No a la guerra: son cuatro palabras y once letras para salvar vidas de inocentes personas, reivindicación de la mayoría del pueblo español, ya le dijimos "No a la guerra" a J. M. Aznar, al quintacolumnista de derechas, al PP, y a los traidores de España.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado, en un gesto más de valentía, no a la guerra, por humanidad, exigiendo que se paren los bombardeos para evitar más muertes de inocentes seres humanos, deteniendo la guerra que los cobardes patriotas apoyan: Abascal, Aznar, Ayuso y Feijóo van de la mano con el guion de las mentiras, manipulaciones, insultos y bulos para traicionar a España y a Europa, poniéndose al servicio del trumpismo y el sionismo.
La extensión de la guerra a todo Oriente Medio es más muerte, pobreza y hambre en la zona, eso sí, peperos y voxeros se pelean en un cruce de reproches para que el tirano Donald Trump vea quién es el más pelota y el mejor traidor, los del PP o Vox, aunque, Feijóo y Abascal saben que Roma no paga traidores.
Los siervos de Donald Trump tienen que recapacitar y pedir perdón por su cobardía y traición a la humanidad, en particular las derechas y ultraderechas españolistas, a las españolas y españoles que mayoritariamente, más del 80%, han dicho: "No a la guerra".
Los lacayos y siervos de Trump, desde el Senado de los EEUU, le dan carta blanca a la muerte y a la locura de la guerra, dejándole las manos libres para que se las ensucie con juguete y continúe la masacre que se ha propuesto —tal y como predijo, que solo responde ante él, sin asumir responsabilidades— para apoderarse del petróleo y las riquezas del mundo, empobreciendo a los pueblos y sus gentes y debilitando a la democracia y sus instituciones nacionales e internacionales.
Donald y Benjamín están enriqueciéndose con su guerra y crean un mundo peor, sin reglas, sin ley y donde la violencia física y verbal domine el planeta, generando caprichosamente injusticia social, sembrando el odio entre semejantes e iguales
La vida de las personas y la convivencia en paz no les preocupa, no les importa nada ni nadie, solo buscan más dólares, poder absoluto y pleitesía de sus siervos. Sin asumir sus responsabilidades sobre el daño que han hecho y siguen haciendo para llenar sus cuentas corrientes. Representan la inhumanidad en su realidad con un comportamiento de endiosamiento bárbaro y un analfabeto político, vanidad y egocentrismo que les provoca un descontrol mental fuera de lo normal, les ciega y buscan con la venganza chantajista, contra los más débiles llenar de oro las estanterías y su cuenta corriente, imponiendo su caudillismo dictatorial.
Donald y Benjamín sufren bipolaridad, envidian lo ajeno y están repletos de prejuicios, su inferioridad permanente les hace peligrosos y lo saben. Sus bufones, aduladores y palmeros, están enriqueciéndose a costa del sufrimiento de los pueblos del mundo y están sacando grandes provechos y beneficios. El nuevo régimen fascista que representan el trumpismo y el sionismo, los oportunistas del poder, que se abrigan en él para obtener el dinero que les prestaron para alcanzar el poder y ahora lo están recuperando con creces, gracias a la muerte de las bombas, la guerra, los aranceles, la soberbia y el fanatismo enfermizo del gran imperialismo yanqui que lo pueden todo con el apoyo del gran capital económico y financiero, sin ética ni humanidad que se rinde a sus pies para lamerle las botas y adularle con mentiras, manipulaciones y bulos.
No sirve de capitán ni de sargento y menos de cabo, su unilateralismo egoísta y nacionalismo populista le muestra como el dios del nuevo fascismo para el siglo XXI, y lo quiere establecer imponiendo sus reglas violentas y malvadas llenas de falacias, en contra de la verdad, de la humanidad y de la vida de las personas.
Él y su banda de cuatreros se saben seguros en sus palacetes, cortijos y con todo un ejército de escoltas que les protege la retaguardia salvo en las visitas a su corte de los bufones, pelotas y lameculos, en directo u online, por un par de segundos verlo rumiar y escupir verborrea fascista y le pagan o le regalan medallas de oro.
Donald y Benjamín están enriqueciéndose con su guerra y crean un mundo peor, sin reglas, sin ley y donde la violencia física y verbal domine el planeta, generando caprichosamente, injusticia social, sembrando el odio entre semejantes e iguales, desde la irracionalidad, la crueldad y el horror de las armas, un negocio rentable para un puñado de cuervos y así, no convocar las elecciones generales, es el caso de Israel y ya se verá con las del medio mandato de noviembre de 2026 en los EEUU, y mientras tanto siguen muriendo inocentes en Palestina, Ucrania e Irán, Líbano y otros lugares.
Los muertos son responsabilidad de quienes hacen la guerra, Donald Trump y Benjamín Netanyahu, y alguna tendrán quienes se arrodillan ante los caudillos de la muerte. Culpar a las víctimas y a quienes defendemos la convivencia en paz y el ‘no a la guerra’ es cobardía, falta de valor y arrogancia mental. Detener los bombardeos es la solución, revertir las invasiones de otros países y respetar la soberanía de todas las naciones e iniciar el diálogo en la ONU, apoyándose en las instituciones internacionales, respetar el derecho internacional y los derechos humanos universales, por la vida y la paz, no a la guerra.
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Victorio Martínez Armero es socio de infoLibre.
No a la guerra: son cuatro palabras y once letras para salvar vidas de inocentes personas, reivindicación de la mayoría del pueblo español, ya le dijimos "No a la guerra" a J. M. Aznar, al quintacolumnista de derechas, al PP, y a los traidores de España.