Ha habido un caos en la recaudación de la ecotasa y también ha sido un<strong> caos lo que han hecho a la hora de repartir los ingresos procedentes del impuesto turístico"</strong><a href="http://www.eldiario.es/politica/PSIB-MES-Podemos-Baleares-turistico_0_681731852.html" target="_blank">ingresos procedentes del impuesto turístico</a>, ha censurado al respecto.</p><p>En cuanto a los Presupuestos de 2018, Company ha pedido a la presidenta que contemple la<strong> posibilidad de bajar impuestos a los ciudadanos de las Islas</strong>, teniendo en cuenta la buena marcha de la economía que crece a un ritmo del 4 %.</p><p>"Un claro ejemplo de la subida del impuestos que promulga el Govern es la subida del impuesto turístico, ante la amenaza de <strong>Podemos, de no aprobar el presupuesto si no dobla el cobro</strong>, para conseguir así otro de los grandes titulares a los que nos tiene acostumbrados", ha apostillado <em>el popular.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Aug 2017 09:32:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[PSIB, MÉS y Podemos de Baleares se reúnen para acordar el aumento de la ecotasa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecoturismo,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El próximo verano, al Báltico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/proximo-verano-baltico_1_1144538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>¿Problemas de masificación turística? No os preocupéis: el cambio climático los solucionará.</p><p>¡El próximo verano, al Báltico! <strong>No sé si actúa como placebo o si algún día cumpliré mi amenaza</strong>, para la que me temo que hace falta o un buen patrimonio familiar o un sueldo de banquera, pero al menos alivia mis desvelos en las mañanas, tardes, noches y madrugadas de esta España interior irrespirable. Si me animo, como buena zaragozana, a pasar unos días en la costa levantina, descubro que <strong>la ciudad lineal en que han convertido el litoral mediterráneo es una caldera en ebullición</strong>. Y es que, cada vez más, el sueño norteño actúa como el único consuelo, por irrealizable que parezca.</p><p>El cambio climático ha venido para quedarse y está haciendo ya<strong> estragos en nuestra producción agrícola</strong> con cultivos que han de deslocalizarse o desaparecer, con una menor disponibilidad de recursos básicos, con fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes o con efectos directos sobre nuestra salud. No lo digo yo, lo dicen los científicos que han estudiado el caso partiendo, entre otros, de datos de la AEMET: <strong>España es uno de los países donde más olas de calor se registran al año</strong> y donde más duración tienen estos fenómenos extremos, llegando a durar entre 4 y 5 días de media frente a los 3 y 4 del resto de países, según publica <a href="https://ehp.niehs.nih.gov/" target="_blank">Environmental Health Perspectives</a>. De acuerdo con los estudios citados, el riesgo de fallecer en estos días es entre un 10%  y un 20% más que si no hubiera ola de calor, sobre todo en mayores de 65 años. Un ejemplo más de que, como dice Naomi Klein, <strong>Esto lo cambia todo.</strong><em>Es</em><em>to lo cambia todo</em></p><p>Pero volvamos a esa gran industria nacional que es el turismo, con su flamante 11% del PIB y que tanta tinta ha hecho correr este verano. <strong>Parece que nos sorprendamos ahora de los efectos de la masificación turística</strong>, como si nadie la hubiera visto venir cuando convertimos nuestras costas en un parque temático del ladrillo, cuando diseñamos un modelo turístico basado en el todo incluido con cerveza barata, y cuando decidimos que sol, playa y alcohol iban a ser nuestros reclamos. Por si esto fuera poco, concentramos buena parte de nuestra oferta turística en tan sólo unos pocos enclaves, que curiosamente son de los más afectados por el cambio climático: según se afirma en el <a href="http://www.fundacionalternativas.org/public/storage/publicaciones_archivos/d87ee1312afbd08de09becdf31e955d9.pdf" target="_blank">Informe sobre la Sostenibilidad en España 2017 de Fundación Alternativas</a>, más de la mitad del turismo español se localiza entre Cataluña, Baleares y Canarias. Si a esto añadimos Andalucía y Madrid tendremos el destino del 90% de nuestros turistas.</p><p>Lo mismo confirma el <a href="http://www.observatoriosostenibilidad.com/" target="_blank">Observatorio de la Sostenibilidad</a>, que recuerda que<strong> la costa mediterránea es uno de los enclaves españoles donde más se van a sentir los efectos del cambio climático</strong>, no sólo por la dinámica global, sino también por el propio modelo de urbanismo depredador que se ha implantado. Los cambios en los usos del suelo, es decir la urbanización masiva, ha provocado la reducción de la superficie vegetal y la pérdida de zonas húmedas, lo que altera el funcionamiento del clima haciendo que disminuyan las tormentas de verano y se generen episodios cada vez más virulentos de lluvias torrenciales en otoño.</p><p>Algo similar ocurre con la regresión de una parte del litoral. En la <a href="http://www.mapama.gob.es/es/costas/temas/proteccion-costa/estrategiaadaptacionccaprobada_tcm7-464463.pdf" target="_blank">Estrategia de Adaptación al Cambio Climático</a> aprobada por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, se dice: "La zona costera de Castellón y Valencia, entre Peñíscola y el Cabo de San Antonio, se encuentra en regresión debido a la disminución de los sedimentos de los ríos y a la interrupción de la dinámica litoral por la construcción de infraestructuras portuarias. Esta franja costera linda con marjales y zonas húmedas de gran importancia". Unas páginas más adelante, insiste: "<strong>Muchas playas retrocederán por efecto del cambio climático</strong> ya que no siempre será posible protegerlas o recuperarlas".</p><p>Y en la misma línea incide Greenpeace en su informe <a href="http://www.greenpeace.org/espana/es/Trabajamos-en/Defensa-de-los-oceanos/Destruccion-a-toda-costa/" target="_blank"><em>Destrucción a toda costa</em></a>, donde advierte que en el 77% del litoral andaluz los ecosistemas se están degradando o han sido usados de forma insostenible.