La actualidad política española se mueve a una velocidad vertiginosa. De ahí que una frase dicha por Joan Tardá, con vela en este entierro, está muy generalizada: ”Son tiempos de urgencias”. Esas urgencias se deben al avance global de la extrema derecha y el neo o tecnofascismo. Ultraderecha y neofascismo que, en un extremo, los mayores, a pesar de haberlo vivido, y en el otro extremo, los jóvenes, por no haberlo vivido, no perciben como una amenaza real para sus intereses. Tremenda contradicción, siendo la contradicción principal.
Desde el primero de mayo llevo dando vueltas y repensando sobre la mayor urgencia del momento: la búsqueda de un liderazgo para la izquierda alternativa. El viernes pasado, día 19, tenía a punto mis reflexiones y propuestas para enviarlas. Me retuvo el recuerdo de que en ese momento estaban celebrando lo que se ha llamado un “espacio de encuentro” entre Gabriel Rufián y Mónica Oltra. Las ideas, explicaciones y decisiones de Gabriel Rufián, recogidas con gran puntualidad por Marta Monforte Jaén en infoLibre, y poco antes del evento, las escritas por Antonio Ruiz Valdivia, me han obligado a reformular mi propuesta, la que, en parte, mantendré por convencimiento pleno y correcto.
La legislatura está en su tramo final. Y ahora, a mi juicio, en unas fechas muy concretas para celebrar las elecciones generales. Si no se aprueban los presupuestos, las convocará el presidente del Gobierno para finales de febrero o primeros de marzo. Puede que no comience el periodo de sesiones después de las Navidades.
El Partido Socialista tiene candidato, Pedro Sánchez. El Partido Popular tiene candidato, Feijóo. Vox tiene candidato, Abascal. ERC tiene candidato, Bildu lo tiene, también Compromís; BNG, Adelante Andalucía, la Chunta, Junts, y algún regionalista más, lo tienen, aunque no se conozcan los nombres.
Todo indica que estos partidos se presentarán a las elecciones generales con sus candidatos, como lo han hecho en las elecciones de las comunidades de Aragón, Castilla y León y Andalucía. Esta es la hoja de ruta hoy de los partidos regionalistas. Solo quedan los partidos y movimientos que han concurrido unidos a las anteriores elecciones generales: Sumar, IU, los Comunes, Podemos y otros. Urgir y acertar en estos momentos políticos, tan agitados e inestables, con la elección rápida de un liderazgo tiene que ser la prioridad de la izquierda alternativa. Si me apuran, antes de las vacaciones de verano o, a más tardar, en la segunda quincena de septiembre.
Mi hoja de ruta
Entonces, ¿la tan cacareada y necesaria unidad de las izquierdas alternativas no se va a producir? ¿O no se va a producir con la extensión que se necesita? Depende. ¿De qué depende? Por lo menos, de tres condiciones: una, de que se establezca el perfil adecuado y oportuno del personaje o personajes que encabecen la candidatura y de que esas primeras cabezas de lista lo acepten; dos, de que se confeccione un programa común, que abarque las principales demandas regionales y estatales; y tres, de que se plasme la unidad en varios actos conjuntos con los partidos regionales independientemente de que estos partidos territoriales concurran a las elecciones “separados”.
Esta hoja de ruta necesita un andamiaje muy potente y, aunque se esté “rearmando el espacio político, pero aún queda tiempo”, ha dicho Ernest Urtasun en varias ocasiones –la elección del liderazgo no es su prioridad ni la de Enrique Santiago, al que no le gustan los personalismos–, yo sostengo que lo primero es la elección del candidato o candidatos, porque no queda tiempo y porque es fundamental acertar con el perfil, imprescindible en estos momentos. Antonio Ruiz Valdivia ha analizado en infoLibre con mucha agudeza las urgencias del momento. “A pesar de la ansiedad que domina los tiempos políticos, la izquierda todavía no ha hecho los deberes y puede pillarle la fecha electoral sin una cabeza visible”. Y confirmar también lo que expresa Valdivia sobre “la importancia de los partidos territoriales en estas elecciones generales" y que ya he enunciado.
Los avances y buenos resultados electorales que han logrado la Chunta en Aragón, declarando que ”somos el referente de la izquierda”; de Adelante Andalucía, con 8 diputados y como líder José Ignacio García, el “Gafa”, manifiestan que no se van a apear de sus intenciones de presentarse a las elecciones generales en solitario con ese componente nacionalista-regionalista. Esa es su importancia, pero también deben saber –y lo saben– que no van a obtener los mismos resultados tan favorables en las generales. Ese será un punto de fricción y de competencia que tendrán que resolver en las negociaciones con la alternativa más amplia de izquierdas. Y la misma o parecida situación ocurre con Compromís en la Comunidad Valenciana, unos a favor de mantener la coalición de izquierdas y otros en abandonarla. Su intención es transformarse en una federación de partidos unificada y estable.
Está fuera de duda que Bildu, ERC, incluso BNG, tienen una hoja de ruta muy clara y definida y que en ningún caso van a disolver sus siglas en una coalición. Su importancia radica en que no bajarán en las generales del suelo electoral que tienen en estos momentos. Este suelo electoral garantiza sus votos para la continuidad de un gobierno progresista.
Si, pues, quedan para una coalición, para una alianza orgánica: Sumar. IU, Podemos, los Comuns y otros, a un niño se le ocurre la siguiente pregunta: ¿Quién o quiénes pueden armar y encabezar esta coalición? Yo tenía escrita la respuesta, chafada por los deseos de Rufián el viernes pasado. Lo explico.
