Expectativas de la clase trabajadora tras las elecciones autonómicas en Aragón
Las elecciones autonómicas en Aragón confirmaron la tendencia electoral iniciada en Extremadura, rumbo que probablemente se confirme en las autonómicas de Castilla y León. Si estas últimas corroboran tal orientación, se puede vaticinar, casi con certeza, que en las próximas elecciones generales asistiremos a un cambio de mayoría.
La alteración y relativo desorden ocasionado en los diferentes partidos a la izquierda del PSOE confirman tal vaticinio. Resurge de nuevo la idea de una lista común que represente a todos los partidos de izquierda alternativa. Gabriel Rufián (ERC) y Emilio Delgado (Más Madrid) proponen debatir sobre esa cuestión.
Tal proposición no parece haber despertado mucho entusiasmo entre las diferentes formaciones políticas pertenecientes a ese espectro político. Incluso IU, Sumar, Más Madrid y Comunes no tardaron en lanzar también su propio acto para presentar una alianza electoral: “Un paso al frente”.
El objetivo tanto de los unos como de los otros es que dicha alianza pueda ser vista por el electorado no solo como una alternativa al PSOE, sino también como una solución para frenar a la extrema derecha.
Ahora, bien, ¿quiénes de entre la mayoría de los trabajadores, de los jóvenes y los jubilados de las clases populares, víctimas de los golpes bajos de la patronal, acogería con buena cara la posibilidad de un gobierno de coalición PP-Vox?
No obstante, la experiencia nos ha demostrado que no basta con deshacerse de una mayoría de derecha para acabar con una política que ataca a la población trabajadora. Lo hemos constatado estos últimos años. Una parte de esos partidos de izquierda alternativa ya han gobernado o han formado parte de la mayoría parlamentaria.
La experiencia nos ha demostrado que no basta con deshacerse de una mayoría de derecha para acabar con una política que ataca a la población trabajadora
El problema no consiste únicamente en arrebatar algunas migajas a los capitalistas, hacerles pagar un poco más de impuestos, subir los salarios, reducir la jornada laboral o tomar medidas que o bien no se aplican o resultan insuficientes. El “Escudo Social” es un buen ejemplo de ello. Más bien se trataría de impedir que continúen acumulando en sus arcas el fruto del trabajo de todos.
Esos partidos de izquierda alternativa, al igual que el PSOE y las centrales sindicales, se han integrado en la sociedad burguesa. Su propósito no es derrocar el sistema, sino poder gestionarlo, dándonos a entender que ellos podrían reformar el capitalismo y hacerlo más justo.
Repetir el engaño con una nueva versión de alianza electoral, que excluyendo al PSOE de tal alianza no será jamás mayoritaria en las próximas elecciones generales ni tampoco una solución para poner fin a nuestros problemas, es hacer de otra manera más de lo mismo.
Desmantelar el aparato de Estado burgués e imponer la democracia directa es la única vía que permitirá a la clase trabajadora organizada expropiar e imponer medidas radicales a la burguesía. No existe ningún otro camino para impedir que gobiernos al servicio de los ricos dirijan la sociedad.
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Mario Diego Rodríguez es socio de infoLibre.