</p><p>No quisiera dejar aquí una imagen catastrófica, porque, como siempre, hay alternativas: como recoge el arquitecto, urbanista y experto en sostenibilidad Carlos Hernández Pezzi en su informe <em>Erosión, cambio climático y seguridad en las costas españolas</em>, elaborado para el Instituto Español de Estudios Estratégicos,<strong> hay muchas medidas que es posible poner en marcha de inmediato y que incrementarían no sólo la recuperación de nuestras costas y nuestro bienestar</strong>, sino también nuestra seguridad. Además, y aunque nadie se acuerde, estamos celebrando –paradójicamente– el <a href="http://www2.unwto.org/es/tourism4development2017" target="_blank">Año Internacional del Turismo Sostenible</a>, declarado por Naciones Unidas, en el que dice que <strong>el turismo debe servir para avanzar en cinco puntos</strong>: crecimiento económico inclusivo y sostenible; inclusión social, empleo y reducción de la pobreza; uso eficiente de los recursos: protección ambiental frente al cambio climático; valores culturales, diversidad y patrimonio; y comprensión mutua, paz y seguridad.</p><p>Como siempre que hablamos de la emergencia climática, hay que actuar con sentido de urgencia y desde todos los frentes. Hoy la ciencia confirma que <strong>la gallina de los huevos de oro que ha sido el turismo en España está siendo asesinada por sobreexplotación</strong>, por un modelo depredador de recursos y cortoplacista al que se le está acabando el tiempo, y que va a ver de inmediato cómo, en el turismo de sol y playa, cada vez hay menos playa y el sol es más insoportable. Si queremos poner en marcha las soluciones –que ya existen–, sólo hace falta que <strong>empecemos a abordar los debates de fondo </strong>y acordar cómo afrontamos este cambio que todo lo cambia.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Aug 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Cristina Monge]]></author>
      <media:title><![CDATA[El próximo verano, al Báltico]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Ecoturismo,Turismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cara oscura del boom turístico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/cara-oscura-boom-turistico_1_1144036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4f2a44a1-4460-4df6-abd3-af3bd8ef08af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cara oscura del boom turístico"></p><p>La <a href="http://www2.unwto.org/es" target="_blank">Organización Mundial de Turismo</a> reunió en 1999 todos los elementos de juicio a su alcance: <strong>variables económicas, geopolíticas y sociales.</strong> Las metió en la calculadora y obtuvo una cifra apabullante, que ya dio entonces para titulares de relumbrón: "España alcanzará en 2020 los 73,9 millones de turistas internacionales". Estaba por ver. Lehman Brothers tardaría aún nueve años en caer. La crisis financiera mundial era cosa de cuatro agoreros. Las primaveras árabes, causa de desestabilización dela región, sólo empezarían en 2010. Las Torres Gemelas seguían en pie. 18 años después, <strong>sólo un país ha alcanzado el registro anunciado por la OMT: España.</strong> Le han sobrado cuatro años. El número de turistas extranjeros en 2016 ha rozado los 75,6 millones. Todas las previsiones apuntan a que este año superará los 80 millones, 20 más que en 2007. El turismo se ha consolidado como la primera industria del país, con un 11% del PIB y <strong>más de 2 millones de trabajadores.</strong> El fenómeno avanza frenéticamente. Los récords se suceden. El Gobierno de Mariano Rajoy saca pecho. ¿Tiempo de descorchar champán? No tan rápido.</p><p>Las señales de saturación llegan incluso desde Exceltur, una patronal formada por 23 empresas que abarcan toda la cadena de valor del sector: hoteleros, aerolíneas, servicios financieros, tecnología, alquiler de vehículos, touroperadores, sanidad... De Air Nostrum a Iberia pasando por Europcar, Globalia e Iberostar, sin dejar a Hotusa, Meliá y NH. Parecería lógico que, en medio del boom, un lobby convocase a la celebración. <strong>Pero incluso estos gigantes tiñen su informe de preocupación.</strong> Exceltur llama a <strong>"abrir una profunda reflexión</strong> en algunos destinos sobre la idoneidad de un modelo basado en una mayor afluencia de turistas, [...] espoleados por el crecimiento descontrolado de las viviendas en alquiler turístico, con una creciente contestación de la sociedad local y una <strong>superación de la capacidad de acogida de recursos e infraestructuras".</strong></p><p>Exceltur arrima el ascua a su sardina poniendo el foco, sin nombrarlas, en plataformas como Airbnb, que están revolucionando el mercado de alojamiento con <strong>una oferta masiva desarrollada a mayor velocidad que la legislación,</strong> amenazando al <em>establishment</em> hotelero. Pero ésta no es la única amenaza que implica este fenómeno, como <a href="https://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2015/08/06/como_airbnb_okupa_francia_36265_1044.html" target="_blank">ya saben en Francia</a>, donde ha florecido un mercado a menudo fraudulento en el que campan el fraude fiscal, la concentración de riqueza y la subida drástica de los alquileres. Las aerolíneas <em>low cost </em>son la guinda perfecta para aquilatar el modelo.</p><p>Las principales ciudades españolas asisten inermes a un proceso de <em>gentrificación</em> y <em>turistización</em>, palabras de uso cada vez más corriente, haz y envés de una misma dinámica de desnaturalización de los entornos urbanos que satura y banaliza el espacio público y arrasa el comercio tradicional. El arrendamiento estable está siendo sustituido por un mucho más lucrativo alquiler turístico discontinuo. Los Gobiernos locales de ciudades como Barcelona, Madrid y Valencia intentan<strong> apurar sus competencias para poner coto al fenómeno,</strong> que ni empieza ni acaba con las plataformas digitales de alquiler, pero encuentra en la mismas una de sus expresiones más crudas. Las autoridades de Ibiza han llegado a lanzar un SOS ante el déficit de sanitarios, docentes y policías, disuadidos de trabajar en la isla por la desmesura del alquiler. Las crónicas de trabajadores durmiendo en coches o en la calle tienen tintes surrealistas.</p><p>Joan Buades, investigador especialista en turismo y colaborador de <a href="http://www.albasud.org/" target="_blank">Alba Sud</a>, señala que situaciones como la de Barcelona son "insostenibles". "Se está produciendo una revolución brutal de la oferta de vivienda disponible. Lo poco que queda está a unos <strong>precios duplicados y triplicados.</strong> Hay muchas plazas ilegales controladas por unas pocas comercializadoras. Se impide a la gente joven ejercer su derecho a la vivienda. <strong>Eso es lo que está detrás de la revuelta antiturística de los barrios de Barcelona y Palma.</strong> Hay gente que lleva toda la vida en un piso de alquiler y ahora compra el bloque una empresa y le dice: 'Tienes tres meses para irte", explica.