Urgir y acertar en estos momentos políticos, tan agitados e inestables, con la elección rápida de un liderazgo tiene que ser la prioridad de la izquierda alternativa
Solo encontraba dos o tres nombres con los perfiles adecuados: Unai Sordo y Gabriel Rufián. Unai Sordo ha rechazado de plano la posibilidad de encabezar la candidatura, cuando alguna vez se le ha insinuado. Un inconveniente casi definitivo. Unai Sordo da ampliamente el perfil de “personaje” que tienen que buscar los partidos de la izquierda alternativa. Según la primera acepción de la RAE: "persona de distinción, calidad o representación en la vida pública”. Bregado en las luchas y reivindicaciones sindicales y obreras, tiene una visión y capacidad de análisis de los asuntos políticos actuales de España (inmigración, industria, vivienda, fiscalidad, etc), y de la situación europea e internacional sobresaliente. Tiene el Estado en la cabeza. Coincide con Rufián en exhibir cierta jerga popular, incluso populista, a cuyo término no hay que tener miedo, porque de él se han apoderado las derechas para reivindicar lo que luego no cumplen. Que apelen, cuando sea necesario, a las emociones, a la alegría, a la esperanza. Ambos son ampliamente conocidos y antifascistas, unas cualidades imprescindibles. Mónica Oltra, muy emocionada y combativa, ha incidido en que “ la extrema derecha no es lo que viene. Es lo que quiere venir. Y vendrá, si queremos”. Si fuera por mí, a Unai Sordo le pediría que sacrificara por un tiempo los motivos de su negativa. A Gabriel Rufián le cuadra, como anillo al dedo, la tercera acepción que nos ofrece la RAE de personaje: “persona singular que destaca por su forma peculiar de ser o de actuar”. Y pone como ejemplo al boticario del pueblo.
Como he dicho, me llega la información del acto entre Gabriel Rufián y Mónica Oltra por parte de Marta Monforte Jaén, que supuso un jarro de agua fría. En ERC, el partido de Rufián, existe una corriente que quiere imponer el reformismo al cambio profundo. Sin que se haya impuesto todavía el reformismo, Joan Tardá ( con vela en este entierro) ha abogado por que en estas elecciones pudiera acordarse una “coalición de izquierdas nacionalista catalana” y otra, de “izquierdas españolista”. Y Gabriel Rufián, en sintonía con Tardá, ha elegido ser cabeza de lista de la coalición de izquierdas nacionalista catalana. Ha renunciado a encabezar la españolista. Porque si tiene problemas con su partido con la opción elegida, la españolista puede que supusiera una posibilidad muy dolorosa para él. Todos somos deudos de nuestro entorno, de nuestro territorio, de nuestra educación. Cómo se vaya a articular esa posibilidad es una incógnita, porque también ha abogado por que los partidos no renuncien a sus siglas. Gabriel Rufián es un “fenómeno entre los jóvenes”, escribe Antonio Ruiz Valdivia. Mis hijos me mandan sus reels de Instagran con sus intervenciones, dice un miembro del Gobierno socialista. Pero Rufián condicionando su candidatura al territorio de Cataluña, miles de jóvenes de otras provincias y regiones no le podrán votar. Se sentirán huérfanos.
Al tándem de Unai Sordo y de Gabriel Rufián, yo añadía en la redacción anterior a una mujer para formar un triunvirato victorioso: Irene Montero. Me acordaba de Greta Thunberg, porque a las cualidades personales valientes de Irene, su contribución para la movilización de las jóvenes feministas y por la defensa del planeta no tiene parangón.
La búsqueda urgente y, repito, prioritaria de un liderazgo de la izquierda alternativa obliga a la siguiente pregunta : ¿Para qué? Para conseguir, por lo menos, cuarenta diputados. Según varias encuestas, hoy solo se conseguirían diez. Por tanto, el trabajo es enorme y, si confirman los personajes que yo propongo su negativa a encabezar la candidatura y otros más se niegan, ¿quién encabezaría la coalición? Me temo que se escogería un líder/esa “por defecto”. Ernest Urtasun no da el perfil de un líder popular y populista. Irene Montero, sola, tampoco. Tiene muchos condicionantes. Podemos, según Pablo Iglesias, ha manifestado que la elección se haga por primarias, pensando en que Irene Montero se presente y pueda ganar. Repito, en compañía, insustituible, sola, un fracaso. Pablo Bustinduy también se ha negado, aunque mejora el perfil necesario.
Finalmente, antes de la campaña electoral, el trabajo tiene que consistir en impulsar la candidatura elocuentemente. Las revoluciones se organizan. Hay que organizar, antes de la campaña, ocho o diez actos masivos con el líder/esa elegido y los que puedan presentarse en las candidaturas, conjuntamente con los partidos y coaliciones, si hay otras, para crear las condiciones de movilización que las elecciones van a exigir. Unos actos, generales, otros, por sectores, otros, de género. Solo si visualizamos la victoria, la podemos conseguir, dice un eslogan del Mundial de fútbol. Porque, dice Antonio Ruiz Valdivia, el compromiso de todos los partidos regionalistas y la coalición unitaria de la izquierda alternativa es frenar la llegada de las derechas al Palacio de la Moncloa.
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Felipe Domingo Casas es socio de infoLibre.
La actualidad política española se mueve a una velocidad vertiginosa. De ahí que una frase dicha por Joan Tardá, con vela en este entierro, está muy generalizada: ”Son tiempos de urgencias”. Esas urgencias se deben al avance global de la extrema derecha y el neo o tecnofascismo. Ultraderecha y neofascismo que, en un extremo, los mayores, a pesar de haberlo vivido, y en el otro extremo, los jóvenes, por no haberlo vivido, no perciben como una amenaza real para sus intereses. Tremenda contradicción, siendo la contradicción principal.