Selena Millares revive al republicano José Almoina: "Hemos borrado la memoria de nuestros exiliados"
Resulta imposible resumir en unas pocas líneas una vida tan apasionante como la de José Almoina (Lugo, 1903 - Ciudad de México, 1960): republicano gallego que huye de España tras la Guerra Civil después de practicar la lucha política en las filas socialistas durante los años 30. Su destierro en Francia y posterior exilio en República Dominicana (allí fue preceptor del hijo de Trujillo y llegó a ocuparse de la secretaría particular del dictador, contra quien terminaría luchando sin descanso) y en México (donde fue asesinado) le llevaron a enfrentarse junto a su familia a la represión, la pérdida de seres queridos y la constante amenaza de la muerte.
"Es un hombre olvidado, un intelectual y un luchador extraordinario, más que nada un Quijote, un soñador, con un sentido ético extraordinario", recalca a infoLibre la escritora Selena Millares, que acaba de publicar Al calor de tu nombre (Plaza & Janés, 2026), una novela que rescata la batalla sin final de Almoina y su mujer, la maestra Pilar Fidalgo, como protagonistas íntimos de unas décadas definidas por el exilio, el desarraigo, la violencia y la fragilidad de las democracias. Temas que resuenan también en el presente a través de la migración forzada, la instrumentalización del miedo, la persecución ideológica más allá de las fronteras, la propaganda autoritaria, la violencia contra las mujeres y la disputa por la memoria.
Una memoria que, en este caso particular, fue borrada y tergiversada por franquistas y trujillistas, los grandes enemigos de Almoina, que se encargaron de "tejer una leyenda negra enorme y densa" acusándolo de "impostor, cobarde y traidor". "Por eso su figura no se ha recuperado en Galicia, aunque la región debería estar orgullosa de tener un hijo como él", apostilla Millares, que recuerda que su protagonista es el autor de Una Satrapía en el Caribe: historia puntual de la mala vida del déspota Rafael Leónidas Trujillo (1949), un "obús contra la línea de flotación del trujillismo" publicado con seudónimo en México. "Pero el dictador sabía que era él, y ese libro tuvo un efecto tremendo", apostilla Millares.
Y continúa: "Trujillo tenía pánico a los libros, porque sabía el efecto que podían tener. Se pasaba la vida blanqueando su imagen y sus crímenes, por lo que los libros eran para él peor que Satanás. Por eso los dictadores persiguen siempre al pensamiento crítico, a los intelectuales y a los periodistas. Trujillo persiguió y asesinó a muchísimos escritores, y actualmente hay también una persecución bastante obvia hacia el pensamiento crítico, sea la escritura periodística o de otro tipo. Porque el autoritarismo lleva los disfraces que ya conocemos, pero la serpiente sigue ahí".
Hay muchas novelas sobre la Guerra Civil, pero sobre el exilio casi nada
Más allá de todos estos temas, presenta la autora este título como una "historia de amor y guerra" y también una "novela de viajes, porque habla de las grandes migraciones de ese momento". "Es una novela con un componente político, pero no es política; es un cóctel de todo eso. Tiene elementos de distintos géneros, pero sobre todo es una historia de amor y guerra sobre una familia, no solamente sobre José, que huye de la Guerra Civil, también de los nazis en Francia, y que acaba en un infierno mucho peor: la República Dominicana, una dictadura sanguinaria. Y, en lugar de huir como hicieron otros, se comprometieron más todavía", apunta.
Pone en valor en este punto la escritora la importancia de mantener la memoria de estas figuras porque "nosotros somos todos hijos del silencio". "Hemos borrado nuestra memoria, pero sobre todo la de nuestros exiliados, excepto los más famosos poetas, intelectuales, etcétera", subraya, para acto seguido señalar que "hay muchas novelas sobre la Guerra Civil, pero casi nada sobre el exilio, porque los que se fueron están muy olvidados".