</p><p><strong>Un doble enfoque: rentabilidad vs. sostenibilidad</strong></p><p>Estos efectos colaterales también son parte del boom del turismo. No son los únicos, si bien por la naturaleza del fenómeno afectan de manera muy diferente según la zona y la época del año. Es imposible que no haya costes asociados, dadas las dimensiones del fenómeno. Una conjunción de factores ha situado a España en el ojo del huracán del turismo. En primer lugar, por sus atractivos: costa, clima, cultura, costumbres, patrimonio, seguridad, ubicación... Pero también por la inestabilidad en Oriente Próximo y por la <strong>recuperación económica de los principales "mercados emisores", Reino Unido, Alemania y Francia,</strong> que suman el 53,5% del total de las visitas en 2016.</p><p>Los problemas pueden afrontarse con dos enfoques. El primero, desde la rentabilidad, se pregunta: ¿Será capaz España de mantener los 7 millones de turistas <em>prestados</em> de Oriente Próximo a medio-largo plazo? ¿Cómo lograr la desestacionalización? ¿Cómo afrontar el envejecimiento de británicos, alemanes y franceses? ¿Cómo atraer a turistas que gasten más? Si existe una preocupación de futuro es la de <strong>"no matar la gallina de los huevos de oro".</strong> El segundo es el enfoque crítico y se cuestiona si el objetivo debe ser atraer más turistas, si este modelo es viable o incluso si no ha quedado demostrado ya que los costes ambientales y sociales superan a los beneficios. Esta perspectiva está especialmente viva en Baleares y Cataluña, sobre todo en Barcelona, donde <strong>el debate político ha roto el tabú del "decrecimiento".</strong></p><p>Cada vez más aportaciones cruzan elementos de uno y otro enfoque, concluyendo que la "rentabilidad" debe ir ligada a la "sostenbilidad". Aquí se sitúa el afán de numerosos ayuntamientos de implantar <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/07/30/la_tasa_turistica_que_rechazan_las_patronales_impone_europa_sin_reducir_los_visitantes_68106_1012.html" target="_blank">tasas turísticas</a>, que en España sólo se utilizan actualmente en Cataluña y Baleares. Dichas tasas están también sometidas a la tensión de los dos enfoques: rentabilidad-sostenibilidad. Las patronales defienden el empleo de la recaudación en promoción turística. En el extremo opuesto se ubica la Asamblea de Barrios por el Turismo Sostenible de Barcelona, que nació con tres fines: <strong>el "</strong><strong>decrecimiento", la "redistribución de beneficios" y el "fomento de economías alternativas al monocultivo turístico"</strong>. El dinero, según este punto de vista, debe dedicarse no a traer más turistas, sino a compensar sus efectos.</p><p><strong>Externalización de los costes sociales</strong></p><p>Macià Blázquez, miembro del Grupo de Investigación sobre Sostenibilidad y Territorio de la Universitat de Illes Balears, afirma que el "decrecimiento" aún es una idea con poco arraigo político, pero que con el análisis de los datos en la mano debería abrirse paso. Actualmente los operadores turísticos obtienen los beneficios pero externalizan los costes sociales y ambientales. <strong>Ésa es la base del fabuloso negocio turístico, pero también del malestar social que ocasiona.</strong></p><p>A diferencia de los <em>aguafiestas</em> que alertaban desde los 90 de la resaca que podía suceder a la fiesta del ladrillo, ahora en los puntos más saturados por el turismo las voces que alertan sobre los efectos nocivos de este boom no claman en el desierto. El último <strong>barómetro de opinión del Ayuntamiento de Barcelona</strong> devela que el turismo es considerado el principal problema por los barceloneses. "Hemos conseguido al menos que el problema esté en boca de mucha gente", señala un miembro de la <a href="https://assembleabarris.wordpress.com/" target="_blank">Asamblea de Barrios por el Turismo Sostenible de Barcelona</a>, residente en Ciutat Vella, que prefiere no identificarse. "La tasa turística no es que no arregle nada, es que agrava el problema porque se dedica a atraer más turistas. El problema de la vivienda es alarmante. Los beneficios de empresas con el dinero en paraísos fiscales se ponen por delante de los derechos de los vecinos. La normativa de terrazas tampoco se hace pensando en los vecinos, sino en el beneficio de los restauradores. <strong>La idea de que el turismo deja muchos beneficios en la ciudad es falsa",</strong> añade.</p><p><strong>Estacionalidad y salarios bajos</strong></p><p>Desde un punto de vista mucho más institucional, el informe <em>El turismo en España: cada día más</em>, de la profesora de Economía Aplicada en la UNED María José Moral, publicado en los cuadernos de información económica de la <a href="http://www.funcas.es/" target="_blank">Fundación Funcas</a>, ofrece un panorama de contraluces. Por una parte, destaca la<strong> contribución del turismo al empleo (12,5%) y su compensación del déficit comercial español.</strong> Por otra, enciende algunas luces rojas: excesiva temporalidad, bajos salarios y elevada estacionalidad de los destinos de sol y playa. La temporalidad, admite el informe, "es difícil de corregir en la medida en que el producto estrella es el turismo de sol y playa". En cuanto a los bajos salarios, señala que "es preciso un cambio de gestión de los recursos humanos [...] y pensar que incluso los trabajos menos cualificados son fundamentales para que la calidad global sea alta".</p><p>El informe publicado por Funcas alerta de que, a pesar del incremento del gasto medio por día y turista, <strong>129 euros en 2016,</strong> España sigue lejos de otros destinos como Italia y Francia. Se observa además un crecimiento de turistas de <strong>gasto medio diario "muy bajo".</strong> El desafío que plantea el informe es atraer <strong>más japoneses (gastan 362 euros al día), chinos (275), estadounidenses (231) y rusos (150)</strong>. Y también lograr más turismo urbano que se aloje en hoteles, en sintonía con Exceltur. Pero, incluso desde esta perspectiva economocista, el informe advierte sobre el riesgo de cruzar "la línea" de la "masificación" y constata que en el sector hay una escasa inversión en tecnología.</p><p><strong>"Obsesión por el número de visitantes"</strong></p><p>El informe <em>Reflexiones sobre turismo sostenible y desarrollo regional</em>, de la Universidad Loyola, centrado en Andalucía, pone el foco en problemas similares. Subraya los riesgos de que el turismo ocupe la posición dominante en la economía que debería corresponder a la industria, constata el déficit de infraestructuras en zonas como la Costa del Sol y señala la precariedad laboral y el aumento del trabajo a tiempo parcial (29,3%).</p><p>Los diagnósticos grises se repiten incluso desde enfoques alejados de la crítica al turismo globalizado capitalista. "Pensamos –dicen los autores del trabajo– que <strong>las declamaciones </strong><strong>sobre los años récord en turismo, el marketing institucional propagandístico</strong> (muy costoso), más la <strong>obsesión por el número de visitantes,</strong> esconden lo verdaderamente interesante para el mejor desarrollo territorial en Andalucía. A saber, políticas de potenciación del gasto de los no residentes [...]