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Nueva Bauhaus, la propuesta de la UE para repensar nuestras ciudades que no le gusta a Vox

Imagen de una vecina de Valverde de La Vera tejiendo un parasol como parte de la iniciativa 'Tejiendo la calle', de la Nueva Bauhaus Europea.

El 11 de abril de 1933, la policía del naciente régimen nazi alemán entraba y clausuraba una antigua fábrica de Berlín. Su cierre era uno más de los múltiples ejemplos del terror que se estaban viviendo en Alemania en los meses sucesivos al ascenso de Adolf Hitler y que durante los años sucesivos, sembraría Europa de destrucción, guerra y horror. Un edificio más cerrado y olvidado, un paso más en la represión nazi y, por consiguiente, un paso más en su camino hacia el totalitarismo. Sin embargo, esa antigua fábrica no era un edificio más. Ese lugar era el último reducto de una escuela que había revolucionado la arquitectura y el arte europeo durante toda la década anterior: la Bauhaus.

Fundada en el año 1919 por Walter Gropius e impulsada al amparo de la democrática República de Weimar, el sistema político surgido en Alemania después de la Primera Guerra Mundial, la Bauhaus reunió bajo su peculiar estilo a artistas de la talla de Ludwig Mies Van der Rohe, Hannes Meyer, Wassily Kandinsky o Paul Klee. El racionalismo, el diseño minimalista, el carácter moderno y las ideas progresistas de la escuela, que intentaba aunar bajo sus muros a todos los ámbitos del arte posibles, fueron los pilares que el régimen nazi intentó segar con ese asalto a la última sede de la Bauhaus. Pese a las protestas de Van der Rohe, su último director, en las que defendía que la escuela no tenía un posicionamiento político, Hitler lo tenía claro: la Bauhaus debía cerrarse.

El dictador alemán consiguió su objetivo clausurando la sede y deteniendo a sus estudiantes, pero se quedó muy lejos de matar el espíritu y las ideas de la Bauhaus. Más de un siglo después de su fundación la Comisión Europea lanzaba, en el año 2021, el programa Nueva Bauhaus Europea (NBE), un ambicioso proyecto destinado a revolucionar la arquitectura y la forma en la que se vive en las ciudades europeas. Un camino hacia la innovación en el que España se coloca como el segundo país con más iniciativas en su territorio, con más de 200, solo superado por Italia y seguida de lejos por Portugal.

Su principal impulsora era la propia presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, que en su discurso del Estado de la Unión de ese año invitaba a crear no solo una escuela o un nuevo estilo arquitectónico, sino una nueva forma de repensar las ciudades europeas. “El objetivo de la NBE es abordar los desafíos contemporáneos como la eficiencia energética, la reducción del cambio climático y la mejora de la calidad de vida situando en el centro la sostenibilidad y el bienestar del ciudadano”, explican a infoLibre las arquitectas Mireya Reguart y Laura Motilla, socias fundadoras de Bauwood, un estudio especializado en el desarrollo de proyectos de construcción descarbonizados.

Por ese compromiso ecológico, la Nueva Bauhaus Europea se encuadra en el llamado Pacto Verde Europeo, una iniciativa de la UE que busca reducir las emisiones del viejo continente y conseguir un futuro respetuoso con el medio ambiente. En este sentido, el proyecto se piensa como un movimiento creativo que abrace a distintas disciplinas del arte y del urbanismo para lograr un objetivo central: la neutralidad de carbono para el año 2050. Por eso, en las iniciativas de la Nueva Bauhaus podemos encontrar desde edificios que han sido construidos a base de residuos reciclados hasta otros que se integran en espacios naturales gracias a materiales presentes en esos lugares.

Uno de los proyectos que mejor ejemplifican el proyecto de la Unión Europea es la Vivienda Táctica de Emergencia, un edificio que combina la sostenibilidad con una función social. Creada a partir de contenedores marítimos reciclados y ubicada en el barrio Gòtic, uno de los más gentrificados de la ciudad condal, este bloque de viviendas se ha construido en uno los pocos solares desocupados del lugar y tiene como función acoger temporalmente a vecinos del barrio que hayan sido desahuciados de su hogar. El proyecto resultó ganador del Primer Premio Nueva Bauhaus Europea en la categoría "Soluciones de vida modulares, adaptables y móviles" y, además, pretende ser un modelo para otras ciudades europeas gentrificadas.

