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Librepensadores

Ruido de sables

Amaia González González

Por fin ha llegado el ruido de sables.

Tarde o temprano tenía que llegar.

Lo ocurrido recientemente, me refiero a las cartas con balas que reciben algunos políticos, es un ruido de sables. Esto está pasando ahora porque no pasó el día 21 de noviembre de 1975, el día siguiente de la muerte de Franco por miedo. Cuando digo miedo, me refiero al miedo que tenían los demócratas de que la  Transición de la dictadura a la democracia, si no era de forma pacífica, llegara el "ruido de sables".

Así hemos estado 45 años donde algunos  políticos (sobre todo los del PP) reclamaban y  reclaman una politica moderada porque es lo que le interesa a España; a España, no; les interesa a ellos, claro. Este tipo de política ha impedido que España se pusiera a la altura de otros países europeos en derechos y libertades.

Tenemos que recordar que en el PP son los herederos del franquismo y lo que no quieren es que la clase trabajadora prosperemos, quieren que vivamos como en el franquismo, sin libertad y sin derechos. Ellos votan en contra de la ley del divorcio, pero se divorcian; votan en contra del aborto, pero mandaban a sus hijas a abortar al extranjero porque eran sus hijas; las llevaban a abortar al extranjero, porque las mujeres trabajadoras no se lo podían permitir etc. 

Y ahora llega Vox. Hay que recordar que Vox es una escisión del PP. A Vox hay que reconocerles que por fin han tenido el valor de quitarse la careta. Pero ¿cuántas personas hay dentro del PP que piensan igual y no lo dicen? Yo creo que bastantes, pero no les conviene decirlo porque viven mejor así. Hace un par de semanas, viendo La Sexta Noche, la parte de izquierdas decía que había que hacer un cordón sanitario a Vox y Marhuenda respondía que no, porque sino mandaría siempre la izquierda. Ahora que ven que hay un Gobierno central progresista (gracias a Podemos) y que la clase trabajadora podemos mejorar la política social, puede ser mejor la educación, puede estar al alcance de todos, etc. les  da miedo. Por eso ha llegado el "ruido de sables". Tarde o temprano tenía que llegar.

Amaia González González es socia de infoLibre

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