. Y políticas de reequilibrio espacial de las pernoctaciones, estancia media y, por tanto, gasto turístico". El informe llega a afirmar: <strong>"El turismo andaluz no es un turismo de calidad"</strong>.</p><p><strong>Preocupación por la "turismofobia"</strong></p><p>Un ramillete de problemas acompañan al boom del turismo. Como sector clave de la economía, está <strong>excesivamente sujeto a variables externas.</strong> El terrorismo en París ha llevado a la capital francesa a retroceder 8,2 puntos en pernoctaciones en 2016. Abunda el empleo temporal y precario, como han advertido consistentemente todos los sindicatos. Las <a href="https://www.infolibre.es/noticias/economia/2016/08/29/las_camareras_piso_pagan_boom_turistico_con_salud_53959_1011.html" target="_blank">camareras de piso</a> se han convertido en un <strong>colectivo emblemático del retroceso de derechos provocado por la reforma laboral y las empresas multiservicio.</strong> Las características del modelo, con un enorme consumo de recursos, conducen a que sea necesaria una ingente cantidad de turistas para su sostenimiento.</p><p>"Hay destinos turísticos como Magaluf, Lloret de Mar o Puerto de la Cruz cerca del colapso social. España tiene un importante número de turistas <em>prestados</em>. Si seguimos deteriorando el litoral con malas calidades de agua, vertidos, residuos, falta de depuración y pasajes deteriorados acabarán yendo a otros sitios", señala Fernando Prieto, director del <a href="http://www.observatoriosostenibilidad.com/" target="_blank">Observatorio de Sostenibilidad</a>. "Es complicado –añade– definir lo sostenible. Pero no lo insostenible, como el caso evidente de la Manga del Mar Menor, ecológicamente colapsada. Es un ejemplo claro de lo que no puede pasar en un destino turístico".</p><p>La industria inmobilaria-turística ha jalonado el litoral de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/07/11/las_aberraciones_urbanisticas_jalonan_gran_parte_del_litoral_espanol_67431_1012.html" target="_blank">ejemplos de colosalismo urbanístico</a>. Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia, Canarias y Andalucía se enfrentan a una <strong>presión hídrica</strong> que los expertos consideran excesiva. Numerosos destinos están masificados, sus servicios saturados. Los alquileres se disparan en las ciudades con mayor tirón, donde el comercio se encarece y se <em>turistiza</em>. Las expresiones de malestar se suceden en ciudades como San Sebastián, Palma de Mallorca, Valencia y Barcelona. En la capital catalana se han producido incluso <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/07/30/el_ayuntamiento_barcelona_denunciara_ataque_bus_turistico_68194_1012.html" target="_blank">ataques contra turistas</a>. Ante este clima de crispación, el Gobierno y las patronales claman contra la<strong> "turismofobia",</strong> preocupados por la repercusión de estas protestas en la prensa internacional.</p><p><strong>Turismo delega en las autonomías</strong></p><p>Una aparente paradoja: es la patronal Exceltur la que, en medio del boom de resultados, llama al Gobierno a <strong>"reflexionar sobre los límites de capacidad y sostenibilidad de los modelos y estrategias turísticas vigentes"</strong>. infoLibre preguntó al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital su posición e intenciones sobre problemas como el encarecimiento de la vivienda, la presión sobre los servicios, el coste ambiental... "Son las propias comunidades autónomas, en base a las características y situación de cada una de ellas, las que tienen que establecer sus propias políticas", respondió el ministerio. Su mensaje es que "no se puede decir que exista un clima general contrario a la actividad turística" y que "no se puede menospreciar a una industria que es motor de la economía".</p><p>El Plan Horizonte 2020 del Gobierno, aprobado en 2011 con Joan Clos (PSOE) como ministro y aún vigente, ya detectaba numerosas debilidades del sector: heterogeneidad normativa, elevada estacionalidad, <strong>saturación de destinos,</strong> inadecuación de los sistemas de planificación territorial de los destinos turísticos, excesiva concentración geográfica de la oferta de alojamiento,<strong> deterioro medioambiental de un elevado número de destinos, </strong>excesivo y desordenado urbanismo, dependencia elevada de los mercados alemán, británico y francés y débil posicionamiento en los segmentos de la demanda de alto poder adquisitivo. Con los datos de hoy en la mano, es difícil argumentar que se han superado estas debilidades. El Ministerio de Industria destaca que el principal objetivo para 2020 es “lograr que el sistema turístico español sea el más competitivo y sostenible aportando el máximo bienestar social". Y fija un objetivo concreto: "España busca atraer a un turista bautizado como cosmopolita y que se caracteriza por su poder de prescripción, por su alto gasto en destino y por su preferencia por visitar ciudades, admirar el arte y la cultura, realizar compras y disfrutar de la gastronomía y la enología".</p><p><strong>El cambio climático, sin respuesta</strong></p><p>Resulta llamativo el escaso protagonismo que en el documento rector oficial, que también atañe a las comunidades, tiene un problema crucial para el futuro: el cambio climático. El Plan 2020 señala que <strong>"el sector debe comprometerse</strong> responsablemente con [...] la mitigación y adaptación al cambio climático; compromisos que sólo pueden conseguirse a través del liderazgo compartido y la buena gobernanza". Más palabras que concreciones.</p><p>El investigador Joan Buades, autor del informe <em>Alerta climática máxima. Más desigualdad. El fin del turismo litoral</em>, afirma que el debate sobre el turismo se está desarrollando <strong>con</strong><strong>los ojos vendados.</strong> Las empresas, señala en el informe, siguen la máxima del <em>business as usual</em>, seguir como si no pasara nada, sin atender a los diagnósticos que apuntan a un recrudecimiento del fenómeno en las próximas décadas, con la consiguiente desertización y veranos cada vez más tórridos, a lo que se sumaría una mayor incidencia de fenómenos meteorológicos extremos. A todo ello habría que añadir, según recoge el informe, un crecimiento exponencial de los "refugiados climáticos". Dicho informe acredita cómo el consenso científico apunta a que el Mediterráneo, España incluida, será una de las áreas más afectadas por el calentamiento global. <strong>"Se extremará la aridez de toda la región</strong> y, sobre todo, la frontera de la desertificación avanzará [...]". La Península Ibérica se vería afectada de lleno, perdiendo atractivo turístico.