Los discípulos se matan en nombre de sus dioses

José Félix Sánchez-Satrústegui Fernández

A lo largo de la historia, los seres humanos han creado dioses a su imagen y semejanza para que una vez inventados los empujaran a matarse en su nombre. Las diferentes novelas bíblicas, con ínfulas de historia que sustituyen la razón por la fe, esa sinrazón, mantienen una guerra multisecular que ahora enfrenta a cristianos, musulmanes y judíos, los cuales se arrojan bombas y mensajes de odio en un ambiente tan actual como anacrónico. Algunos, incluso, se pelean entre ellos (mientras León XIV pide paz, como corresponde; Trump y otros ultras, guerra).

Este último y Netanyahu, plutócratas, tiranos y genocidas —«cada época tiene su fascismo», escribió Primo Levi—, se empeñan en hacerse con el mundo saltándose cualquier regla de convivencia común. La «democracia imperialista» de EEUU se alía con el Estado terrorista de Israel para, después de masacrar Gaza, destruir Líbano, la teocracia repugnante de Irán y lo que se ponga por delante para conseguir sus objetivos espurios. Entre tanto, Europa…

Es difícil recurrir al valor de la palabra cuando las bocas de los interlocutores si no escupen exabruptos, lanzan balas

En uno de sus vaivenes neuronales, el Agente Naranja ha amenazado con salirse de la OTAN y retirarse de las bases militares europeas, entre ellas las que se encuentran en suelo español. Todo por culpa de los europeos, sobre todo de Pedro Sánchez, que no bailan al son de guerra que marca el yanqui. Mark Rutte, jefe de la cosa atlántica, que le llama daddy (papi), no sabe qué zona nalgar besarle para calmarlo. Los que gritábamos «OTAN no, bases fuera» ante aquel referéndum tramposo que convocó Felipe González no podíamos imaginar que 40 años después quien lanzara ese eslogan fuera el presidente norteamericano más impresentable de cuantos han dirigido ese país (y ha habido muchos). No sé si lagrimar de emoción, de perplejidad o de cabreo. Quizá sea el momento de una defensa europea, ¿no, UE?, ahora que hasta Hungría vuelve a Europa.

El premio FIFA de la Paz envía a cuatro astronautas a desentrañar los enigmas de la cara oculta de la Luna, pero él no se encuentra entre ellos, a pesar de ser tan lunático. El matón, en su incurable megalomanía, prefiere mantenerse en la cara visible de la Tierra para desgracia de esta. El viaje no fue amenizado aquí abajo con la música de The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd, sino con el ruido de las bombas. 

Las negociaciones entre EEUU e Irán continúan, se rompen, se reanudan. A saber. Es difícil recurrir al valor de la palabra cuando las bocas de los interlocutores si no escupen exabruptos, lanzan balas. Los dioses callan.

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José Félix Sánchez-Satrústegui Fernández es socio de infoLibre.

José Félix Sánchez-Satrústegui Fernández

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