Lo que la palabra oculta

Mariano De la Puente Mayenco

Los tiempos se extinguen y se buscan alternativas, salidas. Aparecen los adanistas, traen la bandera del prejuicio contra el edadismo; todo el pasado es reescribible, ¿para corregir errores?, no, para reinterpretar la historia. Les cuesta esfuerzo comprender que destruir es fácil y construir complejo. Aparecen también ancianos incapaces de entender que su tiempo pasó; denuestan a los que llegan. La polémica está servida. 

El revisionismo lo ocupa todo, el régimen del 78 en el punto de mira de escribidores y políticos que se acomodan en los extremos dispuestos a llevar el enfrentamiento hasta el final. El infausto golpe de Estado de 1936 es ejemplo de esa historia que no han sabido, no han podido o no han querido explicar. Sus prosélitos pretenden reeditar la historia. 

Y no cejan en la defensa de aquella insurgencia; “Alzamiento nacional”, le denominaron los mismos golpistas. 

Las citas electorales son idóneas para la aparición de personajes, vendedores de relatos solo para su provecho particular; buscan el sesgo de confirmación y, como consecuencia, aprovechan que nadie tiene la panacea para todos y cada uno de los problemas. 

Ciertos relatos extienden un tufo que irrita aún más a individuos y sociedad, logrando así su objetivo: una sociedad asfixiada, aturdida, que compra sin pararse a pensar. La polarización está servida. Como la ignorancia es atrevida, a la siembra del malestar se suman cretinos influenciadores; lo grave es cuando lo hacen afamados personajes, nada ignorantes. Y a ello vamos.

¿Todos perdimos la guerra?, era el título. Refleja una equidistancia oportunista, quizá para agradar a los miembros participantes en esas jornadas; pero no todos han tragado

La polémica la sirve una frase que ni unos signos de interrogación añadidos han callado: ¿Todos perdimos la guerra?, era el título. Refleja una equidistancia oportunista, quizá para agradar a los miembros participantes en esas jornadas; pero no todos han tragado.

En una victoria pírrica todos los contendientes implicados quedan seriamente perjudicados. El caso que nos ocupa se refiere a la guerra civil española (incivil). Un golpe de Estado que desembocó en una guerra provocada por insurgentes, con una victoria más sobrada que pírrica.

Los maestros de la pluma debieran saber que la palabra alzamiento, ya recogida en diccionarios de la Academia Española de hace 198 años, de la que alguno es miembro, significa levantamiento o rebelión; en nuestro caso, la sublevación de un ejército contra un gobierno elegido democráticamente el 16 de febrero de 1936. Es evidente y constatable que no todos perdieron. La derrota fue una humillación para la democracia y gran parte de la sociedad.

El coordinador de las jornadas “Letras en Sevilla” ama la polémica ya desde su novela Territorio comanche. Hace días tomó partido por la polémica entre la RAE y el Instituto Cervantes. Incluso pontifica sobre el look y la manera adecuada para lucir barba. Le da igual el charco.

________________

Mariano De la Puente Mayenco es socio de infoLibre.

Los tiempos se extinguen y se buscan alternativas, salidas. Aparecen los adanistas, traen la bandera del prejuicio contra el edadismo; todo el pasado es reescribible, ¿para corregir errores?, no, para reinterpretar la historia. Les cuesta esfuerzo comprender que destruir es fácil y construir complejo. Aparecen también ancianos incapaces de entender que su tiempo pasó; denuestan a los que llegan. La polémica está servida. 

Más sobre este tema