</p><p>"<strong>La piscina del Mediterráneo se va a calentar</strong> y el clima se va a <em>saharizar</em>. No es ser apocalíptico, sino juntar información contrastada. La orquesta del <em>Titanic</em> sigue tocando como si no pasara nada, pero el cambio climático es innegable. El turismo tal y como está planteado no tiene futuro", señala. A juicio de Buades, "aquí no sirven de nada las llamadas políticas turísticas". "Todo lo que hay son planes de marketing, estrategias de sostenimiento de oferta y diversificación de turismo. Hace falta una adaptación como sociedad. Tiene que haber <strong>una relación entre la política climática y la política turística"</strong>, afirma. Su preocupación principal no es el turismo, sino el "desarrollo humano". Cree que el sector tiene que abrir los ojos. Pero además insiste en que debe afrontar su responsabilidad en el propio cambio climático. "El día que se introduzcan medidas correctoras reales, lo primero que caería serían los vuelos <em>low cost</em>, que son grandes enemigos del clima. En España hay más aeropuertos que en Alemania. Eso tendrá que acabar en algún momento", afirma Buades.</p><p><strong>"Cortoplacismo y mercantilismo"</strong></p><p>Rodrigo Fernández Miranda, autor de varios libros sobre turismo y miembro del Centro de Estudios de la Economía Social (CEES) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Argentina), afirma que las políticas turísticas están regidas por una mirada "cortoplacista y mercantilista", en la que <strong>las medidas sobre el cambio climático son "únicamente un elemento cosmético".</strong> A pesar de que observa una creciente participación en el debate turístico de movimientos vinculados a la economía alternativa, considera que esto es apenas <strong>"un atisbo de transición cultural"</strong> frente a un discurso dominante en el que el turismo sigue sacralizado. A su juicio, su flanco más débil está en su impacto sobre la vivienda.</p><p>El portavoz de la Asamblea de Barrios por el Turismo Sostenible de Barcelona cree que <strong>el auge y caída del ladrillo debería dejar lecciones.</strong> "Ahora mismo están viniendo millones de personas que normalmente irían a otros países. ¿Qué pasa si dejan de venir? ¿Y si el turismo cae? ¿Qué hacemos con todos esos hoteles e infraestructuras pensadas sólo para el turismo, y con las ciudades pensadas para el turismo y no para los vecinos? <strong>¿Quién se encargará de pagar ese rescate?"</strong>, pregunta.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Aug 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ángel Munárriz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La cara oscura del boom turístico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Ecoturismo,Política,Nacionalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Una política industrial para el turismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/politica-industrial-turismo_1_1095073.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En el caso español, <strong>el protagonismo y peso del sector turístico es indudable y merece una atención especial</strong>. Al constituir una superpotencia mundial en esta materia, y por el peso que comporta en nuestra economía, más del 11% del PIB en 2012, le sitúa como posible punta de lanza en nuestro país, con capacidad de ser motor de cambio, comenzando por determinados destinos turísticos y extendiéndose a otros sectores que pueden darle abastecimiento, favoreciendo un posible efecto arrastre al resto de la economía.</p><p> <strong>1. La política industrial y la cadena de valor.</strong></p><p>El funcionamiento del libre mercado sigue la rentabilidad y la regla de la competencia como factores centrales de toma de decisiones de inversión, donde los actores privados son los únicos protagonistas. La política industrial puede llegar a forma parte de una concepción alternativa. La política industrial, mediante el protagonismo del sector público, estableciendo medidas que influyen en la dinámica tanto del sector público empresarial, de las políticas fiscales, de inversión y de gasto, de concertación e intermediación, como en la regulación y estimulación del sector privado puede reorientar la oferta de un sector para que se incluyan criterios diferentes al lucro en la toma de decisiones económica. De este modo, pueden perseguirse objetivos tales como la eficiencia sectorial –que a veces la competencia impide (1)-, la autonomía productiva o el desarrollo autocentrado, la minimización de costes sociales o medioambientales, el cambio de modelo productivo en términos tecnoenergéticos, el impulso a la cooperación, la complementariedad productiva y la redistribución social y territorial, o la creación de empleo estable y cualificado. En suma, objetivos socialmente deseables. Esto no impide, como suele ser desgraciadamente más frecuente, que el Estado actúe como mero suministrador de ayudas o regulaciones en provecho de grandes compañías privadas, a veces ligadas a organizaciones patronales y grupos de presión, en particular, con un efecto más bien potenciador de la lógica oligopolística, o bien, sencillamente a beneficio particular en términos de favor clientelar.<strong> En la práctica no hay disputa entre mercado y Estado, sino determinado trato de favor y rescate de las administraciones públicas a determinado grupo de empresas</strong>. Es fácil convenir que esto último no puede definirse como política industrial.</p><p>Desde este punto de vista, superar el cliché neoliberal “la mejor política industrial es la que no existe”, que en su día señaló Carlos Solchaga, comienza por reconocer su importancia. Para eso es preciso darle contenido, que no se limite a dar sin más subvenciones genéricas o susceptibles de serlo. No basta con reclamar más política de impulso de la demanda efectiva, hay que establecer objetivos y delimitar actuaciones concretas, evitando diseños de subvenciones que acaban engrosando los excedente de actividades que de igual manera se iban a realizar. <strong>E</strong><strong>n efecto, no basta con reclamar más inversión o innovación, sino que hay que definir criterios y orientación para que se atienda el interés general y sectorial en cada caso</strong>. Es preciso indicar qué inversión se necesita y cómo se puede llevar a efecto, identificando iniciativas institucionales, dotando de instrumentos de política sectorial, y contar con los diferentes actores que participan en la actividad socioeconómica.