El desgaste prematuro de Starmer Ruth Ferrero-Turrión
Las elecciones en Andalucía, nación del Sur, periferia europea, llegan a su final este domingo con Juan Manuel Moreno Bonilla surfeando la ola de la mayoría absoluta. Alejado del Madrid D.F. y de los gobiernos del futuro terror asimilados por la prioridad nacional en Extremadura, Aragón y Castilla y León, el presidente de la Junta ha puesto a prueba su fortaleza y los límites que definen la derecha plural. El silencio benedictino ha permitido al guardián de San Telmo resistir el primer debate electoral y colocar el marco de discusión entre PP y Adelante Andalucía en el segundo combate. Estos comicios transcurren por carreteras secundarias, en un sistema autónomo compuesto por ocho provincias en las que Vox corre el serio riesgo de desfondar, situándose por debajo del 13% de los votos. Aviso a navegantes: la derrota de María Jesús Montero no anticipa la derrota de la izquierda plural en las próximas generales que se podrían celebrar en julio de 2027. Ni siquiera el fracaso de un nuevo Sumar impedirá que el PSOE ocupe ese espacio, por ahora, vacío.
Llegados a este punto, también conviene aclarar conceptos. Lo que pase en Andalucía se quedará en Andalucía. Cualquier estrategia que trate de definir una analogía entre el resultado del 17 de mayo en la nación del sur y el que tenga lugar en ¿julio del 2027? para decidir nuevo gobierno de España será una estrategia fallida. Las elecciones de Moreno Bonilla (primera vuelta de las generales) nos hablan de la reedición de una mayoría absoluta desde la cristalización de una derecha plural que bebe de diversas generaciones, un marco territorial perfectamente definido y un modelo económico que produce confianza después de ocho años de gestión. La carretera autonómica que Moreno Bonilla atraviesa en Andalucía transcurre paralela a otra de mayor distancia y recorrido, sobre la que carbura el gobierno de la izquierda plurinacional que tiene tiempo y capacidad suficiente para volver a repetir, siempre que sea capaz de resolver sus cuitas (y si no, también). En Vox creen que el PSOE está situado "incluso en el 38,5%" y todos saben que ambos senderos, el de Bonilla y el de Sánchez, comparten una elemento en común: los presidentes tienen bonus si completan sus legislaturas.
Hay gobiernos que intentan parecer neutros, casi burocráticos, como si su función fuera simplemente administrativa. Han entendido que, en las guerras cognitivas, lo importante es acaparar la atención del votante, volcarse en el dominio de sus emociones y, sobre todo, ocupar el campo de juego, controlando el balón y fijando propósitos y emociones en las gradas del estadio. Tan importante es lo que decidan los votantes el próximo 17 de mayo como que no hagan scroll. Jugar al despiste se paga. Engañar también. Lo sabe Fernando Clavijo. Lo hemos visto en la gestión de la crisis sanitaria en Tenerife. La derecha plural de Juan Manuel Moreno Bonilla apostó por la coordinación en la crisis de Adamuz y asumir el error en la de los cribados. Pero en las guerras cognitivas, la fe puede más que la memoria. Los debates electorales no han logrado despertar su vis mediática pero sí han permitido exponer que la estabilidad es la materia política con la que trabaja su gobierno. El mejor marketing electoral del PP andaluz es que sus electores lo necesiten: porque la suya es una estabilidad adherida a la industria de la actualidad. Si no gobierno, no podré convocar oposiciones. Sin estabilidad es imposible que haya continuidad. El presidente de Andalucía aún tiene tiempo suficiente para convencer a 400.000 indecisos, entre ellos a 15.000 votantes repartidos entre Vox y PSOE que están dispuestos a depositar en él su confianza.
Jugar al despiste se paga. Engañar también. Lo sabe Fernando Clavijo. Lo hemos visto en la gestión de la crisis sanitaria en Tenerife
En poco más de dos meses, Yolanda Díaz anunció su retirada como candidata y renunció a ir siquiera en las listas. IU y Maíllo, después de quedar fuera de las Cortes de Castilla y León el 15-M, se anticipó a resolver el asunto crucial y pendiente: ¿Quién lidera el futuro? Nadie parece querer. Se descartó Bustinduy y Unai Sordo sigue sin dar el paso. Si se lo pidieran, el secretario de CCOO quizás no lo rechazara, pero primero tendría que resolver quién puede ocupar su liderazgo en el sindicato sin crear fisuras internas. Después, antes de dar sí quiero, tendría que valorar si está dispuesto a construir un espacio, si acaso, bastante más volátil que su propio sindicato.
Sin que diera tiempo a que cuajase el debate, Juanma Moreno, el 23 de marzo, convocó las elecciones andaluzas y descolocó todavía más a los que quedaban en Sumar, que son menos sin Podemos tras el error Magariños: Lara Hernández y Verónica Martínez Barbero compiten como herederas de las ruinas de Yolanda Díaz; Mónica García y Emilio Delgado se dan puñaladas por ser el rival de Ayuso; Maíllo se ahoga en el pavor de que en Andalucía, donde mantiene su mayor implantación, les supere Adelante, los aliados de Teresa Rodríguez, ex de Podemos, y de IU. Conviene destacar que las reestimaciones del último sondeo del CENTRA elaboradas por el instituto Opina360 confirman ese escenario y apuntan a los 18 diputados si sendas formaciones hubiesen acudido unidas en una misma papeleta. Separadas, difícilmente podrán llegar a 14 escaños. Hará falta algo más que un Sumar 2.0 para que la izquierda alternativa a Sánchez no se desplome. Si Sordo no da el paso, el campo de juego de la izquierda acabará siendo ocupado en su totalidad por Pedro Sánchez.
Lo más...
Lo más...
LeídoPodemos pide investigar si se pagaron fondos reservados en el montaje de la cocaína contra Urbán
Álvaro Sánchez CastrilloEl hantavirus no tiene potencial pandémico, pero la OMS vigila más de veinte virus que sí preocupan
Daniel LaraTu cita diaria con el periodismo que importa. Un avance exclusivo de las informaciones y opiniones que marcarán la agenda del día, seleccionado por la dirección de infoLibre.
Quiero recibirla¡Hola, !
Gracias por sumarte. Ahora formas parte de la comunidad de infoLibre que hace posible un periodismo de investigación riguroso y honesto.
En tu perfil puedes elegir qué boletines recibir, modificar tus datos personales y tu cuota.