17M / ELECCIONES ANDALUZAS

Camino del 17M: Moreno ve peligrar su mayoría absoluta mientras el PSOE pelea por recobrar el pulso

Montero, en un acto de precampaña en Córdoba.

El sur ya está de campaña. De alto voltaje. 6.812.861 andaluces están llamados a elegir la composición del Hospital de las Cinco Llagas el próximo 17 de mayo. Pero no es una cita normal, sino que marcará también el tablero político más allá de Despeñaperros en la gran convocatoria antes de las trepidantes elecciones locales y generales marcadas para el año que viene.

Andalucía lleva ya semanas inmersa en esta primavera electoral después de una legislatura de cómoda mayoría absoluta de Juanma Moreno (Partido Popular). Ahora ese resultado está en el aire, con el presidente de la Junta luchando por llegar a los 55 diputados. Los nervios se apoderan de las formaciones en estos momentos, con un Vox que ve cómo se está frenando su ascenso, mientras el PSOE pelea por superar las malas expectativas y con la izquierda viviendo una dura lucha en el espacio con las candidaturas de Por Andalucía y Adelante Andalucía.

Moreno quiere que le funcione la ‘fórmula Juanma’, una marca personal que tiene más tirón que la del Partido Popular. El presidente sigue al frente de las encuestas y es el líder mejor valorado, pero tiene una mochila que hace peligrar su anterior triunfo. Su principal problema: la sanidad andaluza. Se ha convertido en el principal problema para los ciudadanos, según recogen todas las encuestas, y ha vivido su mayor crisis con el escándalo de los cribados de cáncer de mama.

El presidente de la Junta quiere contrarrestar este desgaste con su faceta más institucional y su gestión de otras crisis como la del accidente del tren en Adamuz (Córdoba) y los temporales que han azotado Andalucía. Y, además, vende la imagen de transversalidad y moderación en tiempos de polarización política.

En Génova 13 saben que el resultado de Moreno es muy importante a nivel nacional e interno. El presidente andaluz es uno de los pilares que sustentan a Feijóo en Madrid y es la némesis de Isabel Díaz Ayuso, el referente del sector más duro de los populares. Pero, además, una mayoría absoluta supondría dejar fuera de juego a Vox después de los pactos que han firmado en Aragón y en Extremadura. En cambio, el aspirante local ha marcado distancias con la dirección nacional para no contaminar su campaña y no ha tirado de figuras como la madrileña. Él tiene su propia marca.

La incógnita de Vox

La fuerza de la ultraderecha es una de las grandes incógnitas del domingo 17. Los de Santiago Abascal han visto cómo en las últimas semanas las encuestas están detectando un frenazo en su ascenso a nivel nacional. Andalucía es una tierra clave para ellos: allí irrumpieron en el panorama institucional en diciembre de 2018 y es una comunidad simbólica para todo el país.

La ultraderecha lleva como candidato a Manuel Gavira después de la polémica carrera hace cuatro años de Macarena Olona, llena de escándalos como su empadronamiento exprés en Salobreña (Granada) y su intento antinatural de andalucización con fotos con mantones en bodegas y ferias. Y los de Abascal se enfrentan a un PP que se presenta como la estabilidad y como un muro frente a los “líos”.

De hecho, en algunos sondeos se abre la posibilidad de que Vox tenga peores resultados que hace cuatro años, cuando llegó a 14 escaños con un porcentaje de voto superior al 13%. En la encuesta preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas se pronostica una estimación media de voto del 10,3%, lo que le llevaría a tener 13 asientos en el Parlamento andaluz. En cambio, la encuesta publicada en abril por el Centra (el CIS andaluz) recoge que la papeleta de Gavira estaría entre los 17 y 20 diputados, lo que haría peligrar la mayoría absoluta de Moreno.

La pérdida de la mayoría absoluta por parte de Moreno supondría un gran problema para el popular principalmente porque haría cambiar totalmente su imagen de hombre moderado al tener que firmar un pacto con Vox. Pero no sería una situación inédita: el presidente de la Junta llegó precisamente al Palacio de San Telmo tras las elecciones de 2018 gracias a un acuerdo con la ultraderecha y Ciudadanos, aunque los de Abascal no entraron en el Ejecutivo.

La obsesión del PSOE: los abstencionistas

El PSOE vive estos días un momento crucial en Andalucía, su antiguo fortín y granero de votos. María Jesús Montero lidera una candidatura con el apoyo del presidente, Pedro Sánchez, que se va a volcar de lleno con ella con cuatro grandes actos, empezando este viernes en Cártama (Málaga).

Los socialistas llegan a esta cita todavía inmersos en su travesía en el desierto tras sus cuarenta años de poder y la traumática salida de San Telmo para un partido acostumbrado a gobernar y sin idea de hacer oposición. Y esto se ha notado mucho en los últimos años con continuas crisis internas en la etapa final de Susana Díaz y en el breve liderazgo de Juan Espadas, ex alcalde de Sevilla.

Montero se enfrenta a la ofensiva de la derecha, por su paso por el Gobierno central con medidas como la financiación autonómica y la condonación de la deuda, con un discurso centrado principalmente en la defensa de los servicios públicos. Para la socialista, el 17M se tiene que convertir en un referéndum sobre la sanidad, la antigua joya de la corona de la Junta que ahora sufre la ola de privatización de los populares.

Hay una palabra que obsesiona a los moradores de la calle de San Vicente: la abstención. Montero quiere llevar a las urnas a los más de 700.000 votantes socialistas que se movilizan para las generales, pero luego se quedan en el sofá en las autonómicas. En las andaluzas de 2022, el PSOE se quedó en el 24% de voto, mientras que en las generales del año siguiente la papeleta encabezada por Sánchez alcanzó un 33%. El sur fue un factor clave para que la coalición aguante todavía en la Moncloa.

Adelante Andalucía vs. Por Andalucía

La izquierda transformadora irá dividida a esta cita, como ya pasó en los anteriores comicios. Pero en este arranque se vive una dura competición, con Por Andalucía y Adelante Andalucía, con la misma fuerza en los sondeos. La primera candidatura está encabezada por Antonio Maíllo, líder nacional de Izquierda Unida y un referente progresista durante décadas en la comunidad.

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Por Andalucía ha logrado integrar en su papeleta a IU, Sumar y Podemos, lo que supone un paso en la unidad de cara a las generales, aunque el pacto ha recibido críticas de Pablo Iglesias. Su estrategia busca la mayor movilización posible, incidiendo también en los abstencionistas, y se va a presentar durante estas dos semanas como el verdadero voto útil de la izquierda. Y con un mensaje claro: son la fuerza del espacio que tiene vocación de entrar en un Gobierno si los números dan.

Pero Por Andalucía siente muy cerca el aliento de Adelante Andalucía, la formación fundada por Teresa Rodríguez. El partido tiene como señas de identidad su andalucismo sin depender de ninguna dirección de Madrid y su postura contraria a entrar en gobiernos de coalición como el PSOE (ha criticado que tanto Unidas Podemos como Sumar hayan estado en el Consejo de Ministros de Sánchez). La formación llega con un nuevo candidato, José Ignacio García, que ha hecho una reconocida labor en el Parlamento de oposición a Moreno y que se ha vuelto viral en redes, especialmente entre los jóvenes. Además, según las encuestas, está logrando extenderse en las ocho provincias a pesar de que era un fenómeno hasta ahora enmarcado en Cádiz y Sevilla.

Andalucía vive su primavera electoral. El sur también marca su norte. 

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