</p><p>Ni que decir tiene que una política industrial integral e integrada debiera conformar un conjunto de iniciativas coherentes que abarcasen tanto los objetivos a promover en la estructura interna sectorial, así como medidas que coadyuven a la articulación, complementariedad y equilibrio de todos los sectores que conforman nuestra economía y su cadena de valor.<strong> La política industrial no es equivalente a una planificación indicativa</strong>, pues ni agota toda su amplitud y porque convive con el sector privado, pero sí <strong>debe plantearse constituirse como referencia y como un motor de la economía y no tiene por qué oponerse a una arquitectura global que dé a la economía una línea de proyecto común.</strong></p><p>En el caso español, el protagonismo y peso del sector turístico es indudable y merece una atención especial. Al constituir una superpotencia mundial en esta materia, y por el peso que comporta en nuestra economía, <strong>más del 11% del PIB en 2012, le sitúa como posible punta de lanza en nuestro país, con capacidad de ser motor de cambio</strong>, comenzando por determinados destinos turísticos y extendiéndose a otros sectores que pueden darle abastecimiento, favoreciendo un posible efecto arrastre al resto de la economía.</p><p>Sin duda alguna, esto implica que algunas tendencias se reviertan, pues se está produciendo una paradoja. Mientras afluye capital internacional que toma posiciones en cadenas hoteleras españolas, como NH, <strong>algunas transnacionales españolas orientan sus inversiones hacia Europa y América </strong>(2) , dejando de lado su desarrollo en nuestro país. Definir los destinos de los recursos parece importante.</p><p><strong>2. Actividades de servicios, turismo e industria sostenible.</strong></p><p>Es preciso tomar en cuenta que la singularidad de nuestra formación socioeconómica en el concierto internacional. Es importante partir de ella, sin perder la perspectiva de que un desarrollo autocentrado y equilibrado no puede apoyarse en ningún monocultivo. Pero sí puede concebirse que si tenemos algunas potencialidades, como punto de partida, pueden desarrollarse estrategias a partir de ellas que mejoren el conjunto, e inclusive otras áreas. A este respecto, podemos señalar que <strong>la economía española puede cobrar impulso sobre pilares diferentes</strong>, dadas sus condiciones de partida, tales y como podrían ser:</p><p>• El diseño de una <strong>política turística capaz de movilizar a toda la cadena de valor</strong> de cada destino turístico para ponerlas a su servicio; </p><p>• El impulso a un <strong>modelo medioambiental sostenible</strong> que apueste por las energías renovables de origen solar, extensible al conjunto de la industria;</p><p>• O el desarrollo de una política sanitaria, educativa y de atención a las personas, como <strong>actividades punteras que mejoren las bases de cualificación</strong> y de vida humanas de nuestro entorno. </p><p>En lo que sigue suscitamos algunas líneas de propuesta limitadas al sector turístico, no porque estimemos que sea una apuesta excluyente de impulso, sino más bien porque puede configurarse como uno de los vehículos para una transformación sostenible en el sistema industrial español y de dinamización de la economía y el empleo. <strong>Debe recordarse que la mayor parte de competencias en materia turística es de las CCAA lo que implica un desafío añadido de concertación y cooperación institucional</strong>, y de iniciativas proactivas también de la propia Administración central que, por el momento, brillan por su ausencia o reiteran viejos problemas.</p><p>Tengamos presente que el alcance y el modelo de nuestra sociedad de servicios depende de las bases y el carácter de sus infraestructuras y de su industria. <strong>Una industria innovadora conduce a un sector de servicios más avanzado y cualificado. </strong>Una industria subalterna sólo da pie a un sector de servicios de menor valor añadido. Y viceversa. La predominancia de actividades de ingeniería y diseño industrial, de ciencia y tecnología (actividad concentrada en Centroeuropa), etcétera, tienen un carácter bien disímil al de servicios sanitarios, educativos, o, por otro lado, comerciales, ocio o de atención personal, y su carácter se sustenta en la fuerza de la industria del país, y el futuro de la industria del país, a su vez, de la composición interna del sector de servicios. Nuestra industria está lastrada por su auxiliariedad de la industria centroeuropea, al especializarnos subalternamente en la producción de componentes y accesorios no centrales, y al no disponer de iniciativa y ventaja salvo en pocos sectores (eólica, es de los pocos, y el gobierno actual, la desprecia). </p><p>Al igual que la instalación de un parque de atracciones (que es un servicio de entretenimiento) promueve una industria determinada (produciendo instalaciones y equipamientos diversos), algunas actividades de servicio, como es el turismo, puede llegar a promover un determinado perfil industrial de nuestra economía, si se ponen los medios.<strong> El turismo no sólo comporta formar profesionales, sino también adecuar instalaciones, rehabilitar edificios, cuidar el entorno natural y paisajístico</strong>, desarrollar una oferta complementaria. Se puede aprovechar la vitalidad de este sector para impulsar experiencias pioneras de revinculación industrial al desarrollo turístico, y de<strong> innovación energética, basada en renovables,</strong> con todas esas actividades, para abrir brecha hacia un cambio de modelo productivo y tecnoenergético extensible a mayor escala, que no tiene porque impedir una mayor diversificación e impulso más adelante.</p><p>La dependencia y condición auxiliar de nuestra industria delimitan el potencial de nuestras actividades de servicios. La situación de crisis económica y de políticas de ajuste (salarial, de servicios públicos, de políticas sociales, etc…) apoca el despliegue de determinadas actividades de servicios (comercio y servicios de comidas y bebidas, principalmente) (3) dependiente de la capacidad de consumo. La falta de una apuesta por proyectos locomotora, como el turismo, las energías renovables y los servicios a las personas, y la ausencia de una apuesta en la innovación y el desarrollo, <strong>hipotecan el futuro de nuestra economía.