De lo que pudo haber sido y no fue

Alfredo Díaz

El verso pertenece a un bolero titulado “Amar y vivir”, de Consuelo Velázquez. Dice así: “No quiero arrepentirme después de lo que pudo haber sido y no fue. Quiero gozar de la vida teniéndote cerca de mí hasta que muera”.

Lo he elegido como título de esta columna aunque también podría haber servido esta estrofa del tango “Yira, yira”, de Enrique Santos Discépolo. “Yirar” significa, en lunfardo, dar vueltas o deambular sin rumbo fijo, que es algo parecido a lo que lleva haciendo el PP desde que era el Movimiento Nacional durante la dictadura franquista. 

Que, por cierto, ese “nacional” debería escribirse con “z”. 

Porque deambular, el garito de la derechona, deambula. Pero el rumbo lo tiene claro: recortar lo público para forrarse sus amigos y ella con lo privado.

La estrofa dice así: “Aunque te quiebre la vida, aunque te muerda un dolor, no esperes nunca una ayuda, ni una mano, ni un favor”. Y eso le cantó aquella noche Abascal a Bonilla. A Feijóo hace tiempo que nadie le ronda.

Juanma va a tener que desayunar sapo una buena temporada

Y es que hay noches electorales que son boleros y otras que son tangos. Y noches electorales que son boleros para unos y tangos para otros. Y eso fue lo que pasó la noche del domingo 17 de mayo, que incluyó, además, dos réquiems y un aleluya. Y a la que no debería acompañar, como bien dice mi camarada Denny Horror, el conocido eslogan “disfruten lo votado”, sino uno menos vengativo y más esperanzador que cierra su monólogo. Ved el vídeo.

Moreno Bonilla –a quien Abascal Conde llama Moruno Bonilla en un derroche infinito de xenofobia en modo “le dijo la sartén al cazo” por los rasgos nítidamente arábigos del ultra– dijo tras analizar las vísceras de sus encuestas internas que gobernaría en solitario. Pero en el fondo de su corazoncito de bachiller sabía, como sabíamos todos, que no iba a ser así.

Retrasos en la comunicación de resultados de cribados de cáncer con muertes incluidas, presuntos desvíos de fondos a la sanidad privada y a las universidades romanas, apostólicas y privadas, denuncias judiciales por prevaricación y fraccionamiento de contratos… Estaba claro que todo esto le iba a pasar factura al PP en las urnas, igual que lo estaba que no la que se merecía, porque existe el voto a la contra manque duela. O el “que se jodan”. Y el no saber votar. Valen las tres expresiones, pero pido perdón por la tercera a mi compinche Jaime Miquel, desde donde sea que me esté leyendo por su férrea defensa –compartida– de la teoría de los votos y los paisanos.

Y ahora, por mucho que diga que tiene margen de maniobra para gobernar en solitario, Juanma va a tener que desayunar sapo una buena temporada. Diría que cuatro años. O lo que surja.

El bolero podría definirse como el arte de sufrir con una orquesta que asiente y te comprende porque no le queda otra. El tango, según Borges, Valle-Inclán o Benavente, como el lamento de un cabrón. La cuestión es que al bolero del PP le acompañó aquella noche un moquero con iniciales para secarse las lágrimas. Al tango de Vox, una navaja automática en el bolsillo del fachaleco. Habrá que ver el alcance del puazo ultra y los daños que provoca en Génova. 

Que, por cierto, ese Génova debería escribirse con “b”.

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Alfredo Díaz es socio de infoLibre.

Alfredo Díaz

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