TintaLibre presenta ‘Amores Tormentosos’, su número especial para sobrevivir a las pasiones del verano

José Gómez

El verano suele ser sinónimo de lecturas ligeras, amores fugaces y tramas amables que se consumen frente al mar o la piscina. Sin embargo, la realidad de los vínculos afectivos rara vez cabe en ese molde idílico. Las relaciones se construyen, pero, sobre todo, desordenan. Con esta premisa, que huye de la superficialidad estival para adentrarse en las grietas de la pasión, los celos, la dependencia y la violencia, el número de verano de TintaLibre se presenta bajo el título Amores tormentosos, toda una declaración de intenciones.

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Para desgranar este mapa del amor, la revista ha reunido este miércoles a sus lectores en la Sala Azul del Espacio Ronda, en Madrid. El número, ilustrado por la artista Paula Bonet, autora también de la portada, cuenta con textos de 16 mujeres que escriben con absoluta libertad sobre el deseo, el desamor y la memoria.

Ante un público de medio centenar de asistentes, Jesús Maraña, ha arrancado la presentación lanzando una advertencia clara al auditorio: “Quien piensa que no ha tenido un amor tormentoso es que no ha vivido con las suficientes ganas”. El director editorial de infoLibre y codirector de TintaLibre ha destacado que se trata de un número “muy especial”, poniendo en valor la generosidad de las autoras, ya que “se han abierto a contar sus historias de amor”.

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Ha sido Ramón Reboiras, jefe de redacción de TintaLibre, quien ha lanzado al aire la pregunta que ha vertebrado gran parte de la cita: “¿Es posible el amor sin tormenta?”. Esa reivindicación de la pasión incontrolable ha encontrado eco en el resto de la mesa. Marta Gesto, directora general de infoLibre, ha defendido que “existe el amor sin tormento”, aunque ha matizado: “No concibo el amor sin pasión. Enamorarse no se puede controlar, el deseo es como una emoción primaria, que sube y baja”, ha admitido. En esa misma línea, la escritora Lara Moreno ha abrazado la intensidad de los afectos al asegurar que “el deseo va mucho más allá del sexo” y que “la pasión a veces da tormento, y bienvenido sea ese tormento”. Para la autora, que el cuerpo y el alma atraviesen esas tempestades resulta “vital para la complicidad y la felicidad”. Como un guiño al verano, Andrea Genovart ha enlazado la idea recordando que “hay tormentas de verano increíbles que, una vez a resguardo o mojándote si quieres, te empapan en el momento más preciso”.

Sin embargo, el debate ha trazado una línea roja entre la intensidad emocional y la violencia machista. La dibujante Candela Sierra, autora del único cómic del número, ha compartido un aprendizaje personal: “Yo tuve un amor que me enseñó a poner límites muy importantes, al igual que el consentimiento”. Un término, el del consentimiento, que Gesto ha elevado a la categoría de hito histórico. “No hay un mayor logro del feminismo que poner el consentimiento en nuestras cabezas”, ya que para ella, “las relaciones tienen que ser un espacio seguro, como todo lo demás”.

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Lara Moreno ha sido la encargada de desglosar la fina línea que a veces la sociedad confunde. “Una cosa es una historia de tormento y otra una historia de maltrato. No todas las historias tormentosas tienen que ser maltrato”, ha subrayado. La escritora ha explicado que tuvo la urgencia de narrar el abuso “con pelos y señales” en su novela La ciudad para que el público comprenda “cómo esta violencia está arraigada en nuestra sociedad, que no tiene una educación sexoafectiva correcta”.

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Frente a las heridas de los vínculos tradicionales, la mesa también ha explorado cómo las dinámicas están cambiando. Candela Sierra ha apuntado que “el modelo de pareja en el que yo crecí ha cambiado”. Y en este proceso de deconstrucción, las redes de apoyo y el sentido del humor son las principales salidas de salvación. “Las amigas siempre las necesitamos porque ellas ven cosas que nosotras no vemos”, ha reivindicado Gesto, confesando que su método para sanar es bucear en el dolor: “Las mujeres estamos aprendiendo a meternos en el drama para analizarlo y curarlo, y luego mirarlo y reírnos”.

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Esa risa sanadora y cómplice ha sido el terreno de Andrea Genovart, quien ha transformado la presentación del nuevo número de TintaLibre en “cualquier quedada con amigas”. Desde el humor y la caricaturización de ciertas masculinidades, a las que ha dedicado su relato, Genovart ha lanzado una lúcida reflexión: “Ahora muchas mujeres deciden no desde el deseo, sino desde lo que les conviene”. 

Un debate complejo que, como ha señalado Jesús Maraña al inicio, nos invita a adentrarnos en las páginas de este número especial y a jugar con ese espacio misterioso y fascinante en el que las autoras se abren en canal y el lector debe descifrar “qué hay de cierto y qué hay de ficción”.

El verano suele ser sinónimo de lecturas ligeras, amores fugaces y tramas amables que se consumen frente al mar o la piscina. Sin embargo, la realidad de los vínculos afectivos rara vez cabe en ese molde idílico. Las relaciones se construyen, pero, sobre todo, desordenan. Con esta premisa, que huye de la superficialidad estival para adentrarse en las grietas de la pasión, los celos, la dependencia y la violencia, el número de verano de TintaLibre se presenta bajo el título Amores tormentosos, toda una declaración de intenciones.

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