Dios y la derecha española

Javier Herrera

Gran parte de la deriva de la derecha conservadora hacia posiciones ultras se debe en mi opinión al abandono de los valores cristianos que siempre le habían caracterizado desde que el papa León XIII dictara la encíclica Rerum Novarum. Desde entonces la Iglesia Católica se adaptó a los nuevos tiempos adoptando lo que se llamó "doctrina social de la Iglesia", que está en la base de los partidos demócrata-cristianos que dominaron el panorama político occidental en alternancia con la socialdemocracia hasta bien entrado el siglo XX.

El fenómeno es muy complejo, pero siempre me ha llamado la atención que la desaparición de los partidos demócrata-cristianos en la parte conservadora de la sociedad ha llevado aparejado un aumento de las posiciones ultras en el terreno ideológico relacionado con las cuestiones religiosas, hasta el punto de que hoy mismo el papa León XIV (significativo el nombre) ha alertado a los obispos españoles del gran peligro que supondría el ascenso de Vox para la misma Iglesia Católica española.

Es evidente que Vox –pero también el PP–, que siempre se ha considerado católico, hayan abandonado los dos las posiciones tradicionales de la "doctrina social de la Iglesia" en lo tocante a virtudes fundamentales como la caridad y amor al prójimo a propósito de los emigrantes y el racismo, por ejemplo.

Lo chocante es que las virtudes cristianas hoy día sean patrimonio de la izquierda (y más cuanto más a la izquierda), un fenómeno que ya fue advertido al comienzo del siglo XX por el escritor ultracatólico Gilbert K. Chesterton en una obra titulada Ortodoxia y que publicó en 1908. Desde entonces se produce la paradoja de que quienes no creen en Dios son los que más practican las virtudes cristianas mientras los católicos se han convertido realmente en ateos practicantes.

Del PP depende que vuelva a ser un partido "demócrata" y "cristiano"; sólo así contribuirá a seguir por la senda de progreso que España necesita

Ya digo que la cuestión daría para un libro y bien extenso, pero por ahora me quedo con una frase del influyente filósofo coreano, radicado en Alemania, Byung Chul-Han –reciente premio Príncipe de Asturias–, quien en su más reciente libro, titulado precisamente Sobre Dios. Pensar con Simone Weill, dice textualmente: "No es Dios quien ha muerto, sino el ser humano al que Dios se revelaba"; es decir, son los supuestos cristianos y católicos los que están muertos, los han abandonado a su Dios porque se están dedicando a atracarse y saciarse de, entre otros bienes de consumo, de "basura".

Del PP depende que vuelva a ser un partido "demócrata" y "cristiano"; sólo así contribuirá a seguir por la senda de progreso que España necesita; si sigue así, como hasta ahora, regresaremos a la época de las tinieblas medievales donde Dios ha sido siempre ausencia.

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Javier Herrera es socio de infoLibre.

Gran parte de la deriva de la derecha conservadora hacia posiciones ultras se debe en mi opinión al abandono de los valores cristianos que siempre le habían caracterizado desde que el papa León XIII dictara la encíclica Rerum Novarum. Desde entonces la Iglesia Católica se adaptó a los nuevos tiempos adoptando lo que se llamó "doctrina social de la Iglesia", que está en la base de los partidos demócrata-cristianos que dominaron el panorama político occidental en alternancia con la socialdemocracia hasta bien entrado el siglo XX.

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