GUERRA EN ORIENTE MEDIO
El derribo de un caza por parte de Irán abre un nuevo capítulo del conflicto en Oriente Medio
Irán ha derribado un avión de combate estadounidense, según han informado este viernes medios oficiales iraníes y confirmado mandos militares de Estados Unidos al The New York Times y a la agencia Reuters. El aparato, identificado como un F-15E, contaba con dos tripulantes, de los cuales uno ha sido rescatado con vida tras el accidente, según asegura Reuters, mientras que por el otro Irán ofrece una recompensa para quien lo capture.
El derribo constituye la primera acción militar de impacto directo contra un avión estadounidense en suelo iraní desde el inicio de la guerra hace cinco semanas, porque el anterior avión derribado sucedió por fuego amigo en Kuwait.
El Pentágono, además, trabaja ya en la operación de extracción de ambos pilotos, según avanza Axios, pero eso supondría implicar el envío de tropas sobre suelo iraní, algo con lo que la República Islámica ya se ha mostrado contraria y beligerante.
Fuentes de defensa señalan que el Comando Central de Estados Unidos, responsable de las operaciones en Oriente Medio, mantiene unidades preparadas cerca de la frontera iraní para actuar en misiones de búsqueda y rescate. El escenario es extremadamente complejo, dado el riesgo de que las fuerzas iraníes abran fuego contra helicópteros o equipos de evacuación terrestres.
El gobernador de la provincia iraní de Kohkiluyeh y Buyer Ahmad —zona montañosa cercana al golfo Pérsico y al límite con Irak— ha anunciado una recompensa por la captura de los tripulantes. De acuerdo con la agencia semioficial ISNA, cualquier ciudadano que aporte información sobre su paradero recibirá “un reconocimiento especial por parte del gobierno provincial”.
La televisión estatal iraní difundió imágenes del supuesto lugar del impacto y afirmó que los pilotos se habrían eyectado antes del choque. El canal pidió a los vecinos “entregar a los pilotos enemigos” a las fuerzas de seguridad e incluso “abrir fuego sin aviso” contra ellos, una retórica inusualmente agresiva incluso para los medios oficiales iraníes.
Nuevo capítulo
El incidente coincide con una nueva propuesta presupuestaria del presidente Donald Trump que eleva el gasto en defensa de EE UU hasta los 1,5 billones de dólares para el próximo ejercicio fiscal, un aumento cercano al 40%. El plan presupuestario plantea recortes en programas sociales, medioambientales y educativos, mientras prioriza el financiamiento de la guerra contra Irán, para la que el Pentágono solicitó ya una partida adicional de 200.000 millones de dólares.
Durante una comida privada por la Pascua, el mandatario insistió —en declaraciones filtradas a la prensa— en que “la protección militar debe ser prioritaria sobre otras necesidades domésticas”, y defendió que los Estados gestionen sus propios programas de sanidad o educación.
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En paralelo al aumento de la tensión militar y a la petición de recursos económicos por parte de la Administración estadounidense, el Departamento de Guerra de Estados Unidos ha ordenado el cese inmediato del jefe del Estado Mayor, Randy George, un movimiento inesperado ya que George es el responsable de las fuerzas terrestres del Ejército. Junto a él también habrían sido relevados el general David Hodne —jefe del Comando de Transformación y Entrenamiento— y el mayor William Green, jefe del Cuerpo de Capellanes, según The Washington Post.
Medios como CBS y CNN informaron de que George mantenía una relación conflictiva con Hegseth y otros altos mandos por las decisiones sobre el conflicto en Irán. Oficial de infantería de carrera, se graduó en West Point en 1988 y ocupaba el cargo desde septiembre de 2023. Su despido se conoce pocas horas después de la destitución de la fiscal general, Pam Bondi.
Bondi será reemplazada de forma interina por el fiscal adjunto Todd Blanche. Su salida se produce menos de un mes después de la de Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, y en medio de rumores sobre posibles relevos en otros altos cargos, como el de la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard. Estas destituciones marcan un giro en un equipo que Trump había mantenido estable desde su regreso al poder en 2025.