Cómo lo ve

Lluís Orriols: "Un gobierno sin mayoría parlamentaria es un 'Gobierno zombie'"

El politólogo Lluís Orriols (Barcelona, 1978) se ha convertido en uno de los analistas más demandados por diferentes medios de comunicación en nuestro país. Tras obtener un doctorado en la Universidad de Oxford, se especializó en el estudio del comportamiento electoral y la opinión pública. Sus opiniones se suelen caracterizar por estar basadas en trabajos de investigación y por eludir un posicionamiento ideológico que condicione su análisis. En relación a la actual coyuntura política española hay un concepto que repite en su visión: la paradoja. En diferentes aspectos, observa cómo la realidad que reflejan los hechos contrastados no suele coincidir con la percepción que los partidos políticos y la opinión pública suelen mantener.

Los Presupuestos Generales del Estado

"En términos generales, la Ley de Presupuestos es, probablemente, una de las leyes más importantes que pasa un Gobierno por dos motivos. Primero, porque ahí se cristalizan las principales directrices de la acción de gobierno en el próximo año. Pero también porque es una liturgia donde se escenifica si el Gobierno goza de la mayoría parlamentaria necesaria. Creo que son unos presupuestos de expansión, unos presupuestos sociales, unos presupuestos donde, claramente, el Gobierno ofrece guiños a sus bases tradicionales y también son guiños a futuros votantes en el umbral de votar al Partido Socialista pero que necesitan un empujón. Se busca recuperar el voto más joven que se fue, hace unos años, a otros partidos políticos. El Gobierno se siente muy cómodo con los presupuestos que se han aprobado y, por otra parte, con el hecho de que pueda decir que este Gobierno puede durar un año más".

Percepción de la situación económica

"Una de las paradojas que estamos viendo en la actualidad política en los últimos meses es que vemos cómo los datos macroeconómicos están mejorando, incluso tuvimos, recientemente, datos de reducción del desempleo históricos. Sin embargo, esa mejoría económica no se ha trasladado de forma contundente a los españoles. Los españoles siguen siendo muy pesimistas, muy escépticos acerca de cómo está la situación económica. Por tanto, ahí el Partido Popular tiene una baza. Cuando el Partido Popular critica estos presupuestos no por los elementos sustantivos, sino por las perspectivas económicas, casa muy bien con la opinión pública, que es mucho más escéptica que el Gobierno. Por tanto, la estrategia del Partido Popular es una estrategia, en ese sentido, que entra en sintonía con el pesimismo no solo de los votantes del PP, sino de todos los españoles, tanto de la izquierda como de la derecha".

España en quiebra

"Probablemente, la declaración de que "España está en quiebra" es una afirmación extrema que no se ajusta a la realidad, pero hemos de entender por qué el Partido Popular utiliza esa línea argumental, por qué el Partido Popular insiste en que la situación económica en España es mala a pesar de estos indicadores macroeconómicos que dicen lo contrario. El Gobierno no despegará en las encuestas hasta que se haya instalado de forma clara en la opinión pública que España ha salido del bache, que España empieza a crecer, que España ya es un país fuerte, que los fantasmas se alejan. Para el Partido Popular, aunque quizás el mensaje de "España está en quiebra" es algo hiperbólico, se entiende la línea estratégica, que es dilatar lo máximo posible que se extienda esta idea de que España está recuperándose. De momento, claramente la opinión pública está en sintonía con esta visión pesimista".

Pactos con nacionalistas e independentistas

"El Partido Socialista, cuando pacta con partidos independentistas o nacionalistas, en términos electorales se desgasta. Es verdad que, desde el Gobierno, el Partido Socialista pierde votos por tener estos socios. Sin embargo, esto obvia una dimensión importantísima y es que los partidos políticos no solo están interesados en maximizar votos. También están interesados en maximizar las opciones de gobernar. Tener a Esquerra Republicana, al PNV o a EH Bildu de socio desgasta electoralmente, pero también tenemos que tener en cuenta la dimensión de que son, muchas veces, piezas necesarias para la conformación de mayorías parlamentarias y que, por lo tanto, el Partido Socialista puede sentirse cómodo en perder votos y, a la vez, decir: Perderé votos, quizás quedaré segundo, pero seguiré en La Moncloa'".

PSOE y UP ante los PGE

"El hecho de que el Partido Socialista y Unidas Podemos no hayan puesto el foco de sus conflictos en los Presupuestos creo que es inteligente y creo que ayuda mucho a la estabilidad del Gobierno. Es inevitable que en un Gobierno de coalición haya divergencias, haya intereses contrapuestos. Eso forma parte de la normalidad. Otra cuestión es que, a ojos del ciudadano, sea molesto. Ahora, también los gobiernos de coalición deben saber dónde poner el conflicto. Ponerlo en la Ley de Presupuestos es altamente dañino porque, ahí, el Gobierno se la juega. Un Gobierno que no aprueba Presupuestos, aunque legalmente puede continuar prorrogándolos, es un Gobierno zombie. Si un gobierno no tiene la mayoría parlamentaria, es un Gobierno zombie y, por lo tanto, puede mantenerse en el poder, pero de forma irresponsable".

