No paran los bombardeos sobre Gaza y Ucrania

Fernando Granda

Es mentira. En Ucrania los drones siguen tirando bombas y cada vez en mayor número. Tampoco hay alto el fuego en Gaza ni Donald Trump negocia la paz en Ucrania. Cada día hay más informaciones que lo ratifican. En Palestina mueren decenas de gazatíes cada día a causa de los bombardeos del Ejército de Netanyahu, que “vigila” el acuerdo “decretado” por el emperador desde Washington, dónde Trump sigue con sus bravuconadas. Además Israel se apropia tierras y  promueve leyes para anexionarse Cisjordania, burlándose de las disposiciones de Naciones Unidas.

Vladimir Putin sigue mandando cada día cientos de drones cargados con bombas sobre las poblaciones ucranianas. Son  muestras de que la paz no es ni nominal. Las agresiones sobre pueblos pacíficos siguen sumando ¿decenas, centenares? de miles de muertos inocentes, en Palestina un alto porcentaje compuesto por esos niños que “ostentan” el “compromiso” de destruir al enemigo. Es decir, terroristas, como los inmigrantes de Minnesota. ¡Si es que siempre son los mismos, los desgraciados que no tienen “donde caerse muertos”!

Pero como el mundo es de los poderosos (los que tienen no solamente el dinero sino también el poder) pues los matones siguen matando a los paupérrimos, los pacíficos, los inmigrantes que llegan para intentar lograr que sus hijos coman, trabajen, vivan…

¿Y el mundo? Ahora parece que se preocupa por otras cosas. Como ya no se “cuentan” por decenas de miles los asesinados en Gaza, como los ucranianos continúan intentando vivir en su tierra siguiendo ser ucranianos, como los inmigrantes en Estados Unidos ya trabajan sin papeles para que los estadounidenses vivan bien, como los inmigrantes que llegan a España siguen haciendo las labores que no quieren muchos españoles, pues la información se enfoca en otros temas. Se cumple  el poema del pastor luterano alemán Martin Niemöller, que Bertol Brecht plasmó en su literatura. Mientras no me toquen a mí…, dice gran parte del mundo, la “gente de bien”.

Como el mundo es de los poderosos (los que tienen no solamente el dinero sino también el poder), pues los matones siguen matando a los paupérrimos, los pacíficos, los inmigrantes que llegan para intentar lograr que sus hijos coman, trabajen, vivan…

Y la operación “plomo fundido” que inició Israel hace más de tres lustros sigue con sus “pacíficos” bombardeos. Y ya es el cuarto presidente norteamericano que ¿lo fomenta?, que lo permite. Mientras en Estados Unidos se tambalea la democracia, en Ucrania siguen volando drones mortíferos desde hace ya cuatro años. El Servicio de Control de la Inmigración y Aduanas, conocido como ICE, continúa reprimiendo a todo el que no sea rubio y tenga cara de norteamericano en Minneapolis, matando a tiros a quien defienda a los precarios de color que les hacen el trabajo duro, como cuentan en la leyenda del western, así como hizo la Gestapo en Alemania y tierras conquistadas. Ese ICE que mediante las más avanzadas tecnologías busca a los precarios inmigrantes hispanos, somalíes, senegaleses… con aparatos electrónicos con reconocimiento facial, rastreo de teléfonos móviles y bases de datos. Sistemas de reconocimiento facial capaces de cruzar datos gubernamentales -se supone que secretos y personales- con datos privados para ubicar en tiempo real a personas, una capacidad sin precedentes en un sistema de democracia libre. Y podemos hablar de Sudán, de los islamistas del centro de África, de las persecuciones religiosas en gran parte del mundo…, en definitiva, de las guerras de religión que perduran en el tiempo, en los siglos.

Mientras la mancha ignominiosa se extiende y en España mienten sobre un futuro registro “laboral” de los que llegan en patera, la presidenta de la Comunidad de Madrid distingue a Estados Unidos como Faro de la libertad, nuestro Parlamento se llena de comisiones para desenfocar la realidad. Porque siguen los bombardeos. Las distracciones informativas llevan a un segundo plano los crímenes contra las poblaciones de muchas zonas del Planeta. Aunque ahora tocan los inmigrantes y las desclasificaciones de secretos sobre el 23F. Los que llegan y estorban a los países que antes eran emigrantes. Hay asturianos, andaluces, extremeños, gallegos… por toda Hispanoamérica pero también en Bélgica, en Alemania, en Suiza… donde han hecho trabajos que no hacían los nativos, los autóctonos. Todo en un mundo tan global donde son universales tanto la paella como la fabada. 

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Fernando Granda es socio de infoLibre.

Es mentira. En Ucrania los drones siguen tirando bombas y cada vez en mayor número. Tampoco hay alto el fuego en Gaza ni Donald Trump negocia la paz en Ucrania. Cada día hay más informaciones que lo ratifican. En Palestina mueren decenas de gazatíes cada día a causa de los bombardeos del Ejército de Netanyahu, que “vigila” el acuerdo “decretado” por el emperador desde Washington, dónde Trump sigue con sus bravuconadas. Además Israel se apropia tierras y  promueve leyes para anexionarse Cisjordania, burlándose de las disposiciones de Naciones Unidas.

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