VENEZUELA

Machado obvia el apoyo del Gobierno a la oposición y las regularizaciones masivas para atacar a Sánchez

María Corina Machado, durante su visita al Senado.

"Todo lo que yo he hecho en estos largos años ha sido siempre privilegiando el objetivo superior de la libertad de Venezuela. Lo que conviene a los efectos de acelerar en este momento una transición y el retorno de los venezolanos a casa. En determinados momentos convienen y en otros no convienen ciertas reuniones para tal objetivo. Por lo tanto, en este momento esa reunión no está prevista".

Con esas palabras ha rechazado María Corina Machado, durante su visita a España, reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En cambio, sí se ha visto con dirigentes del Partido Popular como Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida. También se entrevistó con el líder de la extrema derecha, Santiago Abascal, en la sede de la Fundación Disenso.

 En su agenda también estuvo un acto en el Senado, dominado con mayoría absoluta por el Partido Popular. Asimismo, protagonizó un desayuno informativo presentado por el expresidente del Gobierno Felipe González. Tuvo tiempo para entrevistas con Carlos Herrera, Jorge Bustos y Federico Jiménez Losantos. Y llegó incluso a fotografiarse con Mariano Rajoy. En cambio, no visitó el Palacio de la Moncloa, a pesar de que Sánchez le ofreció una reunión.

Este rechazo ha abierto un nuevo frente entre la galardonada con el premio Nobel de la Paz y el Ejecutivo. Y supone un agravio por parte de la política a un Gobierno que ha dado pasos a favor de la libertad en Venezuela mayores que otros países de la UE. Incluso, Machado ha dicho en las últimas horas que espera que España pueda tener pronto “unas elecciones impecables”, un mensaje que hace alusión al manido bulo del fraude electoral que utiliza la extrema derecha en España sin ningún dato que lo respalde.

La vía exprés de permisos de residencia

Precisamente España se ha convertido en el principal país receptor de venezolanos en Europa. Desde 2018, año en el que llegó Pedro Sánchez al poder, se ha aplicado una vía exprés para que los ciudadanos de este país pudieran obtener permiso de residencia por razones humanitarias. Un instrumento que ahora se extingue coincidiendo con el proceso de regularización extraordinaria aprobado por el Consejo de Ministros. Bajo esta fórmula, se han concedido permisos durante estos ocho años a más de 240.000 venezolanos.

La comunidad venezolana en España ha crecido durante los años de Gobierno de Pedro Sánchez. Ha pasado de 255.000 en 2018 a casi 700.000 ahora, según el INE. De todos ellos, más de 250.000 tienen nacionalidad española.

La visita de Machado se ha producido apenas unas semanas después de que el Consejo de Ministros aprobase conceder la nacionalidad española por carta de naturaleza a Leopoldo López, uno de los rostros más reconocidos de la oposición venezolana durante años. El Gobierno justificó así su decisión: “Fue alcalde del municipio Chacao entre 2000 y 2008 y coordinador nacional del partido Voluntad Popular desde 2009. En 2014 fue encarcelado por promover protestas antigubernamentales y permaneció más de tres años privado de libertad antes de pasar a arresto domiciliario. Posteriormente, se refugió en la embajada de España en Caracas y a finales de 2020 se trasladó a Madrid donde reside actualmente”.

"La concesión de la nacionalidad se fundamenta en su relevancia política, defensa de los valores democráticos y situación excepcional, en la que no es reconocido como nacional por su propio país. Por eso, el Gobierno quiere subrayar que esta decisión refleja su compromiso con el pueblo venezolano y su transición democrática”, argumentó el Ministerio de Justicia, pilotado por Félix Bolaños, respecto al acuerdo gubernamental. López precisamente estuvo resguardado en la residencia en Caracas del embajador de España en Venezuela desde abril de 2019 hasta octubre de 2020, cuando Sánchez ya llevaba un año en la Moncloa.

El apoyo de Sánchez a González y Guaidó

El Gobierno español no reconoció el resultado oficial de las últimas elecciones en 2024 en Venezuela, donde Nicolás Maduro se autoproclamó ganador. Desde el Ministerio de Exteriores siempre se exigió la publicación de las actas electorales. Ante esta situación, España acogió en septiembre de ese año al candidato opositor, Edmundo González, que fue trasladado hasta Madrid en un avión de las Fuerzas Aéreas españolas.

El Ejecutivo resaltó entonces: “El Gobierno de España ha dispuesto los medios diplomáticos y materiales necesarios para su traslado, realizado a solicitud suya”. Y reiteró “su compromiso con los derechos políticos y la integridad física de todos los venezolanos y venezolanas, muy especialmente de los líderes políticos”. 

El propio Sánchez recibió en el Palacio de la Moncloa a González y escribió un mensaje en X en el que daba una “cálida bienvenida” al candidato opositor y defendía su acogida “mostrando el compromiso humanitario y la solidaridad de España con los venezolanos”. En las redes, el candidato agradeció al presidente su “disposición” por recibirlo a él y a su esposa: “Al mismo tiempo, expresé nuestro reconocimiento por su interés en trabajar por la recuperación de la democracia y el respeto a los derechos humanos en nuestro país. De igual forma le ratifiqué mi determinación de continuar la lucha por hacer valer la voluntad soberana del pueblo venezolano expresada el 28 de julio por más de siete millones de electores”.

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En febrero de 2019, Sánchez también fue uno de los primeros mandatarios en reconocer a Juan Guaidó como “presidente encargado de Venezuela” y exigió la convocatoria de unas elecciones presidenciales “libres, democráticas, con garantías y sin exclusiones”. “No daré ni un paso atrás. Por la libertad, la democracia y la concordia”, indicó durante aquellos días el socialista.

Al calor del choque con Machado, el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, ha relatado que también a ella el Gobierno le ofreció ayuda. En una entrevista en RNE, señaló que ella misma “en un momento” solicitó refugio en la embajada española. “Yo personalmente le dije que no había ningún problema”, reveló el responsable de la diplomacia, que consideró “injustas” esas críticas porque precisamente es el Ejecutivo “que más ha hecho por el pueblo venezolano en todo el mundo”.

Por eso, el Gobierno español considera una “falta de respeto” la actitud de Machado. El propio Albares verbalizó: "No se puede venir a pedir ayuda y luego desmerecer a las instituciones españolas". A pesar de todos estos episodios y acciones de los gobiernos de Pedro Sánchez, Machado ha decidido sembrar dudas sobre las elecciones en España y ha evitado reunirse con el presidente de un país que ha acogido a cientos de miles de venezolanos por razones humanitarias durante años.

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