Tensiones en la coalición

"Sin duda, si hay desencuentros, ruido y disputas políticas afecta a un Gobierno de coalición. Todo lo que no sea coordinación y unidad de acción afecta negativamente. Hay estudios que muestran que esto afecta a la imagen de los gobiernos, aunque a mí me gustaría trasladar a la opinión pública que el conflicto es inherente a la política y que ciertos grados de conflicto tienen que existir inevitablemente en gobiernos de coalición. Un exceso de conflicto es malo, pero un exceso de acuerdo es ficticio, es mentira, no existe. Es, simplemente, una ficción que nos venden. Si no hubiera nunca más elecciones, pues, a lo mejor, habría menos conflicto. Sin embargo, como habrá elecciones más pronto que tarde, cada líder de la coalición se prepara para tener el terreno allanado, preparado para la siguiente campaña electoral".

Auge de la socialdemocracia

"¿Estamos en el resurgir de la socialdemocracia? Yo creo que esto es más una pregunta, una hipótesis, que una certeza. Yo creo que no podemos saberlo aún. ¿Realmente los partidos socialdemócratas han hecho un diagnóstico distinto del que tenían hace, apenas, cinco años y están buscando nuevas estrategias y nuevas políticas para crear nuevas bases electorales? ¿Estamos escuchando, simplemente, ruido o, realmente, los partidos socialdemócratas están cambiando estructuralmente? A mí me da la impresión de que aún es muy pronto para considerar que elementos anecdóticos en las elecciones en Alemania, en España o lo que pase en Portugal podamos considerarlos un cambio estructural en la relación entre los electorados europeos y la socialdemocracia. Creo que aún es muy pronto para eso".

Yolanda Díaz y su plataforma

"Veo los argumentos para que Yolanda Díaz impulse un proyecto transversal a la izquierda del Partido Socialista, para ensanchar la base actual de Unidas Podemos. Entiendo la argumentación de Yolanda Díaz cuando vemos que sus valoraciones son muy buenas. Yo no creo que esté en los cálculos de UP ceder su protagonismo a una plataforma en la que perdería poder de influencia. Yo sería escéptico si fuera líder de Unidas Podemos sobre esa estrategia. Pero, sobre todo, sería extremadamente escéptico a unirme a esta plataforma si fuera de Más País, que es un proyecto nuevo, que está intentando configurarse como un proyecto de una izquierda verde cosmopolita, que está teniendo mucho éxito en otros países europeos. Es un proyecto político en construcción. Yo, si fuera asesor de Más País no vería la jugada. La veo para Yolanda Díaz, sin duda. La veo un poquito menos para Unidas Podemos. Pero, sin duda, no la veo, en ningún caso, para Más País".

Casado vs Ayuso

"¿Cómo puede ser que el Partido Popular se esté tirando piedras a sí mismo con estas disputas internas? A mí me da la sensación de que, en realidad, es previsible que esto pasara. De hecho, cuando hay rebeliones dentro de los partidos políticos, cuando hay facciones que disputan el liderazgo, cuando hay luchas internas de poder dentro de los partidos, no es cuando el partido va mal. Que las facciones internas del Partido Popular estén en disputa, creo que muestra que las propias élites del Partido Popular se sienten optimistas, no se sienten que están hundidos. Es decir, que se consideran que ya no es un partido que está abocado a perder la carrera con Ciudadanos o a perder la carrera con Vox, sino que es un partido que aún tiene dificultades para demostrar que puede ganar unas elecciones y gobernar, pero que está cerca. Y así lo dicen las encuestas, que hay ambigüedad".

Bloqueo institucional

"La valoración que se puede hacer de la renovación de órganos como el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo y el Tribunal de Cuentas no puede ser más que positiva, pero con un matiz. Me irrita particularmente que se considere que es posible no cumplir con el mandato constitucional de renovar los órganos institucionales. El mandato constitucional es que, cada equis tiempo, hay que renovar unas instituciones y ¡hay que renovarlas! Se dice cuándo y cómo. Y los actores políticos tendrían que cumplirlo a rajatabla y, sin embargo, se ha instalado el hecho de que el bloqueo puede llegar a ser una estrategia política. Utilizar el bloqueo político es un arma política como cualquier otra y eso debería ser algo que debería ser altamente denunciable. Por tanto, más que alegrarnos, lo que deberíamos es exigir repetidamente que pidan perdón, sobre todo, los principales causantes y, sobre todo, el Partido Popular".

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