De las grandes capitales europeas a los pueblos extremeños

Pese a que desarrollo de la iniciativa europea se ha dado mayormente en zonas urbanas, la NBE no es un proyecto solo pensado para transformar la vida de los europeos en las ciudades, sino que también quiere extenderse a los pueblos de la Unión. “Es una iniciativa transversal en su más amplio sentido. Queremos apoyar iniciativas tanto en las ciudades como en entornos más rurales, que transformen el entorno construido y los estilos de vida locales”, indican desde la Comisión a infoLibre. En nuestro país, de hecho, pueblos como Malpartida de Plasencia (4.602 habitantes), Solsona (9.014) o La Sénia (5.644) cuentan con proyectos de la NBE. 

Muchos de estos municipios se encuentran en Extremadura, una de las comunidades más afectadas por la despoblación en España y que se volcó completamente con la propuesta de Von der Leyen. Tanto es así que, poco después del anuncio de la presidenta de la Comisión, surgió la asociación Swing Bauhaus, que impulsó el movimiento ciudadano #HackExtrem cuyo objetivo era construir equipos de trabajo para identificar las necesidades de la sociedad extremeña y así crear proyectos innovadores en línea con la NBE. Todo ello, además, se realizaba además en una estrecha colaboración con Portugal.

Justamente, en Extremadura se llevó a cabo uno de los proyectos más trasversales de la Nueva Bauhaus, el llevado a cabo en el minúsculo municipio de Valverde de la Vera (460 habitantes). Sus vecinos, desde los más jóvenes hasta los más ancianos (el participante con menor edad tenía 3 años y el mayor 93), se volcaron con la iniciativa y unieron fuerzas para confeccionar a mano parasoles que cubrieran las calles del pueblo para dar sombra en medio del caluroso verano extremeño. Mediante la cooperación de todos los vecinos, utilizando la técnica del ganchillo y usando plástico reciclado como material, acabaron produciendo unos decenas de parasoles que reproducían dibujos y formas tradicionales y reconocibles para todos los habitantes del lugar.

Críticas de Vox y la necesidad de una mayor difusión

Sin embargo, y pese a casos como el de Valverde de la Vera, desde su lanzamiento, la Nueva Bauhaus Europea ha recibido críticas desde varios sectores por su supuestamente contribuir a una uniformidad en el aspecto de las ciudades europeas. En línea con estas críticas, Vox se ha pronunciado varias veces en contra de la NBE, llegando incluso a llevar un punto en su programa electoral donde expresaban su posición: “Rechazamos proyectos globalistas como la llamada Nueva Bauhaus Europea que impulsan los burócratas de Bruselas, que, con la coartada del fanatismo climático y la eficiencia energética de los edificios pretende uniformizar la realidad de nuestras ciudades”.

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“La NBE no busca imponer una estética arquitectónica específica, más bien al contrario, promueve la adaptabilidad a contextos locales, buscando un equilibrio entre la innovación y la preservación de las particularidades culturales del lugar, respetando la diversidad cultural y arquitectónica de cada región”, explican las arquitectas. Una opinión que secundan desde la Comisión, señalando que las propuestas de las convocatorias vienen desde los artistas locales que “se apropian de la iniciativa, y la implementan en función de sus circunstancias y necesidades”.

Pese a todos sus avances, una de las asignaturas pendientes de la NBE es la difusión del proyecto entre la sociedad, pero sobre todo entre los profesionales en aras asegurar una arquitectura sostenible en el futuro: “La iniciativa puede no ser muy conocida entre la ciudadanía en general, y sería beneficioso hacer más esfuerzos para comunicarla y aumentar la conciencia pública, pero lo que es crucial es que los fundamentos de la Nueva Bauhaus Europea se integren como parte troncal en las escuelas de arquitectura. No solo es importante que la gente común la conozca, sino también formar desde ahora a los futuros profesionales en estos criterios y valores”, comentan Reguart y Montilla.

Para las arquitectas, el horizonte del proyecto debe ser a muy largo plazo ya que, pese a que dentro de la profesión cada vez se tiene mayor conciencia del impacto de la arquitectura en el medio ambiente, “aún queda mucho camino por recorrer para que un diseño responsable con el planeta se imponga como un movimiento global”.

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