</strong></p><p>El sector turístico es, prácticamente, la excepción, en el marco de esta crisis, algunos segmentos están resistiendo razonablemente a la crisis. La afluencia de turistas reciente ha alcanzado niveles record este mismo año 2013. Esto no impide que el nivel de ingresos se estanque debido a la caída de precios. También<strong> el nivel y calidad del empleo no deja de empeorar</strong>, fruto de la gestión empresarial que aplica la reforma laboral con el objeto de degradar salarios y aumentar la productividad por hora. </p><p>Las razones de este éxito no es tanto que haya un mercado sin saturar y con amplio recorrido, sino la afluencia de turismo internacional centro europeo y de fuera de la UE (Rusia, por ejemplo), en medio de conflictos graves en países del norte de África y Oriente próximo. <strong>El turismo interior sigue desplomándose, fruto del contexto recesivo y de las políticas de austeridad. </strong></p><p>En medio de las dificultades, la industria turística podría recibir mayor foco de atención tanto por lo que puede comportar de locomotora económica y del empleo, como por la oportunidad que representa impulsar políticas de desarrollo sostenible e impulso de una <strong>industria que asuma el desafío de abordar un cambio de modelo productivo, energético y de transporte a partir de la punta de lanza del turismo</strong>. Para eso, hay que cambiar de rumbo: no proseguir medidas que profundizan la estacionalidad, y apostar por la diversificación, la sostenibilidad y la articulación del turismo con su entorno económico.</p><p>Una política industrial referida a las actividades de servicio en la industria turística, podría plantear una revisión de las bases económicas industriales del país, si hubiese voluntad política para ello.<strong> Una política de desarrollo autocentrado y sostenible plantea el reto de religar nuestra industria con el turismo</strong>, y tener una visión sectorial y territorial organizada.</p><p><strong>3. La política del gobierno</strong></p><p>El sector turístico es una de las escasas ramas de nuestra economía que resiste con menos daños los embates de la crisis, y que, con una política adecuada, puede seguir un recorrido positivo próximamente. Sin embargo, esta potencial punta de lanza se está desaprovechando y <strong>se está reiterando errores del pasado.</strong></p><p>Ni que decir tiene que el actual gobierno es hostil a cualquier línea de política industrial. Los drásticos recortes aplicados a Turespaña, que hasta la fecha acometía poco más que actividades de promoción; su cambio de naturaleza, pues en su gestión ha entrado la iniciativa privada que, por el contrario, haber contribuido con recursos significativos; <strong>o la degradación de la red de Paradores y su quizá próxima privatización,</strong> <strong>s</strong><strong>on buena prueba de lo diametralmente opuestos que están a una línea de este tipo.</strong></p><p>La política del gobierno, frente a cualquier mejor iniciativa, reproduce la devastación del litoral, como es a lo que puede conducir la Ley de Costas prosiguiendo un nuevo boom constructor cerca de nuestras playas. <strong>Se persigue captar turistas senior internacionales que buscan alojamiento vacacional, y para gran parte del año residencial</strong>, para su jubilación en destinos con climas benignos, paisajes atractivos e importantes infraestructuras de servicios y de ocio, incluyendo además facilidades de nacionalización. </p><p>A nivel de CCAA la casuística es muy diversa, <strong>pero parece importante señalar que en Andalucía se ha abierto un conjunto de iniciativas de Gobierno Abierto</strong> que representan un contrapunto. Si bien no tenemos espacio para dar detalle aquí.</p><p><strong>4. Una alternativa</strong></p><p>Frente a las tentaciones de reproducir un patrón de crecimiento que amplíe viejas burbujas inmobiliarias <strong>es preciso apostar por otra línea que preste atención al respeto del medioambiente</strong>, por políticas que mejoren los estándares de atención profesional al turismo, más intensivas en la creación de empleo, y que este lo sea de calidad y cualificado. </p><p>La clave para una política turística de futuro es pensar en términos territoriales. Esto comporta<strong> poner en común las complementariedades de la oferta de los destinos</strong>, integrando medidas a la escala regional o local para dotar de servicios comunes de soporte a localidades con un carácter económico parejo, complementario y próximo.</p><p>Asimismo, hay que establecer <strong>pautas que enlacen la política industrial a escala regional</strong> (industria alimentaria local, cambios de modelo energético industrial basado en renovables eficientes en cada territorio, transporte, etc…), las infraestructuras locales (construcción y rehabilitación sostenible, mantenimiento y protección de entornos naturales, desarrollo de un transporte de proximidad, etc…), la mejora de servicios complementarios (hostelería, ocio, comercio de proximidad, etc…), y de servicios básicos generales en los destinos turísticos que compensen las diferencias entre población de hecho y de derecho y los fuertes desequilibrios que ocasionan fruto de la estacionalidad.</p><p><strong>Los ejes de actuación para acabar con la saturación</strong> y excesiva estacionalización del sector turístico pasan por establecer medidas de:</p><p>•<strong> Diversificación de la oferta turística</strong>. Hay un monocultivo del sol y playa que debe contenerse y orientarse, debido al límite físico y ambiental ya desbordado. Ha de complementarse y sustituirse con otros formatos como, entre otros, el cultural, rural, de interior y urbano (que, por ejemplo, podría atraer a turistas de mercados emergentes que no buscan tanto el sol y playa, como el chino). Asimismo, es preciso buscar fórmulas de cooperación entre formatos y de asociacionismo empresarial en base a su localización y estacionalidad (para que las plantillas profesionales pudieran, aún cuando eso represente cierta movilidad laboral, disponer de empleo e ingresos suficientes a lo largo de todo el año) para construir dinámicas de complementación. </p><p>• <strong>Desestacionalización y gestión de la estacionalidad</strong>. Es preciso desarrollar iniciativas que atraigan población turística en épocas de temporada baja, en alusión a población inactiva laboralmente (pensionistas, viajes educativos para jóvenes, etc…), y que los programas destinados a este efecto (Imserso) no sigan cayendo en desuso. Complementariamente, cuando no sea posible desestacionalizar ni realizar políticas de movilidad laboral, el objetivo de estabilidad del empleo exigiría hacer predominante el empleo fijo-discontinuo –poniendo cortafuegos para que el empleo a lo largo del año no se convierta en éste, sino para convertir el temporal en fijo-discontinuo- frente al abuso del empleo temporal. De igual modo, la conversión abusiva y creciente del empleo a tiempo completo por parcial como nuevo laboratorio de extensión de la precariedad, los <strong>bajos salarios y la apropiación de productividad por parte de las empresas, y que golpea fuertemente sobre todo entre las mujeres, entraña otro reto</strong> que implica una línea de confrontación y revisión de las últimas reformas laborales.