La novela te permite sumergirte en la realidad, poner en pie a los muertos y hacerlos hablar. De alguna manera, te permite sentir y pensar desde dentro de la historia, no desde fuera
"Es importante este ejercicio de memoria porque nos alumbra el presente. Es lo que decía Bertolt Brecht, que si quieres iluminar el presente te tienes que distanciar e ir a un momento histórico paralelo, porque lo que ocurrió en aquel momento tiene mucho que ver con lo que estamos viviendo ahora", plantea, para todavía desarrollar más: "El auge de los supremacismos, de los fanatismos, las grandes migraciones, el fascismo totalmente blanqueado... Todo eso tiene ahora más peligro, porque antes no se sabía lo que era, pero ahora sí lo sabemos y, sin embargo, avanza".
Es por ello que Al calor de tu nombre reivindica la memoria y recuerda "nuestras grandes heridas del último siglo" a través de la "construcción de un homenaje a la memoria del exilio español". "Esa memoria nos ayuda a comprender el presente, y también a ver lo importante que es vivir para un ideal a pesar de las derrotas. En este tiempo nuestro nos invaden el miedo y el odio y tenemos que luchar contra eso. La memoria es un arma muy poderosa para sustentar nuestro pensamiento y nuestro deseo de futuro, porque claro que hay futuro, claro que hay ideales, pero no quieren que lo creamos para que nos quedemos quietecitos. Hay que reivindicar los ideales y el quijotismo de nuestros exiliados y nuestros republicanos, esos grandes quijotes que nos dieron una enorme lección sobre la importancia de defender los ideales para dar sentido a la vida y, sobre todo, para hacer futuro. Porque el futuro existe y está ahí para nosotros", reflexiona.
El fascismo totalmente blanqueado tiene ahora más peligro, porque antes no se sabía lo que era, pero ya sí lo sabemos y, sin embargo, avanza
Asimismo, recuerda Millares lo “tremendos" que fueron los exiliados españoles, que en general "siguieron luchando por otros países y se dejaron la piel". Ese es el caso de Almoina, quien vivió con "ese idealismo extremo de no importarte nada, ni siquiera la derrota, sino tus sueños". Por eso, ese "cervantismo" es un eje importante de este libro, que cuenta como protagonista con ese "héroe y personaje maravilloso", siempre acompañado por su mujer: "No quería que eso se perdiera de vista, porque ella es su pareja necesaria. Son como Don Quijote con Sancho, el idealismo extremo".
Ellos personifican las andanzas de toda una generación que se atrevió a soñar una España moderna hasta la República. Unas aspiraciones cercenadas por el golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil y cuatro décadas de franquismo. "Nuestra Edad de Plata fue un momento cultural absolutamente extraordinario en nuestra historia, pero todo eso se perdió de manera brutal, se quedó disperso por el mundo, aunque en buena medida se quedó en México, que fue el único país que nos abrió las puertas plenamente", remarca la autora.
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Relata, en esta línea, que algunos fueron también a Chile y Argentina, mientras otros acabaron llegando desde Francia a República Dominicana como única e inesperada opción, cuando "nadie los acogía" y "Franco y la Gestapo los buscaban para meterlos en campos de concentración". "De pronto se abrieron las puertas de la embajada dominicana, porque Trujillo había cometido una tremenda masacre contra los haitianos y quería blanquear su imagen, por lo que dijo que acogería a todos los que llegaran huyendo de los nazis. Pero se metieron en un lugar mucho peor que con Franco o Hitler, porque Trujillo tenía un plan imperial para el Caribe", indica.
Por último, insiste Millares en diferenciar que "el esqueleto del libro es histórico y la armadura es de novela". Esto se debe a que de Almoina se sabe poco y hay "muchas mentiras sobre él", por lo que ella ha realizado una "investigación muy profunda" para desmentirlas todas ellas a través de lo que él fue publicando. "La investigación histórica es la base y, a partir de ahí, hay cosas que ocurrieron y otras que pudieron haber ocurrido", explica. "Hablando de Balzac, Karl Marx dijo una vez que una gran novela podía alumbrar una época mucho más que un montón de libros de historia", añade.
"Esto es así porque la novela te permite sumergirte en la realidad, poner en pie a los muertos y hacerlos hablar. De alguna manera, te permite sentir y pensar desde dentro de la historia, no desde fuera", defiende, antes de rematar que, justo por eso, esta es una historia de una "enorme humanidad" protagonizada, en realidad, por una familia entera que sufre en sus carnes lo que supone una guerra: "Las huidas, las emigraciones, el sufrimiento, como estamos viendo también en este momento en Gaza o en Ucrania".