Le pedí a la IA que me confirmara si los seres humanos aprendemos por imitación. Y me lo confirmó.
Aristóteles habla de la mímesis —imitación— y dice que es un impulso humano fundamental vinculado al aprendizaje. El psicólogo Bandura lo explicó: aprendemos observando y repitiendo lo que parece funcionar. El también pedagogo Rosenshine añade: el docente modela, luego viene la práctica guiada y después la autonomía. Y los neurocientíficos Rizzolatti y Craighero hablan de neuronas que se activan al observar acciones para aprender por imitación.
Y si le pedí esa información a la IA fue porque Ofelia de MasterChef se fue a Dubái “a broncearse” y monetizar vídeos —esto es mío— y le sorprendió la guerra. Pues bien, en uno de ellos decía que “no quería politizar pero que el Gobierno le había abandonado”, que “la embajada no le llamaba”, que “Sánchez montaba en bici” mientras ella esquivaba bombas —esto es mío también— y que “nuestros trenes descarrilan”. Terminó animando a “no pagar impuestos”, pero dejando claro que “no quería politizar”.
También dijo que “cinco horas antes de sobrevolar Arabia Saudí, un misil pasó justo por donde iba su avión”. Entiendo y comparto tu pánico, Ofelia. Yo pasé ayer por el lugar donde Mateo Morral lanzó una bomba contra Alfonso XIII y pensé: “menos mal que no estuve aquí hace 130 años. Podría haber muerto”.
En las redes escriben quienes no han leído, enseñan quienes no han aprendido y pontifican ignorantes o embusteros que mienten en beneficio propio
La cuestión es que los admiradores y detractores de Ofelia no tardaron en reaccionar al vídeo. Sus detractores con comentarios como “no es así, nos envían emails” o como “llama al emérito, que vive cerca y tampoco quiere pagar impuestos”.
Sus admiradores con comentarios diciendo con muchas mayúsculas que la culpa de todo la tenía el gobierno comunista-bolivariano-dictatorial-filoetarra-corrupto de Sánchez.
Empezaba diciendo que el ser humano aprende por imitación y esto me lleva a concluir que el problema no son las redes. Son sus dueños, sus estrellitas y sus séquitos: Mark, Elon, Ofelia —experta alimentaria antiinflamatoria según su Instagram— y los y las ofeliers tendentes, curiosamente, a inflamarse.
Porque en las redes escriben quienes no han leído, enseñan quienes no han aprendido y pontifican ignorantes o embusteros que mienten en beneficio propio. Y esto no sería un problema si sus sandeces, sus irracionales plegarias y sus trolas no las escucharan y aplaudieran a diario millones de personas con, digamos, poco criterio. Y ese es el quid de la cuestión. Vivimos en una democracia y nuestros votos deciden. Y como el Estado nos deja decidir y un gran poder implica una gran responsabilidad, los ciudadanos y ciudadanas tenemos la obligación de formarnos para distinguir la verdad de la mentira y el ruido de las nueces. Aunque ahora lo que lo peta son los pistachos.
No a la guerra.
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Alfredo Díaz es socio de infoLibre.
Le pedí a la IA que me confirmara si los seres humanos aprendemos por imitación. Y me lo confirmó.