</p><p>• <strong>Promover conciertos de asociacionismo y cooperación interempresarial</strong> para hacer posible una estrategia de colaboración entre destinos complementarios, o para impulsar y hacer uso de servicios comunes a escala local.</p><p>• Poner en el centro la r<strong>ecuperación de los entornos medioambientales</strong> para acabar con la destrucción y la saturación de los territorios turísticos, estableciendo a su vez reglas de sostenibilidad en la actividad turística, compatibles con realzar el atractivo de los paisajes y entornos turísticos.</p><p>• Impulsar una <strong>formación para el empleo</strong> que dote a las plantillas de profesionales de la cualificación más elevada, con contenidos idiomáticos, de dinamización y orientación turística, así como hacer posible una polivalencia de estos para poder abarcar labores diversas dentro del sector turístico o fuera en los periodos de temporada baja.</p><p>• Establecer<strong> conciertos de asistencia al alojamiento</strong> en casos de movilidad laboral para profesionales que oscilan entre ámbitos turísticos diversos según cada temporada.</p><p>• Impulso al <strong>transporte colectivo sostenible de proximidad</strong> (tranvías, autobuses, alquiler de bicicleta, taxis colectivos eléctricos, etc…) en los destinos turísticos (promocionando las experiencias de rutas locales), y potenciación del tren y barco como transporte sostenible de larga distancia (que conciba también el viaje como parte de la experiencia turística).</p><p>En otro orden de cosas, precisamente en un contexto en el que el gobierno abandona una política industrial activa (recortes drásticos y semiprivatización en la gestión de Turespaña, desregulación del ordenamiento turístico en muchas CCAA, etc…), es preciso darle la vuelta a esta orientación. <strong>El sector público debe adoptar mayor protagonismo en materias, más allá de la promoción turística, tales como:</strong></p><p>• Desarrollar iniciativas para <strong>desbloquear el monopolio de los tourperadores </strong>(fundamentalmente un duopolio de alemanes y británicos), tratando de impulsar una agencia de intermediación mayorista estatal ligada a nuestra industria turística, nuestras agencias de viajes y nuestra industria hotelera, que trabaje desde el origen de la emisión de turistas hasta en portales web, facilitando a poner en contacto al turista con el proveedor final. Sus dos líneas de trabajo sería operar para promover el turismo interior y el turismo procedente de países emergentes, aparte de sostener el turismo que viene de Europa.</p><p>• Plantear un <strong>reordenamiento de los entornos urbanos turísticos</strong>, tratando de reconvertir la inmensa oferta de residencias vacacionales, o segundas residencias, para que una parte pueda reformarse y explotarse por profesionales, con conciertos de colaboración entre propietarios y gestores de alojamiento, abrigados por instituciones públicas. Esto incluiría que se rehabilitasen segundas viviendas y viviendas vacacionales, frente a la tentación de construir más; poner de común acuerdo para que se transaccione con entidades profesionales hoteleras la gestión y oferta profesional de estas viviendas, a cambio, por ejemplo, del disfrute de alojamientos vacacionales en diferentes puntos a lo largo del año, u otras fórmulas de compensación económica.</p><p>• Regular la<strong> oferta complementaria en destinos turísticos</strong> para que aumenten los estándares de su calidad, su estructuración de precios, así como impulsar mecanismos de asociacionismo de cara a abaratar costes y mejora en la logística de servicios.</p><p>• Establecer parámetros de regulación de los destinos turísticos en clave de <strong>sostenibilidad medioambiental</strong>, diversificación y mejora de la calidad de la oferta, así como de potenciación de la cualificación y condiciones laborales de los profesionales del sector.</p><p>• Desarrollar una <strong>oferta turística pública de calidad</strong>, con el punto de partida de Paradores de Turismo, que revalorice territorios poco aprovechados y que necesitan un desarrollo socioeconómico local.</p><p>• Comprometer y <strong>estimular a parte de la industria</strong>, el sector agroalimentario, el transporte y la construcción española para reorientar recursos en torno al turismo, aportando recursos condicionados a cambios en su modelo tecnoenergético (potenciando las renovables), fomentando los productos cercanos al turismo, el trasporte sostenible de proximidad y la rehabilitación integral urbanística y de edificios, comenzando por el turismo interior, urbano, cultural y de interior.</p><p>--------------------------------------------------------------------------------------------</p><p>(1)   <em>En la economía de mercado hay varias fuentes de ineficiencia que pocas veces se mencionan. En primer lugar, la oferta, conformada por un conjunto amplio de empresas, producen, y después, comprueban si su oferta casa o no con la demanda, dilapidando existencias por su falta de previsión. La demanda a veces expresa, si es solvente, una serie de cosas, pero finalmente debe quedarse con lo que se ofrece, de tal punto que genera insatisfacción. En la competencia, no sólo hay estímulo por mejorar, también hay rivalidad y obstáculos interpuestos para que el adversario no se quede con la clientela. Por otro lado, se rehuye la cooperación, en muchas ocasiones, debido a esta pugna inagotable. A nivel empresarial se escogen combinaciones financieras, técnicas, de organización del trabajo y empleo de personal guiados por costes crematísticos, ciegos a consideraciones de eficiencia energética y mínimo coste social y ambiental. La ineficiencia es una característica propia del capitalismo.</em></p><p>(2) <em>Debemos referirnos a los informes que el Gabinete Federal de Estudios de FECOHT-CCOO ha venido realizado sobre la presencia de cadenas hoteleras españolas en América Latina y en África, realizados en 2011, y que tuvieron repercusión internacional.</em></p><p>(3)<em> Para profundizar en este punto seguir el Informe sobre la hostelería, comercio y juego del </em><a href="http://www.fecoht.ccoo.es/comunes/recursos/26/1685459-Informe_socioeconomico_Comercio_y_Hosteleria_2013.pdf" target="_blank">Gabinete Federal de Estudios de FECOHT de Junio de 2013.</a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Nov 2013 17:22:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Daniel Albarracín]]></author>
      <media:title><![CDATA[¿Una política industrial para el turismo?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Economía,Ecoturismo,Paradores de Turismo,PP,Turismo,España]]></media:keywords>
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