Desde que el anterior fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, fue condenado por no filtrar un no secreto, las filtraciones se han multiplicado, o a mí me lo parece, en una especie de ósmosis arbitraria a través de las membranas parcialmente permeables de los juzgados. A la vez, se han disparado los disparates, si se me permite la cacofonía intencionada, que yo calificaría de epidemia de marcianadas, palabra ya ratificada por la RAE, o sea, "raetificada".
Las acusaciones populares, una ocurrencia muy española, se han cebado con Zapatero. Vox a gritos; Hazte Oír, pero mejor no escuchar; Manos nada Limpias; Ciudadano, porque ya solo queda uno, y el PPatriótico, autoproclamado con impudor paradigma del moderantismo, y algún otro querellante de similar jaez que ahora no recuerdo y no me voy a poner a buscar, la han tomado con el expresidente, ya digo. Hasta desde Yanquilandia colaboran para tumbar a ZP, aunque con metodología de dudosa legalidad, cuyo análisis dejo a los expertos.
Para mofa y escarnio del encausado y del público circunspecto en general, se ha llegado a evaluar la técnica que utilizan para el arqueo de las cejas en la peluquería que frecuenta; si fue a consulta médica por inflamación almorranienta de tanto como le están sodomizando —en el sentido emocional de la jodienda, o sea, asexual— o por dolor del alma por el mismo motivo; si una noche fue a cenar con fulanito solomillo de ternera en su punto perfeccionado por la reacción de Maillard; o si le regaló a su mujer un perfume de fragancia aloe vera, sirope de arce o bergamota. O cuestiones parecidas, que no sé si las he transcrito de forma correcta. La pregunta que procede es para qué tanto detalle privado e irrelevante para la causa investigada por el TOP —perdón, por la Audiencia Nacional, que me he liado—.
Las burradas del juez Peinado dan para un tratado completo sobre despropósitos judiciales
Las burradas del juez Peinado dan para un tratado completo sobre despropósitos judiciales. La penúltima, retirar el pasaporte a Begoña Gómez, su obsesión, por la que se encuentra desmelenado de continuo, y asegurar que su escolta podría contribuir a la fuga de la esposa del presidente.
A MAR le ha disgustado la revelación de que Alberto González Amador, novio de su jefa, IDA 7291, facturara 4,4 millones de euros a Quirón Prevención entre 2021 y 2023. El curdela de los p’alante ha asegurado que la Agencia Tributaria "debería ser dinamitada". Recuerden a Héctor de Miguel cuando hizo unas bromitas sobre dinamitar el Valle de los Caídos: acabó en el juzgado.
Aldama es un "mangui" engañamundos infiltrado en la sociedad —colaborador de la Justicia, si prefieren el eufemismo— para descubrir culpables de algo, de lo que sea, en las izquierdas. Paseante de los platós de la chinchorrería, se dedica a realizar afirmaciones grotescas sin ninguna credibilidad que, en todo caso, aplauden a rabiar las derechas. Las malas lenguas sospechan que Feijóo y Abascal ya traman, si llegan a gobernar, crear para él un Ministerio de Desregulación de todo lo que se nos ocurra y Colaboración con la Justicia para que siga tuerta.
Es inédito que este pillo acabe pillado, sentenciado, libre y se quede con un botín de más de tres millones de euros mientras Ábalos y Koldo se pudrirán en la cárcel.
La justicia no es igual para todos, o sea.
Entre tanto disparate, un consejo final: Si tomas el camino del choriceo elige el método de Aldama y no el de Ábalos-Koldo.
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José Félix Sánchez-Satrústegui es socio de infoLibre.
Desde que el anterior fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, fue condenado por no filtrar un no secreto, las filtraciones se han multiplicado, o a mí me lo parece, en una especie de ósmosis arbitraria a través de las membranas parcialmente permeables de los juzgados. A la vez, se han disparado los disparates, si se me permite la cacofonía intencionada, que yo calificaría de epidemia de marcianadas, palabra ya ratificada por la RAE, o sea, "raetificada".